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Misterios y Enigmas
Blog de masallaesoteric

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03 de Septiembre, 2010 · General

MISTERIOS DE AMERICA :

MISTERIOS DE AMERICA :

AMERICA,EL CONTINENTE QUE DESCUBRIO A LOS OTROS ?

EL ORIGEN DE LOS ABORIGENES-LAS RUINAS CICLÓPEAS DE AMÉRICA DEL SUR-2500 AÑOS DE UN HOMBRE AMERICANO-MISTERIOS DE LOS MAYAS-SECRETOS DE MACHU PICCHU-AZTECAS,CALENDARIO Y COSMOGONIA- 
RELACION DE MAYAS Y  CIVILIZACIONES EXTRATERRESTRES-TEOTIHUACAN,CIUDAD DE DIOSES-TEOTIHUACÁN: CADA DÍA MÁS MISTERIOSA-LAS LINEAS DE NAZCA-NAZCA,ANUNCIAN SU SOLUCION-NAZCA,ESTE ES EL MENSAJE RESUELTO ...-LAS PIEDRAS GRABADAS DE ICA,PERU-CUBA ES LA PERDIDA ATLANTIDA ?-EL ASTRONAUTA DE PALENQUE-COLON,EL ULTIMO EN LLEGAR ...?-CUANDO LOS ATLANTES LLEGARON A BRASIL-LAS CALAVERAS DE CRISTAL-MOAIS DE PASCUA...RESUELTO ?-INCREIBLES PLANTAS CURATIVAS DE MAYAS Y AZTECAS-ESPECIAL EXCLUSIVO DE TOMAS DORESTE (MISTERIOS DE AMERICA) 

EL ORIGEN DE LOS ABORIGENES :

Una pregunta desvela hace décadas a los arqueólogos: ¿cuál es la historia de los aborígenes americanos? ¿Cuándo llegaron al continente? ¿De dónde vinieron? Una aislada caverna en el norte del Brasil, rodeada de la impenetrable vegetación del Amazonas, parece guardar la clave para algunas respuestas y para muchas, muchas preguntas. 
La caverna es el centro de una polémica entre las dos personas que más saben de indígenas en el mundo entero, dos mujeres que dedicaron su vida a cavar en lugares remotos y a especular sobre el origen de los indios americanos.

La polémica no es inocente: en su resolución se juega todo el marco teórico de la población de nuestro continente y todas las explicaciones sobre los movimientos de nuestros ancestros de la Edad de Piedra. Hay carreras y prestigios en juego, y las dos arqueólogas no ahorran insultos. 
Piedra Pintada es una caverna de boca ancha y alta que se abre a varios metros de altura en el lado de una gran roca del Amazonas, en el norte de Brasil. El único acceso es un estrecho y empinado caminito que zigzaguea para arriba hasta llegar a la ancha balconada ante la caverna. Desde allí se observan kilómetros y kilómetros de selva unánime y cerrada. Adentro, a la luz de las linternas, se ven las más antiguas pinturas rupestres de las Américas. Su descubrimiento, hace años y por casualidad, le dio a la caverna su simple nombre portugués. 
Las pinturas no son deslumbrantes como las de Altamira. Describen hombres y mujeres (una de ellas pariendo) dibujadas toscamente, apenas símbolos. También muestran un cometa y una especie de ta-te-tí que puede ser un calendario o simplemente un juego. Muchas manos, de adultos y de niños por igual, marcan el pasaje de individuos por la caverna. Lo realmente interesante de las pinturas es que no deberían estar allí: su mera existencia contradice todas las teorías aceptadas sobre cómo nuestro continente fue poblado originariamente. La doctora Anna Roosevelt, arqueóloga a cargo de la más completa investigación de la ca- 
verna y un personaje digno de Indiana Jones, no vacila a la hora de sacar una conclusión: al diablo con las teorías aceptadas. Hay que hacer otras.

Convencionalmente, los arqueólogos afirman que los indígenas americanos son en realidad descendientes de asiáticos prehistóricos que cruzaron por Siberia a Alaska cuando existía un puente de hielo sobre lo que hoy es el estrecho de Behring. Siguiendo a sus mamuts y bisontes, gigantescos animales hoy llamados "megafauna", los paleoindios entraron a América del Norte y se dispersaron por todo el continente hasta llegar a Tierra del Fuego miles de años después. 
La descripción clásica de estos paleoindios corresponde a la del grupo mejor conocido, el encontrado en Clovis, Nuevo México, en el suroeste de los Estados Unidos. Este grupo de cazadores especializados en megafauna conocía el fuego y el arte de tallar la piedra y vivió hace 11.500 años. Esta era la única fecha segura en el árbol genealógico de los indios americanos. Según la teoría, los primeros americanos llegaron antes de esa fecha y continuaron hacia el sur después. Como los Clovis eran cazadores de megafauna y vivían en llanuras abiertas, los arqueólogos asumieron que el resto de los indios también prefería ese paisaje. Después de todo, las civilizaciones superiores de América florecieron en lugares como Perú y México, no en el pobre Amazonas, de suelo incultivable y animales pequeños. Las grandes selvas eran, entonces, barreras ecológicas y los indios que en ellas vivían apenas rastros de poblaciones mayores en los lugares "buenos" de las montañas y las grandes planicies. Muchos arqueólogos discutieron esta teoría, pero no pudieron refutarla por falta de pruebas. Si bien se encontraron asentamientos que parecían tener hasta 50.000 años de antiguedad y se encontraron rastros humanos contemporáneos a Clovis pero mucho más al sur, nadie puedo realmente fecharlos con la precisión requerida para patear el tablero. Siempre había un problema: contaminación, napas de petróleo cercanas, restos insuficientes. Por lo tanto, la teoría clásica siguió siendo la oficial.

Esto, hasta que en 1990 Anna Roosevelt llegó a Piedra Pintada y se puso a cavar. Esta arqueóloga heredó de su bisabuelo, el aventurero presidente norteamericano Theodore Roosevelt, un poder de decisión y una dureza en el trato que le granjeó muchos enemigos. A los 50 años, todavía ama la aventura y sigue sin domicilio fijo trabajando en distintas universidades y laboratorios y cavando en Brasil y Venezuela en polvorientos campamentos selváticos. 
Por dos años, Roosevelt cavó trincheras en el suelo y la balconada de la caverna, desenterrando minuciosamente semillas, fragmentos de cerámica, pedazos de carbón y herramientas de piedra manchadas de pigmentos como los usados en las pinturas rupestres. Luego, pasó cuatro años analizando en laboratorios cada hallazgo. Su teoría es clara: los paleoindios del Amazonas no descendían de los de Clovis, eran sus contemporáneos y muy distintos. Tenían su propia tecnología para trabajar la piedra, poseían un arte y un estilo de vida que mezclaba caza y recolección, muy apto para su entorno fluvial. Al contrario de lo que dice la teoría tradicional, estos indígenas no eran un grupo fracasado sino una civilización vibrante y eficiente que floreció por más de mil años y derivó en la cultura que creó la primera alfarería de América. Roosevelt no encontró rastros de alimentos o tecnologías que correspondieran a los de Clovis, que fueran especialmente prácticas para caza mayor o climas templados. Todo en la cultura de Piedra Pintada estaba originado y adaptado a un entorno selvático y tropical.

A mediados de abril, Roosevelt publicó un aguardado estudio en la prestigiosa revista norteamericana Science donde escribió que su trabajo "demuestra que la evolución humana no se vio seriamente limitada por el ambiente húmedo y callente de la selva." 
Pero no era sólo la ruta que siguieron los paleoindios lo que Roosevelt cuestiona con su trabajo, sino las fechas. Silos indios de Piedra Pintada son contemporáneos de los de Clovis, entonces vinieron del norte mucho antes de lo esperado, o tienen otro origen independiente. Es decir, no son asiáticos que llegaron de Siberia caminando. 
Por estas implicancias, Roosevelt fue ferozmente atacada por su más distinguida colega, la doctora Betty Meggers, arqueóloga del prestigioso Instituto Smithsoniano y una defensora ardiente del punto de vista que hace del Amazonas un lugar poco deseable. Para Meggers, Roosevelt no descubrió nada que cambie su punto de vista: la selva es un lugar de suelo pobre que a lo sumo fue colonizado provisionalmente por culturas superiores de las montañas. "Para mí, Roosevelt encontró una caverna que fue usada una y otra vez por distintos grupos de cazadores y recolectores, y no por una cultura compleja", tronó la doctora Meggers cuando le pidieron opinión sobre el trabajo de su colega. Ambas doctoras vienen discutiendo desde hace más de diez años. Sucede que Meggers encontró hace años un asentamiento en la isla de Marajó, en la boca del Amazonas, al que no le dio mayor importancia ya que para ella era apenas "una derivación de la cultura andina." Roosevelt re-exploró el sitio años después y encontró cerámicas de hace 7.000 años, mil más que las más antiguas que se conozcan.

Peor aún, Roosevelt encontró depósitos de semillas que indicarían que parte de las plantas y especies que creemos son indígenas del Amazonas, en realidad fueron plantadas por paleoindios, que las llevaron de la costa al interior. Si bien algunos arqueólogos consideran ahora que la evidencia comienza a acumularse a favor de Roosevelt y ya no discuten que puede haber alternativas a la teoría aceptada, los clasicistas no se quedaron sin munición. Por ejemplo, Meggers discute las fechas de los hallazgos de Piedra Pintada y Marajó, sospecha de la rigurosidad de los análisis de laboratorio y acusa a Roosevelt de ser "extravagante en sus afirmaciones". La acusada responde diciendo que Meggers es "una conservadora que usa su prestigio para paralizar investigaciones que la cuestionen", a lo que la doctora a su vez responde llamando a Roosevelt "una aristócrata" que cree que tiene derecho a todo por su apellido. Mientras los arqueólogos se divierten con la pelea -aunque no lo confiesen- las evidencias que salen a luz permiten especular sobre el pasado remoto de nuestro continente. Roosevelt encontró en Piedra Pintada -y esto nadie lo discute una de las más antiguas punta de flecha conocida en América y antiquisimas pinturas murales En el laboratorio de la Universidad de Illinois, en Chicago, se acumulan 30.000 piezas excavadas en la caverna, incluyendo restos orgánicos que se enviaron a laboratorios independientes para que sean fechados. El método de trabajo de Roosevelt es clásico y demandante. La doctora, siempre vestida de jeans y camisa de trabajo azul, con un sombrero de paja, el pelo corto y gris y sus lentes atados con un cordel rojo, se impone jornadas de diez horas diarias en plena selva, con una breve pausa en el almuerzo. Al elegirse puntos a excavar, se trazan trincheras de menos de un metro de ancho. Los jefes de equipo comienzan a cavar con una pequeña pala de mano, con mucho cuidado. Cada objeto encontrado es liberado con espátulas pequeñas, marcado y cepillado con pinceles suaves. Un matemático, con una computadora portátil, traza un mapa de cada estrato excavado, con todo lo que se encontró. Claro que cuando aparece una punta de flecha el entusiasmo es mayor, pero las semillas, los restos de comida y de fuegos son muy importantes, por que permiten fechar con precisión el estrato excavado. Los laboratorios de la universidad de Chicago dicen que los estratos inferiores tienen 11.200 años de antiguedad, y los más nuevos 10.000.

Esto significa, sin duda, que se tra 
taría de una de las culturas más antiguas de América del Sur, anterior a cualquier otra en los Andes. Si bien Roosevelt no quiere entrar en polémicas tal vez hay que invertir la dirección pensada en el movimiento de la civilización en nuestro continente: el Amazonas siempre fue considerado una especie de museo de fracasos incas, pero bien podría ser el origen de la civilización precolombina. Las ruinas encontradas en el oeste de la selva no serían avanzadas andinas que no dieron resultado, sino avanzadas amazónicas que tuvieron éxito al subir a lugares más secos y fríos. Como sea, nuestro continente esta poblado por culturas capaces de pintar, cultivar y prosperar desde mucho antes de lo pensado.

 LAS RUINAS CICLÓPEAS DE AMÉRICA DEL SUR

Sorprendentes hallazgos arqueológicos sugieren la existencia de 
civilizaciones desconocidas

SCOTT CORRALES

EUA

www.geocities.com/INEXPLICATA2000/

 Conocido como un lugar de gran peligro y belleza, América del Sur contiene un sinnúmero de misterios que van desde Ovnis y criaturas extrañas hasta investigadores que desaparecen sin dejar rastro, víctimas de accidentes (como el coronel Fawcett) o de la crueldad del hombre hacia sus semejantes (como sucedió con John Reed).

Pero de todos estos misterios, el que posee el mayor atractivo hasta el día de hoy envuelve la existencia tangible de ruinas que apuntan hacia una o más "civilizaciones perdidas" al estilo de las del escritor inglés H. Rider Haggard - grandes urbes de piedra desmoronándose entre las lianas.

 A diferencia de otros enigmas, dichas ruinas no pueden descartarse como fabricaciones de las revistas de pulpa, ya que han sido documentadas a primera mano por una variedad de peritos. Uno de los testimonios más inverosímiles proviene del diario del ex-presidente norteamericano Teodoro Roosevelt, cuyo recuento de una expedición hasta el corazón del Brasil apareció en el libro Through the Brazilian Wilderness (A Través de la Selva Brasileña) en 1914. Mientras que su lancha surcaba las aguas de un poderoso río en el Mato Grosso, el ex-presidente dirigió su atención hacia algo sumamente inusual:

“Cerca de los rápidos del río, en las cataratas, Cherrie descubrió unas talladuras muy extrañas sobre una masa de piedra desnuda. Evidentemente, habían sido hechas por la mano del hombre hace mucho tiempo. Hasta donde se sabe, los indios de la región no tallan símbolos parecidos hoy en día...Sobre la parte plana de la piedra, consistían de cuatro círculos múltiples con un punto en el medio, diestramente grabados y con un diámetro de pie y medio. Debajo de ellos, al costado de la piedra, había cuatro letras "M" o "W" invertidas. Por supuesto, no teníamos la más mínima idea de lo que representaban estos símbolos, ni de quién pudo haberlos grabado. Bien puede ser que en el pasado muy remoto algunas tribus indias de cultura sumamente avanzada habían penetrado hasta el precioso río, igual que lo habíamos hecho nosotros...El coronel Rondon declaró que no pueden hallarse figuras semejantes en ninguna otra parte del Mato Grosso, y que por consiguiente, resultaba más extraño aún encontrarlas en este lugar, en un río desconocido, que jamás había sido explorado por el hombre blanco".

Es posible que el héroe de la Colina de San Juan estaría decepcionado si supiese que 80 años más tarde, las enigmáticas runas, al igual muchos otros rasgos del Brasil, permanecen sumidos en el misterio. La cultura Marajoara, que se desarrolló en la isla de Marajó en la boca del Amazonas, y las ruinas ciclópeas situadas en el corazón del estado de Bahía, aún desafían las explicaciones de los sabios.

Los pantanos inexplorados de la Isla de Marajó tal vez resulten un repositorio de secretos que nos permita desentrañar el misterio de las culturas perdidas. A juzgar por la evidencia que sobrevive hasta nuestros días, los Marajoaras eran alfareros supremos, dedicados a la creación de cerámicas extrañas y altamente ornamentadas que todavía son confeccionadas hoy en día por un reducido número de artesanos. Se han hecho comparaciones con la alfarería de la región andina, sugiriendo una posible relación entre ellas. Enormes cámaras subterráneas, conectadas por túneles, constituyen evidencia adicional de la destreza de los desaparecidos Marajoaras.

En consonancia con la tradición de las mujeres guerreras que legaron su nombre al río más caudaloso del planeta, la alfarería Marajoara era obra de mujeres, quienes guardaban celosamente el secreto de formar y cocer el barro. Los motivos que aparecen en la cerámica representan mujeres embarazadas, ciclos lunares y otros emblemas representativos de una tradición netamente femenina.

La heroica labor de Marcel Homet, realizada en los años de posguerra, ayudó a descifrar muchos de los secretos del noreste del Brasil. Homet descubrió inscripciones talladas, petroglifos y tradiciones nativas que sugerían la existencia de una civilización o civilizaciones organizadas en algún momento del pasado en la cuenca del Amazonas. La más importante de estas tradiciones orales es la de la tribu Makuschi, situada en las laderas de las montañas Pakaraima. Dicha tradición hace referencia a "una ciudad perdida con paredes y tejados de oro (¿arenisca?), dedicada a la alabanza del Sol". Homet vinculó esta tradición con la ciudad perdida de Manoa, y aún con la Atlántida. Sus charlas con los jefes de los Makú revelaron la existencia de otra ciudad ciclópea en el seno de las inexploradas montañas Pakaraima (2). Los jefes le informaron, alegadamente, de que tal lugar existía en las aguas altas del río Uraricoera. Un enorme pedrusco cubierto de petroglifos marca el rumbo hacia las calles y fundamentos de la ciudad derruida. Si el explorador se encamina en dicha dirección por espacio de dos días, llegará eventualmente a un gran arco en la pared de las montañas, que le conducirá a una ciudad subterránea de piedra de dimensiones aún mayores.

Diez años antes de Homet, el autor latinoamericano Alejo Carpentier se había inspirado en la posibilidad de ciudades megalíticas relegadas al olvido, como podemos ver en la siguiente descripción de una metrópolis megalítica en su obra Los Pasos Perdidos: "Lo que pude ver fue una ciudad titánica - de estructuras con espacios múltiples - con escalinatas ciclópeas, mausoleos en las nubes, inmensas explanadas defendidas por extrañas fortalezas de obsidiana sin torres ni ventanas, defendiendo la entrada a un reino prohibido al hombre". (3)

A comienzos del siglo diecisiete, el explorador portugués Feliciano Coelho se internó en la región que circunda lo que es hoy la ciudad de Joao Pessoa, donde descubrió un objeto impresionante y completamente inesperado: un monolito de piedra grisácea, grabada en bajorrelieve, conocida como la Piedra de Ingá. Sus símbolos tallados no concuerdan con ningún sistema de escritura conocido en las Américas.

Tratando de indagar el origen de la piedra mediante preguntas a sus guías, Coelho quedó sorprendido de que los nativos no supiesen nada al respecto. El monolito tiene unos setenta pies de largo y diez pies de alto. También existe una montaña en Havea que tiene el semblante de un hombre barbado que lleva un casco cónico. Los expertos opinan que la erosión del aire desgastó la montaña y que la mano del hombre añadió los toques finales. Extrañas inscripciones parecidas a las encontradas en las Islas Canarias pueden verse en la misma montaña, y no se ha aventurado ninguna explicación para ellas.

Pero, ¿cuál era su propósito? Es cierto que los mares del mundo ya estaban siendo surcados por marineros del Neolítico cuyos viajes bien pudieron haber sido la inspiración de los viajes fenicios y cretenses. No dejaron rasgos de su existencia aparte de las murallas "ciclópeas", túmulos, fortalezas y conmemorativos que pueden encontrarse en las costas de los continentes a orillas del Mediterráneo, al igual que en la costa atlántica de Europa, las islas Canarias y Malta, y posiblemente tan lejos como Zimbabwe. Dos estudiosos alemanes, Hermann y Georg Schreiber, apuntaron la existencia de una esfera cultural "heliolítica" (prestando el término acuñado por H.G. Wells) debido a que la religión solar, representada por símbolos discoidales, es un motivo común en todos estos lugares.

La Amazonia no tiene el monopolio sobre las ruinas enigmáticas. Las sabanas despobladas y las cordilleras del estado de Goias, al suroeste de Brasilia, cuentan con secretos propios: los restos de fortificaciones, esculturas colosales y paredes cuyos arquitectos permanecen en el olvido. Las estatuas ciclópeas, que se asemejan a las de Marcahuasi en Perú, representan rostros humanos y animales nativos a la región de Goias. Se considera que las estatuas forman parte de Cidade de Pedra, formada por bloques rectangulares de piedra labrada que en un entonces fueron los fundamentos de edificios. El trazado de las calles y los edificios sugiere "un Mohenjo-Daro sudamericano", en la opinión de un arqueólogo. Una pared compuesta de bloques de granito, unos trece pies de alto y cuatro de ancho, recorre toda la extensión de un valle en el fondo de la Sierra de Gales, cerca de la ciudad de Jandaia. Al noroeste de Goias se encuentra la Sierra del Roncador, cuya fama se extiende al mundo del esoterismo. Dicha cordillera, que recibe su nombre debido a los ruidos que se escuchan a lo largo de la misma, alegadamente alberga una ciudad subterránea cuyos habitantes son descendidos de los sobrevivientes de la Atlántida. El hecho es que la Sierra del Roncador contiene una enorme red de túneles, algunas de ellas lo suficientemente grandes como para alojar a miles de personas. La existencia de tales maravillas geológicas pudo haber dado origen a la creencia en una "Atlántida" Brasileña, que constituyó una parte importante de las doctrinas teosóficas sudamericanas desde comienzos del siglo veinte. (4)

Como regla general, las civilizaciones no existen en un vacío. Los estados vecinos juegan un papel crítico en sus vidas económicas y políticas. Podemos suponer que la muralla que recorre los pies de la Sierra de Gales representaba tal vez un muro defensivo o línea de demarcación entre imperios antiguos, muchas veces más allá de la esfera de influencia efectiva de dichos estados. Por ejemplo, en el desierto del Sahara, los romanos construyeron el poderoso Castellum Dimmidi mucho más allá del limes, o frontera, de sus posesiones africanas, junto con otros emplazamientos defensivos que aún pueden encontrarse en Algeria y en el Túnez. Fortificaciones parecidas pueden encontrarse en el desierto Sirio, distantes de cualquier habitación humana actual. ¿Sería posible especular, entonces, que estas ciudades brasileñas protohistóricas pudieron haber pertenecido a un gran imperio controlado desde la fría y lejana Tiahuanaco?

Las paredes y ruinas en el sur del Brasil no son únicas: en su libro Not of this World, el autor italiano Peter Kolosimo atrajo la atención de sus lectores a "la gran muralla del Perú", descubierta por la expedición Johnson de 1930 - un terraplén muy parecido a la muralla de Adriano en Inglaterra. Esta muralla recorre uno de los paisajes más agrestes de América del Sur. Junto con algunos complejos de palacios y templos, las ruinas han recibido el nombre de "cultura Chimú", "cultura Chavín" y otros nombres que alivian las jaquecas de los arqueólogos. El enorme estadio o anfiteatro natural conocido como El Enladrillado - situado a alturas muy por encima de los cinco mil pies, cerca de Alto de Vilches en el norte de Chile - pertenece también al conjunto de ruinas ciclópeas. Las dimensiones de esta estructura indican que fue construida para seres gigantescos: para su construcción se utilizaron bloques cúbicos de 16 pies de alto y 26 de largo. La manera en que se transportaron dichas moles a semejante altura, cruzando los insondables valles andinos, jamás ha sido abordada por la arqueología. Y como si el estadio no fuese suficiente, El Enladrillado también cuenta con una pista de media milla de largo por 200 pies de ancho, formada por 233 enormes bloques de piedra con un peso estimado de 22.000 libras. (5)

Marcel Homet expresó la creencia de que los ancestros de los habitantes actuales de la Sudamérica ecuatorial y meridional emigraron a dichas regiones debido a la destrucción de una civilización al norte - tal vez debido a la decadencia y caída de los constructores de Ciudade de Pedra y otras ruinas. Homet se aventuró a decir que dicho pueblo era de raza caucasiana en vez de mongoloide, declaración fundamentada por la existencia de los pobladores de las tierras que circundan al lago Titicaca y los famosos "indios blancos" de Lagoa Santa en Minas Gerais.

Entre los hallazgos criptoarqueológicos más importantes en América del Sur figuran las extrañas pirámides fotografiadas por un satélite Landsat en 1975. La foto mostraba la existencia de ocho estructuras, aparentemente artificiales, localizadas a lo largo de la falda de una cordillera en la provincia peruana de Madre de Dios. La inspección de cerca con un helicóptero comprobó que existían doce en vez de ocho estructuras parecidas. El rigor del entorno - nativos hostiles y animales peligrosos - ha impedido una inspección física del lugar. (6) Si llegase a confirmarse que dichas estructuras son pirámides, resultaría casi imposible describirlas como "ruinas incaicas", como se ha hecho con tantos otros hallazgos en la zona.

Los altiplanos del Mato Grosso también han proporcionado restos humanos que disputan la antigüedad de la vida humana en nuestro continente. Una tribu de cavernícolas, con conocimiento del arco y la flecha, el cultivo y la crianza de animales, existió en Brasil hace un millón de años - un bofetón a la cara de las cronologías convencionales, que indican que los humanos llegaron al continente hace 25.000 años (la cifra ha sido cambiada recientemente a 49.000 años). El científico Maurice Chatelain sugiere una cronología aún más inortodoxa e interesante: la ubicación del ecuador terráqueo hace 90.000 años atravesaba vario lugares que albergan los restos de civilizaciones perdidas - Tiahuanaco, la Isla de Marajó, los macizos de Hoggar y Tassili en el Sahara, el valle del Indo - que se establecieron en dichas zonas para escapar las eras glaciales que afectaron al hemisferio norte en dichas épocas. El clima agradable habría resultado idóneo para el cultivo, y el nivel reducido del mar habría facilitado también la navegación y el comercio entre las culturas existentes. Cabe pensar que según cambiaron las condiciones climatológicas, los focos de las respectivas civilizaciones se trasladaron a otro sitio, o desaparecieron por completo.

Las ruinas ciclópeas de América del Sur constituyen un reto al hombre moderno, al igual que muchas otras estructuras desconocidas en todo el mundo. Dejémosle la última palabra a Teddy Roosevelt: "Las vicisitudes de la historia de la humanidad durante su estadía en el continente del sur han sido tan extrañas, variables e inexplicadas...como la historia de las formas más elevadas de la vida animal durante la era de los mamíferos."

POR SCOTT CORRALES.


2500 AÑOS DE UN HOMBRE AMERICANO :

Cierto dia, a principios de 1954, hallandose Jose Cortes ocupado 
en prolongar una zanja para el desague de su parcela, situada a unos 30 km al 
nordeste de la ciudad de Mexico, dio con su pala en un enorme y curvado 
colmillo. Removio un poco de tierra y puso al descubierto un segundo colmillo. 
Ambos aparecian adheridos a un craneo mayor que el de cualquiera de las 
bestias que hoy pueblan la tierra. Jose hizo venir a su hermano Rosendo: este 
hallazgo ¨no seria justamente de aquellos que los sabios del museo habian 
pedido a los habitantes de estos lugares que les comunicasen?. Rosendo se 
quedo de guardia mientras Jose fue al pueblo de Santa Isabel Iztapan, donde se 
subio a un autobus y se traslado a la ciudad. El museo se movilizo 
rapidamente.

Bajo la autorizada direccion del Dr. Luis Aveleyra, antropologo 
de reputacion internacional, se procedio a excavar el sitio en cuestion, y con 
ello se puso al descubierto un violento episodio ocurrido antes del alba de la 
historia, en aquel sitio, 11000 años atras, un puñado de hombres tan 
inteligentes como osados habia atrapado a un mamut imperial, de unos cinco 
metros de altura, en las margenes de una cienaga, lo habian matado valiendose 
de armas de pedernal, y luego lo habian destazado para aprovechar su carne. 
"Nos encontramos ante algo extraordinario", dice el Dr. 
Aveleyra: "un esqueleto entero, en el estado en que lo habian dejado los 
cazadores, y hasta algunas armas utilizadas por ellos. Con ayuda de el 
completamos nuestros conocimientos acerca de la epica batalla por la 
supervivencia que sostuvieron victoriosamente los primeros habitantes de lo 
que hoy es Mexico. Se han extinguido en el todas las grandes especies a que 
esos hombres daban caza: los camellos, el bisonte gigante, los caballos 
salvajes, asi como el mamut.

El hombre sobrevivio para poblar el continente.

Dentro de un radio de unos centenares de metros y en el mismo 
estrato geologico se han descubierto otros mamuts fosiles, y lo mas 
importante, el esqueleto de uno de los cazadores. Es el ya famoso hombre de 
Tepexpan, que media 1,68 m de estatura y que murio a la edad de 60 años hace 
alrededor de 110 siglos. Los descubrimientos efectuados en la zona de Iztapan 
ayudaron a poner en marcha un importante plan en el Mexico de hoy. En este 
pais hay unos 10000 sitios arqueologicos conocidos, de los cuales estan por 
explorar no menos de 9500. La construccion de carreteras, presas, rascacielos 
y oleoductos que se lleva a cabo en un Mexico actualmente en auge, da ocasion 
casi siempre al hallazgo de restos de una o mas de las civilizaciones 
prehispanicas que florecieron en el pais. La primera de ellas se fundo mucho 
tiempo antes de la era cristiana. La ultima llego a su fin el 13 de agosto de 
1521, cuando Hernan Cortes y su puñado de temerarios conquistadores arrasaron 
la resplandeciente ciudad lacustre de Tenochtitlan, capital del imperio 
azteca. Donde aquella se alzaba, se levanta hoy la ciudad de Mexico.

Subitamente, gracias a los nuevos descubrimientos, ha sido 
posible enfocar con precision el pasado de Mexico y ha quedado resuelto el 
misterio del origen del hombre en lo que hoy conocemos por continente 
americano. Pudo comprobarse que los astronomos y matematicos anonimos que 
existieron entre los primeros habitantes de este continente alcanzaron mas 
adelantos de los que algunas civilizaciones mediterraneas. Sus impresionantes 
logros intelectuales (tales como el calendario maya, que incluso 1500 años 
despues resulta tan exacto como el que empleamos en la actualidad, la 
invencion de un sistema aritmetico capaz de hacer operaciones de cantidades 
ilimitadas) dieron ocasion a estudios y comentarios. Los pocos codices 
precolombinos que se conservan han sido objeto de nuevos estudios por contener 
descripciones de las tecnicas empleadas en la fabricacion de papel; en la 
metalurgia, los textiles, y otras artesanias de aquellos tiempos.

El arte mexicano se puso en boga; en las capitales de Europa las 
multitudes acudian a las exposiciones viajeras de las obras artisticas 
precolombinas.


MISTERIOS DE LOS MAYAS :

Surgieron de las profundidades del misterio y al misterio volvio 
su singular cultura al decaer. Los eruditos los llaman mayas, pero ellos se 
designaban a si mismos con otros nombres. En el cenit de su potencia, sus 
ciudades-estado se extendian desde Mexico y la reseca peninsula de Yucatan 
hasta Belice y Honduras y las torridas tierras bajas del Peten, en Guatemala. 
Durante unos 15 siglos florecieron en aquellas inhospitas extensiones, y 
durante la edad de las tinieblas en Europa, entre los años 250 y 900 de 
nuestra era, dieron forma a una magnifica civilizacion de majestuosas 
piramides y esplendidos palacios. Cultivaron una astronomia tan precisa que su 
antiguo calendario era mas exacto que el que empleamos hoy; trazaron el curso 
de los cuerpos celestes y, ante el asombro de los fieles, sus sacerdotes 
predecian los eclipses lunares y los solares. Asimismo desarrollaron un 
complejo sistema de escritura y alcanzaron el concepto matematico del cero. 
Pero de pronto, misteriosamente, el periodo clasico llego a su 
fin. Las ciudades fueron abandonadas y la selva no tardo en volver a cubrir 
los imponentes monumentos. Y, hasta hace poco tiempo, el esplendor de la 
civilizacion naya y sus logros no traspasaron sino muy raramente las tinieblas 
en que quedaron envueltos.

Ahora, sin embargo, la luz de las investigaciones ha empezado a 
esclarecer las vetustas sombras con la ayuda de descubrimientos arqueologicos 
de edificios e inscripciones. Ciudades-Estado, dinastias, guerras largamente 
olvidadas, han empezado a cobrar mayor consistencia. Se ha desvanecido para 
siempre la imagen de los mayas pacificos, pueblo de agricultores primitivos 
entregados a esotericos ritos religiosos en la quietud de su selvatico 
refugio. Lo que emerge hoy es el retrato de una raza de gran vitalidad, 
guerrera y numerosa hasta un punto que no se habia sospechado. 
Por ejemplo, en las ruinas de Becan, aprisionadas en el verde 
abrazo de la selva feraz, en la base de la peninsula de Yucatan, hay pruebas 
de conflictos mayas desde eras tempranas. Un foso seco, del siglo II o III de 
nuestra era cristiana circunda a Becan. "Esto demuestra que los mayas, 
descritos siempre como un pueblo apacible, guerreaban desde tiempos muy 
remotos", asegura Joseph Ball, de la Universidad Estatal de San Diego, 
arqueologo que ha hecho excavaciones alli. "Los depositos de restos quemados y 
huesos inclinan a pensar que la poblacion fue atacada hacia el año 450 de 
nuestra era".

Durante toda una tarde explore el foso de Becan, de casi dos km 
de circunferencia, bajo el espeso dosel del bosque tropical. En aquella sombra 
sofocante no hay brisa. El sudor brota del cuero cabelludo y corre hasta los 
talones en riachuelos que enervan, en pocos minutos la ropa se pega al cuerpo. 
Por dondequiera que uno va, inhala el olor putrefacto de la descomposicion, 
pues se avanza sobre una capa de arboles y ramas muertos. Hay serpientes 
agazapadas en la sombra, garrapatas que infestan la vegetacion; de ramas 
colgantes se desprenden aludes de punzantes hormigas. Una de las muchas 
paradojas de la historia maya estriba en que haya podido florecer en tan 
hostil ambiente. Hasta hace poco muchos eruditos creian que los mayas 
dependian plenamente de una primitiva agricultura de desmonte y quemas. Sin 
embargo, las sucesivas excavaciones han revelado que existieron centros 
densamente poblados, a la par que una gran poblacion rural. Dzibilchaltun, en 
el norte de Yucatan, estuvo ocupado ininterrumpidamente cuando menos desde el 
año 500 antes de Cristo hasta la epoca en que llegaron los españoles, o sea, 
un lapso de 2000 años. El analisis intenso de fotografias aereas y de los 
lugares mismos ha dado pie a un erudito para concluir que en su mejor momento, 
esta region tuvo una poblacion de unas 40000 personas. En la parte meridional 
de la peninsula de Yucatan se ve la prueba de que los mayas usaban refinadas 
tecnicas agricolas: en aquella region, en efecto, se han reconocido restos de 
bancales abiertos en gran escala en las laderas.

Hace una generacion se hablaba de un "imperio maya", pero pocos 
creen hoy que haya existido una entidad asi. El lenguaje maya se fragmento muy 
pronto en muchas variantes. La arquitectura y el arte siguieron caminos 
distintos. Las alianzas cambiaban; se alzaron y cayeron dinastias. Sin 
embargo, hubo un elemento que unifico al mundo maya: su religion. Desde un 
principio los mayas manifestaron preocupacion por las fuerzas divinas. Sir 
Eric Thompson, el mas grande estudioso de los mayas, ya desaparecido, 
manifesto: "Si llevaron bien lejos su capacidad de observacion astronomica fue 
porque necesitaban dar una solida base a la astrologia, elemento fundamental 
de sus creencias religiosas". Sus grandes centros ceremoniales, como Tikal y 
Palenque, son monumentales actos de fe, considerando que fueron obra de un 
pueblo que se vio obligado a labrar las piedras de sus construcciones sin 
herramientas de metal.

El panteon maya comprendia un sinnumero de dioses, en varias 
manifestaciones. El mas grande era quiza Itzamna, señor de los cielos, 
representado por lo comun como un sabio anciano. Kinich Anau, el dios Sol, 
presidia el dia, y Ah Puch reinaba en el pais de los muertos. Chaac, el dios 
de la lluvia, desempeñaba un papel importante en la supervivencia, pues cuando 
se retrasaba la temporada de lluvia, las cosechas se perdian, y en 
consecuencia, el hambre asolaba a la tierra. Para ser benevolos, los dioses 
exigian sangre humana que los mayas les brindaban mediante sacrificios. 
Prisioneros de guerra, quiza campesinos escogidos entre las masas agricultoras 
o incluso algunos voluntarios devotos saciaban los apetitos divinos. En la 
culminacion de una complicada ceremonia, un sacerdote abria el pecho de la 
victima con un cuchillo de piedra y le arrancaba el corazon todavia 
palpitante.

Tales sacrificios humanos escandalizaron a los españoles cuando 
conquistaron el pais, y destrozaron los idolos, quemaron los textos sagrados, 
demolieron las piramides y utilizaron sus piedras para construir iglesias. 
Atrapados entre la antorcha y la espada, los indigenas se convirtieron. Pero 
al cabo de cuatro siglos de cristianismo forzoso, los mayas, esto es, los 2 
millones que lograron sobrevivir en aldeas desparramadas por todo el 
territorio, no han desertado todavia de las antiguas deidades. En la primavera 
de 1975 las lluvias no llegaron puntuales. El maiz estaba marchitandose y los 
campesinos se inquietaron. Por ultimo, algunos volvieron la vista hacia el 
dios de la lluvia. Yo asisti a una ceremonia secreta para invocar su ayuda.En 
el plazo de una semana los cielos se abrieron y derramaron la vida sobre los 
agostados campos de Yucatan.

En la gran epoca de la civilizacion maya, la poblacion 
campesina, los labradores, sostenian toda la superestructura de la sociedad. 
Dice el profesor Adolfo Barrera Vasquez: "Entre los antiguos mayas habia una 
profunda dicotomia cultural. Por una parte existia una clase privilegiada, un 
grupito de sacerdotes y jefes encargados de preservar el saber. Conocian la 
astronomia, la arquitectura, la ingenieria, el arte. Solo ellos sabian 
planificar la construccion de los grandes monumentos. Ellos eran quienes 
conocian el significado de todo lo que contenian los templos. Podian predecir 
los eclipses y elaborar horoscopos. Como compensacion, vivian esplendidamente. 
Ciertos articulos de lujo, como el jade, las plumas y las pieles de jaguar 
estaban reservados para su uso exclusivo. El resto de la poblacion tenian como 
finalidad proporcionar a los señores esos lujos y satisfacer sus necesidades 
diarias. Por su parte los plebeyos labraban la tierra, cortaban la madera, 
cazaban y al final llevaban los frutos de su trabajo a los centros 
ceremoniales. Cuando la clase privilegiada viajaba, era incluso obligacion del 
pueblo llevarlos en andas."

Las magicas ruinas de Palenque, centro maya situado entre los 
cerros del Estado mexicano de Chiapas, y que alguna vez fue el puesto mas 
avanzado de los mayas hacia el oeste, son muestra de la grandeza de esta clase 
social. Los templos y las piramides de Palenque se extienden once km sobre un 
monte recubiertode selva. La pequeña seccion de Palenque excavada hasta la 
fecha ha entregado ya tesoros artisticos sin igual en Mesoamerica. Entre las 
estructuras liberadas del verde abrazo del bosque, en Palenque, figura la 
sombria y majestuosa tumba de un desconocido soberano que murio en el año 694 
de la era cristiana y que esta enterrado en el corazon de una piramide llamada 
Templo de las Inscripciones, la mas compleja tumba piramidal del Nuevo Mundo. 
Son sorprendentes las semejanzas entre esta tumba y las criptas de los 
faraones egipcios que gobernaron en tiempos muy anteriores a orillas del Nilo. 
En uno y otro caso se erigieron piramides sobre el lugar de la sepultura, y 
los constructores tomaron grandes precauciones para ocultar las entradas. 
En el interior de las tumbas se colocaron articulos funerarios para que 
acompañaran al muerto en el mas alla. La tapa del sarcofago ostentaba la 
imagen del rey difunto. Y sin embargo, la camara mortuoria en Palenque es mas 
austera y barbara; seis jovenes victimas fueron sacrificadas fuera de la 
puerta para que sirvieran al poderoso en el mas alla. Su piramide es muestra 
de una salvaje grandeza.

Todo su esplendor no salvo a la ciudad de Palenque. Murio de 
pronto, al principiar el noveno siglo de nuestra era. Poco tiempo despues 
siguieron su misma suerte las otras ciudades estado en el centro del mundo 
maya. La convulsion empezo en las fronteras y siguio hacia el centro. Algunas 
generaciones mas tarde la civilizacion maya clasica habia desaparecido. Los 
campesinos encendian fogatas en los templos abandonados; los centros 
ceremoniales, antes grandiosos, estaban vacios y desolados.

Casi todos los investigadores de los mayas han propuesto 
hipotesis para explicar el subito colapso de la cultura clasica. Lo han 
atribuido, por ejemplo, a una decadencia del comercio, al agotamiento de los 
recursos agricolas, a terremotos, a huracanes, invasiones y enfermedades. 
Sir Eric Thompson ha escrito que la revuelta de las masas campesinas desempeño 
un papel importante en el colapso. El profesor Barrera esta de acuerdo con su 
teoria: "El distanciamiento entre la clase privilegiada y los campesinos se 
ahondo mas y mas con el paso del tiempo", explica, "Llego un momento en que 
las crecientes exigencias de la aristocracia resultaron insoportables. El 
pueblo se rebelo. Su unica arma era su numero arrollador. Es muy probable que 
hayan estrangulado a todos los señores con sus propias manos." El surgimiento 
y la decadencia de los mayas iluminan no solo la capacidad del hombre para la 
grandeza, sino tambien su terrible afinidad con la destruccion. 
Hoy solo quedan las ruinas. Pero revestidas de un poder que les 
es propio, de una inmortalidad compuesta de piedra, silencio y soledad. En lo 
alto de los cielos, las constelaciones, tan familiares a los sacerdotes- 
astronomos de los mayas, siguen girando en sus orbitas eternas. Pero nuevos 
hombres en otros paises, con instrumentos insolitos, observan ahora su 
desplazamiento.

Los sacerdotes-astronomos dejaron de existir. Chichen Itza y 
Bonampak duermen vacias bajo la luz plateada de la Luna; el rugido del jaguar 
resuena por los templos desiertos de Tikal y Yaxchilan. Los profetas mayas 
sabian que esto habria de suceder. Hace mucho tiempo uno de ellos escribio: 
"Todas las lunas, todos los años, todos los dias, todos los vientos siguen su 
curso y desaparecen." 


SECRETOS DE MACHU PICCHU :

Fueron tiempos de desconcierto y dolor. Los templos eran 
profanados a lo largo de todo el imperio. Las relucientes espadas, la furia de 
los caballos y el ruido ensordecedor de los cañones conmovia el sagrado suelo 
del valle de Urubamba. Los muertos se contaban por miles mientras las ofrendas 
de oro y plata eran fundidas en los hornos del invasor. Sin embargo, los incas 
no perdieron la fe. Por el contrario, decidieron renovar el pacto con el dios 
del Sol y juraron eterno silencio sobre la localizacion de su ultima morada 
sobre la Tierra: la maravillosa ciudad de Machu Picchu. El alma del pueblo 
inca, sus creencias y su cultura pasaron a depender, desde aquel momento, de 
un secreto compartido por infinidad de hombres, mujeres y niños. Un secreto 
que debio resistir no solamente el tiempo, sino tambien la muerte y la 
tortura, la carcel y la codicia. Desde mediados del siglo XVI hasta su 
descubrimiento por parte del norteamericano Hiram Bingham, el 24 de junio de 
1911, la increible ciudad de los incas desaparecio por completo de la 
historia. Fueron 400 años de absoluto silencio. "Los dioses nunca dejaron de 
protegerla", aseguran los habitantes de aquellas regiones.

Ubicadas a unos 2400 metros sobre el nivel del mar, dominando 
todo el valle de Urubamba, y flanqueadas por picos eternamente nevados, las 
ruinas guardan en su interior infinidad de misterios que recien hoy es posible 
comenzara comprender. Recientes excavaciones pudieron rescatar los cadaveres 
de 135 personas enterradas en su cementerio, y a partir de su estudio los 
arqueologos constataron que se trataba de los esqueletos de 109 mujeres y tan 
solo 22 hombres, entre los que se debe contar cinco niños. El numero 
desproporcionado de restos femeninos y la comprobacion antropologica de la 
belleza de sus facciones desperto una gran curiosidad en los investigadores. 
Segun se cree actualmente, una gran parte de la mujeres eran "acllas" o 
escogidas, dedicadas a las tareas de culto. Otro grupo, con los niños, estaba 
formado por las jovenes que se encontraban a su servicio y por lo tanto no 
tenian necesariamente que ser virgenes como sus amas. Los hombres, se 
concluyo, eran guardias. ¨Fueron estas mujeres residentes antes de la 
conquista española o se refugiaron alli para poder escapar de los profanadores 
de templos?. Nadie lo sabe a ciencia cierta. Pero este no es el unico 
interrogante que encierra la "ciudad de las mujeres". Machu Picchu, al 
parecer, fue un Akllawasi, o "casa de las escogidas", en la cual se realizaban 
todas las ceremonias del culto solar. Decenas de jovenes procedentes de las 3 
regiones que constituian el imperio llegaban hasta el lugar para iniciar una 
vida al servicio del dios del Sol.

Segun referia en su cronica el fraile Gaspar de Carbajal, 
participante de la expedicion que descubrio el Amazonas, "los indios nos 
hablaron de una provincia de mujeres, montaña adentro, que viven en edificios 
de piedra y se visten con lanas finas a la usanza de las cusqueñas...". Las 
fechas y la descripcion del lugar, asi como las vestimentas, coinciden 
perfectamente. ¨Fueron ellas las Amazonas?¨Fueron las acllas las iniciadoras 
de la mas fabulosa leyenda americana? Los historiadores creen firmemente en 
esa posibilidad.

Aqui no terminan los misterios. En ningun edificio de la ciudad, 
por mas que se excavo, fueron rescatados ni armas no adornos de oro. 
"Esto indica, asegura el historiador peruano Luis Valcarcel, que en los ultimos 
tiempos como ciudad del Imperio no la habitaron ni militares ni altos 
dignatarios". A pesar de esta aseveracion, hay quienes sostienen que sus 
tesoros, entre los que se encontraba un enorme sol de oro puro, fueron 
escondidos en alguna camara. Por ahora los excavadores, muchos de ellos 
guiados por la codicia, solo han rescatado unas 600 vasijas, 200 piezas de 
bronce y unas pocas de plata, pero ni un solo gramo de oro.

Las ruinas pueden ser divididas claramente en dos. Por un lado 
esta la zona agricola, compuesta por andenes perfectamente excavados en la 
ladera de la montaña, que servia para cultivar en sustento de los habitantes. 
La zona urbana, en cambio, esta cruzada por escalinatas y planos ascendentes y 
descendentes, que transcurren a lo largo de los barrios donde se alojaban las 
distintas clases sociales. Los nobles ocupan la zona central. Sus 
construcciones son muy refinadas y poseen claros elementos de confort. Alli 
estan la Fuente Principal, la Tumba Real, el Torreon Semicircular y la Casa 
del Inca. Esta ultima era la residencia del soberano mientras permanecia en el 
lugar y esta formada por cuatro habitaciones perfectamente talladas y dos 
puertas de entrada superpuestas. Entre la primera y la segunda, una argolla 
cavada en la piedra sujetaba un feroz jaguar que protegia el sueño del 
emperador.

El Barrio Popular esta bien separado del Barrio Religioso por un 
espacio abierto que, segun se supone, era utilizado para las reuniones 
colectivas. La plaza sagrada, en un promontorio mas elevado, es de unos 15 
metros de lado y esta rodeada por las habitaciones de las servidoras del 
culto. Ademas, alli convergen el Templo Sagrado, el Templo de las 3 ventanas y 
un posible Templo de la Luna. De todas maneras, a pesar de la importancia de 
todo el sector, el lugar mas significativo de Machu Picchu es el Intihuana o 
Intiwatana, ubicado en la cuspide de la ciudad. Este no solo era un 
instrumento de orientacion espacial (una de sus esquina apunta hacia el norte, 
sino que tambien funcionaba como un enorme reloj de sol. Era el lugar exacto 
donde se recibian los mensajes del dios del Sol para "la buena distribucion 
del tiempo y de las energias de los hombres".

Los incas, pese a tener un sistema numerico eficiente, nunca 
contaron con la escritura. Esto dificulta mucho el estudio de su desarrollo 
cultural y sobre todo de las ceremonias que llevaban a cabo. En este punto 
cobran gran importancia los relatos de los europeos. La ultima referencia que 
se tiene figura en la "Coleccion de Documentos de la Historia del Peru", cuyo 
autor es Baltasar Ocampo. En el relata el rescate de Tupac Amaru, y de como 
los Incas dejaron de residir en Machu Picchu, a fin de proteger su ubicacion. 
Nadie sabe con certeza hasta que momento pudieron vivir esas mujeres en la 
misteriosa montaña y por que razon nunca se han encontrado restos de personas 
ancianas... 


AZTECAS,CALENDARIO Y COSMOGONIA :

Los Aztecas :

Como todo pueblo primitivo, en su afán por encontrar una solución a los problemas que para ellos representaban las fuerzas de la naturaleza y que no comprendían, aunque si sentían sus efectos benéficos o dañinos, las adoraron y formaron una religión llena de temores y de esperanzas en torno a ellas.

La existencia del pueblo azteca giraba en torno a su religión, en la cual su DIOS principal y todopoderoso era TONATIUH (el Sol) al que atribuyeron las bondades y los defectos de los humanos, pero con un gran poder sobrenatural. Según la religión azteca TONATUIH necesitaba que lo alimentaran con la sustancia mágica: la vida del hombre, (la sangre y el corazón humanos) para tener la vitalidad y las fuerzas necesarias con las cuales poder enfrentarse y triunfar en su lucha contra la Luna, las estrellas y la noche y emerger nuevamente por el horizonte al día 
siguiente. El sacrificio humano que los antiguos mexicanos hacían de sus semejantes no era por satisfacer crueldades innatas ni instintos bárbaros, sino por una de esas cosas inexplicables del pensamiento humano de que están plagadas las páginas de la historia de las religiones en todos los instantes y en todas las latitudes del globo.

Los aztecas construyeron también muchos monumentos dedicados a venerar y a honrar al SOL, entre los cuales el más importante fue la PIEDRA DEL SOL, conocida también con los nombres de CALENDARIO AZTECA o JICARA DE AGUILAS (Cuauhxicalli).

El Calendario Azteca es una de las obras de arte precortesianas más hermosas de esta cultura y es un monolito de los más admirados universalmente. Está esculpido en una roca de basalto de olivino conocida también como peridoto. El basalto de olivino presenta la característica de ser granujiento o cristalino, de estar formado de silicato de magnesio y de hierro, y de tener una dureza un poco menor que la del cuarzo. Este tipo de formaciones geológicas generalmente se 
encuentran entre rocas de origen volcánico. Se supone que esta escultura la empezaron a labrar en el año de 1449, durante el reinado de Axayácatl, y que la terminaron treinta años después, en 1479, dato que puede leerse en caracteres nahoas en la parte superior y central de 
dicho monolito, correspondiendo al año MATLACTLI HUAN YEI ACATL (13-caña), que fue la décimo tercera caña de la medición del tiempo azteca. Se cree también que durante la época precortesiana este monolito estuvo colocado sobre una plataforma frente a un edificio que se llamaba Cuauhcuauhtenchan (morada de las águilas).

El 17 de diciembre de 1790 se encontró el monolito, cuya cara esculpida estaba vuelta hacia abajo, en la Plaza de Armas, hoy Zócalo de la Ciudad de México. Posteriormente lo trasladaron al pie de la torre occidental de la Catedral Metropolitana y en 1885 lo colocaron en una de las salas del Museo Nacional de Historia, situado entonces en la calle de Moneda. En Agosto de 1964 
nuevamente fue trasladado para ponerlo definitivamente en el sitio de honor en la sala Mexica del Museo Nacional de Antropología en el Bosque de Chapultepec, en la misma Ciudad de México, donde se encuentra hasta ahora.

El Calendario Azteca tiene un diámetro de 3.54 metros y un peso de más de 24 toneladas. Es una de las mejores expresiones del arte azteca y demuestra el grado de adelanto cultural y científico que este pueblo alcanzó en la astronomía, en la matemática, en la medición del tiempo y en el arte lapidario, conocimientos que los aztecas heredaron de las civilizaciones que los 
antecedieron y que después desarrollaron hasta este punto por ellos mismos.

Las figuras grabadas en este imponente monolito representan los datos correspondientes a la formación del Sol, al orden del Sistema Planetario, a la creación de la Tierra en sus distintas eras hasta la aparición de una pareja divina que llamaron OZOMOC y CIPATONATH, figuras que están representadas en la parte central del Calendario alrededor de la figura de TONATIUH (el Sol).

El Calendario Azteca en su relieve presenta ocho círculos concéntricos esmeradamente labrados, siete de los cuales están en su cara frontal y el octavo y último se encuentra labrado en el canto de la escultura.

CIRCULO CENTRAL

El círculo central representa la cara de TONATIUH, el Sol, dios que en la mitología tenochca, nahoa, azteca o mexica era el amo y señor de los cielos y el hacedor de todos los fenómenos de la naturaleza.

Bajo su mando giraban todos los demás dioses aztecas, pues en torno a él ocurrían todos los fenómenos diarios y periódicos. TONATIUH es el protector de todo lo creado, es el señor de los guerreros que perecieron en combate y de las madres muertas al nacer su primer hijo.

Una de tantas tradiciones sobre TONATIUH cuenta que el Sol ha tenido cuatro edades anteriores a la presente, en las que la humanidad ha perecido por completo salvándose solamente una pareja de hombre y mujer. La época actual está alumbrada por el QUINTO SOL según esta leyenda.

En la cara de TONATIUH se pueden apreciar los siguientes signos:

La corona

El pendiente nasal que tiene la forma de una mariposa

Los aretes

El collar

Todos estos adornos son extraordinariamente lujosos y característicos de la deidad.

Debido a la apariencia del Sol, los cabellos de TONATIUH son de color dorado. En su rostro se notan las arrugas que son característica de una persona de edad avanzada y que, según la cultura azteca, demostraban la madurez y la sabiduría de los actos y de las decisiones, así como la firmeza del carácter.

Por último se encuentra la lengua en forma de cuchillo de obsidiana, expuesta hacia a fuera, y que indica la necesidad de ser alimentada con la sustancia mágica, que era la sangre y el corazón humanos.

Esta lengua simboliza el rayo de luz y la sabiduría perfectas.

TONATIUH, en esta forma, es el representante del nacimiento del tiempo, el creador de la cronología, el señor de la Tierra y del Cielo, el hacedor del Sistema Planetario y el generador del Universo.

SEGUNDO CIRCULO.

En este segundo círculo, aparte de los símbolos de las eras Cosmogónicas (épocas o edades por las cuales atravesó la raza azteca) y que más adelante se explican, se aprecian los siguientes signos:

En la parte superior derecha está la figura de CE TECPATL (1-cuchillo de obsidiana) que es el símbolo del Norte y a su vez es el geroglífico con el que se identifica al dios TEXCALTIPOCA (Espejo Humeante).

Del lado izquierdo, y también en la parte superior, está la figura de XIUHUITZOLLI (pluma de codorniz azul), que es el símbolo del Oriente y la representación del dios QUETZALCOATL (Serpiente Emplumada o el Gemelo Divino) cubierto con las armas que se colocaban sobre los cadáveres de los nobles y de los bravos guerreros en sus funerales.

En la parte inferior derecha está el símbolo CHICOME OZOMATLI (7-mono) que representa al poniente.

Hacia la izquierda, también en la parte inferior, se encuentra el símbolo CE QUIAHUTLI (1-lluvia) que representa al punto cardinal del Sur.

Si se trazan dos líneas rectas, la primera que una a las figuras CE TECPATL y CE QUIAHUTLI y la otra que una a los símbolos XIUHUITZOLLI y CHICOME OZOMATLI, se forman dos ángulos opuestos por el vértice.

La abertura de estos dos ángulos, según algunos autores, señala el curso anual del Sol en su marcha hacia uno y otro lado de la línea de los equinoccios. Estos ángulos miden aproximadamente veintitres grados y medio.

En la parte central superior de este círculo está un símbolo de "V" invertida que representa la llama divina del Sol y de la creación.

En la parte inferior se aprecia un pectoral ricamente adornado con piedras preciosas de chalchihuites.

Distribuidos dentro de este segundo círculo hay cinco puntos que corresponden a los cinco días complementarios o de descanso absoluto y considerados aciagos entre los nahoas y que se aumentaban al final de cada año que constaba de dieciocho meses de veinte días cada uno.

ERAS COSMOGONICAS.

En la cultura y en la religión aztecas había cuatro épocas o edades desde el principio de su existencia como raza, es decir, desde su remoto establecimiento en el continente americano. 
Según sus leyendas y sus tradiciones, en cada una de esas cuatro edades había perecido casi totalmente la humanidad salvándose solamente una pareja para perpetuar la raza. 
Estas cuatro edades están también representadas en este segundo 
círculo del Calendario Azteca:

PRIMER SOL O PRIMERA ERA COSMOGONICA.

A la derecha del símbolo del Norte aparece un rectángulo con la figura que representa a la primera edad de la Tierra y que es el signo de OCELO TONATIUH, o sea, el Sol Jaguar o el Sol Tigre. Esta figura es la cabeza de un jaguar adornada con "el Espejo Humeante", emblema de TEZCALTIPOCA. Esta edad fue la primera y la más remota de las cuatro eras cosmogónicas durante la cual vivieron unos gigantes que habían sido creados por los dioses. Estos seres de enorme 
tamaño no cultivaban la tierra, moraban en cuevas y su alimentación constaba de raíces y frutos silvestres. 
Finalmente los primeros hombres fueron atacados y devorados por los jaguares.

Los fundamentos para esta primera época cosmogónica de los aztecas se remonta a la Era Cuaternaria, pues estos encontraron fósiles de animales prehistóricos enterrados en profundas grietas. Los indígenas al descubrir estos fósiles los confundieron con los restos de hombres de gran tamaño a los que dieron el nombre de QUINAMETZIN o HEYTLACCAME. El final de esta era ocurrió el día NAHUI OCELOTL (4-jaguar).

SEGUNDO SOL O SEGUNDA ERA COSMOGONICA.

Hacia la izquierda del símbolo del Oriente hay otro rectángulo que representa la segunda edad cosmogónica que es el Sol de Viento llamado EHECATONATIUH, época que llegó a su final con fuertes 
vientos que destruyeron a la humanidad. Los dioses convirtieron a los hombres en simios y monos para que pudieran trepar a los árboles y no fueran arrastrados por los huracanados 
vientos.

Con esto explican los mexicas la similitud entre los monos y los seres humanos.

Esta época fue presidida por QUETZALCOATL, que entre sus atributos está el de ser dios del aire y de los vientos. El símbolo de esta era es una cabeza de la que sobresale notablemente un pico de pato por el cual este dios sopla los vientos y barre los campos antes da la siembra.

La idea de los fuertes vientos se originó entre los aztecas por los grandes bosques destruidos por las tempestades que encontraron y por la abundancia de simios que había en esos 
lugares.

La humanidad en esta era sucumbió el día NAHUI EHECATL (4-viento).

TERCER SOL O TERCERA ERA COSMOGONICA.

Hay un tercer rectángulo en la parte inferior del lado izquierdo que es el símbolo del tercer Sol cosmogónico al que le dieron el nombre de QUIAUHTEONATIUH o TLETONATIUH, que fue el Sol de Lluvia de Fuego. La figura representa la cabeza del dios TLALOC, deidad de la lluvia, que presidió esta época y que los antiguos aztecas relacionaron con el Sur donde para ellos estaba la región del fuego. En esta tercera época que finalizó el día NAHUI QUIAHUITL (4-lluvia) la lluvia de lava y de fuego lo destruyó todo. Los dioses transformaron entonces a los hombres en aves para 
salvarlos de esa manera del sacrificio. Los aztecas justificaron esta creencia al ver los muchos signos de actividad volcánica que hay en nuestro territorio y también al descubrir restos de chozas y de esqueletos humanos bajo las formaciones de lava y ceniza de origen volcánico.

CUARTO SOL O CUARTA ERA COSMOGONICA.

El cuarto símbolo de los soles cosmogónicos que está esculpido en el Calendario Azteca evoca a ATONATIUH o Sol de Agua y representa a la diosa CHALCHIHUTLICUE (la de la falda enjoyada), esposa de TLALOC y patrona de los mares, de los ríos, de los lagos y de esta cuarta época. La 
humanidad por cuarta vez es destruida, ahora en el día NAHUI ATL (4-agua), a causa de tempestades terroríficas y de lluvias torrenciales que inundaron toda la tierra firme cubriendo hasta la cima de las montañas más altas. Los dioses transformaron entonces a los hombres en peces para salvarlos del diluvio.

Los descubrimientos que los aztecas hicieron en el altiplano Mexicano de diferentes especies de fauna marina fosilizada dió origen a esta leyenda.

Tanto del lado derecho como del lado izquierdo, en la parte media de este sgundo círculo, aparece una garra enjoyada con chalchihuites aprisionando a un corazón humano; la del lado derecho representa a CIPATONATIUH y la del lado izquierdo a OXOMOCO, deidades masculina y femenina respectivamente, creadoras de un calendario que entregaron sus siervos humanos. Ambas figuras son las garras con las que el Sol está suspendido en el espacio. Los aztecas consideraban al Sol como un águila que cuando por la mañana aparecía en el firmamento le daban el nombre de CUAUHTLEHUANITL (el águila que asciende) y, por la tarde, cuando se ocultaba, lo llamaban 
CUAUHTEMOC (el águila que desciende).

QUINTO SOL, NUESTRA ERA

Para los aztecas el mundo había ya pasado por cuatro edades o soles en los que el hombre había sido destruido. Entonces los dioses decidieron crear una nueva Epoca que es la del QUINTO SOL y en la cual vivimos ahora.

Dice la leyenda nahoa que al ocurrir la última catástrofe ocasionada por la abundante lluvia que inundó la Tierra, el CUARTO SOL se perdió. Los dioses, consternados, se reunieron en Teotihuacan con el fin de crear un nuevo Sol que diera vida a la Tierra. Para lograr el 
nacimiento del QUINTO SOL había necesidad de que se sacrificara un dios, para lo cual se ofrecieron dos de ellos; uno era rico y poderoso y el otro era pobre y enfermo. Ambos le hicieron ofrendas al padre de los dioses: el rico dió bolas de copal y liquidambar y espinas hechas de coral; el pobre sólo ofreció bolas de heno y espinas de maguey tintas en su propia sangre. Ayunaron cuatro días y al quinto todos los dioses formaron dos hileras al borde del precipicio donde estaba el brasero sagrado con un gran fuego. El dios rico fue el primero que pasó entre las dos hileras formadas por los demás dioses e intentó lanzarse al fuego por tres veces pero, 
temeroso, se arrepintió todas de hacerlo. Entonces tocó su turno al dios pobre y este en el primer intento, cerrando los ojos, se lanzó al fuego. Cayó en el centro del brasero y se levantó una flama enorme en la que se consumió. El dios rico, apenado, se arrojó 
detrás a la pequeña hoguera que quedaba, donde se consumió en 
seguida.

El dios pobre se convirtió en el QUINTO SOL y el rico en la Luna,pero ambos brillaban en el firmamento con igual intensidad.

Indignados, los demás dioses, tomaron un conejo y se lo arrojaron en la cara a la Luna para quitarle brillo. Desde entonces una sombra parecida a la silueta de un conejo se ve en el disco de nuestro satélite.

Como el sol no se movía, preguntáronle a éste los demás dioses que deberían hacer para que cruzara por el firmamento, y la respuesta fue terrible: debían sacrificarse todos los dioses arrojándose también a la hoguera. Cuando al fin se sacrificaron los demás dioses 
se convirtieron en las estrellas que pueblan el firmamento, y el Sol emprendió su camino seguido por la Luna.

Este QUINTO SOL está bajo el dominio de TONATIUH y se encuentra representado en la Piedra del Sol por el círculo central que es la cara de TONATIUH, por el símbolo CE TECPATL, por la figura 
XIUHUITZOLLI, por las fechas CHICOME OZOMATLI y CE QUIAHUTLI, por la llama divina, por el pectoral enjoyado, por los cinco puntos querepresentan los días complementarios, por los cuatro cuadrantes que simbolizan las edades cosmogónicas y por las garras enjoyadas. Todo lo anterior, es decir, el círculo central y el segundo círculo juntos, forman la figura NAHUI OLLIN (4- movimiento), fecha en que terminará el QUINTO SOL que está presidido por el dios XOLOTL (dios movimiento).

La destrucción de la Tierra al final del QUINTO SOL será por explosiones y terremotos que tendrán origen al final de una unidad cíclica azteca de 52 años, como cuentan las leyendas que sucedió en 
los otros cuatro soles anteriores; por esto, en la noche del último día del ciclo azteca se apagaban todos los fuegos, hasta el de la más humilde choza. Los sacerdotes se reunían en un templo situado en la cumbre del Cerro de la Estrella, en Ixtapalapa, D.F., y todo el 
pueblo, diseminado por las faldas de la elevación, esperaban sobrecogidos de temor hasta media noche temiendo que sobreviniera la destrucción general al no aparecer el Sol al 
otro día; pero la aparición de una estrella determinada en el centro del firmamento 
significaba que los dioses se habían apiadado de los hombres una vez más, que el Sol saldría a la mañana siguiente y que la Tierra tendría otro ciclo de 52 años de vida sin ser destruida.

Los sacerdotes, después de un ritual especial en el que había sacrificios humanos, encendían nuevamente el fuego que el pueblo lleno de alegría llevaría más tarde a los templos y de ahí a sus hogares, dando así principio la gran festividad del FUEGO NUEVO.

TERCER CIRCULO.

En este círculo que es el tercero contando del centro a la periferia, se distinguen veinte espacios, correspondiendo cada uno de ellos a uno de los veinte días del período que se puede 
considerar como el mes azteca.

El año civil en este pueblo contaba con trescientos sesenta y cinco días, que se formaban de dieciocho meses de veinte días cada uno (360) y de la suma de los cinco días que se agregaban al terminar el décimo octavo mes. Estos últimos cinco días, además de considerarse como complementarios, eran de descanso absoluto y se les consideraba como aciagos, pues los aztecas creían que durante ellos podían acaecer las mayores calamidades, hasta la destrucción de la Tierra, que según una leyenda sucedería al final de un ciclo de cincuenta y dos 
años.

Los cinco días finales del año eran nombrados NEMOTEMI, no teniendo un signo especial ni un dios tutelar cada uno de ellos, sino que, en la piedra del Sol, solamente están representados por medio de cinco puntos distribuidos en el segundo círculo.

En el transcurso del ciclo azteca de cincuenta y dos años, los sacerdotes iban haciendo correcciones indispensables a su calendario para que no se retrasara trece días su ciclo debido a la diferencia de un día que existe entre el año común (365 días) y el año bisiesto (366 días).

Cada día del mes lo presidía un dios o una diosa que tenía influencia por su naturaleza propia en las actividades de los humanos, lo que originaba que antes de emprender una actividad se 
consultara con el calendario para ver si el día era propicio para ello.

Como el significado de los signos calendáricos y la interpretación de ellos era sólo del conocimiento de la clase sacerdotal, al nacer un niño se mandaba traer a uno de los sacerdotes para que, según el signo del día en el que había nacido el ser y el dios patrono de esa 
fecha, dijera cual sería el destino de ese recién nacido. En caso de que el signo y el dios patrono le fueran a ser adversos, se efectuaban ritos y conjuros indispensables para deshacer ese 
mal sino.

La cuenta de los días comenzaba en el casillero superior de la izquierda de la punta de la flama divina, que está en el círculo anterior, y continuaba en el sentido inverso al movimiento normal de las manecillas de un reloj, hasta terminar del lado derecho de la punta de la mencionada flama divina.

Los antiguos mexicanos, en la cuenta de su ciclo, utilizaron sólo

los signos ACATL (caña), TECPATL (cuchillo de obsidiana), CALLI (casa) y TOCHTLI (conejo) que los contaban de trece en trece, pero intercalados: 1 ACATL, 2 TECPATL, 3 CALLI, 4 TOCHTLI, 5 ACATL, 6 TECPATL, etc., hasta volver a 1 ACATL después de cincuenta y dos años transcurridos.

Símbolo, Nombre del Día, Dios Tutelar.

Día 1

CIPACTLI

Cocodrilo TONACATECUHTLI

Señor de Nuestra Subsistencia.

Dios creador.

Día 2

EHECATL

Viento QUETZALCOATL

Serpiente Emplumada.

Dios del Cielo. Dios del Saber.

Día 3

CALLI

Casa TEPEYOLLOTL

Corazón de las Montañas.

Uno de los Dioses de la Tierra.

Día 4

CUETZPALLIN

Lagartija HUEHUECOYOTL

Coyote Viejo. Chismoso.

Día 5

COATL

Serpiente CHALCHIUHTLICUE

Señora del Manto Enjoyado.

Diosa del Agua.

Día 6

MIQUIZTLI

Cabeza de Muerto TECCIZTECATL

Dios del Caracol Marino.

Dios de la Luna.

Día 7

MAZATL

Venado TLALOC

Dios de la Lluvia.

El que Hace Gemir las Cosas.

Día 8

TOCHTLI

Conejo MAYAUEL

Diosa del Pulque.

La de la Planta del Maguey.

Día 9

ATL

Agua XIUHTECUHTLI

Señor del Año. Dios del Fuego.

Día 10

ITZCUINTLI

Perro MICTLANTECUHTLI

Señor de la Región de los Muertos.

Dios de los Muertos.

Día 11

OZOMATLI

Mono XOCHIPILLI

Príncipe Flor.

Dios de la Primavera y de las Flores.

Día 12

MALINALLI

Hierba PATECATL

Dios de la Medicina.

El de la Tierra de las Medicinas.

Día 13

ACATL

CañaI TZLACOLIUHQUI

Dios del Frío.

TEZCATLIPOCA

Espejo Humeante.

Cuchillo de Obsidiana Grabado.

Día 14

OCELOTL

Ocelote o Tigre TLAZOLTEOTL

Diosa de la Inmundicia.

Madre de la Tierra.

Día 15

CUAUHTLI

Aguila XIPE

Nuestro Señor el Desollado.

Dios de las Siembras.

Día 16

COZCAQUAUTLI

Zopilote ITZPAPALOTL

Mariposa de Obsidiana.

Diosa Estelar.

Día 17

OLLIN

Movimiento XOLOTL

Dios Monstruo. El Doble.

Gemelo de Quetzalcoatl.

Día 18

TECPATL

Cuchillo de Pedernal CHALCHIUHTOTOLIN

Gran Dios Ave Enjoyada.

TEZCATLIPOCA

Espejo Humeante.

Cuchillo de Obsidiana Grabado.

Día 19

QUIAUITL

Lluvia CHANTICO

Diosa del Fuego Doméstico.

Día 20

XOCHITL

Flor XOCHIQUETZAL

Diosa de las Flores. Flor de Plumas. 
 

CUARTO CIRCULO.

En este círculo están representados los doscientos sesenta días de que consta el TONALAMATL, o calendario incompleto, que usaban los sacerdotes en sus actos de adivinación, para asignar nombres a los nuevos seres que nacían y, principalmente, para regir las actividades agrícolas de la comunidad.

Los doscientos sesenta días se obtienen multiplicando los cincuenta y dos casilleros de que consta este cuarto círculo, por cinco,número que está representado dentro de cada casillero por cinco circulitos colocados sobre una plancha de jade.

Unicamente visibles treinta y ocho casilleros, porque cubiertos por las figuras de "V", que ascienden hacia los círculos quinto y sexto,se encuentran catorce más: cinco cubiertos por la "V" inferior, y nueve que cubren las otras tres "V", tres por cada una de ellas.

El TONALAMATL, que fue regido por las deidades agrícolas, difiere en la fecha de iniciación con el año civil azteca,pues tenía que adaptarse a las labores propias del campo, basándose principalmente en las del cultivo del maíz, ya que esta planta, hasta la fecha, ha sido la base de la alimentación de los pueblos de América Latina.

En la meseta de ANAHUAC, el TONALAMATL daba principio el día dos de marzo del calendario actual. 
Testimonios dados por Colón, por Cabeza de Vaca, por Córdova y,principalmente, por Hernán Cortés, han venido a demostrar que los pobladores de la América precolombina no sólo tuvieron conocimientos que hoy podríamos llamar técnicos para el cultivo del maíz, sino que también le dieron a esa planta un profundo sentido religioso manifestándolo en las esculturas 
de algunas de sus deidades como la de la diosa CHICOMECOATL (Siete Culebras), en sus ceremoniales y en sus leyendas y tradiciones.

Durante las fiestas que se celebraban tanto en la siembra como durante la cosecha del maíz, las mujeres danzaban con los cabellos al viento simulando el penacho de los maizales.

Los aztecas dieron un muy variado uso como alimento al maíz,destacándose las tortillas (tlaxcalli), que son una especie de pan,el atole (atolli), que es una bebida muy nutritiva y los tamales (tamalli), que son otra especie de pan.

El maíz, como mazorca o como planta, fue usado como emblema en los escudos de los guerreros y de los nobles y fue símbolo de fertilidad, de inmortalidad, de abundancia y de riqueza.

Hace poco un grupo de investigadores ha encontrado que la planta del maíz era una especie silvestre, raquítica y pobre para la alimentación, y que los aborígenes llamaron TEOSINTE (grano sagrado o grano de dios) que con el tiempo y mediante el cultivo la mejoraron hasta lograr la clase de maíz que conocieron los conquistadores.

QUINTO Y SEXTO CIRCULOS.

Estos dos círculos representan la tierra y el cielo. La tierra es el quinto círculo y el cielo es el sexto círculo.

Uniendo los dos círculos se encuentran unas figuras en forma de "V" que representan a los rayos creadores y vivificantes del Sol, y a la vez, marcan o limitan los ocho espacios que correspondieron a cada una de las ocho partes en que los aztecas dividieron el día. Esta 
figuras no sólo indicaban las divisiones del día, sino que también hacían referencia a los puntos cardinales.

Las figuras que presentan unas volutas en sus extremos indican los cuatro puntos cardinales principales; la de arriba el Norte; la de abajo el Sur; la de la derecha el Oriente (Este); y la de la izquierda el Occidente (Oeste).

La otras cuatro figuras que no presentan volutas en sus extremos corresponden a los cuatro puntos cardinales intermedios.

Alternando con los rayos solares hay otras ocho figuras de forma rectangular que señalaron las ocho partes en que los aztecas dividieron la noche. Esta figuras, además, simbolizaron la luz, la 
fuerza y la belleza del Sol.

Estos rectángulos están formados por placas de jade adornadas en el centro por cinco chalchihuites de color rojo.

Las placas de jade están sujetas por medio de correas de color rojo y adornadas en su parte superior por tres puntas de pluma sobre las que descansa una voluta en forma de perla.

En toda la corcunferecia de este quinto círculo hay repetido un grabado que es el emblema que aparece en la frente de TONATIUH, que está en el centro de la Piedra del Sol. Estas 
figuras no son solamente un adorno en el monolito, ya que están en un lugar impropio para serlo.

Por el número total de estos elementos que deben aparecer en la circunferencia, y que es de ciento cuarto, se deduce que cada uno de ellos representa un año y que el total significa el HUEHUETILIZTLI, es decir, el ciclo de ciento cuatro años que fue una de las bases para la medición del tiempo entre los aztecas.

Ahora bien, de los emblemas son visibles solamente setenta y los otros treinta y cuatro están cubiertos por las figuras superpuestas a ellos: veinticuatro emblemas los cubren las figuras 
en forma de "V", tres por cada una de ellas; de la parte inferior del séptimo círculo se desprenden, hacia el sexto y quinto círculos, los penachos de dos caras; cada penacho cubre cinco emblemas que son en total los diez que faltan para formar el conjunto de ciento cuatro.

Descansando sobre las figuras anteriores se encuentran grupos de líneas paralelas, adornado cada uno de ellos con un chalchihuite,que representan la sangre que alimenta y da vida a la tierra.

En el sexto círculo hay grabadas unas figuras que afectan la forma de una espuela. Se cree que estos elementos son gotas de sangre que se desprenden del cielo; pero multitud de representaciones de gotas de sangre que existen en los códices no tienen tal forma, es decir, 
no tiene la prolongación en la parte superior, sino que su corte clásico es, como corresponde a una gota de sangre cuajada, la de una figura circular cóncava hacia abajo.

Las figuras que se acaban de describir son formas estilizadas del joyel de QUETZALCOATL y, por tanto, vienen a ser signos netamente venusinos.

En el sexto círculo, y desprendiéndose de la parte interior del séptimo círculo, se ven unas figuras que simbolizan una llamas de fuego intenso.

Cada figura tiene un grupo de cuatro barras que contienen un sentido cronológico. En el séptimo círculo, que es el exterior y el último del Calendario Azteca, están grabadas dos Serpientes de Fuego llamadas XIUCOATLS, cubriendo cada una de ellas una semicircunferencia y 
tocándose en la parte superior del monolito con sus colas y, en la parte inferior, con sus lenguas.

SEPTIMO Y OCTAVO CIRCULOS.

En la parte inferior de este séptimo círculo, del lado derecho y de entre la fauces de la sepiente, surge la cara de TONATIUH, el Sol.

Su identificación es sencilla, pues en la frente ostenta el símbolo que presenta la cara central de la Piedra del Sol y que sólo es caracteristica de esta divinidad.

Otro detalle que permite la plena identificación de TONATIUH en esta cara es la orejera que está formada de un disco del que pende una pieza semejante a la que tiene la cara central. 
La cara que asoma de entre las fauces de la XIUCOATL del lado izquierdo es la de QUETZALCOATL en una de sus múltiples representaciones, que en este caso es la del planeta Venus cuando 
desempeña el papel de lucero de la mañana y al que los aztecas denominaban TLAHUIZCALPANTECUHTLI.

La orejera de este personaje se reduce a un simple disco. En la parte inferior del rostro se pueden apreciar unas líneas entrecruzadas que simbolizan una malla en forma de máscara y que es una característica del dios QUETZALCOATL en la representación de la oscuridad y de la noche.

El emblema de la luz en la mitología Nahoa fue la lengua humana, y aquí, en la Piedra del Sol, en la parte inferior de este séptimo círculo y formando un total con los rostros que aparecen entre las fauces de las XIUCOATLS, sale, de cada uno de ellos, una lengua en forma de cuchillo de obsidiana, tocándose ambas para confundirse y simbolizar que el Sol y Venus se aproximan en la bóveda celeste, por la tarde, cada vez que el cielo se cierra para dar paso a la noche, o por la mañana, cuando el cielo se abre para dar comienzo a un nuevo día. Este conjunto simboliza la lucha diaria TONATIUH, el Sol, en contra del Dios de la Noche, para aparecer en el horizonte a 
la mañana siguiente y continuar proporcionando alimento a la vida en la Tierra.

En la representación del ser mitológico XIUCOATL aparecen siempre los mismos signos generales: el cuerpo compuesto por varias secciones; un tocado peculiar en la frente que es una voluta o 
trompa invertida adornada con siete círculos característicos que representan a la constelación de la Pléyades.

El cuerpo de cada una de las dos XIUCOATLS está formado por trece segmentos, simbolizando cada uno de ellos a un año al que los aztecas llamaron XIUHUITL.

Los trece segmentos de cada una de las dos Serpientes de Fuego formaron una nueva unidad cíclica, a la que denominaron TLALPILLI.

Cerca del final de la cola de cada una de las serpientes aparece un XIUHUITL con un atado formado por cuatro tiras de amatl, que era una especie de papel que usaron los aztecas y que 
lo obtenían del agave.

Esta atadura significó que el TLALPILLI debía multiplicarse por cuatro, pues cuatro son las cintas de esta atadura, lo que da como resultado un ciclo de cincuenta y dos años al que nombraron XIUHUMOLPILLI.

La suma de los dos XIUHMOLPILLIS formaba un nuevo ciclo, el HUEHUETALIZTLI, que estuvo constituido por ciento cuatro años.

El MEZTALI (mes de veinte días), el XIUHUITL (año de trescientos sesenta y cinco días), el TLALPILLI (período de trece años), el XIUHUMOLPILLI (período de cincuenta y dos años) y el HUEHUETALIZTLI (período de ciento cuatro años) fueron las unidades cíclicas para la medición del tiempo entre los aztecas, sujetas todas ellas a los ritos religiosos.

Los aztecas usaron dos calendarios: el de doscientos sesenta días y el de trescientos sesenta y cinco. El primero fue el que conoció el pueblo en general y que se utilizaba principalmente para las actividades agrícolas y en el que tomaban parte activa bajo la dirección de sus sacerdotes. El segundo calendario fue únicamente del dominio de la clase sacerdotal y de determinados miembros de la nobleza por lo complicado y difícil que era su conocimiento y aplicación, ya que para comprenderlo y poder hacer las correcciones necesarias para formar los años que en el calendario por el que nos regimos ahora se llaman bisiestos y que constan de trescientos 
sesenta y seis días, se necesitaban una amplia y más sólida preparación.

En la parte superior central de la Piedra del Sol, entre las dos colas de las serpientes, se ve una figura en forma de cuadrilátero,que es la placa de la consagración y dedicación de este monolito. En esta placa está grabada la fecha MATLACTLI OMEY ACATL (trece caña) que es en la que se terminó esta gran obra lapidaria y que corresponde al año de 1479 de nuestra era.

Por último, en el borde de la Piedra del Sol están grabados unos símbolos que representan las estrellas en el cielo nocturno, unas dagas de obsidiana que simbolizan los rayos de la luz solar en el cielo diurno y unos signos del planeta Venus.

Trabajo realizado por:

Ivan Emmanuel Rangel Montemayor 


RELACION DE MAYAS Y  CIVILIZACIONES EXTRATERRESTRES :

Por Telma Aracely Santizo.- De la revista COSMOVISIÓN, U.S.A.

El que ya hace muchos siglos los antepasados de los Mayas recibieran la visita de cosmonautas extraterrestres, explicaría el, de otra manera inescrutable, hecho de que los extraordinarios conocimientos matemáticos y astronómicos  de los Mayas se remontan a los orígenes de la civilización y que no sean el efecto de un largo esfuerzo de milenios de errores y aproximaciones, como sería de esperarse. ¿O de qué otra forma pudieron disponer de un día para otro, de conocimientos maduros, especializados y perfeccionados en grado sumo? 
No dirá que Erich von Déniken, con sus teorías de los dioses -astronautas, ofrece una respuesta a este enigma de siglos.

¿Por qué no?. Tras largos años de estudiar el POPOL VUH, el CHILAM BALAAM y numerosos documentos antiguos y raros, ha llegado a la conclusión de que en ellos se encuentra parte de la historia secreta de la humanidad, y que una parte bien importante... 
¡La parte que habla de las relaciones del hombre con los dioses- astronautas! En el CHILAM BALAAM, se lee, por ejemplo. "Esta es la historia del mundo, tal y como fue escrita en los días antiguos..." 
"Sucedió en el Katún 11 Ahau, cuando apareció Ah Mucencab (EL DIOS QUE DESCIENDE). Fue entonces cuando cayó fuego, junto con rocas y árboles derribados..." 
Entre los pueblos mesoamericanos la historia se dividía en ciclos o "Soles" y de aquella manera, con la llegada de un dios y una lluvia de fuego, los Mayas describen el final de su primer ciclo. 
¿Fue un suceso real, en el que tuvo que ver el dios Ah Mucencab, o se trató solamente de la fantasía del o de los autores? 
Suponer esto último sería la medida más fácil, pero antes habría que seguir investigando al respecto, como lo hizo Von Dániken, quien halló la confirmación de los hechos narrados en el CHILAM BALAAM en un documento azteca, el C0DICE CHIMALPOPOCA que se asemeja mucho a la Apocalipsis bíblica: "cuando los dioses hicieron el cielo y la tierra, cayó el trépano de fuego y se ahumó el cielo..."

Así pues, vemos que el dramático final de la primera era fue un suceso que también presenciaron los Aztecas, y del cual guardaron memoria. 
Tome nota, para que las generaciones futuras sepan de la desgracia que estuvo a punto de aniquilamos. Sólo que ¿qué clase de suceso pudo ser? 
Los textos claramente hablan de que el fuego provenía de las alturas, ¿pudo tratarse de un bólido o de una lluvia de meteoritos?, ¿quizás el esta-llido fenomenal de un planeta cerca-no, que nos alcanzó...? o un asteroi-de, como lo son: ¡caro, Agenjo, etc.! 
Eso es algo muy difícil o imposible de averiguar, pero al igual que von Dániken, invita a que tratemos de indagarlo buscando indicios en los textos originales. 
En el códice también se describe dramáticamente un segundo incendio universal y un sol reducido a ominosa noche: "Durante el segundo sol, el cielo se derrumbó y el sol no siguió su camino, aún al medio día todo estaba en penumbras". 
Y eso fue todo, hubo un holocausto más, el del tercer sol, "se le llamó sol de lluvia de fuego, en esta era también llovió fuego y los habitantes, por tanto, ARDIERON". 
Tres fines de era, causados por un fuego destructor que cae de las alturas... ¿No podría haberse tratado más bien de una guerra devastadora entre los "dioses"? 
En la actualidad, los estrategas militares no tendrían dificultad en identificar la "lluvia de fuego" con alguno de los modernos y refinados métodos de exterminio militar, y la amplia destrucción producida. 
No sería muy distinta de la causada por una guerra termonuclear global. ¡Vemos en la descripción que no falta la penumbra, producto de las cenizas que pasarían a la atmósfera, oscureciéndola du-rante años! 
Entonces, ¿los textos mayas describirían tales conflagraciones al hablar de sus "soles de fuego"? 
¡Así lo parece! Tome en cuenta que otros textos sagrados como los de la India, narran destrucciones similares. 
De acuerdo con la mitología de los indios Hopi, precisamente algo como eso ocurrió en un tiempo inmemorial, cuando se desató una guerra, tan devastadora que todo un continente se hundió en el mar.

Los dioses tutelares de esa tribu, que los Hopi llaman Kachinas, ayudaron a los sobrevivientes, transportándolos a lugar seguro a bordo de los escudos voladores, naves circulares potentísimas con las que los guías espaciales eran capaces de transportarse a su planeta de origen, circunvolar la tierra o aterrizar en cualquier lugar. 
¡Los Hopi también hablan de dioses astronautas! 
Y lo más curioso es que esa tribu es relacionada directamente con los Mayas. De acuerdo con el Ingeniero Josef Blumrich, quien ha estudiado durante más de una década las tradiciones Hopi, los sobrevivientes del holocausto fueron llevados a América por los Kachinas, en donde dieron origen a culturas como la Inca, los Mayas, los Olmecas, los Aztecas y por supuesto, los Hopi mismos. 
Así, por ejemplo, refiriéndose a lo que actualmente es Yucatán, los Hopi dicen que sus selvas estuvieron dominadas por el clan de la serpiente y sus poblados se guiaron por el culto a la serpiente emplumada.

A su vez, el clan de los osos y el de los coyotes se dirigieron más al norte, dando origen a los Hopi y a otras tribus "Pieles Rojas". 
Pero ¿acaso los Hopi tienen también un libro sagrado en donde esté asentado todo esto? 
No. Tan preciosa información se ha conservado sólo mediante tradiciones orales. 
Pero aún en la actualidad, siguen tan vivos esos recuerdos, que cuando Blumrich, mostró a miembros de esa tribu fotos de las ciudades mayas, estos las reconocieron irrumpiendo en gritos de júbilo. ¡Vaya! Cualquiera diría que se trata de Mayas y no de "Pieles Rojas". 
Por otra parte, resultan sorprendentes las afinidades entre las tradiciones Hopi y lo que refieren los textos Mayas sobre los seres del cosmos, los maestros del cielo que los Hopi llamaron Kachinas. 
Los Kachinas eran seres de gran sabiduría, siempre dispuestos a ayudar y procedían de un planeta lejano. 
Por otra parte, en el CHILAM BALAAM puede leerse "Esta es la memoria de como vino Hunab Ku, deidad única y Oxlahum Tiku, la deidad inmensa, que impartieron sus conocimientos a los sacerdotes del culto solar. 
Tomando todo esto en cuenta, ya no resultan tan incongruentes las teorías de von Dániken. 
En efecto, el contacto de los Mayas primitivos con seres extraterrestres a quienes ellos tomaron por dioses, ofrece la única 
explicación "que puede responder no sólo a numerosos misterios de la civilización Maya a los que nadie ha dado respuesta, sino que aclara, en forma definitiva, la enigmática conducta que llevó a los Mayas abandonar todas las ciudades del antiguo imperio. En efecto, al aceptar que este pueblo recibió la visita de los "dioses", que tras legarles sus ciencias partieron con la promesa de volver, es fácil imaginar cómo, según la enseñanza de los sacerdotes. Los "dioses" llegarían para una nueva estadía entre los Mayas cuando los edificios de sus nuevas ciudades estuvieran terminados. Así los sacerdotes incitaban de continuo al pueblo a construir. Kukulkán abandonará su vivienda celestial, tomará posesión de estos edificios y vivirá de nuevo entre los hombres. Hasta que llegó la fecha del retorno de los "dioses" y estos no llegaron, numerosos esclavos y doncellas fueron sacrificados, se multiplicaron las oraciones y las ofrendas, pero el firmamento seguía vacío y no aparecía la "serpiente alada", tan ansiosamente esperada. 
Pasó el tiempo y la promesa no se realizó, pues de admitirse esta hipótesis, no es difícil imaginar la desilusión del pueblo Maya y sus sacerdotes.

"Todo el trabajo de siglos había sido en vano, y debió surgir la duda: ¿Habría un error en los cálculos astronómicos? ¿Aparecerían los dioses en otro lugar y momento? 
¡Nuestros dioses han despreciado nuestras ciudades! ¡También nosotros debemos despreciarlas! ¡Las abandonaremos para construir otras, que si les agraden! Así, decepcionados por sus dioses, los Mayas abandonaron el Antiguo Imperio para fundar otros nuevos. Templos, pirámides, ciudades enteras fueron edificados una y otra vez. 
Es evidente que aún no disponemos de suficientes pruebas de que los Mayas tuvieron relaciones con inteligencias extraterrestres, pero también es cierto que no hay pruebas de lo contrario. Y en cambio, cada día son más las preguntas sin respuestas: ¿Cómo conocían los Mayas la existencia de Urano y Neptuno? ¿Se trata efectivamente de un cosmonauta el personaje grabado en la losa de Palenque? ¿Qué significado tiene el que el calendario Maya se remonte a 400 millones de años atrás? ¿Cómo pudieron los Mayas calcular el año solar y el venusino con un margen de error de 0,0001.? No pretendemos que Von Dániken tenga necesariamente la razón, pero creemos que es uno de los estudiosos que más se ha esforzado en hallar respuestas, llevando su empeño y objetividad al grado de enfrentarse con la ciencia oficial. Y esto, guardadas las proporciones, es lo que alguna vez hicieron Colón, Galileo y Copérnico.

Esta tesis, además de aclarar todos los enigmas hasta ahora inexplicables de los Mayas, coincide con la de Sylvanus G. Morley -uno de los principales mayólogos- en señalar que la desaparición del Antiguo Imperio se debió a causas inherentes a la propia cultura Maya, y confirma la teoría de otro estudioso, Charles Galenkamp, que la crisis experi-mentada en el Antiguo Imperio tuvo motivos religiosos. 
Pero además, nos lleva a entender mejor el motivo central de toda la civilización Maya, que giraba en torno al dios Gucumatz o Kukulkán, al que se representa como una serpiente alada. 
Y el culto a la serpiente, tal como hemos visto, debe su origen no a la adoración a los reptiles, sino a la reiterada identificación de la forma alargada de los ofidios con la de las naves del espacio.

BIBLIOGRAFIA

El día que llegaron los dioses. Erich von Dáriiken, Editorial Diana, S.A. 
Our ancestors carne from outer space. Maurice Chatelain, Ace Books.


TEOTIHUACAN,CIUDAD DE DIOSES :

Hace 2.000 años, una civilización se alzó en la meseta central de México, una sociedad misteriosa cuyo nombre no conocemos. Esta civilización construyó una ciudad vasta y gloriosa en el punto que los aztecas, los mayas y los olmecas consideraban como el origen del universo, el lugar donde literalmente los dioses crearon la tierra y los cielos. La ciudad era Teotihuacán, hogar de las pirámides del Sol y de la Luna, del templo de la Serpiente Emplumada y de la ciudadela, la urbe más grande del mundo de la época. Teotihuacan todavía se yergue a 40 kilómetros de ciudad México, en lo más alto de una árida meseta de lluvias ocasionales. En su apogeo, hacia el año 500 de nuestra era, llegó atener 200.000 habitantes: era más grande que la Roma imperial de la época, más grande que Bizancio y más grande que el Madrid de Carlos V, mil años después. Sus ruinas muestran un minucioso planeamiento urbano, digno de cualquier ingeniero contemporáneo, con barrios y avenidas amplios y funcionales. Sus grandes monumentos son uno de los muchos tesoros de México y un insondable rompecabezas para los arqueólogos de todo el mundo que buscan la respuesta a uno de los grandes misterios: por qué cayó la cultura de Teotihuacán, qué pasó para que la ciudad fuera abandonada repentinamente en el siglo VI y su civilización se esfumara en la leyenda, sin dejar rastros.

Lo que se sabe es que la gran capital nació en el comienzo de nuestra era, cuando Cristo caminaba las calles de Jerusalén, y que para el año 250 era el primer centro urbano real de las Américas. La ciudad llegó a tener 20 kilómetros cúadrados, y era un importante centro cómercial e industrial. Sus fundadores eligieron el lugar porque lo consideraban nada menos que el punto más sagrado de todo el universo, el exacto sitio de la creación. En concordancia con esto, 
Teotihuacán fue planeada minuciosamente para funcionar como un gran dibujo sacro. El efecto continúa siendo impresionante, y para los hombres de la época debe haber sido sobrecogedor, una maravilla única.

Los aztecas, que la hallaron ya abandonada, la llamaron Ciudad de los Dioses, y la incluyeron en su ruta de peregrinaciones.

En los años sesenta, un equipo de arqueólogos realizó un minucioso mapa de la ciudad, usando fotografía aérea y mediciones sobre el terreno. Lo que surgió al terminarse el mapa era un dibujo tan deliberado como el del arquitecto Haussmann para los bulevares de París. La ciudad es una gran guía, con calles perpendiculares entre si -como nuestras ciudades de origen español- con dos ejes ordenadores. Uno es el eje este-oeste, que nacía cerca de la Pirámide del Sol y apuntaba a un lugar sagrado del horizonte, el punto donde cada mayo 18 surgía al caer el sol la constelación de las Pléyades, sagrada para las culturas de América Central. También se calcula que en ese mismo punto se pone el sol el 12 de agosto, "el día en que empieza el tiempo". Para las civilizaciones de América Central, el último ciclo comenzó el 12 de agosto del año 3114 antes de Cristo, fecha que usaban para marcar sus eras. El rumbo este~oeste era tan importante, que los teotihuacanos se tomaron el trabajo de canalizar el río San Juan, que cruza su ciudad, para enderezarlo y hacerle tomar la dirección sagrada. Otro eje, este norte-sur, demarca la principal avenida de la ciudad, su Calle de los Muertos. Esta gran calle, cuya anchura nunca es menor que 50 metros, apunta hacia el sagrado cerro Gordo. En el extremo norte de la calle, al pie del cerro, los teotihuacanos construyeron su Pirámide de la Luna. Hacia el centro de la avenida se alza la Pirámide del Sol, y el extremo sur se cierra con la ciudadela que contiene la Pirámide de Quetzalcoatl, la Serpiente Emplumada. Las dos grandes pirámides de la Luna y el Sol eran las más grandes de su época y junto a otra en Cholula (construida 600 años después) y al edificio de adobe de Huaca del Sol, fueron las estructuras más grandes creadas antes de la llegada de los blancos en todas las Américas. Desde la cúspide de la pirámide lunar, mirando a lo largo de la Calle de los Muertos se puede imaginar Teotihuacan en todo su esplendor. La pirámide sigue siendo formidable, pese a que sus 1.700 años de antiguedad borraron las brillantes pinturas que la cubrían y desvanecieron el templo que la coronaba. La gran Calle todavía está flanqueada de terrazas, escalinatas y templos, cuya posición forma un exacto dibujo geométrico. Al fondo, en el horizonte, se distingue una línea de picos volcánicos.

A la izquierda se puede ver la Pirámide del Sol, de 70 metros de altura y 250 de base. Los arqueólogos están desenterrando la plaza que tenía enfrente, pavimentada con un cemento blando, y encontraron una caverna de 110 metros de largo oculta bajo su masa. Nadie sabe realmente para qué se usaba esta cueva, que fue pavimentada, decorada y hasta tallada en sus paredes. Tal vez era el 
recinto de oración de los sacerdotes, o el lugar donde se consultaba a los oráculos. A partir de su hallazgo, los cientificos comenzaron a buscar y encontraron decenas de otras cavernas bajo la ciudad, muchas de ellas creadas al excavar la piedra volcánica con que se construían los grandes edificios. Algunas de estas cuevas fueron usadas como depósitos, otras como tumbas. Siguiendo por la avenida se llega a la ciudadela, en el extremo sur. Dentro de la ciudadela amurallada -así llamada por los asombrados españoles que la encontraron camino a Tenochtitlán se alza la más pequeña pero notable Pirámide de la Serpiente Emplumada, cubierta de esculturas y mosaicos. El arqueólogo Saburo Sugiyama exploró minuciosamente esta pirámide y realizó un hallazgo notable. En una trinchera de poca profundidad, en el borde de la pirámide, encontró el esqueleto de un hombre.

El cuerpo estaba sentado, con los brazos cruzados a la espalda. De su cuello colgaba un gran collar de 200 conchillas, del que colgaba a su vez otro compuesto de quijadas humanas esculpidas en madera, con dientes de coral. Entusiasmados, Sugiyama y sus colegas continuaron cavando y encontraron otros 17 cuerpos, todos en la misma posición y con los mismos collares. Vestían un gran disco de pirita en la espalda, símbolo de los guerreros, y estaban rodeados de armas: 169 lanzas en total. Eventualmente, los arqueólogos desenterraron 133 muertos en 21 tumbas dentro y alrededor de la pirámide. Obviamente, la fundación del templo a la Serpiente Emplumada, señora de las cosechas y diosa mayor, había causado una hecatombe de sacrificios humanos. Los muertos que custodiaban los bordes del edificio miraban hacia afuera, como vigilando. Adentro, los cuerpos se organizaban en grupos de 4, 8, 9,18020, números clave de la astronomía mesoamericana, y con los sexos separados. Todas las tumbas databan de la misma época, el año 200.

Al llegar, cavando un largo túnel, al centro de la pirámide, los arqueólogos se llevaron una sorpresa, porque encontraron otro túnel. Semienterrado, el túnel tenía siglos y siglos y llevaba a una cámara vacía. Por restos esparcidos en la pequeña cámara, los arqueólogos se dieron cuenta de que estaban en una tumba real, saqueada hace muchísimos años por ladrones de tumbas. 
Rodeando el gran eje de la Calle de los Muertos se encontraba la gran ciudad de los vivos. El mapa aéreo ubicó 2.000 edificios comunales, de departamentos, donde los teotihuacanos trabajaron, vivieron, amaron y durmieron. Cada edificio alojaba a una familia extendida, con departamentos independientes para cada pareja y áreas en común. Una pared delimitaba la propiedad de cada familia, que de hecho formaba una pequeña manzana porque tenía calles en los cuatro costados. Vistos desde las alturas de los templos, los techos chatos de los departamentos se extendían casi hasta los horizontes, con campos de maíz y redes de irrigación más allá. Los edificios de departamentos variaban mucho en tamaño. Los menores, para unas veinte personas, tenían unos 700 metros cuadrados y los mayores, para doscientas, llegaban a los 3.500. Todos los edificios tenían la misma forma rectangular, y más de una entrada, y las calles que los rodeaban tenían cuatro metros de ancho. Excepto por algunos palacios y residencias de aristócratas y ricos comerciantes, los edificios eran de planta baja, y presentaban desde afuera un aspecto severo, con paredes lisas revocadas con estuco, sin ventanas ni adornos. Los arqueólogos excavaron ampliamente el edificio de Atetelco, ubicado a unos 800 metros de la Calle de los Muertos. Construido hacia el año 400 para familias prósperas, de alta clase media, fue diseñado para garantizar un máximo de privacidad a sus ocupantes.

Sus habitaciones tienden a ser pequeñas -las mayores tienen tres por cinco metros- con alturas de siete metros y aperturas de entrada que se cubrían con cortinas y no puertas. Las paredes interiores se cubrían con murales, especialmente en la base -en lugar de zócalos- y alrededor del vano de las puertas. Los techos eran de madera, con cumbreras y tablas revestidas del mismo estuco que cubría las paredes. Los cuartos rodeaban pequeños patios hundidos -su piso estaba excavado por debajo del nivel del suelo de las habitaciones- donde la familia se reunía a comer al sol y también a adorar a los dioses. Los patios solían mostrar pequeños altares familiares. En uno de los departamentos se encontró una pequeña pirámide de piedra volcánica, una miniatura de la del Sol. 
Por todo el edificio, los pisos formaban un sutil sistema de canalización, y con gradientes e inclinaciones sabiamente diseñadas llevaban el agua de lluvia a reservorios especiales. 
Era costumbre teotihuacana decorar los edificios de acuerdo con el uso que se les daba o con la profesión de los habitantes. Los motivos más comunes, verdaderos logotipos de esta cultura, eran la diosa de las aguas y su compañero, el feroz dios solar de largos colmillos, que adornaban de muros a enseres y vajillas.

En otro barrio, hoy llamado La Ventilla, se encontraron otros edificios que muestran los diferentes tipos de vida de los teotihuacanos. En una vereda de una calle se encontró un edificio elegante, bien construido, con finos murales y un templo privado. Cruzando la calle, a apenas cuatro metros de distancia, los arqueólogos excavaron un edificio pobre y deteriorado, donde sólo se encontraron restos de cerámica sencilla. Como los teotihuacanos enterraban a sus familiares en profundas tumbas bajo sus casas, se puede determinar el nivel de salud de sus habitantes. En esta casa de clase baja se encontró una inusual cantidad de tumbas de niños, lo que indica que la familia sufría de desnutrición y probablemente enfermedades por hacinamiento. En uno de los edificios de Ventilla se hizo el que tal vez sea el más importante descubrimiento en Teotihuacán. 
En un departamento, los arqueólogos desenterraron muros que retenían el brillo y la blancura original, y el brillante tono de sus guardas rojas. Al excavar más, encontraron un panel con figuras de caras humanas, de animales, círculos, puntos y otros símbolos, organizados en grupos. Este es el primer y único rastro de un posible alfabeto teotihuacano, cuya escritura no se conoce. De hecho, los científicos creían que esta cultura no conocia la escritura. En el modesto barrio de Oztoyahualco, la arqueologa mexicana Linda Manzanilla logro un milagro de interpretacion deducir qué comían los teotihuacanos. Como no se encontraban restos arqueológicos substanciales, Manzanilla decidió buscar los rastros químicos que deja la actividad humana. La científica ubicó los comedores de las casas al detectar lugares de concentración alta de fosfatos, un resto de materia orgánica.

También se encontraban saturaciones de carbonatos y altos niveles de alcalinidad en lugares donde se hizo fuego, las cocinas, y altas concentraciones de hierro en donde se sacrificaba a los animales de consumo. Con los resultados en la mano, Manzanilla ubicó en el plano de la casa el comedor, la cocina y la despensa/matadero y determinó que los teotihuacanos disfrutaban de una amplia dieta de maíz, zapallos, chilis picantes, cactus y cerezas. También se encontraron restos de conejos, ciervos, perros, pavos, patos y pescado. Las tres familias que vivían en los tres departamentos del edificio analizado por Manzanilla consistian de unas treinta personas, y su profesión era la de albañiles especializados en revoques. La arqueóloga hasta encontró sus herramientas especializadas de piedra, usadas para alisar el estuco. Se pudo ubicar las profesiones de muchas otras familias. En el barrio de Tetitía se encontraron hogares de otros albañiles, de fabricantes de pulque -una bebida alcohólica de uso ritual-, de alfareros, tejedores, fabricantes de telas, artesanos, metalúrgicos, joyeros, escultores y talladores de obsidiana.

A cincuenta kilómetros de la ciudad, en el cerro de Las Navajas, se encuentran las minas de obsidiana que enriquecieron Teotihuacán. La obsidiana es un cristal natural frágil y quebradizo que puede ser cortado y afilado hasta ser tan agudo como un bisturí. La obsidiana era el acero de los mesoamericanos, y se usaba en armas, cuchillos, puntas de lanza y herramientas, además de en joyas y enseres de lujo, por su lindo color verde translúcido. Los portadores cortaban las rocas de obsidiana y las llevaban en grandes canastos, colgados a sus espaldas, hasta los mercados de la ciudad. Allí vendían sus lotes a escultores y artesanos. Los productos terminados se exportaban a toda America Central y eran verdaderos símbolos de status. 
Teotihuacán llegó a ser tan prospera que atrajo a una población estable de inmigrantes, que formaron sus propios barrios. Había uno de inmigrantes de Oaxaca, otro de mayas, y otro de la región de Veracruz, cada uno con casas en el estilo autóctono del inmigrante, con enseres y tumbas diferentes. A su vez, la arquitectura, el arte y el diseño de armas teotihuacano influenció a otros pueblos del continente. En Tikal, Guatemala, a 1.000 kilómetros al sur, un edificio es tan puramente copiado de los teotihuacanos, que los arqueologos lo llaman en broma la embajada de Teotihuacán".

Tanta gloria y poder obscurecen el misterio de la caída de la ciudad. Hacia el año 500 comenzó una rápida caída y para el 700 la ciudad era un fantasma, con 'un puñado de habitantes entre sus arruinados palacios y templos. Tal vez el exceso de población -y la falta de sanitarios y cañerias crearon un desastre ecológico y alimentario, y quizá ocurrieran epidemias. Otra posibilidad sería que hubiera habido una rebelión de las clases bajas. En la Calle de los Muertos se encontraron pilas de objetos quemados y varios edificios de la zona muestran señales de incendios y vandalismo.

Nadie sabe qué, pero algo catastrófico ocurrió y la civilización teotihuacana desapareció. No quedaron ni rastros de ella, excepto en la influencia cultural que dejó en mayas y aztecas, que la reverenciaron como a un ancestro sagrado. Como una luz que se apaga, repentina, dejando sólo un misterio obscuro, Teotihuacán desapareció: una civilización perdida cuyas razones, como su idioma, todavía no conocemos. 


TEOTIHUACÁN: CADA DÍA MÁS MISTERIOSA

El hallazgo de mica en algunas habitaciones de la ciudad 
plantea un fascinante interrogante.

Dr. h. c. ERICH VON DÄNIKEN

Suiza

www.daniken.com 
 

Cuando Hernán Cortés, el conquistador de México, cabalgaba a través del Valle de Otumba, a sólo veinticinco millas al noreste de la actual Ciudad de México, en julio de 1520, observó estructuras montañosas peculiarmente parejas. No tenía idea de lo que la tierra estaba ocultando bajo los cascos de los caballos. Los aztecas llamaban al lugar “Teotihuacán”, que significa algo así como “el lugar donde uno se convierte en un dios”. Pero incluso en la época de los aztecas, Teotihuacán estaba en ruinas. Los mismos aztecas no sabían quienes habían construido en otros tiempos Teotihuacán, pero creían que los montículos de las ruinas cubrían las sepulturas de los dioses. Una leyenda azteca apunta: “Durante la noche, cuando el Sol todavía no brilla, cuando no hay día, se dice que los dioses se reunían y se sentaban en consejo en el lugar llamado Teotihuacán.”

La moderna arqueología no ha descubierto mucho más acerca del origen de Teotihuacán. En su apogeo, la ciudad se extendía a lo largo de veinticinco kilómetros cuadrados; la población de esa época está estimada en 200.000.  Si uno compara a la antigua Teotihuacán con una ciudad moderna de 200.000 habitantes, se comienza a comprender la extensión de la infraestructura de por medio – suministros de agua, vertederos de basura, provisión de víveres, energía. Aproximadamente 2.600 edificaciones importantes fueron erigidas a lo largo de las dos calles centrales de Teotihuacán. Todos los arquitectos cumplieron tenazmente con los planos astronómicos de unos desconocidos predecesores durante un periodo de construcción que duró varios siglos.

No sabemos quiénes construyeron Teotihuacán, pero la planificación supuestamente comenzó alrededor del año 500 a. C. Debido a que los misteriosos constructores son desconocidos – no son aztecas, no son mayas, y tampoco olmecas – son llamados simplemente teotihuacanos. Estos teotihuacanos, al igual que todas las otras naciones centroamericanas de aquella época, son tenidos como habiendo sido gente de la Edad de Piedra sin ningún conocimiento de los metales.

Cuán difícil es captar la planificación y construcción de esta gran ciudad es expresado por Laurette Sejourne, que estuvo a cargo de las excavaciones en Teotihuacán por varios años: “Los orígenes de esta altamente desarrollada cultura representa el más inaccesible de todos los misterios…Aunque es difícil de creer que las características culturales encontraron su forma definitiva desde el principio, es todavía más difícil imaginar que la necesaria complejidad de los requisitos intelectuales estuvieran allí repentina y totalmente desarrollados. No tenemos evidencia material para este asombroso proceso de desarrollo…”

Una espléndida avenida corre en dirección Norte-Sur en Teotihuacán. Es de unas dos millas de largo y 131 pies de ancho y es llamada hoy en día “La Avenida de los Muertos”.

El templo y la pirámide flanquean esta avenida por ambos lados. (Los primeros arqueólogos supusieron que los pequeños montículos de tierra que bordeaban cada lado de la “avenida” eran tumbas – de ahí el nombre de “Avenida de los Muertos”. Posteriores excavaciones demostraron que los montículos contenían estructuras de piedra, pero el nombre persiste.) La “Avenida de los Muertos” en sí misma representa una obra maestra de planificación y construcción. A intervalos perfectamente regulares,  los constructores edificaron anchas escaleras en la calle para compensar los cien pies de desnivel. Si uno mira de Norte a Sur, tiene la impresión de una interminable escalera que, subiendo hacia el cielo, une la Pirámide de la Luna con el final del bulevar. Esta pirámide cubre un área de aproximadamente 495 por 655 pies.

A la derecha de la “Avenida de los Muertos” está la monumental Pirámide del Sol (de aproximadamente 718 pies por 738 pies de base). Aunque ésta es sesenta y dos pies  más alta que la Pirámide de la Luna, uno tiene la impresión, cuando mira desde arriba de la Pirámide del Sol, de que las dos estructuras son de la misma altura. Esto es debido al gradiente de la calle.

Todos los nombres, tales como Avenida de los Muertos, Pirámide de la Luna, Pirámide del Sol, Templo de Quetzalcóatl, y Ciudadela, han sido creados en tiempos modernos. Cómo fueron denominadas originariamente estas estructuras o para qué propósito servían no está claro todavía. Es indiscutible, sin embargo, que la ciudad en su totalidad fue diseñada a partir de un punto de vista astronómico. Éste representa un modelo en miniatura de nuestro Sistema Solar.

En los últimos años, el área alrededor de Teotihuacán ha sido explorada.  En importantes sitios por todos lados, los arqueólogos encontraron dibujos indígenas grabados en la roca los cuales, una vez relacionados, forman una red de coordenadas sobre Teotihuacán. En la cima del Cerro Haravillas, a unas cuatro millas y media al Oeste de la Pirámide del Sol, fue descubierta una gran roca, de diez pies de largo, con misteriosos signos geométricos. Desde este punto, la Pirámide del Sol no puede ser vista, puesto que la visión está obstruida por las estribaciones de otra montaña, el Cerro Calavera. Cuando los investigadores miraron con prismáticos en la dirección de la Pirámide del Sol, que está oculta detrás de la montaña, divisaron otra roca sobre la siguiente colina, ésta también con dibujos grabados. El medio de un círculo apuntaba hacia la cúspide de la Pirámide del Sol con la precisión de un compás.

Mediciones geodésicas revelaron más misterios. Desde la cima de la Pirámide del Sol, mirando al Oeste, uno puede observar la puesta de sol en el equinoccio de primavera exactamente detrás de la roca marcada. Similares rocas grabadas, ubicadas astronómicamente en relación a la Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna, fueron halladas en el Cerro Chiconautla, a nueve millas al sudoeste, otras hasta veintidós millas al nordeste de Teotihuacán. Se conocen más de treinta sitios que tienen alguna correlación con la misteriosa ciudad. Dibujos idénticos a aquellos que están sobre las montañas y colinas alrededor de Teotihuacán fueron descubiertos en rocas a 450 millas al Norte de esta ciudad, cerca del pueblo de Durango. Teotihuacán debe de haber sido el centro de un sistema geográfico y cósmico.

Durante mi última visita a Teotihuacán, un nuevo misterio atrajo mi atención. En una cena, el ingeniero mexicano Gerardo Levet me preguntó: “¿Vio usted las capas de mica que fueron encontradas en las ruinas?”

“¿Mica?”, me sorprendí: “¿Qué tiene eso de especial?”

Gerardo Levet me lo informó: “La mica se encuentra solamente en algunos raros lugares en México. Los grandes depósitos más cercanos se hallan en los Estados Unidos y Brasil. La mica tiene algunas muy sorprendentes cualidades. Por ejemplo, es resistente al calor y puede incluso absorber extremos cambios de temperatura, los llamados golpes de temperatura, por arriba de los 800 grados Celsius. Hoy en día, delgadas placas de mica son utilizadas como ventanas en altos hornos. La mica es también un extremadamente eficiente aislante eléctrico. Es resistente al arco voltaico, lo cual significa que aun si usted  añade alto voltaje,  ninguna chispa rebotará de una placa de mica a la siguiente. Esta capacidad aislante hizo a la mica ideal para ser usada con modernos materiales, por ejemplo en la tecnología de alta frecuencia, equipos de radar y ahora también en computadoras. La mica es resistente a todos los ácidos orgánicos. Incluso las delgadas placas de mica no se descomponen por el ácido. ¿Cómo acaba este raro y único material en Teotihuacán?”.

“Tal vez la mica estaba contenida en la piedra natural que fue siendo usada allí,” sugerí yo.

“¡Error!” dijo el ingeniero Levet. “La mica se encuentra en las regiones de alta montaña. Siendo de Suiza, debería usted saberlo. Por otra parte, la placa de mica en Teotihuacán ha sido artificialmente incrustada entre placas de piedra, como un sándwich.”

Quise averiguar más. Al día siguiente, mi asistente, Ralf Lange, y yo anduvimos entre las ruinas. Les pregunté a varios guardias por las placas de mica. Todos ellos aparentaban no saber nada al respecto. ¿Gerardo Levet había estado alucinando? Finalmente, encontramos a un anciano señor que nos dijo que las capas de mica se hallaban a unas doscientas yardas de la Pirámide del Sol. Pero agregó que no estaban abiertas para los turistas y habían sido cubiertas con planchas de hierro y cerradas con candado. Nosotros quisimos ir a ver de todos modos. Después que buscamos por un rato, la verdad es que encontramos varias planchas de hierro en el sitio indicado bajo un improvisado techo de madera. Un joven guardia con uniforme azul nos observaba y nos seguía. Nuestros argumentos económicamente apoyados  por fin lo convencieron para sacar unas llaves del bolsillo y levantar la primera plancha de metal.

En cuanto el Sol dio en el fondo del agujero, sus rayos fueron reflejados brillantemente por la mica, que cubría el suelo en piezas de un tamaño de cuatro por ocho pulgadas. El mismo efecto sorprendente se repitió cuando la segunda y la tercera y finalmente la cuarta plancha de hierro fueron levantadas. Ahora podíamos distinguirlas claramente: las placas de mica estaban metidas entre las placas de piedra formando el cielorraso de la habitación de abajo. Una placa de piedras, todas apiladas una encima de la otra y unidas con argamasa, era seguida por una placa de mica, de aproximadamente tres pulgadas de espesor, y luego otra placa de piedras apiladas. Removí una de las placas de mica y la sostuve contra la luz. Podía ser fácilmente dividida en delgadas láminas con el pulgar. Era indudablemente mica moscovita, del tipo que nuestros abuelos acostumbraban llamar “vidrio de Moscú”.

La moscovita, un hidrosilicato de potasio y aluminio, se encuentra predominantemente en el granito, algunas veces en la forma de una veta que corre a lo largo de la piedra. Los depósitos menores están presentes en las Montañas Gotthard en Suiza y en los Alpes Zillertal de Tirol. Los grandes depósitos se hallan en India, Madagascar, Sud África, Brasil y los Estados Unidos, y en el área del Lago Baikal en Rusia. Muchos países son dependientes de la importación de mica, entre ellos los países de Centroamérica, cuyas montañas consisten en su mayor parte de roca volcánica. ¿De dónde vino la mica utilizada en Teotihuacán?

Pero la pregunta más apremiante era: ¿Por qué gente de la Edad de Piedra cubrió y aisló las habitaciones con mica si no era posible para ellos saber acerca de sus propiedades? La gente de la Edad de Piedra no fundía metales, por lo tanto no podrían ser conscientes de las cualidades de resistencia al calor de la mica. La gente de la Edad de Piedra no utilizaba equipos de alta frecuencia, ¿así que por qué usaban mica? La gente de la Edad de Piedra no manipulaba peligrosos ácidos. ¿Por qué usaban mica? ¿Y de dónde vino ésta? 
Varias habitaciones fueron aisladas con un cielorraso de mica. ¿Qué almacenaban en estas habitaciones? ¿Qué era procesado en esas habitaciones? Los arqueólogos hacen silencio. Yo puedo pensar en dos posibles respuestas, pero encuentro a ambas insatisfactorias.

Primero, un gran calor era producido en la habitación cubierta por las placas de mica – calor que no tenía que salir de la habitación. Éste se aplicaría, por ejemplo, para el funcionamiento de un horno de fundición. Sin embargo, ya que la capa del fondo del cielorraso, la cual  está hecha de piedra, se habría calentado primero, los rastros de una exposición a tales altas temperaturas serían todavía visibles en la roca. Me fue imposible verificar eso porque el guardia persistió en su negativa de no dejarnos entrar a las cámaras subterráneas.

En segundo lugar, ¿estaba la habitación debajo de las placas imaginada para estar protegida de una fuente exterior de calor? Esta posibilidad tampoco es satisfactoria, porque la placa de mica está cubierta por veinte pulgadas de roca, las cuales por sí mismas habrían proporcionado muy buen aislamiento contra el calor.

¿Fueron llevados a cabo experimentos en las habitaciones? Gerardo Levet afirma que un arqueólogo amigo de él le contó que dos tuberías corren directamente desde estas habitaciones hasta el centro de la Pirámide del Sol. Se conoce la existencia de una cámara debajo del centro de  la Pirámide del Sol, pero la entrada está bloqueada por pesadas puertas de hierro. ¿Qué se oculta al público allí?

¿Estaba el equipo de los dioses guardado bajo el revestimiento de calor? Para ser totalmente especulativos: ¿Fue ésta la fuente central de energía para Teotihuacán?

A pesar de las muchas preguntas y las escasas respuestas, una cosa es cierta: los planificadores y constructores de Teotihuacán deben de haber sido conscientes de, o por lo menos algunas, de las particulares propiedades de la mica. De lo contrario ellos no se habrían tomado toda la molestia de utilizar ese aislamiento en forma de sándwich. ¿No  permite eso tener en cuenta para la conclusión que unos grandes desconocidos, los dioses, construyeron las habitaciones para su propio uso? Es obvio que alguien sabía dónde y cómo obtener la mica y estaba familiarizado con sus propiedades, y que ese alguien no fue uno del pueblo de la Edad de Piedra que construyó Teotihuacán. 


LAS LINEAS DE NAZCA :

Dentro de los testimonios dejados por los antiguos habitantes del Perú, probablemente uno de los de más interesantes sea la pampa de Nazca. En ella, sobre una planicie desértica, hace más de dos mil años, una civilización pre-inca trazó un conjunto parcialmente ordenado de dibujos (animales y hombres), líneas y figuras geométricas (triángulos, trapezoides, líneas, etc.) de tamaño y proporciones tales que su observación sólo es posible desde el aire. El significado de las líneas y dibujos aún no ha podido ser descifrado en su integridad pero existen varias hipótesis cada vez más probables sobre su naturaleza y objetivo.

En este artículo intentaremos una descripción de lo existente y en algunos casos mencionaremos algunas hipótesis explicativas que los investigadores consideran fructíferas. Es necesario reconocer el enorme trabajo que ha realizado María Reiche, sin el cual sería muy difícil dar una explicación objetiva sobre los dibujos de Nazca. Muchas de las descripciones y explicaciones que a continuación detallo se apoyan en las investigaciones de María Reiche.

EL DESCUBRIMIENTO

En el año 1939 el profesor Paul Kosok de la Universidad de Long Island, Nueva York, decidió ir al Perú para estudiar el antiguo sistema de irrigación de la costa del Perú. El 21 de junio de ese mismo año, Kosok se encontraba volando en su aeroplano sobre la zona comprendida entre los ríos Grande y Nazca, a unos 400 Kilómetros al sur de la ciudad de Lima. Desde el avión, Kosok observó que, sobre el desierto de Nazca, unas líneas largas y extrañas formaban lo que parecía ser un dibujo. Siguiendo una de ellas desde el avión, encontró que esta formaba el contorno de un pájaro. La conclusión de Kosok fué rápida: Las líneas que parecían formar dibujos sobre el desierto de Nazca no eran parte de un sistema de irrigación sino algo totalmente diferente.

Luego de descubrir que siguiendo una de las líneas se formaba el contorno de un pájaro, Kosok emprendió el camino de regreso, y en una zona en la que confluían múltiples líneas se dió cuenta que la puesta del Sol, que en esos momentos se producía, coincidia exactamente con la dirección de una de estas líneas. Era, como se ha dicho anteriormente, el 21 de junio de 1939, es decir, el día del Solsticio de Invierno (para el hemisferio norte el 21 de junio coresponde al Solsticio de Verano).

Kosok llegó a la conclusión que debía existir alguna relación entre la diposición de las líneas del desierto de Nazca y la posición de las estrellas en el espacio. Las líneas podrían servir para marcar los solsticios o para fijar algunas fechas determinadas. En efecto, tiempo después, Kosok afirma que en el desierto de Nazca se encontraba: “el libro de astronomia más grande del mundo”.

La existencia de las líneas era conocida antes del vuelo de Kosok, pero se pensó que se trataba de restos más o menos antiguos de un sitema de regadío. Por lo menos en 1927, el arquéologo Mejia Xespe obtuvo las primeras informaciones sobre estas líneas y algunos geoglifos, pero no le dió importancia. No fue sino hasta 1939 que, con Kosok, se inicia un estudio serio de las caracteristicas y significado de las líneas.

Las diversas hipótesis que intentan explicar el significado de las líneas están de alguna forma conectadas a la circunstancia de su descubrimiento. En efecto, la manera en que Kosok descubrió las líneas abrió el camino a dos tendencias explicativas más o menos marcadas y de distintos grado de seriedad.

Kosok descubrió las líneas de Nazca desde el aire. De hecho, a ras del suelo, los dibujos no son sino unos surcos de entre 10 y 30 centímetros de profundidad que recorren extrañamente la pampa. Algunas de estas líneas cruzan la carretera Panamericana y aún hoy uno puede detenerse a unos 20 kilómetros antes de llegar a la ciudad de Nazca y observarlas, pero dificilmente concluir la forma de alguna figura. Es en 1973 que se ha construído una estructura de metal a un lado de la carreta de unos 16 metros de altura desde la cual hay al una figura que puede observarse con bastante esfuerzo.

Entonces, si las figuras y líneas sólo pueden observarse desde el aire ¿para quién fueron hechas? Las hipótesis esotéricas parten invariablemente de este hecho para atribuir a seres extraterrestres la confección de las líneas. Siguiendo éstas hipótesis, las líneas serian indicadores para astronautas extraterrestres. Erick von Daniken dice que son “ pistas de aterrizaje”, hipótesis presentada en su película “Recuerdos del Futuro”. Sin embargo, el avance científico ha permitido asegurar que estás aseveraciones son un poco apresuradas en el momento de afirmarlas como única posibilidad.

La segunda hipótesis es debido a la “causalidad” de que Kosok descubrió las líneas el dia del Solsticio de Invierno. La relación del Solsticio con las líneas abrió desde un primer momento una hipótesis que cada dia es más fructífera y que considera que las líneas se encuentren en estrecha relación con los movimientos de los astros, las constelaciones, etc. En este sentido, los dibujos parecen probar que las antíguas civilizaciones peruanas eran observadas en los dibujos de Nazca, creando una especie de mapa celeste.

Tomado de la revista Thelema


NAZCA,ANUNCIAN SU SOLUCION :

Líneas de Nasca: enigma resuelto. 
Por Pablo Kummetz. 
 

Los días 14 y 15 de junio son presentados en un congreso internacional en Bonn los resultados de un proyecto multidisciplinario internacional de investigación sobre las líneas de Nasca. El simposio es organizado por el Instituto Alemán de Arqueología. DW-WORLD entrevistó al Dr. Markus Reindel, coordinador del proyecto.

DW-WORLD: ¿A qué nuevos conocimientos se arribó en relación con las líneas de Nasca? ¿Cuándo, quién, cómo y para qué fueron realizadas?

Dr. Markus Reindel: Estamos en condiciones hoy de dar nuevas respuestas a esas preguntas y —ello es un resultado esencial de nuestras investigaciones— sobre la base de sólidos nuevos datos proporcionados por la arqueología y las ciencias naturales. La cuestión de la historia y función de los geoglifos —gigantescos dibujos en el suelo— de la cultura Nasca es uno de los mayores enigmas de la América del Sur prehispánica.

Sobre ello se han realizado innumerables publicaciones, pero sin asentarse hasta ahora en una base segura de datos. Básicamente ya se han formulado todas las explicaciones posibles acerca del significado de los geoglifos, pero recurriendo generalmente a datos aislados. Nuestro enfoque apunta a investigar los geoglifos en la región de Nasca en su contexto cultural, analizándolo en toda su complejidad.

Arqueológicamente trabajamos por ello en dos direcciones: primero, la elaboración de una documentación lo más detallada y amplia posible, con los procedimientos de medición más modernos, y segundo, la investigación de los asentamientos de los seres humanos que realizaron esos dibujos en el suelo.

Muchos más antiguos de lo que se creía

Con respecto al “¿cuándo?”: uno de los nuevos conocimientos esenciales derivados de nuestras investigaciones es que los geoglifos poseen una tradición mucho más antigua de lo que se ha supuesto hasta ahora. En la región de Palpa, en la parte norte de la zona de Nasca, hemos hallado particularmente muchos geoglifos de la cultura de Paracas, que precedió, en los años 800 a 200 a. de C., a la cultura de Nasca.

Evidentemente, los geoglifos se desarrollaron a partir de dibujos en las rocas, que también se hallan en gran número en la zona de las investigaciones y que muestran motivos similares a los de los geoglifos. En el caso de los dibujos en las rocas, la técnica utilizada consistió en punzar o raspar la primera capa oscura del desierto, quedando al descubierto, por contraste con la piedra más clara que se halla debajo, motivos de líneas y superficies.

En forma muy similar fueron realizados los geoglifos: quitando la capa oscura de la superficie del desierto, de tal forma que se destaca marcadamente el sedimento claro debajo. Cuándo exactamente fueron realizados los primeros geoglifos no podemos decir aún con exactitud. Pero con seguridad fue en la época de la cultura de Paracas, quizás antes, en la “Era inicial” (1500-1800 a. de C.) e incluso antes aún, en el Arcaico. De todas esas épocas —y ello es nuevo también— hemos encontrado restos de asentamientos y tumbas en la región de Palpa.

¿Quién realizó los geoglifos? Sin duda los muchos seres humanos que vivieron en los numerosos asentamientos en la región de Palpa en diversas épocas. A través de caminatas, excavaciones de prueba y excavaciones en grandes superficies pudimos documentar la existencia de más de 450 asentamientos en unos 300 kilómetros cuadrados, la mayoría de los cuales permanecieron habitados a través de las diferentes épocas. Los seres humanos que vivieron en los oasis fluviales de los ríos Grande, Palpa y Viscas incorporaron, a través de la realización de geoglifos, el seco paisaje del desierto a su entorno social, dándole en cierta forma vida al desierto.

Cultos del agua y la fertilidad

Y así nos aproximamos a la última cuestión: ¿para qué fueron realizados los geoglifos? Tenemos claros indicios de que los geoglifos fueron utilizados como un paisaje ritual para cultos del agua y la fertilidad. Esa explicación es en principio plausible a partir de la situación de vida de la población prehistórica de la costa sur del Perú.

La vida y la supervivencia en esos oasis en el desierto estaban limitadas por el factor agua. El agua era la base de la agricultura y cuando había poco agua, ello suponía una crisis para toda la población. Por ello es entendible que el agua fuera un elemento central en la vida económica, pero también en los cultos religiosos.

Esas reflexiones fueron confirmadas por nuestras investigaciones de los geoglifos. Por primera vez pudimos realizar excavaciones en los geoglifos y hallamos toda una serie de huellas de actividades humanas, particularmente construcciones de piedra y barro, que pueden ser interpretadas como plataformas y altares para depositar ofrendas en relación con cultos del agua y la fertilidad.

En particular el hallazgo de conchas spondylus, que desempeñaron un importante papel como símbolos del agua y la fertilidad desde el comienzo del desarrollo de las culturas en el área andina, es una clara prueba de esa hipótesis. Además esa interpretación se halla en consonancia con los resultados de las investigaciones de nuestro asociado en las investigaciones, el Instituto de Geografía de la Universidad de Heidelberg, bajo la dirección del Prof. Bernhard Eitel, que pudo reconstruir, a través de sus investigaciones geoarqueológicas, el clima de la región en la era prehispánica.

El instituto constató la existencia de un proceso de desertificación, que comenzó alrededor del año 3000 a. de C., se acentuó en la época de Nasca, del 200 al 600 d. de C. y que al final de la era Nasca, alrededor del año 600 d. de C., desembocó en una larga fase de sequía, que hizo entrar en crisis a la cultura Nasca y significó el comienzo de su fin.

Con el ocaso de la cultura Nasca terminó también la tradición de realizar geoglifos, luego de que, justamente en la fase final, se intensificaran las actividades en los geoglifos, a través de la construcción de figuras particularmente grandes y la construcción de edificios de culto. Todo el contexto en torno a los geoglifos permite deducir por lo tanto que eran parte de cultos del agua y la fertilidad. Ésa es la explicación más probable de este fenómeno singular.

Nuevas técnicas de datación

¿A qué nuevos métodos científicos se ha recurrido?

Gracias a la financiación de nuestro proyecto por parte del Ministerio de Educación e Investigación de Alemania nos fue posible, en cooperación con científicos de las ciencias naturales, desarrollar toda una serie de nuevas tecnologías para su empleo en la arqueología o adaptar métodos y tecnologías ya existentes para su aplicación en América del Sur.

El Centro de Investigaciones Arqueométricas de la Academia de las Ciencias de Heidelberg, por ejemplo, ha desarrollado un nuevo procedimiento de datación para superficies de piedra. Para el conocido método del radiocarbono para la determinación de la antigüedad pudieron ser desarrolladas nuevas técnicas de datación más precisas y económicas. En el área de la geofísica, especialistas de la Oficina de Conservación de Documentos de Baviera adaptó procedimientos de medición y evaluación magnetométricos a las condiciones particulares del hemisferio sur, donde el campo magnético se comporta en forma diferente a como lo hace en el hemisferio norte.

Especialistas del Instituto de Geografía de la Universidad de Heidelberg desarrollaron una técnica para realizar mediciones geoeléctricas tridimensionales. Los socios de cooperación del Instituto de Geodesia y Fotogrametría de la universidad ETH Zúrich mejoraron los procedimientos para el reconocimiento automático de imágenes en la fotogrametría de imágenes aéreas y ensayaron su combinación con datos de escaneo láser.

En el nuevo Centro Curt Engelhorn de Arqueometría, de Mannheim, son elaborados nuevos métodos para la determinación del origen de metales. Colegas de la Universidad de Gotinga aportaron, a través del empleo de nuevas tecnologías, interesantes conocimientos paleogenéticos y complementaron los nuevos datos sobre alimentación y origen proporcionados por los investigadores de isótopos de la Universidad de Múnich. Cada uno de esos proyectos representa un cosmos propio de nuevas posibilidades en la arqueología, que supone importantes progresos en la investigación básica.

¿Cuán precisos son esos métodos?

Los arqueólogos planteamos grandes exigencias, a veces demasiado grandes para las posibilidades de tecnologías recién desarrolladas. Pero en algunas áreas fueron superadas incluso nuestras más osadas expectativas. A través de la cooperación con los especialistas en datación, por ejemplo, pudimos desarrollar una cronología del desarrollo de las culturas en Palpa casi completa y con una tolerancia de exactitud de unos pocos años.

Los analistas de isótopos nos dicen qué comieron los seres humanos, si más carne o más pescado y si siempre vivieron en el mismo lugar donde hallamos sus tumbas. En el sector de la documentación pudimos medir en unos pocos días todo un complejo asentamiento con exactitud milimétrica, recurriendo a la tecnología láser.

De esa forma se puede dibujar cada muro en corte y de perfil, con una textura de piedra. En el caso de la datación de superficies pétreas esperábamos acceder a dataciones más exactas, pero debimos constatar que en los cinco años que llevó el proyecto no pueden realizarse todas las investigaciones necesarias para desarrollar una nueva tecnología que recurre a las bases de la física y posee el potencial para revolucionar grandes partes de la arqueología.

¿Quién participa en las investigaciones, tanto a nivel nacional como internacional?

En el proyecto participan en esencia socios alemanes, europeos y peruanos. El ministerio de Educación e Investigación de Alemania concede subvenciones a las instituciones alemanas. Pero dentro del proyecto se han creado cooperaciones internacionales y se dan encargos individuales a fin de lograr el objetivo de investigación formulado. En el Perú participan las autoridades de conservación de monumentos, la Pontificia Universidad Católica de Lima y el Instituto Andino de Estudios Arqueológicos (INDEA).

A lo largo del proyecto y en el marco de la creciente intercomunicación en red de los diferentes científicos han surgido proyectos “spin off” con socios de cooperación, que no son financiados en el marco del proyecto. Colegas de la Universidad de Munich, por ejemplo, accedieron a la posibilidad de realizar investigaciones sobre las modificaciones de intensidad del campo magnético terrestre partiendo de pedazos de cerámica de Palpa bien datados.

Un proyecto de documentación de petroglifos con métodos de la fotogrametría y el escaneo láser de la Universidad de Zúrich y de la Hafenuniversität Hamburg complementaron nuestras investigaciones en forma ideal, tanto metódica como temáticamente. Lo mismo vale para un proyecto de documentación de cerámica con escaneo láser llevado a cabo por el Instituto de Automación de la cátedra de Informática de la Universidad de Viena.

¿Cómo cooperan entre sí los diversos protagonistas de la investigación?

El éxito de este proyecto —y ello fue también uno de los objetivos— se basa esencialmente en la extraordinaria cooperación entre los diversos grupos de investigadores. Ello no sólo significa que los investigadores de las ciencias naturales intercambian informaciones con los arqueólogos, sino que a todos los niveles tiene lugar un intenso intercambio entre todas las disciplinas participantes en el proyecto. Se trata por lo tanto de una red interdisciplinaria, que genera muchas nuevas ideas y nuevos resultados de investigación.

En Alemania tuvieron lugar periódicamente reuniones de coordinación y conferencias de información. En el Perú se reunieron varios grupos de investigadores durante las campañas de campo. Como particularmente positiva para el intercambio científico, pero también para la creación de una productiva atmósfera de trabajo, reveló ser una conferencia de campo que reunió a todos los equipos de investigadores en Palpa en 2004. Allí se presentaron resultados intermedios de las investigaciones y posteriormente fueron visitados durante tres días los lugares de investigación en el marco de excursiones conjuntas.

¿Cómo es la cooperación con los investigadores peruanos y el Estado peruano?

El proyecto no hubiera sido posible sin una plena cooperación con los socios peruanos. En ese sentido se registró una complementación ideal entre los colegas peruanos, que aportan sus extraordinarios conocimientos sobre la arqueología peruana, y los científicos extranjeros, que aportan los más recientes métodos y desarrollos técnicos en los trabajos y —last but not least— los fondos necesarios que no pueden ser aportados por el Estado peruano en el volumen necesario para proteger e investigar su legado cultural.

Las autoridades peruanas siempre apoyaron en forma ejemplar el proyecto. Naturalmente, también se registró una que otra demora en la concesión de autorizaciones de excavación o exportación de material de prueba. Pero la causa de ello no fue la mala voluntad del personal responsable, sino que fueron los cambios políticos después de elecciones o transformaciones similares de todo el sistema de gobierno. Básicamente ganamos la impresión de que nuestro trabajo en el Perú y también la reconstrucción de la historia prehispánica gozan de gran aprecio.

Cambio climático: influencia sobre las sociedades humanas.

¿Cuáles son las perspectivas de futuro de las investigaciones?

Cada investigación arqueológica podría finalizar con la frase: “Hemos logrado muchos nuevos conocimientos, pero simultáneamente se han planteado muchas nuevas interrogantes”. Así es también en el caso de nuestro proyecto. Más allá de los nuevos conocimientos sobre métodos y tecnologías, que pueden aplicarse en la investigación arqueológica en todo el mundo, nos topamos con cuestiones que pueden tener importancia no sólo para el Perú, sino para todo el planeta.

Por ejemplo en América del Sur pudo probarse la existencia de cambios del clima que tienen equivalentes en el Viejo Mundo y que evidentemente se desarrollaron en forma paralela a importantes hitos en la historia de la humanidad, tales como la sedentarización o el surgimiento de sociedad complejas.

Por ello suponemos que los cambios climáticos tuvieron una importante influencia sobre el desarrollo de las sociedades humanas. En el Perú tuvimos la oportunidad de analizar, prácticamente en condiciones de laboratorio —en los oasis fluviales en la parte occidental de los Andes peruanos, en áreas ecológicas en rápida sucesión entre el Pacífico y la cordillera de los Andes— el desarrollo relativamente corto de sociedades humanas desde los primeros asentamientos humanos en América, hace aproximadamente 12.000 años.

Como el desarrollo en América tuvo lugar en forma completamente independiente del desarrollo en el Viejo Mundo, tuvimos un excelente referente de comparación, del cual esperamos lograr muchos nuevos conocimientos respecto al desarrollo de las sociedades humanas en general. Primeras investigaciones para ese proyecto, denominado “Andentransekt”, que llevamos a cabo ya en el altiplano entre 3000 y 4000 metros de altura y en la costa del Pacífico, son muy prometedoras.

¿Está previsto realizar exposiciones en relación con los nuevos resultados de las investigaciones?

La idea de realizar una exposición con los resultados de nuestras investigaciones surgió ya el año pasado. Un socio ideal para ello sería el Museo del Arte, de Lima, cuya directora, Natalia Majluf, ya ha manifestado gran interés, así como también el departamento de Cultura de la embajada de Alemania en Lima.

Nos imaginamos un nuevo tipo de exposición arqueológica, en la que no sólo se presenten los hallazgos arqueológicos —que sin ninguna duda son espectaculares, justamente en el caso de las culturas Nasca y Paracas y que podrían ser complementadas en forma ideal con colecciones todavía no mostradas del Museo del Arte—, sino también los nuevos conocimientos sobre la geoarqueología y la historia del clima, así como sobre las costumbres de vida, las formas de alimentación y otras conclusiones resultantes de las investigaciones de las ciencias naturales.

Estamos seguros de que también en Alemania podemos hallar socios entre los museos etnológicos, que de esa forma también podrían exhibir sus colecciones de la costa sur del Perú. También por ese lado se ha manifestado ya interés. Pero actualmente estamos aún muy ocupados con la evaluación de los resultados de las investigaciones hasta ahora, los preparativos para publicaciones y no por último los preparativos para la conferencia los días 14 y 15 de junio en Bonn, en la que presentamos los resultados de nuestras investigaciones al público. Luego de la conferencia acometeremos los nuevos proyectos.

Muchas gracias por la entrevista.

La entrevista fue realizada por Pablo Kummetz.

Fuente: Deustche Welle. Publicado en Política y Desarrollo.


NAZCA,ESTE ES EL MENSAJE RESUELTO ... :

Finalmente, el misterioso mensaje que encerraban los geoglifos de la desértica planicie de Nazca, en el Perú, ha sido interpretado por la estudiosa Jadwiga Pasenkiewicz. Ahora sabemos que esos trazados reproducen un texto de antiquísima memoria, proveniente de una civilización muy desarrollada que habitó en nuestro planeta entre dos cataclismos que, a su turno, destruyeron casi todo vestigio de vida humana (esto ocurrió en los años 36576 y 9792 antes de Cristo, siendo este último conocido como el Diluvio Universal).*

Los hombres que grabaron los cientos de dibujos geométricos y zoomórficos en suelos y serranías de Nazca serían descendientes de aquella civilización predilúvica, aunque con toda seguridad, y según las investigaciones históricas realizadas por la señora Pasenkiewicz, su vinculación más directa habría que buscarla en el floreciente imperio de Tíahuanaco, aquel que, luego de verse varias veces destruido, alcanzó su máximo esplendor 12.000 áños antes de Cristo.

En efecto, Tiahuanaco fue habitado en ese periodo por numerosos pueblos unidos por una misma fe religiosa: creían en un único Dios, creador del mundo, y no levantaban ninguna edificación sin dejar por todas partes el dibujo pintado, la incisión o el grabado de sus símbolos sagrados. Entre éstos estaba el huevo cosmogónico, que les recordaba la materia inerte primigenia que un buen día, por la voluntad de Dios, estalló cargada de energía dando origen al universo. O la serpiente, que encerrada en un circulo que se dilata hasta el infinito simboliza ese universo. También la cruz, como eje del mundo y freno a la actividad pecaminosa del diablo. Y el Sol, testimonio de la voluntad puesta por el Señor en el mantenimiento de la vida sobre la Tierra.

El último gran cataclismo, aquel del año 9792 a.C., más terrible que los anteriores, puso fin definitivamente a la vida del Imperio de Tiahuanaco, borró de la faz de la tierra a todos los otros reinos esparcidos por el mundo y extinguió al 80 por ciento de sus habitantes. Y como consecuencia de las potentes fuerzas telúricas desatadas, se levantó toda la región andina, elevándose muchas montañas hasta los 7 y 8 mil metros de altura. Así, los restos de Tiahuanaco que hoy conocemos fueron arrojados a la. inhóspita altitud de 4.000 metros.

De aquel entonces cuenta la crónica oral de los indígenas: "Las tierras, antes calientes, bien cultivadas, llenas de frutas y pájaros multicolores, se transformaron, en sólo cinco días, en un páramo silencioso bajo un manto de hielo." 
Tanta desolación dejó a salvo algunos grupos humanos que, habiendo perdido todo poder material, sólo guardaban en la memoria y en lo profundo del espíritu el recuerdo de sus creencias religiosas, a las que se aferraron a la hora de comenzar la reconstrucción. 
Justamente, la investigación en torno de esas creencias, y de su testimonio en los nuevos monumentos que levantaba la civilización renaciente, fue lo que permitió que la estudiosa Pasenkiewícz pudiera descifrar los geoglifos de Nazca.

Miles de años transcurrieron, sin dudas, hasta que el Dr. Paul Kosoc, de la universidad neoyorquina de Long Island, descubriera en junio de 1939 los geoglifos del Valle de Nazca. Los vio desde un avión en el que sobrevolaba casualmente la región, y allí asentó su vida de investigador científico hasta el año 1946, cuando entregó la posta a la famosa arqueóloga y matemática alemana María Reiche Neuman, quien durante más de 40 años se dedicó al estudio, relevamiento gráfico y conservación de ese enorme museo al aire libre, que cubre una superficie de 100 kilómetros cuadrados. 
Desde luego, hubo mucha gente que se ocupó con anterioridad de este documento arqueológico, incluso algunos cronistas españoles de los tiempos de la conquista. Ahí está el caso de Cieza de León, que ya en 1537 dio cuenta de la existencia de estos trazos en la planicie de Nazca, sin atinar a comprender las formas que definían sus dibujos. Además, sabido es que el buen escriba no tenía tiempo para verificaciones arqueológicas mientras corría, presuroso, detrás de las huellas de Pizarro, camino de Cuzco, en busca del codiciado oro de los incas.

Pero sólo con el uso de aviones y helicópteros se alcanzó a captar en su real magnitud y belleza las enigmáticas grafías que, por su gran tamaño, imponen la necesidad de su observación a distancia. Como es el caso del colibrí que fotografiamos desde el aire para la apertura de esta nota: tiene 110 metros de largo. Su solo pico mide 40 metros, de modo que si un caminante tropieza con esas dos rayas o canaletas paralelas, trazadas en el suelo pedregoso, es imposible que pueda imaginar el resto de la figura en su forma y tamaño reales.

El "mono", que también ilustramos en estas páginas y que, como se verá, no es un mono precisamente, mide entre las manos y la espiral que hace las veces de cola nada menos que 80 metros. El "lagarto" del esquema 15, que tampoco es animal, alcanza los 187 metros, mientras que el pájaro de cuello en zigzag supera los 280 metros de largo.

También reproducimos en estas páginas la fotografia aérea de una araña, muy prolija en su diseño, que mide 46 metros. Esta es una pieza importante a la hora de descifrar la simbología de estos diseños, ya que se trata de una gigantesca "firma", al pie de la obra de arte, que los creadores de aquella civilización predilúvica acostumbraban grabar en sus monumentos y esculturas. 
Así es como también desde el aire se observa el despliegue de centenares de sendas rectas (de hasta 10 kilómetros de largo, figuras geométricas y espirales de doble hélice que se interconectan y forman un hermoso y enigmático tramado que va enlazando la serie de siluetas zoomórficas, entre las que se destacan 18 tipos diferentes de aves.

"Las líneas trazadas en la planicie de Nazca indican las relaciones recíprocas entre las estrellas fijas y las errantes -nos adelanta Jadwiga Pasenkiewicz-. También el movimiento de los planetas, del Sol y de la Luna, el 
desplazamiento de 12 constelaciones de la eclíptica ecuatorial celeste y la posición de Orión, usada como punto de referencia para estos cálculos. Es posible pensar que este mapa del cielo tome como punto de partida el año 9972 a.C., fecha del Diluvio, representando una suerte de calendario astronómico".

También se pueden ver figuras humanas en este sorprende museo arqueológico, pero sólo grabadas en las laderas de los cerros de Nazca. Los investigadores encuentran que estas figuras trazadas en bajorrelieve presentan un diseño de menor calidad gráfica que las de la planicie. 
En este sentido, vale la pena llamar la atención sobre la armonía estética de las formas y la gracia de los trazos de las figuras zoomórficas, lo que habla de gentes que al grabar estos mensajes antediluvianos sobre el suelo pedregoso lo hacían con devoción, amor y elevado espíritu; de allí la belleza resultante.

Pero los menos estetas, más pragmáticos quizás, no quedan en paz hasta que sueltan la pregunta filosa: ¿cómo se logró que todo esto llegue intacto hasta nuestros días? 
Respuesta: gracias a la famosa corriente de Humboldt, que recorre por allí cerca la costa del Pacífico. Lo cual provee al Valle de Nazca de un microclima ideal, donde se supone que nunca hubo huracanes ni tempestades y ni siquiera lluvias torrenciales, durante miles y miles de años.

Por esa planicie, de unos 60 kilómetros de largo, sólo corre un viento constante, intenso por momentos, conocido como virazón, que sopla desde el océano con dirección SO-NE. 
También suelen caer lloviznas y son muchas las jornadas neblinosas. La temperatura promedio oscila, a lo largo del día, entre los 8 y los 35 grados centígrados.

El suelo donde se realizaron los famosos grabados está formado por una espesa capa de piedras doradas por el sol, con alto contepido de óxido de hierro. Este pedregal se asienta sobre un sedimento muy firme y adherente (arcilla y yeso). De esta forma, los trazos, que calan entre 20 y 30 centímetros, lucen claramente por el contraste entre el pavimento rojizo y los canales amarillentos.

Para el Dr. Kosoc, estaríamos tan sólo ante un gran calendario celeste, que sirve para fijar en la memoria movimientos astrales y que cumple a la vez otros fines prácticos, como el señalamiento de los tiempos de siembra y cosecha (si es que alguna vez pudo haberlas en ese desierto), de pesca también y de festividades religiosas. 
Maria Reiche, quien coincidía en todo ello con su maestro, dio un paso más adelante y definió: "Los dibujos geométricos dan la impresión dé ser una escritura simbólica". 
Y acertó: son una escritura simbólica, ideada para que permanezca a través de los tiempos, porque el mensaje que se deseaba transmitir contenía enseñanzas eternas. Faltaba tan sólo la correcta interpretación, que hubiera sido imposible de descubrir sin dar con la clave principal: conocer el pensamiento y las creencias del pueblo que concibió la idea de realizar esos geoglifos. Es decir: conocer su historia.

Es aquí donde interviene Jadwiga Pasenkiewicz, quien tras doce años de estudios sobre estas civilizaciones antediluvianas encontró la justa llave de lectura para interpretar los dibujos de Nazca, tal como ahora lo estamos publicando en MUY INTERESANTE con carácter de primicia mundial. 
Pero antes de pasar a descorrer el velo de la gran incógnita, veamos brevemente quién es esta científica que hoy accede a brindarnos toda esta información. 
Nació en Kiróv, Rusia, en el seno de una tradicional familia polaca. A su tiempo, y ya de vuelta a Polonia, se graduó en historía y sociología, en la Universidad de Varsovia, y frecuentó, además, la Escuela Superior de Periodismo durante cuatro años. 
Enviada a Roma en 1960 como corresporsal de los más acreditados diarios, representó a la vez a la Agencia de Prensa Polaca (PAP). Desde entonces, además de sus tareas periodísticas, mantuvo estrecha colaboración con la Academia Polaca de Ciencias, escribiendo para sus revistas. En Italia obtuvo por matrimonio la ciudadanía de ese país y estudió historia antigua en Roma. Ahora, temporariamente, vive en Montevideo, donde continúa su investigación sobre civilizaciones predilúvicas de Mesoamérica y Sudamérica.

Jadwiga nos mira con sus ojos penetrantes y sonríe. Es mucho más joven que los años que tiene. Trae en sus manos el texto que ella llama "La proclama de Nazca" y un escrito con la descripción interpretativa de cada uno de los geoglifos que se ilustran en estas mismas páginas. Pero antes de entregarnos tan interesante documentación prefiere meternos en escena mediante una charla personal. 
Nos habla de la historia del gran pueblo de "Los hijos de Dios", la que ella ha logrado reconstruir tras largos años de investigación. Aquellos hombres se establecieron en tiempos inmemoriales en la zona andina de Sudamérica, donde alcanzaron un alto grado de civilización. Tenían grandes conocimientos astronómicos, los que reflejaban en sus escritos sagrados que no sólo anotaban en telas y papeles especiales, sino que acostumbraban grabar en los muros de sus templos. 
"Tenían su propia Biblia", nos confirma la señora Pasenkiewicz. 
La vida de los antiguos habitantes del continente americano se desarrolló en tres épocas diferentes: primero, aquella de los reinos e imperios prediluvianos, cuando fue escrita la "Biblia". La segunda se inicia con el gran cataclismo del año 9792 a.C., que destruyó civilizaciones y dio origen a un larguisimo período de insegura soledad y terribles sufrimientos para los pocos sobrevivientes.

Al término de esta época de difícil reencuentro con lo mejor de su herencia (su fe religiosa y sus conocimientos científicos), lograron ir creando condiciones de vida similares a las que habían arrasado las aguas, terremotos y erupciones volcánicas. Llegaron incluso a reconstruir antiguos emplazamientos según planos "sagrados" que habían heredado de la patria desaparecida, guiados por la casta sacerdotal, verdadera artífice del renacimiento de esos pueblos. 
Nos cuenta Jadwiga que fue retomada la construcción de templos y pirámides y comenzaron a celebrarse nuevamente las fastuosas liturgias de antaño, que volvían a moldear la existencia cotidiana de los habitantes según los eternos mandamientos religiosos. Siempre a la cabeza de todo el Sol, considerado como símbolo y manifestación de la voluntad del Creador, dispensador de la vida.

La tercera época es ya conocida por muchos. Es la que vio asentarse las maravillosas civilizaciones de los Mayas, los Olmecas y los Toltecas. Y también aquellas andinas y subandinas preincaicas todavía poco estudiadas, descendientes de las que habitaron Tiahuanaco. 
La casta sacerdotal, preservadora no sólo del conocimiento sagrado sino del científico, tuvo la constancia de transmitir sabiduría hacia el futuro mediante dos medios de comunicación eficaces: la memoria colectiva de las gentes y la piedra esculpida. 
Fue inventado, entonces, un sistema de recitado de letanías, durante los cultos religiosos y las festividades, en las que se narraba lo esencial de las crónicas históricas y sagradas. La piedra tallada fue usada con idéntica finalidad documental. 
Es así como en Sudamérica, Centroamérica y México han sido descubiertos kilómetros de dichos textos, escritos en diferentes alfabetos, muchos de ellos aún no descifrados dejados por los pueblos desaparecidos durante los últimos quince milenios. 
El más famoso, segun asegura nuestra entrevistada, es el de Nazca.

"Con este mensaje, nuestros olvidados predecesores nos vienen a informar sobre sus descubrimientos científicos y sus dogmas de fe". 
Así concluye Jadwiga Pasenkiewicz, y nos entrega el texto de Nazca, que no es otro que la historia del Génesis, concebida por "inspiración divina" en tiempos antediluvianos y transmitida fielmente por infinitas generaciones.

"Dios creó el Universo dentro de un circulo en expansión hacia el infinito. Después de forjar el nacimiento de los mundos estelares, el Omnipotente se preocupó por crear la vida. Primero formó la célula vegetal que dio origen a las plantas. Después un ser orgánico, esbozo simbólico de un pez, del cual tras una larga cadena de transformaciones, habrian de generarse los animales y el hombre.

"La vida nació del cosmos, desde donde fue transportada a la Tierra dentro de un arca que contenía la progenie de la flora, de la fauna y de diversas razas de seres humanos. Estos últimos, con el correr de los tiempos, poblaron el globo, pero cayeron en la corrupción y la ingratitud, olvidando al Creador y la obediencia que le debían, lo que desató Su terrible ira. A causa de esto, para castigara la humanidad pecadora, el Eterno desencadenó un pavoroso cataclismo que dio vuelta al globo terrestre extinguiendo casi todo vestigio de vida" (36576 a. C.) 
"Los sobrevivientes de aquel desastre procrearon la nueva estirpe que habría de habitar la tierra, conscientes del castigo recibido y respetuosos de la voluntad del Señor. Quien para guiara aquel pueblo dilecto envió a la Tierra a su Hijo, el que eligió vivir en la Ciudad de las Tres Montañas, reuniendo en su sagrada persona Cielo y Tierra, y tomando posición en el centro del Eje del Mundo que, en línea recta, une los puntos más importantes de la existencia humana: el Zenit, en lo alto; luego el asentamiento terrestre donde reside el Hijo de Dios y sus descendientes, y por último el Nadir, en el corazón del planeta, donde queda el reino de los muertos. Estos tres espacios unidos por el Eje del Mundo, tienen como símbolo al Arbol de la Vida, que con sus raíces penetra en la profundidad del suelo, con el tronco se yergue sobre la superficie y con las ramas se proyecta hacia el Cielo.

"La vida del hombre dura un instante en contraposición a la existencia inmortaL Para conseguirla, es llamado a cumplir un difícil viaje espiritual dentro de si mismo, con el desafio de alcanzar la comprensión de la voluntad del Altisimo y a la vez, tomar conciencia. del hecho de que toda la materia penetrada por el espiritu divino.

"El género humano consiguió levantar vuelo sobre máquinas impulsadas por energía cósmica, similares a las aves, capaces de aterrizar con la velocidad del rayo. 
"Este mensaje fue grabado por el Pueblo de Dios, bajo la dirección de los grandes sacerdotes, para la gloria eterna del Omnipotente y para confrontación de sus hijos dilectos".

Tras dejarnos este texto, Jadwiga Pasenkiewicz nos cuenta que toda la historia de este gran imperio antediluviano -cuyos sacerdotes fueron depositarios del texto que acabamos de conocer-, así como la vida de algunas de sus dinastías, la organización estatal y la administración de aquel país, los usos y costumbres de su población, sus conquistas, sus grandes descubrimientos científicos y, por último, su reencuentro con la vida civilizada luego de los grandes cataclismos los ha terminado de exponer documentadamente en un libro que acaba de escribir y que se propone editar en el curso de los próximos meses. 


LAS PIEDRAS GRABADAS DE ICA,PERU :

Uno de los grandes enigmas del planeta Tierra gira en torno a una colección de alrededor de 15,000 artefactos pre-colombinos, la antigua biblioteca de rocas con símbolos tallados conocida como las Piedras de Ica.

Son piedras talladas supuestamente encontradas en una cueva en la ciudad costera de Ica, Perú. Ica es un área relativamente pequeña, a unos 300 kilómetro de Lima. En 1960, un granjero afirmó haber encontrado montones y montones de rocas en lo profundo de varios barrancos y cuevas no lejos de las Líneas de Nazca. Algunas también estaban ligeramente enterradas bajo el suelo. El granjero nativo solamente producía bolsas de piedra al inicio, pero más tarde, produjo literalmente miles de los artefactos. Por algún tiempo se hizo de una buena vida vendiendo piedras a los turistas. El granjero se hizo casi una celebridad. La palabra viajó en el mundo arqueológico y los expertos fueron a Ica.

Cuenta la historia que… el gobierno peruano se interesó en las piedras. Ellos no hicieron que Perú se convirtiera en otro Egipto, llenarse de excavadores y saqueadores. Ya tenían suficientes de ellas. Nadie sabe que se le dijo al granjero pero después del arresto y reclusión, repentinamente admitió por escrito que las piedras fueron un engaño y que él había tallado las piedras por sí mismo. Él había estado engañando a los turistas y nunca se dio cuenta que se saldría de las manos.

En 1966, el Dr. Javier Cabrera, el médico del pueblo, recibió una pequeña roca tallada para su cumpleaños de un nativo. El tallado en la roca pareció antigua para el Dr. Cabrera, pero le intrigaba porque parecía representar un pez primitivo.

El Dr. Cabrera se convirtió en el primer cliente de las piedras, y el granjero aparentemente tenía un suministro interminable. El Dr. Cabrera cuestionó al granjero sobre el tallado de las piedras. El garnjero estuvo evasivo y mantuvo su historia sobre que él mismo las creo por miedo a ser arrestado nuevamente y llevado a prisión por el resto de su vida.

Cuando el Dr. Cabrera había comprado unos cuantos miles él quería saber cuántas había en total. El granjero parecía producir más cada semana. Cabrera estaba comenzando a creer que él había caído presa de este granjero, y que el hombre las había creado por sí mismo. El granjero se rehusó a discutir cómo hizo las piedras. Lógicamente el Dr. Cabrera averiguó que ¡el granjero habría tenido que tallar una piedra por más de 40 años para producir biblioteca! Esto no podía ser posible. El Dr. Cabrera se dispuso a encontrar respuestas sobre sus Piedras de Ica basándose en los diseños de las piedras.

Las piedras vienen en todos los tamaños. Existen unas pequeñas que caben en la palma de la mano. Hay rocas tan grandes como un perro. Todas las piedras tienen imágenes que han sido talladas con líneas continuas grabadas en la superficie de la piedra. El grabado revela un color más claro que el oscuro barniz original de la era, no obstante los surcos grabados también portan trazos de este barniz, indicando que el tallado fue hecho en tiempos antiguos. Son una forma de Andesita, una piedra volcánica de gris a negro, y un mineral muy duro que haría el tallado bastante difícil con herramientas primitivas, una piedra del río local, cubierta con una pátina de oxidación natural. Hallazgos de fósiles cercanos indican que el área estaba repleta de fragmentos de huesos de millones de años de antigüedad.

A diferencia de las figurillas de barro que tienen material orgánica (p.ej, paja) en su composición, no existen materiales orgánicos en simples rocas antiguas que dirán cualquier cosa de su edad. Las técnicas tradicionales de datación por radiocarbono dependen del material orgánico (que una vez estuvo vivo) para determinar la edad. La superficie de estas piedras, sin embargo, tiene un barniz que es el resultado de bacterias y organismos diminutos que se han adherido a ellas. Un buen barniz o pátina negro tomará miles de años en decolorarse y cubrir cada piedra. Grabar estas piedras habría removido el barniz existente, revelando la piedra tal cual es. Como estas rocas han desarrollado barniz adicional en los surcos, parece probable que hayan sido talladas hace mucho tiempo.

La biblioteca del Dr. Cabrera está organizada por nombre de la materia incluyendo ciencias físicas y sociales (razas humanas), (naturaleza) animales antiguos, geografía (continentes perdidos), y profecías (el conocimiento de la catástrofe global).

La Serpiente Enrollada y el Árbol de la Vida

Los humanos en la Era de los Dinosaurios

¿Cirugía? 
 

Montando un caballo mucho antes de que fueran traídos al continente Americano

El Dr. Cabrera concluyó que no había forma de que el granjero tuviera el tiempo, la habilidad, ni el conocimiento de cómo crear las piedras. Después de comprar 11,000 piedras, el Dr. Cabrera se hizo un amigo de confianza del granjero. Se enteró de que el hombre fue liberado de prisión una vez que firmó la confesión de que estaba engañando a los turistas. Estuvo de acuerdo en que pretendía que las piedras venían de las montañas sino que él efectivamente las había tallado. Era eso o ir a prisión por el resto de su vida por vender posesiones del gobierno (las leyes de antigüedad internacional).

El Dr. Cabrera continuó su investigación con geólogos para interpretar los mapas en varias piedras mostrando una rara configuración del mundo. Algunos ángulos y masas de tierra se veían vagamente familiares, pero la mayoría estaban muy marcadas en formas extrañas. Los geólogos han confirmado que basándose en las actuales proyecciones de computación, las formas indicadas en las piedras efectivamente son certeras para el planeta Tierra, como era, alrededor de 13,000,000 (millones) de años, era previa a la de piedra.

Perú siempre ha mantenido una fascinación espiritual por personas que buscan conocimiento superior. Tiene un aire de misterio que con frecuencia es relacionado con visitas de Antiguos Astronautas. Mucho del Perú está situado en un punto de rejilla principal significando que las energías electromagnéticas son muy fuertes. Perú también es una región costera – la fuerza del mar siempre es una conexión para aquellos que estudian metafísica ya que el agua representa el flujo colectivo de la creación. Los avistamientos OVNI son comunes entre los nativos locales en el Perú quienes dicen que ver un barco aterrizar en el agua o en la tierra no es inusual. Algunas personas afirman comunicarse con los alienígenas. Machu Picchu es considerado por algunos que ha sido una franja para aterrizaje de OVNIs.

Las Piedras de Ica seguirán siendo un misterio sin resolver junto con las Líneas de Nazca en las Planicies de Perú, las cuales algunos creen que solamente podrían haber sido hechas como un diseño por fuerzas creadoras. Algunos han pensado que esta área ha sido un antiguo puerto espacial basados en el aprovechamiento de la energía electromagnética para la propulsión de vehículos espaciales. Toda el área estaba hecha de enormes depósitos de mineral de hierro que concentraban energía magnética, creando un campo electromagnético de fuerza extraordinaria.

¿Quién creó en realidad las Piedras de Ica? La evidencia parece mostrar que no fueron creadas por humanos de la línea del tiempo de su creación, pero por ahora siguen siendo un enigma.


CUBA ES LA PERDIDA ATLANTIDA ? :

La Atlántida

El continente perdido de la Atlántida sige en las profundidades de los mares y la historia. Sigue siendo hoy tan misteriosa como siempre.

La legendaria "Ciudad Perdida" de la Atlántida es uno de la humanidad la mayor y más duraderos misterios. Primera escrita de 2350 años por el filósofo griego Platón en su obra el Timeo y el Critias, la isla bajo el mar ha fascinado a los historiadores, poetas, y el público desde entonces, pero se ha mantenido oculto tantalisingly, envuelto en el mito, la leyenda y la exageración .

Sin embargo, un nuevo libro por el famoso historiador Andrew Collins proporciona por primera vez un claro argumento en favor de la civilización y la existencia de un puntero a su ubicación.

Platón describe la Atlántida como un imperio fundado por el dios del mar Poseidón en una masa de tierra del tamaño de "Libia y Asia juntas". Poseía una floreciente capital, con suntuosos palacios, cortes reales y puertos que reciben constantemente los buques de todo el mundo. Por muchas generaciones, que gobernó el Océano Atlántico, así como partes de lo que Platón llamó "el continente opuesto", lo que hoy conocemos como América.

Su caída se produjo cuando sus amos fijar sus miras en la conquista del Mediterráneo. Los griegos aumentaron en desacato y, en una terrible batalla naval, derrotó a los Atlanteans. A raíz de esta derrota, el dios Zeus desencadenó los terremotos y las inundaciones y la isla sumergida de la Atlántida en un solo "día y noche terrible". Platón da dos fechas para esta catástrofe: 8570 aC en el Timeo, y el 9421 aC en el Critias.

Más de 2000 libros se han escrito sobre Platón del reino perdido, que lo coloque en las Américas, el centro del Atlántico, el norte de África, Europa del Norte y la Antártida. La actual ubicación favorita en los círculos académicos es Creta.

Pero Collins dice que hay que buscar Atlantis en el lugar en que Platón dice que es a lo largo de todos: el Atlántico. En el Critias, los registros que la isla tenía una vasta llanura de regadío que "se extendía por tres mil estadios [552 kilometros] en una dirección, y en su centro, por dos mil [368 kilometros] de la costa hacia el interior". Al norte, el oeste y el este eran "cadenas de montañas" se extiende a la costa, y el extremo sur de la llanura fue en el nivel del mar y en ella el gran capital. Platón es, pues describir este-oeste orientadas a la isla, quizás tan poco como 700 kilometros por 400 kilometros de tamaño.

El gran tamaño atribuido a Atlantis por Platón no se refiere a la "casa" isla, pero en la medida del imperio, sobre el cual los reyes de la Atlántida celebrada dominio. El Imperio consistió en una serie de islas que está en frente de la "frente continente". Pero si al contrario fue el continente americano, y, por tanto, la serie de islas a que se refiere situado en la fachada atlántica occidental, entonces ¿cómo podría Platón, escrito en 350 aC, saber de su existencia? Después de todo, América fue descubierta por Cristóbal Colón en 1492.

Sin embargo, hay pruebas que sugieren que hubo contacto transatlántico miles de años antes de Colón. En París en 1976, la momia del faraón egipcio Ramesés II se encontró que contienen tabaco. Las implicaciones son claras; de la planta de tabaco, cree que se han introducido al oeste de Sir Walter Raleigh fue conocida en el mundo antiguo ya en el 1200 aC. En 1992, el toxicólogo alemán Svetlana Balabanova examinado momias en el Museo de Munich. Amplia se encontraron pruebas de grandes cantidades de cocaína de su absorción en el cuerpo. La cocaína es el principio activo de la planta de coca, sólo a los nativos de las Américas. Así está la posibilidad de que las hojas de coca se están importando al Antiguo Egipto a través de transoceánicas contacto con las Américas.

Asimismo, en las provincias orientales de Mexico son grandes cabezas de piedra, cada uno pesando varias toneladas, situado en los centros de los Olmecas pueblos que prosperaron entre 1200 y 400 AC. Muestran Negroid características, lo que sugiere la presencia de negro africanos en el continente americano en estos momentos. Otras estatuas muestran rasgos semitas, lo que sugiere el contacto con la gente de mar Mediterráneo.

Y las pruebas monturas. Como consecuencia de la desaparición de la Atlántida, Platón nos dice "el exterior del océano Atlántico no puede ser cruzado o explorado, el camino está bloqueado por el barro, justo debajo de la superficie, a la izquierda por la solución de abajo de la isla". Esto sólo puede haber sido lo que llamamos el Mar de los Sargazos, la libre flotación de las algas se extiende entre las Azores y las Bahamas. Las Bahamas son conocidas por los bancos someros y tomar su nombre de la española "baja mar", que significa mar.

Parece cierto, concluye Collins, que la Atlántida de Platón estaba en la costa oeste del Atlántico, en algún lugar del Caribe. En el Timeo, Platón nos dice la isla se encuentra al alcance de la mano de otras islas que actuaban como escalones para viajeros. Esa descripción coincide con las cadenas del Caribe. La idea de que la Atlántida pudo haber sido en el Caribe no es nueva. En 1798, Pablo Cabrera estudioso italiano identificado Atlantis con la Española, o de Haití y la República Dominicana como la masa de tierra que ahora se denomina. A su juicio, de manera ", no sólo en razón de su posición y la magnitud superior a todos los demás, sino también de su fertilidad y numerosos ríos navegables La Atlantida de Platon La Atlantida Cientifica. Isla Atlantis Teorias y Descubrimientos Cientificos. Revision Historico Arqueologica

Sin embargo, él escogió el mal isla. Platón nos dice "el distrito en su conjunto ... es de gran altitud y con su precipitada costa", una descripción bastante adecuada de la Española montañosa del litoral. Sin embargo, la isla no tiene importancia estratégica para la gente de mar, a diferencia de la vecina Cuba, cuyo lóbulo muchos-como créditos para mejorar las bahías puertos. Por otra parte, las aguas costeras de Cuba guardia de la entrada norte y sur del Golfo de Mexico, lo que la hace ideal para los viajes a Mexico o América del Norte.

Cabrera de la reclamación de que se Hispanota "en magnitud superior a todos los demás" es también errónea. En torno a 640 kilometros por 256 kilometros, es alrededor de dos tercios del tamaño de Cuba. También menciona La Española la "fertilidad", y Cuba es la más fértil de la isla del Caribe, famoso por el tabaco y el azúcar. Cuba también tiene "numerosos ríos navegables".

Todo esto sugiere Cuba es la ubicación de la Atlántida. Según Platón, "en torno a la ciudad era un llano, y la que remite el mismo que se adjunta a su vez por cadenas montañosas que llegó hasta el mar". Cuba coincide con la descripción de la llanura occidental, que se extiende hacia el oeste de La Habana a Pinar del Río. Hasta hace alrededor de 9000 años atrás, el llano extendido hacia el sur, a través de lo que hoy es la bahía de Batabano a la Isla de la Juventud. En otras palabras, una gran llanura, se ahogó en parte durante el tiempo de Platón escribió.

Y es la gran ahogamiento, el "terrible de día y de noche", que proporciona la última pieza en el rompecabezas. Justo ese cataclismo hizo aniquilar el Atlántico occidental en la época de Platón postula para la destrucción de la Atlántida.

En torno a 8500 aC, la explosión de un cometa por encima de América del Norte. Los fragmentos de hecho más de 500000 cráteres, conocido como el de Carolina Bahías, que van desde unos pocos cientos de metros, a 11 kilometros de longitud. Cada explosión celebró la fuerza de una pequeña explosión nuclear, lo que causó un enorme maremoto ahogamiento el Caribe y Bahamas. Toda gran civilización en Cuba sería casi seguro que han sido arrasadas, en ruinas, y perdió al mar - como si Zeus mismo ha sorprendido que no.

La Atlántida la legendaria isla perdida En la mitología griega dioses, las Atlántidas eran las siete hijas de Atlas y Hesperis, raptadas por Busiris y rescatadas por Heracles

Doce dioses del Olimpo, de un texto denominado 'Dioses y héroes de la mitología griega'.


EL ASTRONAUTA DE PALENQUE :

El astronauta de Palenque

El hombre del Palenque, conocido también como el señor Pakal. La historia de este ser se remonta unos 12.000 años, en el corazón de la civilización maya.

En 1949 se descubre en un templo, bajo una escalera de cuarenta y cinco escalones, un sello oculto que daba a la tumba del señor Pakal, el arqueólogo Alberto Ruz Lhuilliera, que después de más de un año de excavaciones encontró una losa de forma triangular, que tapaba la espectacular cripta que contenía una gigantesca y espectacular lápida, tapando el sarcófago donde yacía el señor Pakal. Lo interesante de este descubrimiento es que la lápida estaba llena de símbolos y tenía el dibujo del supuesto difunto, colocado en una especie de aparato volador con el cabello ingrávido (como estaría un astronauta sin su casco), sentado en una especie de silla con cinturón de seguridad y con los pies apoyados en unos pedales y controles al frente. La altura promedio de los mayas era de aproximadamente 1,50 metros y el señor Pakal medía 1,70 metros. Eso hace pensar que no era maya.

Pero los mayas enterrados en templos eran normalmente celebridades. ¿Qué hizo pensar a los mayas que el señor Pakal era una celebridad? Todo eso hace pensar que este individuo era un ser extraterrestre que aterrizó en territorio maya y compartió con ellos distintos conocimientos, hasta el punto de ser considerado una deidad.

En 1969 la NASA encontró 16 puntos coincidentes entre el dibujo de la lápida y el módulo de mando de una cápsula espacial contemporánea. No cabe duda de que la imagen esculpida es la representación de un astronauta dentro de un módulo espacial fuera de la atracción de la atmósfera terrestre.

Entre las coincidencias que tiene esta lápida con una nave espacial, se pueden mencionar:

1- En la nariz de Pakal se puede observar un especie de aparato que serviría como respirador y cumpliría la función del casco de un astronauta. 
2- En la parte delantera se ven botones y palancas. 
3- El cabello ingrávido, como estaría un astronauta sin el casco. 
4- En la parte trasera del aparato se distinguen claramente las llamas producidas por la nave. 


COLON,EL ULTIMO EN LLEGAR ...? :

De acuerdo con lo que se nos suele enseñar, Cristóbal Colón descubrió América, y aunque sea esto lo que nos cuenta la Historia, los indicios indican que en realidad fue el último en redescubrir lo que ya se conocía desde antiguo. 
 

La primera relación entre la civilización mediterránea y la Americana la encontramos en la cultura Egipcia. 
  
 

Habría que preguntarse a qué se deben las altas dosis de nicotina halladas en momias Egipcias, cuando la única planta con considerables dosis de esta sustancia es la conocida planta del tabaco que sólo se encontraba por entonces en América. 
  
 

También intriga la similitud con los Mayas, en aspectos clave de sus sociedades, tanto en la construcción de pirámides y en la momificación de sus muertos como en sus exactísimos calendarios lunares de 360 días más 5 días Nefastos. 
  
 

También la correlación entre Dioses de ambas civilizaciones (Osiris- Quetzalcóalt, Anubis- Xólotl) nos hace pensar en colonias Egipcias en suelo americano. ¿Pero, cómo pudieron cruzar el Atlántico?. 
  
 

El aventurero Thor Heyerdahl creía firmemente que la travesía era posible, así que se construyó un barco de papiro igual a los del antiguo Egipto de hace 4.000 años, y desde África zarpó rumbo a las Américas. Su viaje fue un éxito, y quizás otra prueba de un antiguo periplo lo constituyen las embarcaciones que aún hoy se construyen en el lago Titicaca (Bolivia-Perú), idénticas a las Egipcias, salvo que en vez de papiro son de totora. Por lo que parece, los Egipcios fueron los primeros, pero desde luego no los últimos. 
  
 

En Paso Alto (Brasil) se halló la siguiente inscripción: 
  
 

SOMOS CANANEOS DE SIDÓN, de la ciudad del Rey Mercader. 
  
 

Y los Fenicios tampoco escatimaron en pintadas; así, en Ronan (Brasil) escribieron: 
 

TRAS UN LARGO Y PELIGROSO VIAJE, EFECTUADO EN CUATRO BARCOS,

ALCANZAMOS, JUNTO A NUESTROS COMPAÑEROS Y TREINTA ESCLAVOS EL DESEMBARCADERO. 
 

Los Fenicios guardaban bajo pena de muerte el secreto de las tierras más allá del Atlántico, quizás por eso sólo nos queden pruebas de sus viajes en la misma América, muchos investigadores aseguran que las ruinas de ciudades como Nichteroy, Campos y Tijuca en Brasil, en Pattee´s Cave y en el monte Show en América del Norte, son de factura Fenicia. Y los Cartagineses, como herederos de la cultura Fenicia, quizás también se pasearon por tierras americanas partiendo de sus bases en las islas Canarias y Azores. La única prueba la constituye unas inscripciones en Virginia (EE.UU.) escritas en una variedad alfabética del Cartaginés de los siglos VIII y VII a. C.

El secreto de la tierra americana se conservó bastante bien en manos Fenicias y Cartaginesas, hasta el punto de desaparecer con sus civilizaciones, sin embargo si se descubrió una vez, pudo redescubrirse después. La tradición Griega habla de colonias Celtas al otro lado del Atlántico, y para ciertos investigadores los Galos fundaron la ciudad 
de Temistitamán.

Los Romanos, como grandes conquistadores, parece que también pusieron el pie en América aunque quizás sólo por casualidad. Esto explicaría la presencia de varios restos arqueológicos: una moneda Romana en las Antillas, descubierta a principios de siglo, un vaso de terracota repleto de monedas Romanas de bronce en el istmo de Darién (Panamá); una moneda del siglo II encontrada en Tennessee (EE.UU.) o una copa semejante a otras halladas en Pompeya. También es curioso el hecho de que en la misma Pompeya se encuentren frescos que representan frutos americanos como la piña tropical y el bananás. 
  
 

Cada vez, está más aceptada la idea de colonias Vikingas en el continente Americano. Impulsados por la necesidad de tierras y su afán de navegar siempre mas allá, en el año 870 los Noruegos descubrieron y colonizaron Islandia. Un siglo después Erik el Rojo llegó hasta Groenlandia, pero fue su hijo el que llegaría a tierras americanas. 
  
 

Así, en su relato describe a la vez que nombra las nuevas tierras: Helluland, la Tierra de Piedras Planas (probablemente la costa sur de la Isla de Baffin, al norte de Canadá y muy cerca de la costa oeste de Groenlandia); Markland, la Tierra de los Bosques (la costa sur de la península del Labrador, que ocupa todo el noroeste Canadiense); y Vinland, la Tierra del Vino, donde encuentra viñedos y trigo salvaje (y que probablemente no sea sino el norte de Terranova). Esta vez sí fueron divulgados los descubrimientos para gloria de los Vikingos y quizás por la ausencia de competidores, pero no pudieron asentarse colonias permanentes hasta el año 1.010 de la mano de un tal Thorfinn Karlseni. Y así lo descubrió Lánse Aux Meadows en el extremo norte de Terranova: ocho casas de típica estructura Vikinga junto a agujas, lámparas de piedra de estilo Islandés medieval, fragmentos de un torno de hilar, una pequeña herrería con un yunque de piedra y un horno para extraer hierro.

Y así de nuevo una leyenda danesa habla de América redescubierta esta vez por veinte hombres que partieron del Golfo de Vizcaya y Bayona para llegar en 1.412 a Terranova, en la que curiosamente varios topónimos son de origen vasco y que ciertas voces Euskeras hayan sido adoptadas por los indios Mimac a orillas del río San Lorenzo (Sureste de Canadá). La tradición medieval habla de monstruos terribles en los confines del Atlántico; quizás estas leyendas surgieran con la idea de ocultar los grandes bancos de pesca que Bretones y Vascos disfrutaban en secreto en las costas de Terranova.

Y así, sabiendo de oídas de una tierra más allá del mar fueron más tarde los Portugueses a los que tocaría de nuevo llegar a las costas americanas guardando celosamente el secreto. Y parece que en tiempos del rey Enrique se vieron sus costas más allá de Cabo Verde y así lo reflejaron en uno de los mapas de Bianco el Veneciano de fecha 1.447 para futuras expediciones. La expedición capitaneada por Diego de Teive en 1.452, se adentró en el Atlántico Norte y llegó hasta Terranova; la misma tierra a la que llegarían veinte años después los nobles Portugueses J. Vaz Cortereal y Álvaro Martínez Omen, que en realidad formaban parte de una expedición Danesa, que pudo haber alcanzado la bahía norteamericana de Hudson, al norte de Canadá, siguiendo el rastro de los relatos y los bancos de peces.

Alonso Sánchez era una persona normal, de profesión marino, al que la Historia le reservaba un extraño papel. Partió desde Huelva en 1.480 con sus compañeros rumbo a las Islas Orientales. Pero una tormenta desvió la nave para ir a dar con ella a las Antillas, a la que más tarde sería La Española, pero que entonces los nativos la llamaban Quisqueira. Así hizo un mapa de la isla y la ruta para regresar a su tierra. Pero la fortuna no lo acompañó tampoco de vuelta de modo que llegó ya moribundo a las costas de Madeira (isla perteneciente a Portugual). Cayó a tierra desde su maltrecha embarcación a los pies de un avispado marino al que contó antes de morir todas sus andanzas para entregarle el mapa, sin saber que entregaba también todo el mérito a aquel conocido como Cristóbal Colón. 
  
  
 

Sin perder tiempo Colón empezó las indagaciones. Interrogó a dos marinos de Palos de la Frontera (Huelva) que le informaron sobre cómo habían llegado al Caribe, islas dibujadas ya en el mapa de Toscanelli, que Alfonso V de Portugal entregó en 1.475 a F. Teles de Meneses. 
  
 

También se trasladó hasta Bretaña para entrevistarse con un marino llamado Coatalem, que había estado bajo las ordenes de Jean Coustin, navegante y pirata según las circunstancias, que en 1.488 las corrientes ecuatoriales le condujeron a las costas de Brasil, y no sería sino otro más en llegar si no fuera por que curiosamente el jefe de la expedición era Español y se conocía por Pinzón. 
 

Después la Historia cuenta cómo consiguió Colón hacerse con una expedición hacia las nuevas tierras, aunque recurriendo a cálculos trucados, quizás para justificar algo que ya sabía y que no podía desvelar; no era cuestión de contar historias de marinos y naufragios que no justificaban el gasto de una expedición.

Y así, entre el 23 y 24 de septiembre de 1.492 lo encontramos al borde del motín, con la marinería pidiendo el regreso a casa. Viendo que se le venía abajo su futuro y ya perdido cuenta Fray Bartolomé de las Casas cómo el almirante entrega el mapa a Pinzón con los datos de la travesía para, tras una acalorada discusión, descubrir que se habían desviado de la ruta. Rectificaron para más tarde ser Rodrigo de Triana el primero en decir "¡TIERRA!".

Más tarde escribiría Colón a los Reyes Católicos: 
 

NO HE UTILIZADO NI RAZÓN, NI CALCULI, NI MAPAMUNDIS.

SIMPLEMENTE SE HA CUMPLIDO LO QUE PREDIJO ISAÍAS. 
 

¿ Se referiría al cúmulo de coincidencias que le condujeron a buen puerto?.

Así que parece que Colón fue el que aun no siendo el primero en llegar, sí fue el que hizo posible por fin la colonización europea del continente americano, aunque como si fuera una maldición, él, al igual que otros muchos después, no encontraran en la aventura americana más que penurias y un trágico fin nada acorde con sus logros. 


CUANDO LOS ATLANTES LLEGARON A BRASIL :

El 22 de Abril del año 2000 se celebrará otro Quinto Centenario: el del 
descubrimiento de Brasil por el comandante portugués Pedro Alvares Cabral a 
cargo de la corona lusitana. Desde entonces, este país y su vasta extensión 
territorial -casi 8,5 millones de km cuadrados- ha sido escenario de una 
infinidad de incógnitas y sorpresas. Durante años, los arqueólogos han intentado 
descubrir los orígenes de los nativos o de las civilizaciones desaparecidas 
antes de la llegada de Cabral. Recientes hallazgos en el nordeste brasileño han 
sido motivo de polémica y de impacto contra las teorías hasta entonces vigentes 
sobre el origen del hombre en América; sus aceptados 25000 años de antigüedad se 
han convertido ahora en 48000 y hay quien se plantea hasta 70000. A pesar 
de la datación por el carbono 14 de esos hallazgos, todavía científicos que 
rehusan aceptar esta información. 
Ahora bien, el misterio no ha sido aclarado, y civilizaciones como la Marajoara 
(del norte del Pará, en la desembocadura del rio Amazonas) o las del interior 
del estado de Bahía, que han erigido ciudades ciclópicas, mantienen innumerables 
incógnitas. Hay que recordar que hasta hace muy pocos años la comunidad 
científica internacional creía que el territorio brasileño sólo habia albergado 
indios culturalmente retrasados, que andaban en taparrabos y únicamente sabían 
construir toscas cabañas de paja a raíz de las inhóspitas 
condiciones del ambiente selvático, de la sabana y de algunos desiertos. 
Pero ese concepto tradicional comenzo a experimentar un cambio radical a 
principios de siglo, cuando varios investigadores - entre los que se contaban 
exploradores, arqueólogos y periodistas - dieron con una nueva y sorprendente 
teoría: la que relacionaba el origen de varias de estas civilizaciones con el 
continente perdido de la Atlántida. 
Según la hipótesis mas conocida y aceptada entre los atlantólogos, en base a las 
descripciones hechas por Platón en el siglo IV AC, la Atlántida habría existido 
en medio del océano Atlántico y se habría hundido bajo las aguas tras un 
violento cataclismo hace aproximadamente 11000 años. Según los Diálogos, habria 
sido un gran continente habitado por una avanzada civilización "... cuyas casas 
tenían tejados de oro, con barcos y ejércitos destinados a invasiones y 
conquistas..." 
Basándose en estas y otras informaciones, el coronel ruso Alexander Pavlovich 
Braghine comenzó a moverse en busca de los vestigios que los atlantes pudieran 
haber dejado en otros continentes. Nacido en Moscú en 1878, Braghine fue jefe 
del servicio de contraespionaje del zar durante la Primera Guerra Mundial, y 
había combatido contra el ejército rojo. Tras la revolución rusa se exilio en 
Inglaterra y luego en Brasil, donde cambió su nacionalidad. Hasta su 
fallecimiento, ocurrido en Río de Janeiro em 1942, la Atlántida fue una de las 
obsesiones de su vida y sobre ella publicó dos libros: O enigma da Atlántida 
y Nossos descendentes da Atlántida. 
Para el apasionado ex coronel, las leyendas difundidas entre los indígenas 
americanos en cuanto a los grandes maestros civilizadores o profetas, como 
Quetzalcoatl entre los aztecas, o Viracocha entre los incas, eran la 
demostración de la presencia de los atlantes en las Américas. En Brasil, los 
indios tupis adoraban a Sumé, un dios barbado y de piel blanca, similar a sus 
homólogos entre aztecas e incas, que habia venido del Oriente, es decir, de 
donde había existido el continente atlante. 
Braghine también citaba a las Amazonas, que en 1541 habían sido vistas por el 
explorador español Francisco de Orellana, cuando navegaba por el rio que ganaría 
el nombre de las mujeres guerreras. Estas féminas de piel blanca podían haber 
sido las descendientes de los supervivientes de la Atlántida, y mantenido muchas 
de las costumbres de sus antepasados. Por ejemplo, usaban en símbolo universal 
de la fertilidad, la rana o el batracio, en forma de amuletos, que eran 
conocidos como muiraquitas entre los indios brasileños. Tallados en una piedra 
verde llamada nefrita, amazonita o jadeíta, no sobrepasaban los 4 o 6 
centímetros. Según los relatos de los exploradores como el alemán Alexander 
Humboldt y el francés Bonpland, los indios tupís-guaranís contaban que las 
icamiabas (el nombre indio de las amazonas) sin marido quitaban la piedra bruta 
de un lago sagrado, el Jaciuaruá ("Espejo de la luna") para transformarla en 
objetos de gran valor mágico y medicinal, a causa de que sus poseedores siempre 
rehusaban venderlas. Tales objetos son absolutamente únicos en toda América y 
causaban extrañeza a muchos expertos por el hecho de estar tan bien labrados y 
con técnicas aparentemente tan avanzadas como para compararlas a las de los 
indios.

En la zona donde posiblemente habrían habitado las amazonas existen otros 
lugares enigmáticos relacionados con los descendientes de atlantes en Brasil: la 
isla de Marajó, en la desembocadura del río Amazonas, (la mayor isla fluvial del 
mundo, con casi 50000 km cuadrados) tiene una enorme extensión de pantanos 
todavía sin explorar, y espesas selvas donde sobresalen las seringueiras o 
árboles del caucho. 
Probablemente, esta isla es uno de los espacios que se reserva la mayor cantidad 
de secretos sobre antiguas civilizaciones avanzadas de América. Braghine la 
consideraba como una colonia atlante de gran importancia, cuyos habitantes se 
habrían mezclado con los nativos y desarrollado técnicas de confección de 
cerámica muy exclusivas, de corte antropomorfo. Los pueblos marajoaras podrían 
haber llegado, conforme indica la arqueología ortodoxa, hacia el año 1000 AC, y 
permaneciendo allí hasta 1350, cuando desaparecieron de forma desconocida. 
Los marajoaras dejaron grandes necrópolis de barro repartidas por toda la isla. 
El barro o la arcilla era la base de esa civilización que vivía en palafitos, y 
cuyas cerámicas antropomorfas son consideradas las mas ornamentadas de todas las 
Américas, aún más que las de los pueblos andinos y mexicanos. 
El último representante de la cultura marajoara es Raimundo Cardoso, de 70 años, 
un indígena que habita un pueblo cercano a Belén do Pará, a escasos kilómetros 
de la isla de Marajó. Cardoso heredó de sus abuelos las técnicas tradicionales 
de confección de la cerámica, que ahora intenta enseñar a sus hijos, para que no 
se pierdan. "Antiguamente yo hacía la cerámica porque me gustaba, sin saber lo 
que significaban aquellas exquisitas figuras antropomorfas y geométricas", 
declara. "Pero en los últimos años comencé a buscar información sobre mis 
antepasados. Puedo afirmar con seguridad que tenian técnicas ceramistas tan 
avanzadas como las de los griegos. Lo más apabullante son unas inscripciones que 
recuerdan un alfabeto y cuyas letras se parecen a otras encontradas en el 
antiguo Oriente". 
Cardoso añade que la sociedad marajoara era matriarcal, y las mujeres eran 
quienes dominaban la técnica de modelar y cocer la arcilla. Los dibujos o 
formatos de mujeres embarazadas, ranas y sapos como símbolos de la fertilidad, y 
de la luna, son una clara demostración del culto a lo femenino, que puede tener 
vinculaciones con las amazonas atlantes. 
 

Otras culturas de origen incógnito han habitado las planicies selváticas de la 
cuenca del Amazonas: los tapajós (que hacían lámparas semejantes a las del 
Oriente), los maracá con pinturas a todo color, entre las que destacaban las del 
dios Jaguar... Desgraciadamente, muchos de los más importantes objetos 
arqueológicos de esos pueblos han sido robados por saqueadores de necrópolis y 
vendidos a coleccionistas particulares de Europa, EEUU y Japón, que los guardan 
bajo siete llaves. 
Los misterios atlantes de la Amazonia no se terminan con estos pueblos. El 
explorador y escritor francés Marcen F. Homet, autor de los libros Os filhos do 
Sol y Na trilha dos deuses solares, emprendió entre los años 40 y 50 varias 
expediciones a la región noroeste de la Amazonia brasileña, donde había 
encontrado vestigios que pensó correspondían a la civilización atlante: 
inscripciones y dibujos sobre piedras (dólmenes) y leyendas entre los indios que 
hablaban de un pueblo desaparecido, constituidos por gigantes 
pelirrojos con ojos azules, que en otro tiempo dominaron la Amazonia. 
Uno de los principales vestigios de estos gigantes pelirrojos puede haber sido 
la piedra pintada, un gigantesco monolito de casi 30 mts de altura y 100 de 
extensión, cuyas paredes están recubiertas de símbolos y grabados como una 
gigantesca serpiente estilizada de siete metros que presenta en sus extremidades 
una cabez y un órgano genital masculino de grandes dimensiones. En total son 600 
mts cuadrados de pinturas, que incluyen una especie de alfabeto desconocido, y 
que Homet achaca a los atlantes o sus descendientes, los cuales habrían logrado 
escapar del cataclismo hacia América y Europa, donde dieron origen a culturas 
sui generis como la de los celtas y vikingos, a los que el denomina Homo 
Atlanticus. 
Otros datos recabados por Homet nos cuentan las tradiciones de los indios de la 
tribu Makuschi, en el norte de Roraima, que hablan del Rey Maconem "príncipe de 
la era del diluvio", predecesor o coetáneo de Decaulión, el héroe del diluvio en 
las leyendas de la región del Mediterráneo europeo. El explorador francés no 
deja tampoco de compaginar la leyenda de El Dorado com la de la Atlántida: 
considera Manoa o El Dorado una Atlántida en miniatura, puesto que una tradición 
existente entre los nativos de la sierra de Parimá (en el extremo norte de 
Rondonia), recogida por el portugués Francisco Lopes en el siglo XVI y publicada 
en 1530 en la Historia Geral das Indias, habla de una ciudad con muros y tejados 
de oro ubicada en la isla de un gran lago salado. En el centro de la ciudad 
estaría un templo consagrado al Sol. Homet reflexiona que Manoa podía haber sido 
la legendaria Ophir de los atlantes, donde habría minas de oro, y que tendría 
características semejantes a la ciudad descrita por Platón en su Critias. 
A casi 3000 km del estado de Roraima, en el estado de Paraíba, al nordeste de 
Brasil, se erige uno de los más espectaculares enigmas arqueológicos brasileños: 
la piedra labrada de Ingá. En realidad, es un gran monolito de piedra gris que 
posee 24 metros de longitud por 3 de altura y yace en medio de una zona 
semiárida, a 88 km de la capital del estado, la ciudad colonial de Joao Pessoa. 
Las inscripciones que la recubren de punta a punta estan labradas en 
bajorrelieve -hecho poco común entre los antiguos habitantes de Brasil- y no 
tienen parangón con otras escrituras, símbolos o dibujos de cualquier parte de 
América. 
Fue el bandeirante (nombre que se daba a los antiguos exploradores del interior 
de Brasil) Feliciano Coelho de Carvalho quién descubrió primero a los europeos 
el monolito en 1598. Los indios conocían la historia de esta piedra tan solo a 
partir de relatos de sus antepasados; esta estaría ligada a una profecía. A la 
llegada del dios Sumé, el dios blanco de barbas que venía del naciente. Por eso, 
los curas portugueses, confundidos con el dios blanco y su séquito, tuvieron 
tanta facilidad para catequizar a los indígenas de Paraiba. 
"La piedra de Ingá fue labrada hace 5000 años por los hititas, un pueblo que 
vivió en la planicie de Anatolia, donde hoy se ubica el territorio turco y parte 
de Siria. Ellos poseían nociones de navegación capaces de llevarlos al otro lado 
del Océano Atlántico y alcanzar el litoral nordeste. Además, los hititas, igual 
que los vikingos y celtas, podrían muy bien haber sido descendientes directos de 
los atlantes huídos del gran diluvio citado por la Biblia", apostilla Gabriele 
D'Annunzio Baraldi, un italiano afincado en Brasil, arqueólogo por afición y 
explorador de los lugares misteriosos de ese país, que desde hace cinco años se 
dedica a estudiar el monolito. Para llegar a esa conclusión, comparó los 
simbolos del Ingá con los hieroglifos hititas del diccionario francés Emmanuel 
Laroche, encontrando desconcertantes similitudes.

En la Biblioteca Nacional de Brasil se pueden encontrar innumerables manuscritos 
y documentos del período colonial, muchos de los cuales son obras únicas traídas 
por el soberano portugués Don Joao VI y la familia de los Braganza cuando 
huyeron de Lisboa a causa de la invasión de las tropas napoleónicas. Uno 
especialmente importante es el manuscrito catalogado tan sólo como número 512, 
que consiste en una carta enviada al bandeirante Francisco Raposo al virrey en 
1754, describiendo el hallazgo un año antes de una extraña ciudad de piedra en 
el nordeste del estado de Bahía, mientras estaba buscando las legendarias minas 
de plata de Muribeca. 
En el mencionado documento se puede leer (en las partes menos castigadas por el 
tiempo) que en la ciudad había una gran construcción que enarbolaba delante de 
su fachada principal un monolito cuadrado con muchas inscripciones. Dentro del 
presunto edificio había quince escalones, cada uno con una cabeza de serpiente 
esculpida en piedra. Estos indicios, junto con las inscripciones de un extraño 
ídolo de piedra, presuntamente originario de Brasil.

"Tres años después de la salida de Keftiú (cuenta el cronista Ama, de raza 
didodiana y al servicio del rey Idomine) la nave Cnossos, siguiendo el trayecto 
de un navegante fenicio nativo de Biblos y llamado Arad, naufragó en las 
cercanías de la Bahía de Marajó". Así habrían llegado los cretenses, 
descendientes de los atlantes, a Brasil y a partir de allí habrían alcanzado la 
región central del actual Matto Grosso-Goias, desarrollando una civilización 
altamente tecnológica. Esto es lo que escribió en 1929 el novelista brasileño 
Menotti del Picchia (fallecido en agosto de 1988) en su novela La hija del Inca, 
quizá una de las más fantásticas y extraordinarias historias de la escasa 
historia de la ciencia ficción brasileña. 
A pesar del aspecto ficticio hay que subrayar algo importante de la vida de 
Menotti del Picchia: el escritor paulista era un atlantólogo fanático y buena 
parte de su biblioteca estaba reservada al tema. Seguramente Menotti se inspiró 
en la expedición de Fawcett para escribir La hija del Inca, donde el capitán del 
ejército nacional Paulo Fregoso y un cabo son los únicos supervivientes de una 
expedición al Brasil Central, donde encuentran una ciudad metálica con robots 
que se transforman en cohetes siderales (parece como si Menotti estuviera 
anticipando las series japonesas de televisión). 
Si Menotti no se pronunciaba respecto a sus opiniones sobre la Atlántida, otro 
brasileño, Caio Miranda, uno de los fundadores de la Antigua Sociedad Teosófica 
Brasileña, fue uno de sus mayores divulgadores teóricos, principalmente en los 
años 30. Debido a sus capacidades mediúmnicas o de clarividencia, llegaría a ser 
comparado con Edgar Cayce. Sus visiones del pasado demostraron que un millón de 
años atrás la civilización atlante desarrolló ocho ciudades principales, dentro 
de un sistema parecido al feudalismo teocrático de la Europa medieval. 
En aquel entonces, el Africa occidental estaba unida al territorio sudamericano 
que correspondería a la actual Río de Janeiro, y se había establecido una 
importante zona de comercio bajo la tutela del atlante Baldezir, que para 
Miranda es la raíz del nombre Brasil, y de su hijo Jetzabal, rey de la Tercera 
Ciudad. Baldezir había sido sorprendido por un cataclismo que fragmentó la 
Atlántida (sin llegar a destruirla) y dejó su efigie esculpida en la famosa 
Piedra da Gávea, que sigue existiendo hoy en Río de Janeiro y ha sido objeto de 
numerosas expediciones que han encontrado en su cima inscripciones 
indescifrables. 
La clarividencia de Miranda mostró que hubo una tremenda confusión tectónica que 
dio origen al océano Atlántico: hasta el año 90000 antes de Cristo se sucedieron 
varios movimientos (menos intensos) de actividad tectónica y alguno de los 
momentos mas fuertes puede haber coincidido con el diluvio descrito en la 
Biblia. El último fragmento de tierra en desaparecer fue la isla de Poseidonis, 
citada por Platón. Varios sabios se salvaron y lograron alcanzar México, Perú, 
India, Egipto, China, Escandinavia y el Cáucaso, creando en esos sitios núcleos 
comunitarios donde impartieron su enseñanza. En Escandinavia, esos sabios 
transmitieron sus conocimientos a los vikingos, que, según estudios recientes, 
pudieron haber llegado a Brasil antes que los portugueses gracias a las técnicas 
atlantes de navegación. A la India llevaron los secretos del yoga y a Egipto las 
medidas astronómicas y matemáticas que se emplearon en la construcción de las 
pirámides. Manco Capac, el primer inca, habría sido uno de los sabios atlantes 
que se salvó del diluvio y resurgió en la isla del lago Titicaca. A Brasil llegó 
el dios Sumé, de los tupis-guaranís.

En la región central del estado de Goiás -donde predominan sierras y sabanas 
deshabitadas- existen vestigios de ciudades, estatuas y murallas de las que nada 
se sabe. Están a 35 km de un pueblo llamado Paraúna, en la Sierra de Portaria. 
Una de las pocas personas que han investigado in situ las ruinas ha sido el 
periodista Alodio Tovar, que opina que muchas figuras de gigantes de las sierras 
fueron talladas por el viento y acabadas por la mano del hombre. 
Las rocas con varios metros de altura expresan rostros humanos y anomales 
típicos de la región. Cerca esta la Cidade de Pedra, constituida por bloques 
regulares que forman la base de edificaciones. Las calles y plazas están 
recubiertas de paralelepípedos; Tovar cree que la ciudad puede estar relacionada 
con reinos subterráneos, como Agartha. La región es famosa por sus cuevas 
inexploradas, que podrían estar conectadas con las ciudades subterráneas de la 
Sierra del Roncador. En 1933, una expedición inglesa halló en una de ellas un 
inmenso salón capaz de albergar a miles de personas. 
Lo más apabullante de Paraúna es una gran muralla de casi quince km de extensión 
en el valle de la Sierra de Gales. Muy fragmentada, tiene una altura media de 4 
metros y su anchura no supera los 1,3 metros. Sus bloques de piedra granítica 
tiene encajes casi perfectos, y recuerdan aquellos encontrados en Macchu Picchu 
o Cuzco. A 18 km de Paraúna hay otra Sierra, la de la Arnica, llamada así por la 
abundancia con que en ella se da esa planta medicinal. Ahí yacen enormes bloques 
de piedra, también parecidos a figuras humanas y animales. No obstante, el sitio 
mas fascinante es la Gruta de las Figuras Increíbles, ubicada entre Paraúna y el 
municipio de Ivolancia, en un lugar de difícil acceso donde abundan los grandes 
bloques de arenito rojo. Esa cueva posee centenares de dibujos enmarañados y 
reunidos en un panel, pintados con pintura blanca y roja. Tovar interpreta esos 
dibujos como estilizaciones de símbolos e imágenes que existieron en otras 
civilizaciones y épocas.

El único verdadero vestigio territorial de la Atlántida en zona de dominio 
brasileño podría encontrarse en el actual archipiélago de Fernando de Noronha, 
situado en el Océano Atlántico, a 345 km de la costa del estado de Río Grande do 
Norte. Sus veinte islas corresponden a la parte mas alta de un volcán cuya base 
tiene 60 km de diámetro y se halla a 4000 metros de profundidad. La isla 
principal tiene 18 km cuadrados y en ella habitan 1346 personas, todas ellas 
marinos brasileños y sus familias. Apenas tiene ríos, y el agua potable se 
recoge de las lluvias o se transporta desde el continente. El paisaje es de una 
desolación casi total. 
El gobierno controla el turismo que llega a la región, y en algunos momentos ha 
llegado a prohibirlo. Lo más impresionante para los escasos visitantes son unos 
picos que se elevan abruptamente hacia el mar, como el de la Bandeira, de 181 
metros, y el Pico, de 321. El resto de la isla lo forman extensos llanos de roca 
negra o cenizas volcánicas. Si, como supone Braghine, hubiera existido en 
Fernando de Noronha alguna población atlante, lo mas seguro es que hoy no 
quedara ni el polvo, tan fuerte parece haber sido la actividad volcánica en la 
zona. 
Otra isla misteriosa es la de Trindade, también de origen volcánico y situada a 
1100 km de la costo del estado de Espíritu Santo (al norte de Río de Janeiro). 
Con tan sólo 8,2 km cuadrados, en ella solo hay una base de observaciones de la 
marina brasileña. En la década de los 50 se hizo famosa mundialmente cuando el 
comandante Almino Baraúna fotografio un OVNI que fue visto también por algunos 
marineros. Las fotos, cuyos negativos están en poder del gobierno 
norteamericano, han sido consideradas auténticas por los laboratorios de 
análisis ufológicos de EEUU. 
Otros posibles resquicios del continente original de la Atlántida son los 
peñones de San Pedro y San Pablo, a 900 km de la costa brasileña. Esas montañas 
acuáticas tienen tan solo como habitantes a miles de aves migratorias y son 
importantes núcleos ecológicos, a pesar de que apenas poseen vegetación. No se 
sabe cuándo han surgido, mas pueden ser resultado de las constantes actividades 
sísmicas y tectónicas que machacan los cimientos del océano Atlántico desde la 
destrucción de la Atlántida. Y están ahí para verlos.

 LAS CALAVERAS DE CRISTAL :

Las calaveras de cristal están cortadas con la forma de una calavera humana, varían en forma, tamaño y tipo de cristal. Algunas son auténticas, talladas por los mayas y otras culturas, mientras que la mayoría que podemos contemplar en la actualidad, fueron talladas recientemente.

Los lugares en que se han hallado estos objetos están ubicados generalmente en Centroamérica, especialmente en ruinas aztecas y mayas, aunque han habido noticias y rumores de posibles hallazgos en Suramérica, pero no han sido confirmados.

Además de asombrarnos con la forma en que fueron talladas, o la incapacidad para determinar como lo hicieron, existen afirmaciones de que a su alrededor se producen fenómenos inexplicables y extraños.

La más conocida de estas calaveras, así como la más misteriosa, es la de Mitchell-Hedges. Tiene características muy similares a la de una verdadera calavera humana, como dientes y una mandíbula con movimiento. Hasta ahora no se ha logrado determinar la forma en que fue tallada, ya que se trata de un trabajo imposible de realizar por los más talentosos escultores o ingenieros de nuestra época. Fabricada con cristal puro de cuarzo, tanto la mandíbula como el cráneo provienen de la misma roca. Exceptuando pequeñas anomalías, es anatómicamente perfecta, posiblemente la representación de un cráneo femenino debido a su pequeño tamaño, 12,7 cm. de altura, mientras que su peso es de 5 kg.

Tantos los prismas ubicados en la base, como las lentes pulidas a mano de los ojos, se combinan para producir un brillo muy intenso.

El cráneo, perfectamente tallado en cristal de roca, presenta un alto grado de dureza (siete sobre diez, en la escala de Mohs), de lo que se deduce que sólo mediante fundición del mineral y utilizando un molde, o mediante el uso de un diamante podría obtenerse algo parecido. Pero los mayas no poseían la suficiente capacidad técnica como para enfrentarse a semejante empresa.

Fue el explorador británico F.A. Mitchell-Hedges quien afirmó que fue desenterrada por su hija, Anna, en 1924, durante una expedición realizada en las ruinas mayas de Lubaantum, Belize, mientras buscaban huellas de la Atlántida, en uno de los templos, tras mover unas grandes piedras que cubrían un altar. 
Según su relato, después de su descubrimiento se sucedieron varios fenómenos sobrenaturales. Los 300 indianos que trabajaron con ella en las excavaciones se arrodillaron y besaron el terreno cuando el objeto fue llevado a la luz, después de que rogaron y lloraron por dos semanas. Anna relata que los nativos mayas de la zona la reconocieron al instante como representación del dios de sus antepasados y oraron ante ella.

Frank Dorland, un restaurador de arte que hizo varios experimentos con el cráneo por seis años, afirmó que una vez un halo lo circundó por varios minutos, escuchó sonidos agudos, parecidos a campanilleos y que llenaron su casa, otras veces dentro del cráneo aparecieron luces e imágenes de cráneos, montañas y otros objetos , así como un olor característico proveniente de su interior.

Según otras fuentes, es posible que Mitchell-Hedges la hubiese adquirido durante una subasta en Londres, en 1943. También hay quien afirma que tal vez adquiriese la calavera en uno de sus viajes por México y la colocara allí como regalo de cumpleaños para su hija. Pero a pesar de esta y otras acusaciones de fraude, ninguna ha podido ser demostrada como cierta.

En 1970 la familia Mitchell-Hedges entregó el cráneo a los laboratorios de Hewlett Packard para su estudio, en los cuales pudo comprobarse que el cristal fue tallado en contra del eje natural del cristal, a pesar de que los modernos escultores no lo harían, porque esto provocaría la rotura de la pieza de cuarzo, ni siquiera utilizando la tecnología láser, ya que tendría idénticos resultados sobre el cristal. Otro de los hallazgos sorprendentes consistió en que no hallaron evidencia ni rastros de que se hayan utilizado herramientas metálicas. El dato más desconcertante fue que los expertos estimaron el tiempo necesario para completar el trabajo en al menos 300 años.

Los expertos del British Museum hacen remontar la calavera a la civilización azteca, fechando el origen ( con muchas dudas ) alrededor del 1300/1400 después de Cristo.

Otras dos calaveras de cristal se encuentran en el Museum of Mankind, en Londres, Inglaterra, y en el Trocadero Museum, en París, Francia. Ambas fueron halladas por soldados en México durante la década de 1890, y están talladas sobre puro cristal de cuarzo, aunque no tan elaboradamente como la de Mitchell Hedges.

La calavera expuesta en el Museum of Mankind se considera gemela de la de Mitchell-Hedges, salvo por un detalle. La calavera de Mitchell-Hedges, en efecto, tiene la mandíbula articulada, como en un cráneo verdadero; mientras que la llamada Calavera Británica tiene la mandíbula fija. Los investigadores están de acuerdo en afirmar que los dos objetos han sido construidos por las mismas manos. El Museum of Mankind lo adquirió de Tiffany’s, el célebre joyero de Nueva York, en el 1898, por 120 libras. Él encargado de la transición fue cierto Kunz, que en un libro suyo sobre los minerales, cita la calavera. Los ejecutivos de Tiffany’s no fueron capaces de (o no quisieron) dar explicaciones sobre su origen. 
Unos 12 años después, sería el British Museum quien entró en posesión de esta calavera.

La llegada de la calavera al British Museum, coincidió con una serie de extraños acontecimientos. A parte las afirmaciones, antes escasamente probadas, de repentinos desplazamientos de objetos o repentinas invasiones de perfumes diferentes e inexplicables, fue el personal de limpieza del museo en las horas nocturnas, quienes alimentaron las creencias que atribuyen a la calavera poderes ocultos. Finalmente consiguieron que la calavera fuera cubierta por un pesado paño durante las horas nocturnas.

El antropólogo Morant realizó un estudio comparativo de ambas calaveras, llegando a conclusiones que no son compartidas por otros estudiosos.

Morant dejó constancia de que ambas eran similares en muchos detalles anatómicos, llegando a afirmar que, por su forma, ambas habían sido modeladas sobre la calavera de una mujer, que eran representaciones de un mismo cráneo y que la una era copia de la otra, siendo la de Mitchell-Hedges la primera.

En el 1950, la calavera del British Museum fue examinada de nuevo y de tal examen se descubrió qué la calavera tenía su origen en México, que se remontaba 1400 - 1500 d.C. y qué el material fue cuarzo brasileño.

Una tercera calavera de cristal expuesto al Musèe de El Homme de París, idéntica en el es-tilo a los otras dos pero de dimensiones meno-res, puede proveer informaciones particularmente interesantes.

Los expertos del Museo afirman que hizo parte de un “cetro mágico” azteca del siglo XIII o XIV d.C., y que fue usado para alejar a las serpientes y prever el futuro. Tiene un agujero que la atraviesa de arriba a abajo (supuestamente hecho por un grupo cristiano para colocar en ella una cruz) y el estilo, la forma y el corte son similares a otras calaveras descubiertas en diversas ruinas de México.Existen incontables hipótesis acerca del origen real de las calaveras, llegando algunos a pensar que puedan ser el legado de inteligencias superiores o extraterrestres. La respuesta más obvia sería que los nativos de Centroamérica, aztecas y mayas, las tallaron por sí mismos, pero esta hipótesis no explica la los medios con que fueron creadas, ya que ninguna de esta culturas, por lo menos hasta donde sabemos, poseían la tecnología o el conocimiento necesarios para completar esta labor.

A las abundantes anécdotas y creencias surgidas alrededor de estas raras piezas, y a las originarias atribuciones de poderes utilizados en los rituales en los que, presumiblemente, fueron usadas, son sumadas muchos otras que van desde el ocultismo, lo paranormal y la ufología.

El misterio de las calaveras es enriquecido también por una leyenda que se remontaría a los mayas. Tal leyenda cuenta que en el mundo existen 13 calaveras de cristal a tamaño natural, y cuando todas sean redescubiertas y asociadas, les transmitirán a los hombres todo su conocimiento. La leyenda, en cambio, nos ad-vierte que eso ocurrirá solamente cuando los hombres sean íntegros moralmente.

Esta leyenda que se transmite como una tradición oral, ha contribuido al nacimiento de un mito, aquel de las calaveras malditas. Todo eso, además, no es inmune al atractivo que los mayas suscitan como pueblo.


MOAIS DE PASCUA...RESUELTO ?

    La fija y pétrea mirada de los Colosos del Pacífico, los enigmáticos moais de la Isla de Pascua comienza a tener una visión con sentido, o por lo menos eso se vislumbra de los últimos estudios llevados a cabo sobre este intricado tema.

    La arqueóloga Jo Anne Van Tilburg, doctora de la Universidad de California y del Instituto de Estudios de la Universidad de Chile,  ha demostrado un método "sencillo" para transportar los moais de la Isla de Pascua. Según la Doctora Van Tilburg, éste es el método que los pobladores primigenios de Rapa Nui utilizaron para transportar y erigir sus colosales monumentos.

Un punto geográfico llamado la Isla de Pascua

    La Isla de Pascua está situada a 27º 08' 6"  latitud Sur  y 109º 25' 54"  longitud Oeste en el oceáno Pacífico y es la más oriental de las islas polinesias siendo anexionada a  Chile el nueve de septiembre de 1888. Se encuentra a unos 3.791 kilómetros del continente americano y constituye una provincia de Vª Región (Valparaíso). La isla es de origen volcánico, con numerosos conos adventicios en los tres principales volcanes que se han formado en la zona: el Rano-Kau, en el sudoeste; el Rano-A-Roi, en el noroeste, y el Rano-Raraku, en el noreste. El punto más alto de la isla a 600 metros sobre el nivel del mar es el cerro Maunga Terevaka. La extensión total de la zona es de unos 179 kilómetros y su capital es Hanga Roa. En el último censo el número de habitantes era de 2900. Siendo en la actualidad la agricultura (camote, plátanos y mandioca), ganadería (ovejas) y pesca, conjuntamente con el turismo, su sustento económico.

Inicio de una leyenda

    De las leyendas del origen de la Isla de Pascua, se desprende que ésta sería la única salvada de una gran catástrofe donde todo un archipiélago desapareció en el centro del Pacífico Sur.

    Fue el capitán holandés Jacob Roggenveen el primer occidental en llegar a la Isla de Pascua en 1722  encontrando una tierra devastada por la erosión, la sobrepoblación y las luchas internas.Tampoco le pasó desapercibido el hecho de que en esa porción de tierra coexistieran dos etnias antropológicamente diferentes. Cuyas diferencias sobrevivían pese a la frecuencia con que se llevaban a cabo matrimonios mixtos. Las comunidades en sí apenas recordaban sus diferencias originales, pero a Roggenveen le quedó claro que mientras uno de los grupos nativos era de estatura media-baja y mostraban una piel morena, el otro sobrepasaba la media normal de la zona, siendo unos indígenas de rasgos más indoeuropeos, que mostraban una tonalidad dérmica mucho más clara. Aunque, lo que más llamó la atención a esos exploradores fueron las cientos de estatuas enormes diseminadas a lo largo de la geografía de la isla e incluso el cómo decenas de ellas habían quedado sin terminar. La teóricamente antigua sociedad rapa nui desarrolló complejas y variadas metodologías para la fabricación, transporte y colocación de los moais: grandes bloques de piedra volcánica que semejan a una cabeza  y torso humano, con un promedio de 10 toneladas de peso.

Moais: ¿Autoretratos de los gigantescos dioses con sombreros?

    Imponentes y colosales vigilantes de piedra volcánica. Esculpidos en una sola pieza y dispuestos en torno a la costa a modo de límite imaginario.

    En total 550 enigmas pétreos oscilando entre los 4 y 20 metros de tamaño, todas en pie y distantes las unas de las otras.

    Sus rasgos aguileños y acusados muestran unas grandes orejas que sobresalen de sus enormes cabezas, a veces rematadas con un amplio sombrero de gran tonelaje.

Estatuas fabricadas en la propia isla según hacen pensar los enormes cráteres que se localizan en el interior de la isla, donde se piensa estuvieron los talleres donde los artesanos (?) las realizaron hace sólo cuatro siglos, es decir hacia 1550. Pero además es de señalar que ese medio millar de esfinges no son las únicas halladas en la Isla de Pascua. Las canteras abandonadas guardan en sus entrañas rocosas muchas de estas enigmáticas figuras inconclusas.

    La escasez del espacio geográfico hace impensable imaginar que hubiese "fuerza humana" suficiente para realizar la obra y ubicarla a lo largo de la isla. Los recursos de esta tierra no hubieran sido suficientes para alimentar una sociedad tan multitudinaria. ¿Quiénes habitaban en realidad la isla ?, ¿qué técnicas utilizaban para la realización de tan esforzado trabajo?. En realidad, ¿qué sentido tenía todo?.

Origen misterioro de la Isla de Pascua

    Pero el propio descubrimiento de la Isla de Pascua por los que se suponen fueron sus primeros habitantes nos evoca un hecho insólito, que extraemos de la tradición oral de la isla. En Hiva (teórico continente perdido en el Pacífico. Actualmente en las Islas Marquesas el vocablo 'Hiva' significa "clan"), el nativo Hau Maka tuvo un sueño en el cual su espíritu viajó a un país lejano, buscando una residencia para el rey Hotu Matua.

    Hau Maka llamó a su isla imaginaria "Te Pito O Te Kainga un Hau Maka" ("El pequeño pedazo de pista de Hau Maka"). Cuando el rey Hotu Matua escuchó el sueño no dudó en enviar exploradores jóvenes, entre ellos sus hijos Ira y Raparenga, para hallar su próxima morada. Pero los viajeros no fueron a ciegas, sino que aquel ensoñamiento de Hau Maka le indicó perfectamente el camino a seguir para encontrarla, cosa que hicieron (aquel sueño le había dado las coordenadas concretas para encontrar la isla):

   lunga i (viento arriba, en el sudeste)

   tau de e (hacia afuera)

   ro a del revareva de e (como contorno permanente)

   i raa del te del roto i (en medio del  "levantamiento" del sol)

    Esta historia la vemos reflejada en La Octava: El establecimiento de los polinesios de la Isla de Pascua, de Thomas S. Barthel (publicado en 1974 en alemán, y traducido en 1978 en la Universidad de Honolulu -Hawaii-). Encontramos otras versiones del mismo mito, pudiendo destacar: "Te Pito Te Henua, o la Isla de Pascua", informe que realizó W.J. Thomson y  El misterio de la isla de Pascua, de Katherine Routldge.

    "La tradición nos informa que los primeros que llegaron a la isla tenían el pelo rojo y la piel blanca. En los dibujos de los incas del Perú existen caras de seres humanos de piel blanca, pelo rojo y orejas largas, que fueron constructores de gigantescas estatuas de piedra, y que desaparecieron hace mucho tiempo en el Pacífico navegando en sus botes de juncos hacia la caida del sol", afirmó el noruego Heyerdahl en su teoría que intenta hechar por tierra el origen polinésico de los habitantes de la Easter's Island, porque expone que la Polinesia fue repoblada por los pre-colombinos. De Viracocha, el dios con rostro de jaguar de Tiahuanaco, de cuyos enormes ojos brotaban lágrima áureas que eran vida, según se afirma del Sol en los arcáicos mitos de los indios de la altiplanicie peruana; de este bizarro "dios blanco" se decía que había desaparecido un buen día hacia el oeste, adentrándose en el mar. ¿Por qué se asemeja tanto esta divinidad a  Kon-Tiki, Illatiki o Tiki, el dios, semidios o antepasado sagrado de los pueblos de la Polinesia?. ¿Procedieron  de Tiahuananco los primeros pobladores de Rapa Nui?.

LEYENDA DENTRO DE LA LEYENDA RAPA-NUI...Los orejas grandes, 'caídos del cielo'

    Los pascuenses a diferencia con otras antiguas culturas guardan pocas leyendas sobre sus orígenes. Como si su recuerdo estuviera de alguna manera limitado por algún salto generacional. Una pérdida hereditaria común a las diferentes etnias indigenas.

    Después de muchos quebraderos de cabeza, los arqueólogos han terminado por pensar que pudieron existir en la isla al menos tres culturas sucesivas. Para llegar a esta conclusión se basan en la existencia de unas tablillas con jeroglíficos muy anteriores en el tiempo a los moais. Restos sin descodificar aún, pero que reafirman la existencia de esa cultura desconocida y distinta a la hallada por el capitán holandés. Arthur Posnansky, en su obra Guía general ilustrada de Tiahuanaco, muestra inscripciones nuevas con la misma escritura en rocas de las dos islas sagradas del lago Titicaca. También apuntó la semejanza existente entre esta escritura y las enigmáticas inscripciones halladas en la Isla de Pascua.

    Es relato de uso en la actual Rapa-Nui el que los antiguos pobladores llegaron desde otra isla tal y como se comenta en lineas anteriores. Un tierra mucho más al sur, que se hundió bajo las aguas hasta desaparecer en ellas. Pero el relato contiene su propia ciencia-ficción que se inicia con la posterior llegada de unos extraños humanos de orejas grandes. Estos hombres más que venir, descendieron de los cielos y se asentaron en uno de los extremos de la isla. Todos eran varones y para procrear necesitaron mezclarse con las hembras nativas, es decir las orejas pequeñas (los pobladores venidos del sur). Pero estas relaciones no fueron del todo positivas, por lo que se inició una guerra, en la que fueron exterminados casi todos los orejas grandes. Los supervivientes desaparecieron engullidos por una extraña explosión dentro de algo que volaba hacia los cielos.

Isla de Pascua...¿reducto de un continente?

    John Macmillan Brown, erudito y filólogo británico, expone en una de sus obras, concretamente en The riddle of the Pacific (1924), que en el océano Pacífico hubo en otro tiempo un continente. Dicho continente habría estado poblado por blancos procedentes de América. Y precisamente, según el propio autor, la Isla de Pascua sería uno de los últimos vestigios donde apoyar su teoría.

    Brown  cursó sus estudios en Glasgow y Oxford, ocupando en 1874 la cátedra de Lengua Inglesa, Historia y Economía Política en el Canterbury University College. Al jubilarse en 1895, Brown se afincó en Nueva Zelanda. Las ideas y creencias que Brown tenía para apoyar la hipótesis del continente en el Pacífico habían sido adquiridas a través de sus conocimientos y sus viajes por dicho océano. Y aunque la mayor parte de historiadores no tomaron nunca en serio la teoría del continente perdido de Brown, si que prestaron su atención ante la idea de que los polinesios (y por ende, los habitantes de la Easter's Island) tuvieran un origen indoario.

¿UNA NUEVA HIPÓTESIS O  UNA SOLUCIÓN MÁS? 
 

Claudio P. Cristino 
 

Edmundo Edwards 
 

Jo Anne Van Tilburg

Ted Aralson

Erich Von Däniken

Después de analizar, clasificar y catalogar 887 moais, la arqueóloga norteamericana ideó un sistema que permite levantar bloques de 10 toneladas con el sólo uso de troncos, cuerdas y la fuerza humana. El sistema en si estaba inspirado en las balsas y en las canoas que habría desarrollado el pueblo rapa nui para llegar a la Isla de Pascua desde su lugar de procedencia, la Polinesia. Y de esta forma el equipo de la doctora Van Tilburg logró transportar un moai de cuatro metros de altura utilizando su método, pudiendo demostrar en la práctica la exactitud de sus hipótesis y cálculos. Con la intervención de sofisticados programas informáticos simuló anteriormente todo los pasos a seguir, calculando que necesitaría a unas 40 personas para realizar todo el trabajo. Las estatuas fueron transportadas en una especie de cuna con forma de V, construida de palmeras y troncos , la cual se desplazaba  sobre rieles del mismo material. Además todo era empujado con dos grandes cuerdas paralelas, mientras algunos de los participantes se dedicaban a guiar el movimiento del moai mediante grandes timones de madera. "Los marineros polinésicos desarrollaron avanzadas tecnologías de navegación. Construían canoas dobles de 30 metros de largo para explorar las islas. Fue esta tecnología la que permitió a los rapa nui erigir las monumentales esculturas que los han hecho famosos", afirma Van Tilburg.

    El descubrimiento que ahora sale a la luz tuvo sus inicios hace varios años, aunque fue en Abril de 1999 cuando un equipo internacional de expertos (entre ellos el arqueólogo chileno Claudio P. Cristino, profesor de Prehistoria de la Universidad de Chile; el artista pascuense Cristián Arévalos Pakarati; Darus Ane, fundador de la Long Beach's Kahakai Outrigger Canoe CLub;  Edmundo Edwards, vicepresidente de la Eastern Pacific Research Foundation; Santi Hito, escultor; el arquitecto, Vicent R. Lee; Ted Ralston, promotor;  Zvi Shiller, profesor de la Mechanical and Aerospace Engineering Departament de la UCLA y Johannes Van Tilburg, arquitecto) se trasladó a la isla. Fabricaron la réplica exacta de un moai. El desafío del experimento era transportar la escultura desde su origen a un Ahu o plataforma ceremonial, donde le instalarían el Ton Pukao (especie de sombrero situado en la cabeza del moai). "Nuestro experimento demostró que 40 personas eran capaces de empujar una de estas esculturas", explicó Van Tilburg y añadió que "creemos que el trabajo era realizado por hombres, mujeres y niños, ya que este tipo de participación comunitaria era algo muy necesario y valioso en la prehistoria".

     Por último la doctora Jo Anne Van Tilburg señala que "el método que yo sugiero es lógico y probable (...) Los rapa nui era gente muy ingeniosa y pudieron utilizar otros métodos también, porque cada estatua presentaba sus propios problemas". La científica estadounidense también opina sobre otros puntos oscuros de la historia de esta sociedad trival, ya que para ella: "el precio que ellos pagaron para mantener la articulación de sus ideas espirituales y políticas fue el aislamiento del resto del mundo cuando ellos vinieron  aquí, en muchos de sus aspectos, pero les quedó una sombra de su forma de ser natural".

    De todas formas,  parece que se ha aclarado un poco más, si cabe, el misterioso origen de los moais, o por lo menos la forma en que los transportaron. La hipótesis de algunos astroarqueólogos que veían una "impresionante tecnología" en el transporte de los moais y la participación en ella de entidades de origen extraterrestre queda un poco desfasada, o por lo menos aparcada hasta que surga -de aparecer- otra nueva hipótesis que pueda apoyarla. Pero sería conveniente citar algunas teorías e ideas que se han vertido entorno a este tema. Y al hablar de astroarqueología, no podemos olvidar al siempre controvertido científico suizo Erich Von Däniken que en su obra Meine Welt in Bildern (El mensaje de los dioses, traducida al castellano en 1976 por Ediciones Martínez Roca, S.A) ya nos dice: "La Isla de Pascua es una piedra angular en el mosaico de mi 'cosmovisión' ". Von Däniken no oculta así el gran interés que tiene por el enclave chileno. Pero será mejor que sepamos de  boca,del propio autor su peculiar teoría..."cosmonautas de otro mundo visitaron  a los nativos y les suministraron  herramientas perfeccionadas, que podían manejar los sacerdotes o hechiceros; éstos extrajeron de la lava las grandes masas de piedra y les dieron forma. Los extraños visitantes se marcharon. Como toda herramienta abandonada, también éstas se fueron enmoheciendo hasta quedar inservibles. Considero verosímil que los isleños que habían aprendido a utilizarlas emigraran a otros lugares o murieran. Sus descendientes, de cultura primitiva, eran incapaces de fabricar nuevos instrumentos de ese calibre (...) Y un día, de repente, los nativos tuvieron la loca ambición de concluir la obra antaño comenzada. Al faltarles las "antiguas" herramientas, atacaron la lava con las suyas propias: los picos y hachas de sílex (...) Los hombres acabaron por resignarse y renunciar a sus esfuerzos; sus primitivas herramientas quedaron abandonadas y esparcidas a cientos por las cercanías del cráter". Queda así expuesta la teoría de Von Däniken, que como en otras muchas ocasiones verá un origen extraterrestre en avances "impensables" en primitivas civilizaciones humanas. Para Jo Anne Van Tilburg la teoría de Von Däniken es "puramente hipotética porque de ninguna forma hay pruebas de su hipótesis". 
 

 La hipótesis de Claudio P. Cristino 
 

¿Otras 'posibles' formas de mover moais?

    Pero a lo largo del transcurrir de la historia se han ido vertiendo otras muchas teorías, desde casi todos los campos del saber humano, sobre los moais. En un lugar destacado encontramos la del etnólogo noruego Thor Heyerdahl nacido en Larvik en 1914. Este estudioso es defensor de la teoría según la cual el poblamiento de la Polinesia tuvo lugar desde Sudamérica en época precolombina, organizando en 1947 una travesía en balsa (expedición Kon-Tiki) que partiendo del puerto peruano de Callao llegó hasta el atolón de Raroia. También intentó demostrar que los antiguos egipcios podían haber llegado al continente americano, y para demostrarlo fabricó un barco de papiro con el que consiguió atravesar el Atlántico en 1970, desde Marruecos hasta las Barbados (expedición Ra II). Entre las numerosas obras que Heyerdahl ha escrito podemos nombrar: La expedición de la Kon-Tiki (1948), Indios de América en el Pacífico (1952), Aku-Aku (1957) y Las expediciones Ra (1971). Y conocido ya el autor de la siguiente teoría pasamos a exponerla.  Según el etnólogo noruego fueron precisamente los nativos isleños los que mediante sus rudimentarios picos  y hachas de sílex moldearon esos bloques de piedra volcánica en las parades de los cráteres. El método que según Heyerdahl utilizaron era el poner la estatua en una plataforma creada por tres especies de horquillas. 180 isleños estiraban el artefacto a través de dos sogas que situaban a cada lado del ingenio. Es una hipótesis sencilla y lógica, quizás una de las más similares a la de la doctora Van Tilburg. Aunque si comezamos a estudiar de forma más o menos exhaustiva la magnífica obra realizada nos surgen interrogantes demasiado difíciles de contestar, entre ellas el cómo pudieron los "escultores" rapa nui lograr la perfección que nos muestran los moais, cómo pudieron evitar astillar o desmembrar algunos rasgos de las figuras al golpear con sus toscas herramientas sobre la piedra. Y en lo referente a la forma de transportar los moais con estos objetos, Van Tilburg cree que con la fuerza de 180 nativos no podrían mover de esta forma un bloque de 10.000 kilos, sino que necesitaria la fuerza bruta de unas 1.500 personas para mover el moai desde su cantera hasta colocarlo de forma erecta en un Ahu o plataforma.

    Otra teoría más sobre cómo se ubicaron los moais la realizó   William Mulloy en 1960. El método que aplicaron según Mulloy era el envolver la estatua en dos troncos gigantes formando una V, en la intersección de los troncos colocar dos cuerdas. Una para mantener los troncos rígidos y otra soga para coger al moai. El "vientre" del moai quedará protegido con unos troncos situados a modo de base de un trineo. Para aplicar esta formula Mulloy estimó que sería necesario solamente unas 90 personas para recorrer las cuatro millas (6 kilómetros) que separan los dos puntos de viaje. Las limitaciones de este método caen sobre su propio peso, ya que los troncos que se deben situar en la parte delantera del moai no pudieron ser lo suficientemente fuertes como para mantener la estatua protegida durante el trayecto, eso si durante la elevación no se ha "escapado" el moai de su anclaje para colocarle el peto.

Haciendo 'caminar' a los moais

    El checo Pavel Pavel en 1982 también lanzó su propia teoría. El método en si está basado en las leyendas y tradición oral nativas que afirmaban que los moais paseaban hasta situarse en su definitiva ubicación. Pavel se basa en que cada estatua tiene un centro gravitatorio gracias a su gran base y su estrecha cabeza. Utiliza un grupo reducido de 17 personas que a su vez divide en dos grupos. Con una cuerda rodea la cabeza del moai y con otra la base, y así intentan hace "andar" la replica de moai poco a poco. Usando este método, Pavel Pavel estima que cada día se puede mover el moai unos 650 pies. Las dificultades de esta hipótesis son obvias ya que el terreno no es regular en la isla, sino que en su mayoría es angosto y con desniveles. Thor Heyerdahl ha realizado un cálculo con la aplicación de este método que reduciría  a 320 pies por día para mover una estatua de 20 toneladas.

    Por último vamos  a conocer la hipótesis que en 1980 planteó el estadounidense, Charles Love. Varias cuerdas rodearían la "frente" de la estatua con el objetivo de poder ir elevando su base para colocarla sobre unos troncos colocados a forma de rail y una plataforma de troncos situada encima de los anteriores. Para Love esa sería la forma de "pasear" del coloso de Rapa Nui, que se mantendría durante todo el trayecto

de pie. Los cálculos de Charles Love estiman que unos 25 hombres podrían hacer el recorrido de unos 150 pies en unos dos minutos.Van Tilburg opina que: "este método es superior al de la inclinación, pero es extremadamente peligroso. La logística a utilizar según la sugerencia de este método es peligrosa e imposible para hacerlo rodar por el terreno de Rapa Nui".

El detalle que siempre se queda relegado bajo el suelo

    Y si se puede subrayar de misterio actual el enigma moai, pues apenas tiene 272 años. Debemos de remarcar que este no es el único misterio de la Isla, y que algunos tienen una antigüedad superior. Ejemplo son sus túneles que perforan el lugar silenciosamente desde hace milenios.

    Y es que en Pascua se hallaron estas perforaciones que comunicaban la isla con el mar. Y se cree que en la época en que estas leyendas se originaron, las vías subterraneas pudieron tener alguna utilidad: comunicar la isla con otras, o hacer descender los moais hasta el mar, para luego ser enclavados en la costa .

    ¿Desaparecieron por allí los orejas grandes?. Así sin más desvanecidos entre las interrogantes que dejaron a su paso por la isla.

    No sería del todo descabellado si nos atenemos a otro suceso de desaparión súbita multitudinaria que vivió otra cultura en una isla no muy lejana geográficamente a Rapa-Nui. Por supuesto nos referimos a los moradores de Ponapé. En su día el centro de un reino que controló la sociedad de numerosas islas de la polinesia. Sólo que en este caso hablamos de milenios. Que no han podido borrar el rastro de su existencia (ruinas y restos arqueológicos difuminados en incomntables islas polinésicas). Ponapé, la capital rica en templos de basalto y colosales palacios, llena de canales y sostenida sobre una serie de subterráneos de función desconocida. Esta zona vió como sus viviendas, plazas públicas, mercado y el enome tonelaje de su arco de piedra quedaba abandonado, desierto, sin rastro de sus pobladores, sin datos sobre sus orígenes o identidad. Pero sobre todo sin información sobre el destino que corrieron.

Coincidiendo el misterio, ronda puntos geográficos distintos en el tiempo

    A kilómetros de distancia de Isla de Pascua, el investigador Pero Ruzo se dedicó a observar otras moles pétreas enigmáticas, que sin sentido ni utilidad aparente se encontraban a 3.600 metros sobre el nivel del mar custodiando las laderas andinas cercanas a la meseta de Marcahuasi, Perú. Un lugar cuyos moradores también abandonaron de forma espontánea sin razón aparente y dejando el misterio de su biografía para la posterior ciencia. Y Pero Ruzo se dió cuenta que aquellas moles de roca que parecían no representar nada, vistas a ciertas horas del día y lugares concretos, guardaban grabados, dibujos de figuras y animales desconocidos, algunos prehistóricos y extinguidos hace miles de años.

    Moais, gigantescos bustos de desconocidos personajes extranjeros. Como así mismo lo eran los olmecas. Que también a cientos de kilómetros de Pascua hicieron algo muy parecido a los escultores Rapa-nui, al construir gigantescas cabezas de piedra esculpidas con habilidad y herramientas desconocidas, que presumiblemente retratan a los cabeza de clanes olmecas. El descubrimiento llevado a cabo por J.M. Melgar y Serrano, en Tres Zapotes (Veracruz) se realizó en 1869 trajo consigo pequeñas sorpresas. Una de ellas por ejemplo es la esfinge de un etiope de facciones negroides, cuya cabeza estaba tocada con un yelmo o casco. El tallamiento y su posterior colocación en el lugar de exposición al igual que en el caso de los moais sigue siendo toda una aventura por descifrar.

¿MISTERIO RESUELTO?

    Ahora sólo quedaría desvelar otras muchas interrogantes y dudas que a veces pueden resultar demasiado racionales para los que quieren encontrar meramente ciencia ficción. Y, si cómo una vez me planteé -mientras estudiaba la documentación existente de los moais- esos magníficos sombreros (Ton Pukao) que tanto nos confunden a los investigadores por su presumible simbolismo, tenían una doble función, decorativa pero sobre todo la funcional de servir de contrapeso a la escultura para hacerla eternamente estar erguida, y que ningún contratiempo, o hipotético punto de equilibrio que teóricamente hubiera servido para moverlo se lo volviese a llevar, fuese una de estas respuestas lógicas. Interrogantes sueltas y complejas, quizás, las verdaderamente importantes para comprender 'totalmente' el misterio que rodea a esta isla volcánica y a sus habitantes de piedra. ¿Cuál fue su origen?, ¿qué finalidad tenían estas esfigies?, ¿quiénes fueron los modelos?...Dejamos el final y las respuestas en punto y seguido. Ya más que solucionarse el enigma, nuevas preguntas se han abierto y añadido entorno a los rapa nui, gigantescas estatuas y su incierto origen.

    Bustos que desde el cielo a determinadas alturas donde las águilas ya no se atreven a volar siguen siendo visibles, como señales eternas que esperan ser comprendidas, valoradas, o por qué no rescatadas por sus creadores...

NOTA DEL COPISTA : EN OCTUBRE DE 2008 DICEN QUE 30 ESTUDIANTES JAPONESES LOGRARON LLEVAR SIN MAQUINAS NI POLEAS UNA ESTATUA DESDE LA CANTERA A LA PLAYA EN PASCUA ,CON TRABAJO ORGANIZADOY USANDO POSICIONES GEOMETRICAS...PERO NO HAY CONFIRMACION OFICIAL Y ESTO DE LOS 30 ESTUDIANTES JAPONESES ES UN RUMOR SOSPECHOSAMENTE SIMILAR A ESE DE LOS 90 QUE 30 ESTUDIANTES JAPONESES HICIERON UNA REPLICA DE LA PIRAMIDE Y MOVIERON BLOQUES Y LUEGO SE DESATO UNA MALDICION Y HUBO DERRUMBES,ACCIDENTES Y MUERTOS,PERO NO SE COMPROBO NADA Y TODO ESTO PARECE UN MITO URBANO,PERO NOBLEZA OBLIGA A ENCIONARLO...NOSOTROS NO ESCONDEMOS DEBAJO DE LA ALFOMBRA NINGUNA POSIBILIDAD,COMO HACEN LOS CIENTIFICOS "TOCA-LLAGAS..."


INCREIBLES PLANTAS CURATIVAS DE MAYAS Y AZTECAS :

Investigando bajo las deducciones paleoepigráficas del Profesor Hermann Wirth en las ruinas de las islas de Pascua, en las de Yucatán y en sus exploraciones a la misteriosa Eleusis, consagrada a Demeter, en Grecia, llegamos a la convicción de que todos los citados cultos fueron precedidos por los primitivos misterios nórdicos. Ellos dieron los primeros pasos de lo exotérico hacia lo esotérico (de lo público hacía lo oculto). El uso de las plantas sagradas y de los perfumes se originó allí. Lo mismo puede decirse de los sacerdotes Mayas e Incas o de los adeptos de los templos egipcios, que cultivaban plantas olorosas y usaban pebetes. No sólo se les usaba como extractos para embalsamar cadáveres, sino también para preparar cierta atmósfera por medio del humo, en sus templos, a fin de influenciar el ánimo de sus prosélitos. Cierto es que en Oriente se encontraban las regiones de los perfumes, pero también las civilizaciones americanas conocieron el empleo de las esencias y todavía hoy día se encuentran indios quetchuas y aimarás, que viajan al pie del altiplano de los Incas, por toda la América del Sur, Central y México, ofreciendo hierbas sagradas y esencias. Hay curanderos que buscando hojas de coca recorren en el día treinta millas, sin sentir el menor cansancio ni fatiga, y que recuerdan a los ascetas semivolantes del Tíbet, (escritos por la señora Neel en su libro sobre el Tíbet).

A este respecto, podemos recordar que cuando Cortes llegó a Méjico y Pizarro al Perú, fueron enviados a saludarlos delegaciones del Rey de los Aztecas, Moctezuma, y, respectivamente, del Jefe de los Incas. Lo primero que llevaban de regalo eran esencias para preparar el terreno hacia un entendimiento recíproco. Cuando firmaron la paz, las partes siempre estaban fumando, lo que después se conservó bajo la forma de la pipa de paz. Sería de desear que el usual champagne de hoy en las conferencias (véase Ginebra), fuese substituido por esencias compensadoras.

Pero, volviendo a los Aztecas e Incas, podemos demostrar hoy que las pocas enfermedades y epidemias que entonces había, se curaban con relativa facilidad por medio de esencias y baños. Una forma especial de la sífilis, que, por lo general, desaparece comparativamente con facilidad y que no tiene consecuencias, vino de México y tenía su divinidad particular. Esa divinidad, exactamente murió, según la leyenda, en sacrificio voluntario al sol y le dio a éste la fuerza de curar esa enfermedad por medio de sus rayos. Es conveniente leer cómo juzgaban los sacerdotes médicos las sangrías y otras prácticas de los médicos españoles y cómo las repelían con indignación, pues según ellos, eran más perjudiciales que útiles a la salud. No es menester, entretanto, ir tan lejos. Podemos apelar al libro mayor de la literatura mundial, la Biblia,, y ahí encontraremos que los profetas Ezequiel, Isaías y Moisés, prescribían el uso de las esencias, y el sabio Salomón dio instrucciones precisas para la fabricación de pebetes con fines médicos y para el culto. También el pueblo de Israel, siempre comercialmente bien dotado, como ya dijimos, y hoy todavía se revela entre los judíos, se servía de las esencias para trocarlas por armas. 
 

Como ya lo indicamos anteriormente, los pueblos primitivos se valían de un sueño especial y artificial para el que aplicaban sus medicinas, entre ellas las esencias, para curar enfermos. Los mexicanos tenían además del "peyotl", otras plantas medicinales, que alcanzaron gran influencia en todos los países del mundo, entre ellas el tabaco. Apenas llegaron a México los primeros españoles encontraron fumando a los nativos, y no pensaron que ese hábito iría a influir tanto en la vida cultural y económica de toda la humanidad. Las hojas de tabaco eran apretadas en tubos y puestas a secar; después se tragaba el humo. Fuera de eso, había en los templos grandes recipientes en los que se quemaban hojas secas de tabaco. Lo interesante es que en los escritos con figuras del "Codex Troano", se representaba a los sacerdotes fumando. Por Sahagún, el gran sacerdote católico, sabemos que del tabaco se preparaba una especie de bebida, que provocaba el ya mencionado sueño especial. La receta que todavía conservan los indios, no se la revelan a nadie. En ciertas ceremonias rituales, los sacerdotes deben fumar. Esa misma costumbre la encontramos más tarde entre los indios tupís que ejecutaban sus danzas guerreras fumando. En el Código (farmacéutico) florentino hallamos igualmente un cuadro en el que los sacerdotes deponen pipas en el altar y, además, un dios representado con los adornos del dios solar, Tonhatiu, y el dios del viento, Quetzalcoatl.

En la fiesta de Quetzalcoatl, los fieles de rodillas, se presentaban cachimbas (pipas). Asimismo en el alto relieve del altar de Palenque, vemos que la divinidad ostenta por supremo emblema una aureola de humo. En las pirámides y templos se quemaba incienso y en la composición del incienso tenía un papel preponderante el tabaco. Éste conocido por flor Habana, proviene de México. En realidad, el hábito de fumar se esparció del país sagrado de los Mayas, por el mundo entero. Los etnólogos no ponen en duda el que haya sido México la patria del tabaco y del chocolate. También fueron los Incas del Sur los primeros que plantaron patatas. Hoy es muy difícil acentuar la significación de tales productos en todos los países. Es de sentir solamente que la preparación de perfumes de esas plantas haya pasado al olvido y tengamos que recurrir a los papiros en busca de los rituales de los oficios divinos. Las patatas, cacao y tabaco eran plantas sagradas, empleadas sólo y para los consagrados del dios. Fue mucho más tarde que los españoles los hicieron accesibles a la gran masa y de ahí al mundo entero (sacrílegamente, según la opinión de los naturales).

Cuando pensamos en la importancia que para todos los pueblos de la tierra tienen esas tres plantas arrancadas del conjunto de un pueblo, nos inclinamos a suponer que existen muchas cosas más en los misterios mejicanos, de no menor importancia. Durante los primeros años de matrimonio, a las esposas estaba vedado fumar, pues ya conocían su perniciosa influencia en la concepción. Es por eso que ello induce a pensar que la inmensa disminución de la natalidad en el mundo se deba, en gran parte, al hábito de fumar que han adoptado las mujeres. "Palíoquina" se llama en el Golfo de Darien a los curanderos, y en las "Tradiciones y cantares de Panamá" el folklorísta Garay nos describe cómo los sacerdotes indígenas aplican las esencias aromáticas al son de cantos mantrámicos, mientras los enfermos son envueltos en una nube de humo y de perfumes.

Lo más admirable es que el curandero, al ver las notas empleadas por nosotros en la escritura de la música, se apresuró a transcribir las suyas, siendo digno de notar que las transcritas por él eran las mismas Runas conocidas que encontramos en las tradiciones nórdicas, es decir, las "Runas", "Hombre", "Dios", "Vida". Y estos mismos indios aseguran que existe correlación entre tono, color y perfume, asunto a que hemos de volver más tarde. Siendo el maíz el alimento principal de los antiguos como en los actuales mexicanos, diremos que con él se preparaban muchas cosas y, entre ellas, substancias odoríferas. En uno de sus códices antiguos, manuscrito, se ve a una mujer cocinando maíz para sahumerios, y el texto dice: "auh in izquitl ín quincequía uel ínpan onmolonja on motecaica icematonaoac tia quivelmatía" (y el maíz que ella tostaba se esparció por todos los habitantes del mundo y, cuando los toltecas olieron el maíz tostado, les olió muy bien).

La fabricación de perfumes y esencias hizo que se llegara a la ciencia moderna del asfalto. Sabemos aún, por las narraciones de los conquistadores europeos, que los antiguos mejicanos ya conocían la extracción de esencias del asfalto (alquitrán) , otra prueba de la altísima cultura de ese pueblo.

Del libro "Del Incienso a la Osmoterapia" de Dr. Krumm Heller 


ESPECIAL EXCLUSIVO DE TOMAS DORESTE -MISTERIOS DE AMERICA :

MISTERIOS DE AMERICA:

¿SABIA COLON QUE ARRIBARIA A AMERICA?

Cuando el 3 de agosto de 1492 zarparon del puerto de Palos tres carabelas españolas al mando de cierto Cristóbal Colón para iniciar la que sería la aventura oceánica más importante de la historia, ¿iba el futuro Almirante de las Indias en busca de la ruta más corta a la India y a los países de las especias? ¿Era para traer en el viaje de vuelta clavo y canela que los Reyes Católicos apoyaron al oscuro extranjero de origen judío, quien iba a dirigir la expedición formada por ochenta y siete hombres? ¿Sucedió todo como explican los libros de historia, o sabía muy bien Colón que, antes que él, otros navegantes lograron désembarcar en el pasado en unas tierras situadas a mitad de camino de la India, y deseaba imitar su ejemplo?

Y encontrándose ya en el mar de los Sargazos, cuyas algas entorpecían la navegación, ¿por qué se negó Colón a escuchar el consejo de sus pilotos, de rodear aquellas aguas peligrosas, y conservó en todo p'iomento el rumbo oeste? Poco después vio unas aves volando y juzgó conveniente seguirlas. Fue por esta razón, que las tres naves llegaron a la isla Guanahaní. De no haber desviado de su derrotero, hubiese arribado al lugar donde se encuentra la Florida. ¿Tenía el genovés conocimientos de su existencia y por esta razón estaba tan seguro del éxito de la empresa?

Dudas sobre el lugar de su nacimiento

Por supuesto que Colón sabía muchas más cosas de las que daba a entender. Debió ser un individuo exageradamente hermético y reservado, como esos que jamás dan la hora para evitar que los demás sepan si su reloj es caro o barato. Tampoco debía ser un hombre simpático. Se enteró en su juventud de algún secreto, utilizando métodos tal vez poco recomendables, y debió creer que todos los hombres eran como él. Lo que averiguó en sus mocedades fue tan importante que echó un cerrojo a sus labios, para que nadie sorprendiese su secreto. A los únicos que se atrevió a confiar algo, pero sólo a medias, fue a los soberanos de España. Y debió ser algo maravilloso, para decidir a Fernando y a Isabel a ayudarlo en sus planes.

Era tan poco sociable este hombre que ni siquiera de su patria se le ocurrió hablar. En consecuencia, todo cuanto se ha dicho acerca de su vida carece de valor, y todo se ha tenido que basar en conjeturas. En un documento escrito por él en febrero de 1498 en la ciudad de Sevilla diría que había nacido en Génova. Pero su hijo diría más tarde que bien poco sabía del Almirante, porque jamás se refirió a sus mocedades. Algunos autores se han atrevido a afirmar que nació Colón en la barriada de Olivella, en Génova, y que su padre era tejedor y se llamaba Doménico. Pero no existe la menor certeza al respecto y no han faltado los biógrafos de Colón que han emitido opiniones contrarias.

Para el escritor español Salvador de Madariaga, ese mismo que escribió El corazón de piedra verde, no había duda de que Colón era de origen judío y que nació en una de las islas Baleares, a donde llegaron sus padres o sus abuelos huyendo de la Inquisición. Su apellido había sido originalmente Colombo o Colomba, palabra italiana que significa paloma. En esto el origen judío de Colón parecen coincidir todos los historiadores. Saben que muchos judíos que se vieron obligados a abrazar la religión católica para conservar la vida adoptaron el nombre de animales, objetos, árboles o lugares geográficos. Así, son apellidos de origen judío que remontan a los tiempos del antisemitismo español lo mismo Colón que León, Lobo, Lobato, Cabra, Toro, Vaca, Limón, Peral. Manzano, Arroyo, Castro. Franco y Montes, entre otros.

Los catalanes afirman que Colón nació en su tierra, y los gallegos opinan que vio la primera luz en Coruña. Los franceses se manifiestan partidarios de declarar que Colón era bretón -pues sólo así podría explicarse su gran amor por el mar- y que fue su sangre celta la que lo condujo al océano. Es lo que opinan los franceses, sin caer en la cuenta de que también los chinos, los fenicios y los griegos han sido grandes marinos, y no son pueblos celtas. 
Pero existe una pequeña isla al sur de Francia que se jacta de ser la cuna de Cristóbal Colón -como lo fue también de otro hombre ilustre- y quienes en ella viven supieron aportar pruebas que parecen a simple vista razonables.

Calvi había pertenecido a los genoveses

Quiso la historia que Napoleón Bonaparte fuese francés, porque la isla de Córcega donde nació dejó de pertenecer a Génova unos años antes de venir al mundo el genial militar, en el pueblo de Ajaccio. De no haber pasado Córcega a poder de Francia, ¿acaso no hubiese declarado Bonaparte que era genovés, a pesar de no haber nacido en la ciudad de Génova? 
Por fortuna para Bonaparte y para Francia, Córcega se convirtió en parte de Francia, porque desde hacía algún tiempo las cosas habían dejado de irle bien a Génova. Comenzó perdiendo parte de sus colonias del mar Negro, por culpa de los turcos, y con ello parte de su pasado esplendor. Pero sus marinos conservaban aún el prestigio de siglos anteriores, cuando viajaron por el mar Mediterráneo enseñando las artes marinas.

En un pequeño pueblo de Córcega. de claro sabor italiano, llamado Calvi, se conserva un fragmento de muro de una casa en la cual dice la leyenda que nació Colón. Se encuentra esta reliquia en la calle de Colombo y quién sabe qué autoridades locales mandaron colocar hace no se sabe cuándo una placa con el siguiente texto: "Estando Calvi bajo el dominio de Génova nació en esta casa, en 1451, Cristóbal Colón, descubridor del Nuevo Mundo. Murió en Valladolid el 20 de mayo de 1506."

¿Se trata de una fábula urdida por los vecinos de Calvi para atraer la atención? Curiosamente, Colón llamaba toninas a los delfines que vio en aguas del nuevo continente, y esta palabra sigue siendo utilizada por los habitantes de Calvi para designar a estos simpáticos mamíferos marinos. Además, en el puerto de Génova un muelle conserva el nombre de Calvi en esta población corsa existió un cofradía de tejedores que tenía su domicilio en la calle del Hilo, que daba la vuelta al pueblo y fue trazada en el siglo XIII por unos arquitectos venidos de la ciudad de Génova. Colón dijo en alguna ocasión que su padre fue tejedor. ¿Es sólo una coincidencia? 
Tal vez, pero acerca de algo existe absoluta certeza: que del pueblo de Calvi viajarían más tarde al Nuevo Mundo numerosos vecinos amigos de la aventura, deseosos de seguir los pasos de su ilustre paisano.

Se ignora por cuántos mares navego Colón

Dieciocho años antes de atravesar el océano Atlántico para llegar a Guanahaní, Colón se había internado ya más allá del Estrecho de Gibraltar en los tiempos que era marinero en diferentes navíos mercañtes. Una de las veces fue a bordo del Becha/la, que formaba parte de una flota armada por comerciantes de Génova que iba a vender sus productos a las islas Británicas y al mar del Norte. Estas naves, cinco en total, fueron atacadas por quince barcos franco portugeses al mando de Gillermo de Casenove. El navío donde viajaba Colón -que debía andar por los veinticinco años de edad- fue hundido y el joven debió nadar seis millas antes de llegar a las costas de Portugal.

Se ignora si fue por aquel entonces, o más tarde, que halló en un documento que se perdió -o que él se ocupó de destruir- información acerca de unas tierras colmadas de tesoros, situados mar adentro, o si tuvo ocasión de llegar al continente americano, a la altura de Terranova. Algunos autores afirman que sucedió esto último y que, al ver a los esquimales, creyó que eran chinos y que estaba en Asia.

Si fue un documento lo que encontró, debió ser necesario el conocimiento de las ciencias esotéricas para descifrar el texto. Todo permite suponer que había estudiado libros de astrología y leído textos de alquimia y filosofia ocultista, y algunos autores opinan que fue incluso gran maestre de la orden del Temple. Se apoyan para hacer tal afirmación en la firma del futuro Almirante, que era sumamente extraña.

Su nombre, que significa portador de Cristo, lo escribía xto ferens, y le añadía cuatro pequeños triángulos dentro de otro mayor, forma por demás misteriosa de estampar la firma. Según los ocultistas, el triángulo simboliza a los tres elementos más importantes de la existencia humana: el cielo, la tierra y el infierno, y materializa a las fuerzas invisibles de designios indescifrables. La base y los dos lados adyacentes ascienden para unirse en la punta, figurando a la vez el tiempo, las tinieblas y la luz.

¿Aprendió Colón esta manera de firmar durante sus viajes por el Mediterráneo oriental, donde tuvo ocasión de conocer por primera vez las ciencias orientales? ¿Fue en Islandia, a donde se desplazaría más tarde, donde aprendió cuanto sabía o se dirigió a esta remota isla del Atlántico para redondear la información que sólo a medias había obtenido? 
Es muy posible que la primera información sobre las tierras del otro lado del océano la obtuviese Colón en Portugal, después del naufragio.

Fueron diez años sumamente provechosos

Los diez años pasados por Colón en Portugal, principalmente en Lisboa, le resultaron altamente provechosos, pues tuvo ocasión de conocer el más intersante de los mapas. Se trataba del dibujado por el florentino Paolo del Pezzo Toscanelli, que este cartógrafo ilustre había enviado el 25 de junio de 1474 al sacerdote portugués Fernao Martins para que lo estudiase. 
El mapa contenía una ruta por el océano occidental y mencionaba lugares y distancias, para que el viajero que Lo estudiase estuviese en disposición de alcanzar las regiones ricas en especias y piedras preciosas que se escontraban al oeste. El mapa indicaba también que antes de llegar a aquellas tierras pasaría el viajero por un lugar llamado Antilia.

Esta palabra Antilia procede del portugués ante ilha y significa antes de la isla. Había figurado en un mapa anterior al de Toscanelli, estudiado por Colón. Era el de Andrea 
Benicasa, que no era de 1 508 como afirman algunos eruditos. sino de 1435. Aparecía en este mapa la Antiha, nombre que al paso de los años se transforma en Antillas, que nada tiene que ver con Anteo, ni con Atlas ni con Atlántida, sino que se refería a unas tierras que se encontraban antes de alcanzar la orilla opuesta del océano. En la antigüedad llamaban isla a cualquier continente, fuese pequeño o muy grande, y esa Antihla debió ser conocida desde mucho antes de nacer Colón, y también la isla que se encontraba detrás, por los cartagineses, los fenicios y los vikingos.

¿Recibió Colon una iniclacion esotérica, como parece indicar su criplica Firma, mediante la cual supo desde y hacia donde guiar la carabela? 
 

Acompañado por algunos comentarios, el mapa de Toscanelli llegó a poder del rey Alfonso 1 de Portugal, quien debió mandar una expedición, que ningún éxito obtuvo, al otro lado del océano. La noticia del infructuoso viaje de alguna manera llegó a oídos del joven Colón, quien hizo todo lo posible por conocerlo. Hasta casarse. Le hizo la corte a la hija de Bartolomé Perestrello, quien había sido piloto de la empresa marina, y la hizo su esposa. Después su fue a vivir con ella a la isla de Madera. Cuando se enteró de cuanto necesitaba saber abandonó Madera y se dirigió a Irlanda. donde consultó unos viejos documentos sobre el legendario San Brendano y su viaje a unas tierras lejanas. Después prosiguió la travesía rumbo a Islandia. 
Debía estar enterado de que esta isla era famosa por sus alquimistas y sus ocultistas. Quería consultarles algo. Tal vez poseían documentos que resultarían de gran utilidad. Jamás se supo si obtuvo algo o si su visita resultó un fracaso. Regresó tan reserado como había partido. 
Pero ya debía tener en su mente un provecto ambicioso.

¿Sabía ya a dónde dirigir las carabelas?

Colón tuvo el gran acierto de creer en las antiguas leyendas y de intuir el oscuro sentido de viejos documentos. Gracias a ellos, sabía en el momento de emprender la travesía cuál era el rumbo exacto a seguir en los navíos que con tantos esfuerzos obtuvo de 
los Reyes Católicos después de ofrecer su secreto a los soberanos de Portugal y de Inglaterra, y a los ricos patrocinadores de Génova. Cuando llegó ante Femando e Isabel se sentía sumamente urgido, puesto que el veneciano Juan Caboto andaba organizando una expedición para lanzarse al asalto del océano.

Cuando Colón emprendió su histórico viaje no lo hizo zarpando de Lisboa o de un puerto del norte de España, sino a partir de un pequeño puerto andaluz, con objeto de hacer una breve escala en las islas Canarias. ¿Por qué? ¿Acaso conocía la existencia de unos vientos que lo conducirían hacia el oeste?

Y una vez .en alta mar, ¿por qué mantuvo firme el rumbo, sin desviar- se hacia el sur o hacia el norte? ¿Sabía que muchos siglos antes que él otros marinos habían visitado una tierra situada a mitad de camino de la India y deseaba hacer lo mismo que ellos? ¿Sabía que las regiones más meridionales de aquella isla estaban pobladas por tribus salvajes, y lo mismo sucedía en el norte, y que sólo en el centro hallaría el oro que deseaba?

Después de dos meses de navegación, desembarcó Colón el 12 de octubre de 1492 en una pequeña isla a la que dio el nombre de San Salvador, en las Bahamas, y que los indígenas de tez cobriza llamaban Guanahaní. Los contempló un par de minutos con asombro y, en lugar de mostrar gran júbilo, sintió una terrible decepción. Tantos años como luchó, tantos viajes que realizó y tantos mapas y documentos que tuvo que consultar y todo para qué. Sufrió tremendas penalidades, tuvo que llamar a la puerta de varios soberanos, únicos que podían patrocinar una em 
presa de tal magnitud, tuvo que casar con la hija de un piloto a la que no amaba, recorrió el gran océano expuesto todo el tiempo a una rebelión de los marineros, que lo consideraban loco, y lo único que vino a descubrir fue una miserable tribu de salvajes que ninguna riqueza poseía.

¿Era aquello justo?

El Almirante nada sabía de toponimia. De haber examinado con mayor atención aquella palabra Guanahaní, hubiese hallado algo sumamente revelador: que su primera partícula se asemejaba poderosamente a una utilizada por los pueblos semitas para designar al agua. Si habfa en España un río Guadalquivir. y llaman todavía en los países árabes Uad a los arroyos. ¿acaso era posible que hubiesen llegado a estos lugares, hace miles de años, marinos de los pueblos orientales del Mediteráneo. que dieron el nombre de Guanahaní a este lugar, porque estaba rodeado de agua?

No había arribado a las tierras por él deseadas. O mejor dicho, había llegado demasiado tarde, porque se encontraban ahora sepultadas por el océano. Y los descendientes de quienes habitaron en esta región y lograron huir a tiempo, vivían ahora en el continente. Trece años después de su muerte, causada por la amargura del fracaso y por la ingratitud del rey Carlos V, un aventurero extremeño llamado Hernan Cortés llegaría a las puertas de la ciudad más maravillosa del Nuevo Mundo, tal vez la heredera de los esplendorosos lugares de la Florida: la prodigiosa Tenochtitlan.

¿Pensó Colón si valió la pena extremar la precauciones y rodear sus planes de tanto secreto para obtener tan poco? Tal vez recordó entonces el consejo que dio a los reyes españoles en el momento de firmar el contrato: debía mostrarse suma discreción. Se informaría al publico que la expedición tenía como meta buscar la ruta más corta a la India, pero en el texto. nada de esto se dijo. Ninguna alusión se hacía a la India, sino que se especificaba muy claramente que el viaje se realizaría a «todas las islas y continentes que pudiese descubrir el almirante». 
El fracaso de la expedición tal vez lo esperaba ya Colón. Siendo un hombre tan supersticioso, debió conocer en ciertos misteriosos signos observados en los días anteriores al arribo a Guanahaní que su proyecto estaba condenado al fracaso.

¿DESCUBRIO COLON EL TRIANGULO DE LAS BERMUDAS?

El primer viaje de Cristóbal Colón 348 al nuevo continente aparece rodeado 
de profundos misterios. Uno de ellos es el de la cuarta carabela que acompaño a la Niña, la Pinta y la Santa Maria y cuyo nombre se desconoce.

Los periódicos del 4 de diciembre de 1977 dieron a conocer cierto descubrimiento realizado en la ciudad italiana de Módena por la maestra Marmella Bonvini Mazzantini. 
Se trataba de una carta firmada por Annibale de Gennaro, embajador del rey de Nápoles ante la corte de Madrid, que tenía fecha del 9 de marzo de 1493 y decia que cierto Collomba había regresado por fin del viaje emprendido en agosto del año anterior, en cuatro carabelas, rumbo al oeste, en busca de un camino más corto a la India.

Otro aspecto muy curioso del viaje de Colón sería revelado recientemente por Simón Wiesenthal, famoso por sus cacerías de criminales nazis, en el libro La misión secreta de Colón. Decía que en compañía de Colón viajó un rabino hebreo, quien se expresó en esta lengua ante los nativos de Guanahaní, y que éstos ante el asombro de todos parecieron comprender sus palabras. 
En opinión de Wiesenthal, el verdadero objetivo de Colón no era hallar la ruta de la India, sino encontrar la huella de las tribus perdidas de Israel y buscar un refugio duradero y seguro para los judíos de España, que muy pronto sufrirían humillaciones y persecuciones ahora que los Reyes Católicos habían expulsado definitivamente de Granada al último de los reyes moros. 
Pero estos dos enigmas resultan insignificantes si se comparan con los desconcertante enigmas con los que se encontró Colón desde antes de su llegada a Guanahaní, y también en los días que siguieron.

Primeros testimonios sobre la zona de catástrofes

El Almirante de las Indias escribiría algún tiempo después en sus memorias acerca del extraño fenómeno que tuvo ocasión de contemplar poco antes de arribar las tres carabelas -la cuarta tal vez iba detrás. vigilándolas, pero nada puede afirmarse al respecto- a la isla Guanahani. Vio brillar las aguas y surgió del mar una bola de fuego que se desplazó por el aire en torno a la nave capitana. Dio unas vueltas y se hundió a continuación en el mar, que en ningún momento había perdido la calma. El piloto de la Santa María observó el extraño comportamiento de la brújula. que describía círculos completos como si hubiera enloquecido.

Tal vez algunos lectores crean que la brújula es invención reciente y que 
los navegantes del siglo xv debían recurrir a la observación de las estrellas para orientarse. Si esta es su opinión. están en un error. Ciertos autores atribuyen la invención de la brújula al italiano Flavio Gioja, natural de Amalfi. quien comenzo a utilizarla hacia el año 1301. pero se ha impuesto la certeza de que el honor debe ser concedido a los chinos. El veneciano Marco Polo la trajo de sus viajes a China, que duraron del 1271 al 1295. con otras maravillas desconocidas en la Europa medieval.

El emperador Hoang Ti utilizaba la brújula hacia el año 2630 antes de Cristo, y en el siglo in a.C. Lu Pu Wei diría que la brújula no es más que «piedra de imán que atrae al hierro». Por su parte Platón aludió alguna vez al imán, y Aristóteles declaró que debía poseer un alma, puesto que atrae al hierro de manera mexplicable. Y una obra de la dinastía china de los Tin, que data de los años 265 al 419 de nuestra era, hace mención de un aparato capaz de señalar al sur. 
Puede en cambio concederse a Colón una técnica sencilla para deducir las longitudes mediante la observación de las variaciones de la declinación del norte magnético en relación con el norte real. ¿La aprendió por sí solo o sucedió como con el camino al nuevo continente, que lo halló en viejos mapas perdidos?

Pero de vuelta a los extraños fenómenos vistos en las cercanías de la isla descubierta por Colón, es preciso añadir que dos años más tarde, en septiembre de 1494, halló el Almirante un enorme monstruo marino frente a la isla Española -llamada ahora Santo Domingo-, en el mismo lugar donde se hundiría la Santa María. Y en junio del mismo año, un misterioso ciclón había lanzado a tres navíos de un lado para otro, a pesar de que el mar estaba en calma, hasta que se fueron a pique.

Tan dramática debía ser la cosa que en mayo de 1 502 el Almirante pidió permiso al gobernador Bobadilla, de la isla Española, para anclar sus embarcaciones en el puerto de Santo Domingo. Al mismo tiempo le aconsejó no autorizar la salida de treinta galeones cargados de oro rumbo a España. El gobernador no hizo caso. Zarparon los treinta galeones y veintiséis desaparecieron en el curso de una tormenta que se fue tan repentinamente como se había presentado. 
Pasaron seis meses, y otra flota de dieciséis galeones repletos de oro se esfumó durante otra misteriosa tormenta. La leyenda del Triángulo de las Bermudas estaba naciendo. Pero 
los marinos de aquellos tiempos no lo sabían. Tampoco sabía Colón cuáles eran las causas del incomprensible fenómeno cuando, en el curso de su çuarto viaje, en diciembre de 1502, escribiría que «durante nueve días anduve perdido y jamás vi el mar tan encrespado y el viento tan violento. Era como si el agua hirviese y el cielo fuese de fuego».

1945, año cero del increíble fenómeno

Aunque a partir de los viajes de Colón al Nuevo Mundo se produjeron numerosos naufragios y desapariciones, en circunstancias inexplicables, apenas se prestó atención a tantas catástrofes. Hubo que esperar cuatro siglos y medio, hasta el 5 de diciembre de 1945, fecha en que tuvo lugar la famosa desaparición de cinco bombarderos militares norteamericanos del tipo Avenger, para que la atención mundial comenzase a fijarse en esta región.

Fue a partir de entonces que los investigadores comenzaron a preparar listas de embarcaciones perdidas por el rumbo y de aviones de los que no se recibieron más noticias. Y descubrieron que el número de casos era mucho mayor de lo esperado. El conocido Charles Berlitz se tomó el trabajo de redactar una relación, que publicó en su obra Sin rastro, pero para no convertir la presente obra en abultado catálogo, remitiremos al lector a dicho libro y le diremos que, entre las desapariciones observadas en siglos pasados, se cuentan algunas realmente impresionantes. 
En un mapa original del italiano Giacomo di Gaetaldi, que data del año 1550, daba el cartógrafo a esta región el nombre de «islas de los demonios». Cuatro años más tarde se tomaría nota, oficialmente. de la desaparición de navíos perdidos a pesar de que el tiempo era excelente y la visibilidad clara. Fue en ese 1554 que se desvanecieron tres galeones de la flota comandada por Angel de Villafañe. ¿Obra de la fatalidad o del diablo'? En 1577 fue envuelto por una espesa niebla, que se presentó de repente, un navío al mando de Don Antonio de Manrique, que iba cargado de oro. No fue vuelto a ver. Era lógico pensar, para 1610, que ningún cristiano podía vivir en aquellas islas en paz. Y si William Shakespeare situó a los personajes de su obra La tempestad en estos parajes, guardados por el trueno, espantosos relámpago 
y ruidos prodigiosos, alguna razón tendría.

En 1618 desapareció otro enorme galeón español, y otro más en 1621. Y en 1689 corrieron la misma suerte el Nuestra Señora de la Concepción y el San José. Hicieron más en contra del rey de España estos desconocidos agentes de la naturaleza que los corsarios ingleses. Durante el siglo xviii descendió el número de desapariciones en estas aguas, pero cuando en el siguiente se intensificó el tráfico marítimo por el océano Atlántico, se desvanecieron en esta región del mar no menos de diez barcos de gran calado, sin contar los pequeños. Fue por aquellos años que surgió la leyenda de un gigantesco pulpo o de una enorme serpiente marina que 
se apoderaban de los tripulantes y los devoraban después de hundir el barco.

De todos los casos conocidos pertenecientes al siglo pasado, tal vez el más dramático, el que atrajo por primera vez el interés del público hacia las tragedias del mar, fue el del Atlanta, perdido a fines de enerb de 1880. Era una fragata inglesa construida en 1844, que servía de barco escuela para los futuros oficiales británicos de marina. Se llamó inicial- mente Juno, pero el día que zarpó del puerto de Portsmouth con rumbo al continente americano lo hizo con su nuevo nombre.

Como se presentasen a los pocos días un par de casos de fiebre amanlla, el capitán Francis Stirling decidió hacer escala en Hamilton, capital de las Bermudas. Era el 29 de enero. Las autoridades sanitarias del puerto realizaron un examen médico a toda la tripulación. El 3 1 salió el Atlanta a la mar rumbo a Boston. Fue la última vez que fueron vistos los doscientos noventa hombres que iban a bordo.

Ninguna solución aportarían las máquinas

Podría suponerse que con los medios actuales de comunicación para informar acerca de cualquier peligro, habría mayor información sobre las desaparición de los barcos Pero no fue así. Es más, los instrumentos de radio con que serían dotados los navíos crearían mayor confuSión en ocasión de suceder las desapariciones.

Por ejemplo, en marzo de 1918 se desvaneció en el mar el Cyclops, con 
352 matrícula de Estados Unidos, que zarpó de la isla Barbados rumbo a Baltimore. Era un barco enorme para la época, de casi doscientos metros de longitud. No fue vuelto a ver después de internarse en la región que algunos comenzaban a llamar Triángulo infernal o Trampa del cielo (skytrap). Iba equipado con un moderno sistema de radio, pero de nada sirvió. En cambio, lo sucedido seis años más tarde con un navío japonés se convirtió en un misterio que todavía no logra aclararse. El Raiuke Maru desapareció al norte de Cuba, en 1924. El radiooperador tuvo tiempo de lanzar un extraño mensaje: «Es como una daga... no podemos escapar... vengan pronto...» ¿A qué daga se refería el japonés? ¿De qué peligro no podían escapar él y sus compañeros? Jamás se pudo saber.

En 1926 tocó el turno al Sudoffco, de matrícula norteamericana, con veintiséis tripulantes. En 1931, el noruego Siavenger tuvo que añadir su nombre a la larga relación. Y en 1945, el Nereus y el Proteus, nortea- - mericanos ambos, desaparecieron para siempre de la faz de la tierra. 
Pero aquel mismo año sucedió algo increíble. Se había venido perdiendo todo género de embarcaciones, grandes o pequeñas, lo cual podía ser aceptado por las autoridades 
-aunque seguían sin comprender las extrañas jugarretas de los instrumentos de radio-, pero a fines de aquel 1945 el Skytrap cobró otra clase de víctimas: aviones.

Iba a ser un simple vuelo de prácticas

Cinco bombarderos militares Avenger despegaron al mediodía del 5 de diciembre de 1945 de la base aérea de Fort Lauderdale, Florida, para realizar un simple vuelo de rutina. Volarían unas doscientas millas, como máximo, rumbo al este, darían vuelta al norte y emprenderían el regreso. Los cinco aviones tenían que aterrizar en la base antes de las cuatro de la tarde. Pero no descendieron jamás. Lo que sucedió a partir de las 15.45 es algo que se ha convertido en clásico de lo inexplicable y figura en todas las antologías de lo insólito.

Escucharon los técnicos, desde la torre de control un mensaje del escuadrón que procedieron a grabar. Decía el comandante que no veía tierra y que no estaba seguro de su posición. ¿Cómo era posible que dijese tal cosa desde su avión, si el día era claro y la visibilidad perfecta? Si los pilotos no podían ver nada era porque volaban envueltos en una espesa niebla. Pero ¿qué clase de niebla era aquella que mencionaban, que parecía no despegarse de los aviones? 
Intentaron comunicarse por radio desde la base con los cinco aviones, pero fue inútil. Desde abajo escuchaban la conversación de los pilotos y las extrañas preguntas que se hacían. No había duda de que estaban desconcertados. Finalmente, a las 16.25 llegaron a la base unas misteriosas palabras del conandante. Decía que veía el mar diferente y que seguía sin saber dónde se encontraba. Después, siguió un silencio impresionante, terrible.

Un hidroavión Martin que despegó al instante para localizar el lugar donde los cinco desaparecidos pudieron caer al mar dejó de emitir diez minutos más tarde. Tampoco se supo más de él. Todos los aviones que se encontraban en el portaaviones Solomons se lanzaron a la bús queda más impresionante de los últimos años, y se les unieron sin tardar mucho hasta un total de trescientos aviones militares y civiles. Todos ellos tuvieron suerte, porque pudieron regresar a tierra, pero ninguno descubrió la menor huella de las seis aeronaves perdidas.

Por último, las autoridades militares tuvieron que reconocer que no estaban en condiciones de adivinar cuál fue el fin de los aviones. Como tampoco sabrían explicar poco después los jefes de Aeronáutica Civil lo sucedido a varios aviones comerciales que se perdieron en las mismas aguas en 1948 y 1949.

No quedó nadie para contar lo que vieron

El Star Trigger, cuatrimotor Tudor IV de la British South American Airways, despegó del aeropuerto de Londres el 29 de enero de 1948, con cuarenta pasajeros a bordo. Encontrándose a cuatrocientas millas al sur de las Bermudas, en vuelo hacia Kingston, capital de Jamaica, informaron por radio que el vuelo era perfecto y que llegarían puntualmente a su destino. Eran las 22.30. Aquel mensaje fue el último que enviaron desde el avión.

El 28 de diciembre del mismo año abandonó Puerto Rico, con destino a Florida, un avión militar norteamericano, con treinta y dos personas a bordo. Eran las 4.13 de la mañana siguiente cuando el comandante de la nave llamó a la torre de control de Miami y solicitó instrucciones para aterrizar. Dijo que estaba a unas cincuenta millas del aeropuerto, cuyas luces distinguía a lo lejos. Tampoco aquel avión llegó a su destino. 
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No había transcurrido un mes de aquella misteriosa desaparición cuando otro cuatrimotor inglés de pasajeros, un Ariel, siguió el camino del Star Trigger. Había abandonado el aeropuerto de Hamilton, capital de las Bermudas, a las 7.45 del 17 de enero de 1949. Se dirigía también a Kingston, pero sus pasajeros eran ahora sólo dieciocho. El comandante informó sobre su inminente arribo. La visibilidad era buena. No había por qué temer nada. Sin embargo, el Ariel jamás aterrizó en Jamaica y, al igual que había sucedido con los demás aviones, jamás se encontraron restos del accidente.

Durante los siguientes años descendió notablemente el número de aviones desaparecidos en la zona. Tal vez a los comandantes de los aviones se les ocurrió dar un rodeo. Años más tarde se vino a averiguar que desde que un Lockheed L-l0l 1 de Eastern Airlines, en su vuelo 401, desapareció a corta distancia del aeropuerto de Miami, en diciembre de 1972, los aviones procuran ahora dar un rodeo para no internarse en el Triángulo. Así evitan las preguntas de los pasajeros o el descenso de las ventas, como había sucedido antes.

Pero, a pesar de tantas precauciones, el 16 de marzo de 1972 se produjo otra desaparición, tan espectacular como inesperada. El piloto de un avión de la Newstar, pequeña empresa de aviación civil estadounidense, lanzó un mensaje angustioso en el momento de internarse en la zona que ya comenzaba a ser llamada Triángulo de las Bermudas. Informó que lo estaba envolviendo una espesa niebla amarillenta y que no podía salir de ella. Era como si la niebla tuviese vida y lo acosase. La radio dejó de transmitir. Y la compañía de seguros, como había sucedido en ocasiones semejantes, tuvo que pagar una fuerte suma a los familiares de las víctimas. Sus ejecutivos se preguntaron entonces si las misteriosas desapariciones .iban a continuar por mucho tiempo más.

Tal vez ignoraban que ya se habían realizado estudios por otras aseguradoras y se habían hecho estadísticas en torno al fenómeno, que resultaron sumamente reveladoras. 
Las cifras que presentaban eran alarmantes.

El 23 de junio de 1971 se habían reunido en Londres técnicos, actuarios y dirigentes de la compañía Lloyd's, dedicada a los seguros marítimos desde hace varios siglos y tal vez la más importante del mundo. El tema de la reunión era estudiar el caso del vapor Kiki, de 3 750 toneladas, con matrícula de Chipre, del cual no se tenían noticias desde que, a comienzos del año, se internó en aguas de las Bahamas.

Se mostraron estadísticas sobre casos semejantes, de navíos de los que se había perdido todo rastro. Y revelaron resultados inimaginables. Podía aceptarse que en siglos pasados, cuando las condiciones para la navegación eran precarias, se hubiesen producido en la zona continuos naufragios. en circunstancias extrañas. Pero ahora, cuando se contaba con instrumentos de radiocomunicación perfectos, ¿cómo era posible que en el breve lapso de tres años, de enero de 1970 a diciembre de 1972, hubiesen desaparecido nada menos que 350 embarcaciones de todos los tamaños, solamente en esta zona fatídica?

Quedaron aterrados al conocer aquella información, que vino a complementarse con otra igualmente increíble: de 1945 a 1954, cuando había terminado la II Guerra Mundial y la navegación era aún poco intensa en aguas del Triángulo, las pérdidas de barcos podían calcularse en casi dos centenares. Y la cifra crecería más tarde, puesto que entre 1974 y 1976 las embarcaciones desaparecidas alcanzaron la cifra de 611. Llegaron a la conclusión los investigadores de este género de siniestros que cada dos semanas se pierde un barco y cada tres semanas un avión.

Un interesado en el tema de las desapariciones, el Dr. C. L. Mammus, de la compañía telefónica BelI, vino a continuación a estudiar mediante una computadora la frecuencia de los casos, y llegó a muy curiosas conclusiones. Son diciembre y enero los meses en que sube la gráfica, dando un violento brinco. Además de esto, los casos alcanzan su punto culminante cada nueve años y siete meses.

¿Pueden aceptarse los datos del Dr. Mammus como dignos de crédito? Muchas personas dicen que esto del Triángulo de las Bermudas es pura farsa, porque han viajado por él en repetidas ocasiones y nada les ha sucedido. Afirman que se trata de una coincidencia, y que si se pierden más navios en estos lugares es porque se trata de la región más transitada por barcos de todo el planeta. 
¿Están en lo cierto?

VERDADES Y MENTIRAS ACERCA DEL TRIANGULO

Lo primero que deberá hacer quien quiera saber algo más acerca 356 del Triángulo de las Bermudas será conocer su exacta ubicación. Habría que designarlo no como de las Bermudas, sino de las Bahamas, puesto que ha sido en las cercanías de este archipiélago situado a la altura del Trópico de Cáncer que se ha producido el mayor número de desapariciones incomprensibles. Y mirándolo bien, tampoco se trata de un triángulo, sino de un polígono irregular, limitado por la península de Florida al norte y al oeste, por las islas Bahamas al este y por Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo al sur.

Pero no siempre los misteriosos fenómenos observados en esta región han sido causa de desapariciones completas. Son muchos los casos conocidos de personas que presenciaron hechos asombrosos y que viven aún para relatar su aventura.

El vuelo de Lindbergh y otras historias increíbles

Ya en 1944 había llamado la atención lo sucedido con el carguero Rubicán, que fue encontrado a corta distancia de Miami, navegando al garete sin nadie a bordo. O mejor dicho, había un perro terriblemente asustado. No se había implantado todavía la costumbre de refugiarse los cubanos en Florida, huyendo del régimen castrista, así que no puede decirse que hubiese sorprendido a los tripulantes del carguero un guardacosta cubano que se hubiera apoderado de ellos. ¿Abandonaron el barco porque les vino en gana? Se hubieran llevado al perro. El caso del Rubicán sigue siendo un enigma pendiente de aclarar.

Dieciséis años antes, un famoso aviador norteamericano había ten i - do ocasión de comprobar que en el Triángulo suceden cosas muy extrañas. Unos meses después de realizar su histórico vuelo transatlántico en el Spirit of St. Louis partió de La Habana rumbo a Florida. En su cuadei-no de a bordo escribiría el 13 de febrero de 1928 que las dos brújulas fallaron de pronto y que su avión se vio envuelto en una espesa niebla. Los instrumentos enloquecieron y no le permitieron fijar el rumbo, y en cuanto a las estrellas, que hubieran podido ayudarlo a guiarse en la noche, las ocultaba la niebla. Al amanecer logró Lindbergh encontrar el rumbo, pero la aguja de la brújula siguió agitándose un largo rato más. Sin embargo, al famoso aviador nada le sucedió, como a tantas personas que han salvado milagrosamente la vida en los mismos parajes.

El 28 de julio de aquel mismo año, un trimotor Fokker que volaba de Cuba a Miami sufrió un inexplica ble desperfecto en la brújula. El avión se desplomé en el mar, con 
todos sus pasajeros. Por fortuna, lo graro salvarse todos, pero el piloto 
jamás supo explicar las causas del accidente.

Algo por el estilo sufrirían los instrumentos de a bordo del destructor norteamericano J7ogelgesang en marzo de 1974, cuando navegaba al norte de Puerto Rico. Dejaron de funcionar de repente y el navío quedé detenido toda la noche y parte de la mañana siguiente. Nadie supo de- cii- qué ocasioné el desperfecto, puesto que los instrumentos habían sido revisados el día antes. Además, se desató una fuerte corriente que parecía partir el barco en dos. El extraño fenómeno desapareció tan repentinamente como se inició y el Vogelgesang pudo reanudar la travesía, sin problemas.

Otro caso bien conocido es el protagonizado por la motonave Atlantic City, en la que prestaba servicios como vigía el marino W. J. Morris. En el verano de 1955 se encontraba en su puesto, cuando el barco comenzó a navegar en círculo y dejaron de funcionar los instrumentos eléctricos. Al mismo tiempo, se produjo una fúerte turbulencia en el mar, que nadie supo decir qué misterioso agente la producía. Pero hubo algo más, que ha sido visto por otros testigos de los misteriosos fenómenos que se presentan en el Triángulo de las Bermudas. Era una enorme bola de fuego que surgió de las aguas y pasó por encima de Morris y de unos compañeros, que tuvieron que tirar- se al suelo para no ser quemados. 
Informaron de lo que presenciaron a las autoridades de Newport. No creyeron éstas una sola palabra de cuanto escucharon, pero no supieron explicar las fallas de algunos instrumentos, que debieron ser llevados al taller.

Las bolas de fuego son cosa muy frecuente

Esto de las bolas de fuego vistas surgiendo del agua, o de las luces surcando el firmamento, es algo que ha sido observado con cierta frecuencia en los cuatro puntos cardinales del globo. Pero es en el Triángulo de las Bermudas donde este fenómeno ha podido ser contemplado de manera más dramática.

En el verano de 1975, el buzo y oceanógrafo Jim Thorne se encontraba en la goleta New Freedom, a corta distancia de la isla de Bimini, en las Bahamas. Era la noche del 2 de agosto cuando vio una luz que venía por el cielo hacia el lugar donde cenaba en compañía de un amigo buceador. Se desplazaba a velocidad muy superior a la de cualquier avión de reacción. Era blancoazulada y parecía vibrar durante el vuelo. Cuando llegó a la altura de la playa dio media vuelta y se alejó de nuevo, hasta perderse en la lejanía.

Nueve años antes, un aviador de las fuerzas aéreas estadounidenses que se encontraba al norte de Puerto Rico había tenido ocasión de presenciar algo semejante, en el mismo lugar. Eran las dos de la mañana del 17 de enero de 1966 cuando Jerry Osborn se encontró de pronto frente a dos nubes de forma muy rara. Una parecía una bola y la otra un triángulo que se encontraba debajo de la bola. Las dos nubes despedían fuerte luz. El piloto quiso pasar entre las dos nubes, pero en el momento de aproximarse brotó un haz luminoso que pareció barrer el espacio, como en busca de algo. Jerry se alejó del lugar a toda velocidad. Y pudo contar así más tarde su aventura.

También tuvieron la suerte de sobrevivir a la aventura algunas personas que contemplaron misteriosas columnas de agua en el Triángulo de las Bermudas. Una de ellas fue Ray Clarme, quien a las cinco de la tarde de un día de septiembre de 1954, estando a bordo del famoso transatlántico Queen Mary en el límite norte del Triángulo, vio que el mar cambiaba de pronto de color y surgía una columna de agua de cinco metros de diámetro y unos quince de altura. Siguió a esta columna una segunda, y las dos permanecieron erguidas por espacio de unos minutos, hasta que se desplomaron y regresaron al mar.

El 11 de abril de 1968, la tripula358 ción de un Boeing 707 que volaba de 
San Juan de Puerto Rico a Nueva York vería otra columna de agua. El piloto anotó la ubicación exacta de la masa líquida y calculó su altura en unos mil pies. A su llegada al aeropuerto informó sobre lo sucedido. Años más tarde se enteraría de que no había sido el único ser humano que contempló tales fenómenos en aquellas aguas. Los demás habían preferido callar, para no ser tomados por locos.

En resumen, han sido tantas las observaciones realizadas y tantas las desapariciones que, con justa razón, el gobernante de un país afectado se decidió a lanzar un llamado al mundo, para atraer la atención sobre el lugar. Era elDr. Eric Gairy, primer ministro de Granada, una de las Antillas Menores, quien el 7 de octubre de 1975 pronunció un discurso en la XXX sesión de la asamblea de las Naciones Unidas. Dijo que había llegado el momento de aceptar la realidad de tantos fenómenos inexplicables y de estudiarlos. 
El proyecto Polymode y otros menos importantes

El político de Granada no era el primer ser humano que recordaba la necesidad de estudiar el Triángulc. En 1956 se había iniciado un proyecto conjunto de investigación con científicos canadienses y norteamericanos. Pero nada habían obtenido, como no fuera la certeza de que el lugar era peligroso. Un avión Martin de la marina estadounidense, de los que se prestaron a intervenir en la operación, se perdió por el rumbo sin mandar señales de auxilio, ni SOS, ni Mayday de ninguna clase.

En 1977 se organizó otra investigación. Esta vez, los científicos que unirían sus esfuerzos pertenecían a cinco países, entre los que se contaba la Unión Soviética. Y el proyecto recibió el nombre de Polymode. Los rusos se desplazaron al lugar -que ni ellos ni los científicos de Estados Unidos llamaron jamás Triángulo de las Bermudas, porque sería como aceptar su existencia- a bordo del barco Viktor Bugayev. bajo la dirección del profesor E. 1. Baranov. El 9 de octubre, este mismo Baranov informaría a un periodista del Konsomolskaya Fra vda que, después de realizar sus hombres numerosos estudios bajo el mar y en la atmósfera, llegaron con los norteamericanos a la conclusión siguiente: nada sobrenatural sucede en la región, como no sean algunas perturbaciones electromagnéticas ligeramente superiores a las normales, que carecían de importancia.

Quisieron unos y otros echar tierra al asunto y declararon que nada sucedía. Pero, ¿lo consiguieron? ¿Lograron que el mundo olvidase al maldito Triángulo y a las desapariciones que en él habían ocurrido? Ni mucho menos. Y fueron numerosas las personas que recordaron viejas teorías para aclarar el misterio y se presentaron nuevas hipótesis para ponerlo todo en claro acerca del enigma de las desapariciones. del enloquecimiento de las brújulas, de las bolas de fuego. de las luces vistas en el cielo y de tantas cosas más.

Explicaciones que podrán ser o no convincentes

Ya en 1970, unos científicos soviéticos que recorrieron estas aguas habían observado unos extraños remolinos de varios kilómetros de diámetro, que recordaban a los imponentes ciclones del Golfo de México. Pero estos últimos se forman únicamente a fines del verano y se limitan a azotar con furia las costas orientales de México y Estados Unidos. Los torbellinos a que se referían los soviéticos se forman en todas las estaciones, más al norte del área de los ciclones. y no vienen acompañados de vientos poderosos. No pudieron determinar las causas que los provocan.

En 1976, el científico soviético Leonid Brejowsky daría su opinión muy personal acerca de los torbellinos, que sería dada a conocer al mundo por conducto del Fra vda, órgano periodístico oficial de su país. Los torbellinos son producidos por las complicadas condiciones atmosféricas que resultan de la presencia de aguas cálidas procedentes del Gulf Stream, o corrientes del Golfo. El choque brutal de esta masa de agua con las heladas corrientes procedentes del Artico causan los torbellinos. Pero esta opinión no iba a coincidir con la del Dr. A. 1. Yelkin, colega del anterior -y, por lo tanto, enemigo suyo encarnizado-, profesor en la Universidad de Matemáticas Avanzadas de Moscú.

Por conducto de otro periódico moscovita, el Izvesiia, el profesor Yelkin declaró que, tanto los torbellinos como las perturbaciones electromagnéticas observadas en esta región, que provocan serios trastornos a los instrumentos electrónicos de barcos y aviones, son causados por la conjunción de varios planetas. 1-lizo hincapié este científico en un hecho singular: cada vez que la Luna, el Sol y otros planetas se encuentran en conjunción, es decir, en línea recta con la Tierra, no sólo son más intensas las mareas en todos los mares del planeta, sino que aumenta el número de desapariciones. Y crece también en intensidad cierto tipo de energía electromagnética de origen desconocido.

Que esa energía electromagnética es una realidad, es algo acerca de lo cual no existe la menor duda: En años pasados, el Dr. Wayne Meshejian, profesor de fisica en el Longwood College, Virginia, observó algo anormal en los satélites artificiales a su paso sobre la zona durante su vuelo en torno a la Tierra. Este científico, que estudiaba al funcionamiento de los satélites de órbita polar de la NOAA (Administración Nacional Oceanográfica y de la Atmósfera), dedujo que bajo las aguas del Triángulo de las Bermudas -que es donde se observan las anormalidades de los satélites- se oculta un tipo de energía o un campo magnético que altera la cinta magnética donde se almacenan las imágenes visibles transmitidas desde arriba a las computadoras. Lo curioso de aquel fenómeno era que, así como la cinta magnética sufre perturbaciones, la trayectoria de los satélites no se ve afectada por la desconocida emisión de energía.

¿Es cosa de ovnis o de mundos paralelos?

Existe una curiosa teoría para explicar el misterio de las desapariciones, lo mismo las que suceden en el Triángulo de las Bermudas que en otros puntos del planeta y, aunque parezca pertenecer al terreno de la fantasía, ha sido tomada en consideración por un buen número de científicos menos dogmáticos.

¿Quién no recuerda la novela Alicia en el país de las maravillas, original del inglés Lewis Carroll, que relata las aventuras de una niña en un mundo paralelo al nuestro que se oculta detrás de un espejo? Pues bien, Carroll era de profesión matemático, y quiso jugar en su obra con ciertos conceptos metafísicos que siempre le atrajeron. Por otra parte, los esoteristas ingleses y franceses del siglo pasado, siguiendo las enseñanzas de madame Blavatsky, se habían referido ya a otras dimensiones, anticipándose a las teorías de Albert Einstein y a la aparición de ovnis en el cielo. ¿Lo intuyeron o descubrieron estas increíbles ideas en viejos textos, como el Libro de Dzyan, por ejemplo, hallado en la India por la rusa fundadora del teosofismo?

En opinión de aquellos esoteristas, existe otro mundo que coexiste con el nuestro, al cual puede penetrarse a través de unas ventanas abiertas en diversos puntos de la Tierra, bien conocidos por ellos. Hay una de estas ventanas en el Tibet, que permite el acceso al mundo maravilloso del Aggartha y a su capital Shamballah. Otra ventana se abre al este de Japón, en cierto mar del Demonio que ha sido escenario de múltiples desapariciones semejantes a las del Triángulo de las Bermudas. En ambos Polos hay sendas ventanas y, por supuesto, en la región marina examinada en el presente capítulo.

No son fijas estas ventanas, sino que se desplazan a cada instante dentro de ciertos límites. ¿Son a través de esas aberturas invisibles que llegan ocasionalmente a nuestro mundo los objetos voladores no identificados tantas veces mencionados, que en opinión de los modernos ufólogos 
-horrible anglicismo que pretende desplazar a la antigua definición de ovniólogo- no son ya extraterrestres, sino ultraterrestes'? Y esto conduce, naturalmente, a otra explicación sobre el origen de los fenómenos que se presentan en el Triángulo de las Bermudas.

Quienes defienden esta teoría dicen que si no se producen las desapariciones en todas las ocasiones, o si de una embarcación se esfuman nada más los tripulantes, es porque los raptores seleccionan a sus víctimas, para estudiarlas o para interrogarlas. Dicen que las leyes de la física se cumplen para todos. ¿Por qué unos barcos penetran en la niebla y nada les sucede, o salen sin tripulantes o dejando solo a bordo a un perro? La solución, según ellos, está en la intervención de los seres extraterrestres -o ultraterrestres, como prefiera el lector-, cuyo paso por el lugar, ya sea viniendo del cosmos o de 
un mundo paralelo al nuestro, provoca los torbellinos electromagnéticos y otros fenómenos tantas veces observados.

Son teorías que no a todos convencerán, porque nada de científico hay en ellas, y las escasas pruebas que se han aportado carecen de consistencia. Es por ello que tendremos que desviar la atención del lector hacia otros terrenos más firmes, que son los de la ciencia.

Es una región única en el planeta

Según afirma el canadiense Ronald Waddington, tal vez se abren fi- suras en las profundidades del mar, y la colosal presión originada por los gases a elevada temperatura que tratan de salir a la superficie expulsan material radiactivo de propiedades sumamente magnéticas. Y estos gases ascienden a enorme velocidad, y al llegar a la superficie del mar actúan a manera de poderosos rayos cósmicos y trastornan el equilibrio electrónico de todo lo que encuentran a su paso. 
El efecto inmediato de esa brusca invasión de los rayos cósmicos sobre los aviones y las embarcaciones es provocar un cortocircuito en los instrumentos. En el caso de los aviones perdido el control se precipitan al mar, violentamente. En el caso de los barcos, los materiales radiactivos actúan de manera dramáticamente destructiva sobre el casco de acero, al grado de desintegrar al instante su estructura molecular. Cuando la cantidad de partículas radiactivas que bombardean a barcos y aviones es menor, no alcanzan a destruir nada, pero sucede en cambio algo extraordinario.

Los navíos no se hunden, pero el espectáculo aterrador contemplado por los tripulantes basta para que sean todos presa del pánico, al verse rodeados de luces de todos los colores. Su inmediata reacción es abandonar el barco y lanzarse al mar, sin caer en la cuenta de que el agua está casi hirviendo y los matará al instante, de manera horrible y dolorosa. Puesto que este fenómeno, de acuerdo con el canadiense, tiene lugar en ciertas fechas y no sucede nada en otras, puede pensarse en un carácter cíclico de estos fenómenos todavía 
sin estudiar a fondo, como sucede en las erupciones volcánicas.

Ahora bien, para que esto suceda es preciso que algo muy particular se oculte en las profundidades del mar. ¿Posee este mar único en el mundo características muy especiales que no aparecen en los demás? Por supuesto que sí. Pero para conocerlas con claridad y saber de qué manera han venido influyendo en todo lo que vuela o navega por el rumbo, tendremos que regresar al alemán Alfred Wegener, para contemplar los estudios geológicos realizados en los 
últimos años en estos lugares y hacer algunas conjeturas acerca de cierto legendario continente sumergido bajo el océano Atlántico.

¿ESTUVO LA ATLANTIDA EN EL TRIANGULO DE LAS BERMUDAS?

Wegener perdió la vida en Groenlandia cuando quería medir la velocidad a que se aleja esta isla gigantesca de Europa al mismo tiempo que el continente americano. Sólo para mantener viva la memoria del lector se le recordará que, de acuerdo con la teoría lanzada por este científico alemán en 1910 -que sería violentamente rechazada en su tiempo, pero vuelta a tomar en consideración a partir del Año Geofisico Internacional 1957-1958-, las tierras del planeta estuvieron unidas originalmente formando un solo continente:la Pan- gea. Y un buen día la Pangea se fragmentó y sus diferentes partes se fueron cada una por su lado, flotando sobre las plataformas continentales que reposaban sobre el magma.

¿A qué se debió esta fragmentación? ¿La causó la gigantesca fuerza centrífuga que animaba al planeta, la cual tendió a repartir de manera más equilibrada las tierras visibles? 
Dio comienzo hace unos 200 millones de años Los geólogos afirman que este proceso se inició hace unos doscientos millones de años, durante el Carbonífero, y que todavía no se detiene. El continente americano, dicen, sufre un constante movimiento de vaivén. Se aleja un par de centímetros de Europa, hacia el oeste, y regresa otra vez, para reanudar su movimiento natural, en sentido opuesto al de la rotación de la Tierra. ¿Por qué va y viene América, agitándose sin cesar? ¿Será porque tropieza en su desplazamiento hacia el oeste contra un gigantesco tope submarino? Esta podría ser la explicación más lógica para los movimientos del continente americano y para el levantamiento de la cordillera de los Andes, que sigue elevándose año tras año. Pero ninguna prueba se ha logrado obtener al respecto. Solamente se conocen las consecuencias de estos movimientos continentales, causantes tal vez de los numerosos sismos que devastan con regularidad a la espina dorsal de América.

Los geólogos han venido a demostrar, con la cc!aboración de los geofisicos. y gracias a los numerosos sondeos practicados en aguas del Caribe, que este mar nada tiene en común con el océano Atlántico. Su estructura es completamente distinta. Además, están convencidos de que antes de producirse la separación de América y lo que quedó de la Pangea -es decir, Europa, Asia y Africa- existía ya un enorme lago en la región occidental. Y a este lago, cuya ubicación coincidiría con la del Golfo de México y el mar Caribe, iban a desembocar varios ríos: el Mississippi, algunos mexicanos y el africano Senegal.

¿Esto de la separación de los continentes parece absurdo a simple vista? Sin embargo, observe el lector que las dos orillas del océano Atlántico parecen coincidir, como si alguien las hubiese recortado con unas tijeras gigantescas y las hubiese separado a continuación. Por otra parte, una cresta submarina descubierta después de la II Guerra Mundial, que corre de norte a sur por la parte central del océano Atlántico, parece indicar los lugares exactos donde se originó la escisión. Y, finalmente, véase que, fuera de los ríos que desembocan en la actualidad en el antiguo lago Caribe -hoy Golfo de México-, todos los demás de América siguen un curso hacia el este, porque en la orilla oriental del continente hay apenas elevaciones notables de terreno. Todas las montañas importantes se encuentran en la vertiente occidental, cara al Pacífico.

¿Qué sucedió con aquel lago a partir del momento que comenzó a dividirse el continente americano de la Pangea, hace unos doscientos millones de años? Durante largo tiempo este lago estuvo rodeado de montes que lo protegían, a manera de atolón como los que abundan en los mares del Sur, de la invasión de las aguas. Eche el lector una mirada a un mapa de Centroamérica y el Caribe y verá el mar rodeado por varios grupos de islas diminutas, que son lo único que no inundó el océano Atlántico al irrumpir finalmente en el lago y convertirlo en un mar interior. 
Es una región sumamente inestable El hundimiento de las tierras altas que rodeaban el lago no fue demasiado exagerado. Sondeos realizados en 1969 por científicos de la Universidad Duke demostraron que hace apenas diez mil años era el mar en esta región trescientos metros menos profundo que ahora.

Entre Florida y las Bahamas se han descubierto cuevas submarinas en cuyo interior hay estalactitas y estalagmitas, semejantes a las que abundan en tantas grutas visitadas 
por los turistas. Esto prueba que las cuevas estuvieron antes por encima del nivel del mar. 
Siendo esta zona, que coincide en gran parte con el Triángulo de las Bermudas, de gran inestabilidad en su estructura geológica, ¿puede suponerse que a cada instante se producen hundimientos y otros fenómenos, como los mencionados por Waddington, que van cambiando el fondo del viejo lago y de sus límites? ¿Es por culpa de la enorme succión producida que desaparecen las embarcaciones que navegan por el rumbo y hasta los aviones que vuelan a baja altura? 
Esta sería la última de las teorías para explicar las desapariciones, que tienen su puñto álgido cuando hay notables conjunciones de los astros y el continente sufre fuertes sacudidas en su frecuente movimiento de vaivén. Estas fuerzas colosales tendrán sus limitaciones. No alcanzarían a los modernos aviones de pasajeros de reacción, que pueden volar a alturas superiores a los doce mil metros.

Sin embargo, la opinión del visionario Edgar Cayce era muy distinta. Este hombre singular, más conocido como el profeta durmiente de Hopkinsville, había manifestado en la década de los treinta, durante uno de sus trances hipnóticos, algo de verdad asombroso. Dijo que en este lugar estuvo la Atlántida y que después de hundirse en el océano siguieron en actividad los generadores atlantes de energía, que causaron los fenómenos inexplicables. 
Nada puede decirse con certeza acerca de los mencionados generadores, pero algo dijo Cayce de verdad: bajo las aguas de este mar se ocultan los restos de ciudades perdidas.

Las murallas aparecieron bajo ocho metros de agua.

Robert Brush y Trigg Adams, pilotos civiles de profesión, creyeron en 1968 en la profecía de Cayce. El hombre de Hopkinsville había declarado que en ese año, precisamente, aparecerían las huellas de la Atlántida. Ellos quisieron ser los afortunados descubridores. En el verano de aquel año volaban sobre las Bahamas cuando distinguieron una mancha de forma geométrica regular. Tomaron nota de su exacta ubicación y volaron a tierra firme en busca de equipo de buceo y de alguna ayuda. Los acompañaron varios expertos en arqueología submarina, entre los que se contaba el Dr. Manson Valentine, profundo conocedor de la región.

Vieron una enorme muralla de piedra, de unos ocho metros de anchura, que podía ser los cimientos de un edificio destruido por los sismos y la acción de las olas, o la parte superior de una construcción. Nada de esto pudieron averiguar los arqueólogos. Sólo pudieron comprobar que la muralla recordaba a las griegas de Micenas y a las de Perú, porque estaba formada por bloques de piedra perfectamente ensamblados. ¿Eran anteriores las murallas a las pirámides de Egipto y a otros monumentos ciclópeos? ¿Estaban sepultadas en el mar desde mucho antes de crearse Tiahuanaco, Cuzco y otros edificios de los Andes? ¿Qué pueblo era el que levantó la muralla, que debía tener compañeras todavía ocultas bajo el mar? ¿Fueron sus constructores los mismos cíclopes mencionados en la mitología griega?

Este tipo de murallas ha sido llamado ciclópeo desde tiempos de los 
antiguos griegos micénicos -que debieron inspirarse, como tantas otras cosas, en las historias de egipcios y otros pueblos vecinos-, porque los pesados bloques de piedra fueron colocados en su sitio por los cíclopes, seres de estatura muy superior a la normal y un solo ojo en la frente. ¿Quiénes eran aquellos cíclopes? ¿Seres pertenecientes a una civilización avanzada, que se ponían un casco para proteger la cabeza en horas de trabajo, como hacen ahora los obreros en las plantas industriales y los pozos petrolíferos? Esta palabra cíclopeo significa también cara de rueda. ¿Sería que los antiguos arquitectos utilizaban mecanismos con engranajes para transportar y elevar los bloques de piedra, que llenaban de admiración a los primitivos pobladores del lugar?

El hallazgo de Bimini no fue un caso aislado, por fortuna. Otros aficionados a la investigación submarina fueron descubriendo más murallas, columnas y hasta objetos muy semejantes a otros hallados en diferentes puntos del Mediterráneo y de Sudamérica. 
Los objetos fueron trasladados al museo de Nassau, capital de las Bahamas, para que pudiesen estudiarlos de cerca los sabios historiadores. Pero ninguno de ellos se atrevió a tomarlos en cuenta ni a lanzar hipótesis para explicar la presencia de murallas y columnas en el fondo del mar. Sólo alguno declararía que las murallas habían sido levantadas por los conquistadores españoles. Mejor hubiera hecho en callarse. 
Algún tiempo después, un pescador realizó lo que podría haber sido el descubrimiento más importante de todos los siglos. Lástima que no pudo ser confirmado el hallazgo.

Contempló una enorme masa en la pantalla

En enero de 1977, Don Perry navegaba en su barco de pesca a mitad de camino de Cuba y las Bahamas. Era un hombre muy práctico, que utilizaba el sonar para localizar bancos de peces. La pantalla mostraba que el fondo del mar era completamente plano y tenía una profundidad de mil metros. Apareció de pronto en la pantalla una mancha geométrica, asombrosamente regular, cuya forma parecía piramidal. de unos doscientos metros de altura. Es decir, superior en altitud a la Gran Pirámide.

Los periódicos dieron a conocer la noticia, pero los científicos se negaron a aceptarla. Lo que el pescador había encontrado era una simple montaña de forma curiosamente regular. Si entre los hombres de mar corría una leyenda acerca de una pirámide submarina, no era más que una superstición. Sólo hay pirámides en Egipto y en Centroamerica, y ninguna de ellas se encuentra sumergida. según dijeron.

Mal hicieron los hombres de ciencia en afirmar tal cosa. Debieron aceptar que también en otros lugares del mundo hay restos de pirámides. En Caldea, Asiria y Babilonia se conserva lo poco que quedó de los llamados ziggurars, o pirámides escalonadas hechas con ladrillos bien cocidos, así como en la India y Birmania hay unas elegantes pagodas de forma sospechosamente piramidal, y también en la China meridional. Estas pirámides, si el lector se toma la molestia de anotar en un mapa su exacta ubicación, se encuentran en las proximidades de la línea del Trópico de Cáncer. ¿Por qué no se iba a cumplir esta regla en este lugar, si han aparecido restos de murallas semejantes a las de otros países famosos por sus pirámides?

Por fortuna, no todos sonrieron incrédulamente al conocer la historia de la pirámide submarina, adivinada más que descubierta en el fondo del Triángulo de las Bermudas por el pescador Don Perry. Entre las personas que creyeron en la pirámide estaban Charles Berlitz, investigador y escritor de excelentes libros y el arqueólogo submarino Manson Valentine. que contrataron a mediados de 1977 un pequeño sumergible para viajar por la zona, en busca del submarino. Tras unos meses de búsque da incesante, Berlitz tuvo que aban donar momentáneamente la tarea y declararse vencido. Pero seguía convencido de que en el fondo de este mar se yergue no una, sino varias pirámides. testigos casi inalcanzables de un pasado acerca del cual todo se ha perdido. Con la sola excepción de la muralla y de algunas leyendas.

¿Estuvo aquí la Atlántida de Platón, después de todo, o era este desconocido lugar algo muy diferente del país mencionado por los sacerdotes de Saís? ¿Existió alguna relación entre esas tierras sumergidas y la misteriosa Aztlán prehispánica, la patria de los mayas o la legendaria tierra del este de donde procedía Quetzalcóatl? 
¿Fue este país desconocido la cuna de la civilización americana y también la de egipcios y otros pueblos del Mediterráneo? Es un enigma que resultará dificil aclarar, así como la época en que fue destruida esta civilización que vivió en torno al viejo lago convertido hoy en mar. ¿Sucedió su desaparición hace unos diez mil años, en ocasión del cataclismo 
llamado Diluvio Universal, y los sobrevivientes viajaron unos al oeste, para establecerse en la actual Centroamérica, y otros fueron al este, atravesando el océano, para colonizar Egipto? ¿Existían relaciones entre los pueblos de las dos orillas del océano Atlántico desde mucho antes de producirse la gran catástrofe?

Son preguntas cuya respuesta a todos preocupa.

¿DE DONDE PROCEDIAN LOS MISTERIOSOS OLMECAS?

Vivieron en el México muy anterior a la Conquista dos pueblos que, en algún momento de su historia, tuvieron ocasión de conocerse, y acerca de cuyos orígenes nada se sabe. Se trata de los olmecas y los mayas. Los libros de historia dicen de los primeros que su cultura floreció entre los siglo xv al i antes de nuestra era, en la región comprendida entre los ríos Grijalva y Papaloapan. Añaden que los principales centros conocidos de este pueblo de artistas estuvieron en La Venta y en Tres Zapotes, que corresponden a los estados de Tabasco y Veracruz, respectivamente, sólo porque en estos dos lugares se han encontrado testimonios de su arte. Pero nadie puede afirmar que no existan otras obras mas valiosas que las cabezas monumentales tan conocidas, sepultadas bajo metros de tierra, en lugares que no se conocen todavía. 
Pueblo dueño de una vasta cultura Así se expresan los libros de historia. pero ninguno sabe explicar de dónde llegaron los olmecas, ni cómo fue que surgieron de pronto en tierras del Golfo de México sabiendo ya matemáticas, astronomía y medicina, dominando la escritura. Y tampoco saben decir cuál es la etimología del nombre con que se conoce a este pueblo, ni si es el suyo original o el que le otorgaron los pobladores autóctonos. -

¿Procedían de una Atlántida situada en el lugar ocupado hoy por el Triángulo de las Bermudas, donde las tierras fueron devoradas por el mar hace diez mil años, o porque se habían dado cuenta de que el lugar parecía maldito? ¿Vinieron por el contrario, de la otra orilla del oéeano Atlántico, tal vez del extremo oriental del Mediterráneo? ¿Eran individuos emparentados, los de aquí y los de allá, con los antiguos pobladores del lago del Caribe? El caso es que aquellos olmecas -llamémoslos así, aunque no sabemos si era su verdadero nombre- fueron recibidos con grandes muestras de admiración por las tribus de la costa, descendientes de los mongoles llegados al continente americano hacía más de veinte mil años, y que no poseían ninguna cultura, pues eran pastores nómadas y nada más.

Los visitantes traían con ellos esclavos africanos, cuya tez exageradamente oscura sorprendió a los primitivos pobladores del Trópico. L.os recién llegados les enseñaron su ciencia y algunas artes, además de la agricultura, que fueron asimiladas al instante por aquellos seres, primitivos pero inteligentes. Y una de las primeras cosas que hicieron los pobladores del Golfo fue demostrar su capacidad para aprender las artes manuales.

En opinión de algunos investigadores, las cabezas O/mecas recuerdan a las de los llamados marcianos ''del Tassili sahariano, dibujadas hace miles de añor. También poseen una sorprendente semejanza con otras halladas en Australia y en Uzbekistan enormes cabezas de piedra. Pretendían reproducir así las facciones de los esclavos negros o de los hijos que resultaron de los inmediatos cruces entre visitantes y visitadas. 
Los historiadores dicen que estas cabezas son únicas en el mundo, por su tamaño descomunal y porque poseen facciones negroides.

Pero sólo en esto último aciertan, puesto que figuras gigantescas, existen en otros puntos del planeta. 
Las hay en la isla de Pascua y también en Persia, donde se convertirían en la representación de un dios o de un rey -que venía a ser lo mismo-. Pero el caso más-impresionante de todos es el de las cabezas de Buda que pueden verse en el continente asiático, desde la India hasta el Japón.

Si a los seres venidos de países lejanos portando fabulosos conocimientos los consideraban divinos los pueblos primitivos, ¿no era lógico pensar que reprodujesen su efigie al mayor tamaño posible, como harían en Oriente con Buda, a quien consideraron un auténtico titán?

Curiosas teorías sobre el origen de los olmecas

Si el lector considera absurdo cuanto se dijo acerca del origen de los olmecas, ¿cuál será entonces su reacción al conocer la opinión de dos conocidos investigadores europeos, el frances Robert Charroux y el italiano Peter Kolosimo? Los dos coinciden en conceder a los olmecas un origen extraterrestre, basándose para ello en el casco como de piloto aviador con que adornan la cabeza, que les recuerda al famoso Marciano de Tassili, pintura rupestre hallada en el desierto del Sahara por el francés André Lhote.

Se hablará más adelante de otras características muy curiosas de los olmecas. Ahora habrá que dedicar la atención, por encima, al camino seguido por este pueblo después de que algunos grupos abandonaron las playas para internarse en el altiplano. De sus sucesivos encuentros con los pueblos primitivos que tuvieron oportunidad de conocer en su camino resultarían los totonacas y, sobre todo, los toltecas, que tan importantantes resultarán en el transcurso del relato.

Parece ser que fueron los olmecas los que enseñaron a los pueblos hallados a su paso a construir pirámides, y que fueron impartiendo sus conocimientos según se desplazaban rumbo al centro del país. Ellos o sus discípulos levantaron las pirámides de Tepalcate y de Cuicuilco, muy elementales, sin adornos, y también la de Tlapacoya, al este de la capital de México. que sería la precursora de las grandiosas construcciones de Teotihuacan. 
Estos olmecas -o sus descendientes, porque los largos viajes no los realizaron en cuestión de semanas, sino que duraron muchos años- se desplazarían más tarde hacia la región oaxaqueña y entrarían en contacto con otro pueblo igualmente culto, pero dueño de un arte mucho más delicado y afiligranado que el suyo, que era elegantemente sobrio: 
el maya. De la unión de ambas razas en este lugar resultarían nuevas formas culturales -como las que pueden admirarse en Monte Albán- e individuos con facciones mongoles y mediterráneas. Fueron los zapotecas, entre los que dominaría la sangre oriental.

Los olmecas tenían costumbres egipcias

La pirámide de Cuicuilco. creada por un grupo de indígenas de la región discípulos de los olmecas, que no dominaban aún el arte de la arquitectura, sería sepultada hace unos diez mil años por la lava del volcán Xitle, en ocasión de hacer 
éste erupción. Pero lo más asombroso es que, al realizar recientemente excavaciones en la pirámide, apareció bajo la lava diez veces milenaria algo increíble: escarabajos de piedra semejantes a los fabricados por los egipcios.

Por otra parte, las primeras pirámides olmecas eran escalonadas, como la de Saqqarah, que se cuenta entre las más primitivas de Egipto y fue construida por el legendario Imhotep, de quien dicen las leyendas que llegó del oeste. Los centros ceremoniales creados por los olmecas recuerdan a los egipcios y en ellos se adoraba no a un solo dios, sino a varios. Esto podría demostrar que si alguna relación tuvieron los olmecas con los egipcios fue en tiempos anteriores al faraón Akhenaton, el reformador religioso que pretendió implantar el culto a un dios único.

Y, al igual que los egipcios, sintieron los olmecas gran afición por las matemáticas y la astronomía, que no se perdió en el curso de sus prolongadas correrías y supieron transmitir a sus alumnos. Así, la llamada fortah. za de Monte Albán, que se levanta a corta distancia de la ciudad de Oaxaca, tiene mucho de observatorio astronómico. Los rayos del sol que aparecen por encima de las montañas situadas al este iluminan en cierto momento del año -el día del solsticio de verano, posiblemente- el hueco que existe entre dos formas arquitectónicas, después de pasar bajo el dintel de una puerta cuya forma recuerda a la de la Puerta del Sol, en Tiahuanaco. Al ver esto, no hay más remedio que pensar en Stonehenge, donde el sol del 21 de junio asoma también por el dintel de un dolmen para iluminar la piedra de sacrificio central. Y a su vez, las pirámides de Monte Albán están construidas sobre otras creadas con enormes bloques de piedra que recuerdan a los edificios peruanos de Cuzco. ¿Otra más de las muchas coincidencias observadas?

Además, las leyendas de esta región se refieren a los olmecas diciendo que bajaron un día del cielo. Y lo mismo en Monte Albán que en la cercana Palenque y hasta en la lejana Tiahuanaco abundan las figuras que representan a seres humanos con aspecto de astronautas, así como objetos provistos de espirales que semejan llamas escapadas de un motor encendido. ¿Acaso los olmecas conocían el arte de volar en máquinas más pesadas que el aire? ¿Trajeron consigo, de su país de origen, tradiciones relacionadas con los hombres voladores?

Los olmecas viajaron incansablemente, como si persiguieran algo. ¿Buscaban el lugar donde esperaban recibir a los dioses que tiempo atrás prometieron regresar? ¿Iba a ser la ciudad ceremonial de Teotihuacan el punto donde los dioses descenderían finalmente? 
Esto de los vuelos en el México prehispánico y en otros lugares del continente, así como en la orilla opuesta del océano, es algo que debió ser muy normal en los viejos tiempos. De aquellos vuelos tal vez se conservaron tradiciones y costumbres, como la de los hombres voladores de Papantla, cerca de la pirámide del Tájín, que no pretenden imitar el vuelo de las aves, sino remedar el de unos aviadores antepasados de los que se perdió el recuerdo.

Los Atlantes de Tula, ¿estampa de unos aviadores?

Unos ochenta kilómetros al norte de la capital de México está Tula,antigua capital de los toltecas, lugar que los aficionados al arte prehispánico y a la historia deben por fuerza conocer. Y en especial los famosos Atlantes. Son unas estatuas de elevada estatura que en algún tiempo soportaron un tejado. Pero si no han tenido oportunidad de realizar el viaje, acérquese el estudioso de estos temas al Museo de Antropología e Historia y sabrá cómo son, exactamente. 
Les llamará la atención su porte majestuoso, y también su asombroso parecido con algunas figuras faraónicas: se mantienen los pies juntos, pegados los brazos al cuerpo, portando en la mano un objeto que recuerda a la cruz ansata tantas veces vista en los jeroglíficos y en las incripciones egipcias. Los cronistas del antiguo Egipto se referían a esta cruz ansata, también llamada ankh, con gran respeto.

Fue la diosa Sekhmet la que primero apareció con la cruz ansata en la mano. Era una diosa sumamente importante. que podría contarse entre los precursores del firmamento mitológico egipcio. Los antiguos la consideraban diosa de la guerra, y su esposo Ptah era el protector de las artes y de los hombres. Se ha querido identificar a esta Sekhmet con una diosa de la tierra, la Gea de los griegos, de la que se enamoró un personaje venido de los cielos. Y el hijo de ambos, que se llamó Nefertum, sería el prototipo de los seres mestizos resultantes del cruce de los señores del cielo con las hembras de la tierra.

Para los egiptólogos, la cruz ansata era una llave que abría las puertas a la inmortalidad. Y están en lo cierto en cuanto a que el ankh sea una llave. Pero no lo era del otro mundo, sino de algo material y de gran importancia. La cruz ansata era una herramienta. Obsérvese con todo cuidado y se verá que es fácil de agarrar y que por un extremo es puntiaguda, como si esa punta fuese a insertarse en un orificio. Así hacemos en la actualidad con la llave Allen cuando deseamos apretar una tuerca de dificil acceso, o con la llave de cruz cuando se quiere cambiar las bujías a un motor. Pues bien. esta cruz ansata tiene su equivalente en los Atlantes de Tula, que sostienen en la mano algo que parece herramienta, símbolo del poder que en algún momento sirvió para poner en marcha una nave voladora. En opinión del suizo Erich von Dniken se trata de una pistola de rayos, pero ¿acaso no resulta mucho más lógico suponer que simboliza la llave utilizada para abrir la puerta de una nave espacial o para encender el motor9

¿Conocieron los antiguos el arte de volar?

Claro que el objeto representado en la mano de los Atlantes -cada uno 
posee su propia llave- es el resultado de ciertos cambios sufridos a lo largo de los siglos por el ankh prehispánico. A los artistas que les tocó en suerte reproducir la llave no les cabía en la cabeza que una simple llave pudiese poner en marcha a un pájaro de fuego. Tenía que ser un objeto mágico, así que fueron adornando la llave y cambiándola de forma. Y lo mismo harían con el casco que cubre la cabeza a las figuras, y con las botas de aviador y con la caja que cargan sobre el pecho, que no representa a ningún par de brazos recogidos, porque éstos cuelgan a ambos lados del cuerpo, sino muy posiblemente a un pSracaídas o a un tanque de oxígeno.

En contra de la teoría extraterrestre, que con tanto afán ha defendido von Dániken, se iban a manifestar a fines de noviembre de 1975 dos técnicos aeronáuticos utilizando el más sencillo de los medios de transporte por el aire: un globo aerostático. El inglés Julian Nott y el norteamericano Jim Woodman se habían desplazado hasta la elevada llanura de Nazca, al sur de Lima. para demostrar sus palabras. Iban provistos de cientos de metros de tela impermeabilizada y de muchas ganas de echar a volar sobre las famosas líneas para demostrar dos cosas: primero, que los antiguos pobladores de Perú sabían volar en globo. Segundo, que lo hacían elevándose y aterrizando precisamente en aquel lugar.

Cosieron la tela hasta formar una enorme bolsa y construyeron una barquilla que ataron con cuerdas al único lugar del globo que había quedado abierto. Introdujeron aire caliente por la abertura y en cosa de un rato se irguió el enorme globo, alto como un edificio de siete pisos, para elevarse con los dos hombres a bor do 
Una vez arriba, volando sobre las misteriosas líneas de Nazca, los dos hombres recordaron que, si organizaron la aventura, fue para demostrar al mundo entero que los incas pudieron haber hecho lo mismo que ellos hacían ahora: fabricar un globo.

que es la cosa más fácil del mundo. Sólo es cuestión de dar con un sistema sencillo para fabricar el globo y llenarlo de aire.

En Europa eran conocidos los globos aerostáticos desde poco antes de la Revolución Francesa, cuando los hermanos Montgolfier, que eran fabricantes de papel, descubrieron por casualidad la propiedad que tiene el aire caliente de elevarse sobre el aire frío. Idearon un globo con el material que tenían a su alcance, así como un sistema rápido para llenarlo de 
aire caliente, y el 5 de junio de 1783 hicieron la primera prueba cerca de su casa, en Annonay. Resultó un éxito. La noticia del vuelo llegó a oídos de Luis XVI, quien solicitó una demostración ante sus ojos. en los jardines de Versalles. Tuvo lugar esta segunda experiencia el 16 de diciembre. 
El nuevo modelo contaba con una canasta ligera en cuyo interior fueron dispuestos varios animales domésticos. Ascendió el globo rápidamente y fue llevado por el viento un largo trecho, hasta que el aire se en- frió. Cayó a corta distancia, en el bosque de Vaucresson. Quedaba así demostrado un principio fisico y se iniciaba la era de los vuelos en globo. 
Año y medio más tarde, el 7 de enero de 1785, el francés Jean Blancard y el inglés John Jeifries atravesaban el Canal de la Mancha, y para 1804 el fisico Joseph Gay-Lussac recorrería los ciento veinte kilómetros que separan París de Ruán y alcanzaría la increíble altura de 7 016 metros, proeza que le proporcionó gloria, pero también desagradables hemorragias nasales. 
No había manera de dirigir aquellos vuelos 
En el mes de agosto de 1978, tres norteamericanos lograron salvar, a bordo del globo Double Eagle, la distancia que separa a Estados Unidos de Francia. Los ayudaron en su vuelo los vientos y la buena suerte, pues antes que ellos habían intentado lo mismo diecisiete aeronautas y ninguno tuvo suerte. Incluso algunos de ellos desaparecieron para siempre, al perder aire el globo o arrastrarlos una corriente traicionera.

Negar a los incas la posibilidad de fabricar globos con las telas que sabían fabricar, de gran resistencia, sería absurdo. Pero, si volar en globo resulta la cosa más sencilla del mundo, ¿acaso hubiesen concedido a sus dioses la categoría de tales de haber echado mano de un sistema tan vulgar? Además, resulta dificil aceptar que un simple globo pueda volar una larga travesía por los Andes, tan peligrosos por sus fuertes corrientes, y mucho menos atravesarlos y llegar a lejanos países. Dirigir un globo es complicado y aventurado -puede salir una vez bien la aventura y puede terminar en muchas ocasiones en desastre-, ademas de que mantener el aire caliente todo el tiempo es más complicado de lo que pudiera creerse.

¿Iban los incas a fabricar globos para viajes cortos, sin saber si alcanzarían la mcta, utilizando las pistas de Nazca para despegar? Un globo 
puede elevarse desde cualquier sitio,con tal de que no haya obstáculos en un radio de cien metros por lo menos. Tampoco necesita una pista rectilínea para descender. Al igual que los helicópteros, sólo precisa de un lugar circular y no rectilíneo, como sucede con los aviones, que aterrizan deslizándose. ¿Vamos a suponer ahora que en las pistas de Nazca no aterrizáron globos, sino aviones semejantes a los actuales? La respuesta es negativa.

En primer lugar, resulta imposible despegar o aterrizar aviones en Nazca, puesto que las pistas lo son únicamente de nombre. Aunque son largas y derechas como las de un aeropuerto moderno, parecen construidas por niños que quisieron jugar a los ingenieros, O por seres de un pueblo primitivo, de escasos recursos, que quisieran invitar a alguien a descender en su nave voladora. Carecen estas pistas de una superficie lisa. Son terriblemente rugosas y desiguales, impropias para bajar en ellas un avión. Pero no elimina esto la posibilidad de que existiesen aeronaves en el pasado, para vuelos exclusivamente locales o transatlánticos. Y han aparecido pruebas al respecto, que algunos expertos consideran decisivas.

El planeador que hallaron en Egipto

En una tumba cercana a la pirámide de Saqqarah, en Egipto, fue descubierta en 1898 una curiosa figurita de madera con forma de pájaro. La llevaron al Museo de El Cairo, le dieron el número de catálogo 6347, la definieron como simple objeto de culto -como harían cuarenta años más tarde en Bagdad con una pila eléctrica antiquísima- y se olvidaron de ella. Quedó perdida en algún cajón, con todo y su etiqueta pegada. Pero en 1969, un científico egipcio halló la pieza por casualidad y se dio cuenta de que no era cualquier cosa.

El Dr. Jalil Messhira pesó el pájaro de madera, lo midió e hizo algunos croquis que mostró a varios expertos en aeronáutica, sin decirles nada acerca del lugar donde fue hallado. La respuesta fue inmediata: 
aquella figura no pertenecía a un ave, porque ninguna tiene las alas 
-tan derechas y un timón en la cola. Más parecía modelo a escala de un planeador, construido tal vez por un aficionado al aeromodelismo. ¿Estaban en lo cierto?

El Dr. Messhira informó de su descubrimiento al Dr. Mohammed Gamal el Din Mujtar, ministro de cultura de su país, y solicitó permiso para iniciar la búsqueda de otros objetos similares y de reunirlos para presentar una exhibición, única en el mundo. El 23 de diciembre de 1971 estaba integrada ya una comisión dirigida por el Dr. Henry Riad, director del Museo de El Cairo, y el 12 de enero siguiente se inauguraba la exposición más extraordinaria de los últimos tiempos, formada por modelos a escala de aviones del antiguo Egipto, catorce en total.

¿Demostraban los catorce modelos que los egipcios conocían el arte de volar en aviones y que no fueron los hermanos Wright los primeros en lanzarse al espacio en una máquina más pesada que el aire? ¿Eran aquellos modelos copia de otros que se habían conservado desde los tiempos anteriores al cataclismo universal y le habían concedido la importancia que tenía todo lo relacionado con los señores del cielo? ¿Solamente en Egipto existían modelos a escala de naves voladoras, de características aerodinámicas tan increíblemente perfectas? Solamente hubo respuestas para la última de estas preguntas. En el famoso Museo del Oro, que se encuentra en Bogotá se conservan unos modelos igualmente sorprendentes, que no son de madera como los egipcios, sino de oro macizo.

Los aviones colombianos y otros objetos de culto

Unos técnicos estadounidenses del Instituto Aeronáutico de Nueva York habían tenido ocasión de estudiar algunas piezas del museo -consideradas también objetos de culto- y declararon que las proporciones de las mismas coincidían con las de un caza a reacción del tipo F-l02, utilizado por las fuerzas aéreas norteamericanas. ¿Alguien e ocupó de reproducir a escala un moderno avión, para colocarlo en el museo y burlarse de los ingenuos visitantes? Ni mucho menos, porque las piezas estaban en el Museo del Oro desde mucho antes de ser diseñado este tipo de avión y, por otra parte, existía la plena seguridad de que fueron hallados en unas excavaciones en la vecina zona arqueológica de San Agustín. ¿Se trataba de una simple coincidencia? También tuvo que ser rechazada esta posibilidad, porque no era el único caso conocido en el mundo. Además de los planeadores egipcios estaba el famoso pebetero olímpico de México.

Cuando, en ocasión de los XIX Juegos Olímpicos celebrados en 1968 en la ciudad de México, una atleta encendió el fuego olímpico en el pebetero, nadie le dedicó la menor atención a aquel objeto hallado en Tiatelolco y cuyo original se encontraba en el Museo de Antropología e Historia. Que también había sido catalogado como objeto de culto. Pero un año más tarde, algunas personas más observadorasE volvieron a acordarse del objeto de culto, gracias a un acontecimiento de suma importancia, tal vez el más trascendental en la historia de la humanidad desde que Cristóbal Colón arribó al Nuevo Mundo.

Las pantallas de televisión mostraron en toda la Tierra, el 20 de julio de 1969, el momento preciso en que los cosmonautas Neil Armstrong y Edwin Aldrin pisaban por primera vez el suelo de la Luna, mientras su compañero Collins. seguía dando vueltas al satélite, en espera de recogerlos e iniciar el viaje de regreso a la Tierra. Esta operación se realizó el lunes 2 1 de julio, y el jueves 24 arribaron los tres hombres a nuestro planeta, sanos y salvos. Días más tarde, algunos interesados en la maravillosa aventura espacial cayeron en la cuenta de algo que no todos supieron observar antes.

El módulo de servicio del Apolo, una vez que se hubo separado del módulo de mando, resultaba asombrosamente igual al pebetero de Tlatelolco, con una sola diferencia. El 
artista desconocido que construyó el pebetero colocó, a manera de patas, un triple escape, semejante al de la nave que aterrizó alguna vez, hace Cientos O miles de años, lanzando fuego y humo. Y en las tres toberas, el artista añadió unas puntas afiladas que no eran otra cosa que las llamas lanzadas por el artefacto en el momento de despegar. La tobera de escape del módulo norteamericano era, en cambio, más sencilla.

¿Tuvieron ocasión de contemplar los artistas de Egipto y Colombia. lo mismo que los de México. las prodigiosas naves que representaron de manera tan delicada? ¿Realizaron su obra sin saber lo que hacían. siguiendo las instrucciones de los sacerdotes. poseedores de información sobre las naves resplandecientes llegadas del cielo, porque la habían recibido de sus antecesores, testigos de aquelbs arribos? ¿Son 'los casos mencionados, que tienen que ver con los hombres 'voladores, los únicos conocidos en México y en el resto del continente americano? 
Sin tardar mucho, veremos que los ejemplos son más numerosos de lo que podría creerse.

¿CUAL FUE LA PATRIA DEL HOMBRE BARBUDO?

Lo mismo Francisco Pizarro en el Perú de los incas que Hernán Cortés en tierras del Anáhuac conocieron sin tardar mucho dos leyendas, asombrosamente semejantes. Se referían ambas a un ser barbudo y de tez clara, sumamente sabio y humanitario. que arrihó muchísimos años antes para impartir sus enseñanzas. Aquel ser extraordinario era conoci378 do como Quetzalcóatl entre los azteca y como Kukulcán entre los mayas, así como lo llamaron Bochica y Kon Tiki en el continente sudamericano. Se ignora si estos nombres correspondían a una sola persona o si debieran atribuirse a un grupo de hombres de características casi iguales, que llegaron todos del lugar por donde asoma el sol en las mañanas y partieron un día en la misma dirección, con la promesa de regresar un día.

¿Cuál era ese lugar misterioso? 
Atlante, mediterráneo o fraile irlandés

En tiempos de Hernán Cortés. los conquistadores españoles sólo en casos muy aislados mostraron interés por averiguar el origen de Quetzalcóatl. Lo importante era aceptar que, gracias a aquel desconocido individuo, habían podido conquistar unas tierras y un pueblo que, de otra manera, los hubiera destruido a ellos. Pero pasaron los años y comenzó a despertar el interés por el misterioso ser barbudo.

El coronel James Churchward, autor de varios libros sobre la tierra de Mu que obtuvieron un gran éxito a comienzos del presente siglo, afirmaba que Quetzalcóatl llegó a México hace unos treinta y cinco mil años. Procedía. como es lógico suponer, del hundido continente del Pacífico. Tuvieron que pasar algunos años más para que cieri,os historiadores, provistos de mayor documentación que el inglés, lanzaran nuevas hipótesis. 
Otro inglés, Harold T. Wilkins, diría en 1950 que Quetzalcóatl nació, muy posiblemente, en la Atlántida, y que se presentó en las costas de México hace unos diez mil años. Su afirmación la respaldó en 1960 el francés Marcel F. Homet. Pero otros investigadores harían caso omiso de la Atlántida para fijar la patria de Quetzalcóatl en el extremo oriental del Mediterráneo, donde vivían pueblos sin barba como los egipcios y pueblos con barba como los persas y los caldeos, de origen ario.

Entre los partidarios del origen mediterráneo de Quetzalcóatl se encontraba el antropólogo norteamericano Hyatt Verrili. De acuerdo con unos textos descubiertos en Caldea sugería la posibilidad -1 cual demostraba que este hombre era sabio de verdad, al no comprometerse- de que el verdadero nombre del barbudo fuese Naram-Sim. oficial en la corte de Babilonia, quien hace más de cuatro mil años recibió de su soberano Sargón la orden de organizar rápidamente una expedición al otro lado del océano.

En opinión de la arqueóloga norteamericana Constance Irwin, Quetzalcóatl fue un navegante fenicio que arribó a América en el siglo vii antes de Cristo. Y para su compatriota L. Taylor Hansen, el viajero pertenecía al pueblo esenio y tuvo ocasión de contemplar la Crucifixión de Cristo. razón por la cual se apresuró a abandonar unas tierras donde tan mal se trataba a Dios y fue a enseñar las palabras sagradas a otro lugar. Este mismo Hansen pensaba que Quetzalcóat l y santo Tomás pudieron ser una misma persona.

Sin abandonar el Mediterráneo oriental, existe la posibilidad de que Quetzalcóatl fuese un cretense que logró abandonar la isla de Creta en ocasión de la pavorosa erupción del volcán de Thera, hace treinta y cinco siglos, y llegó un día a México, por casualidad o porque algo sabía acerca de unas tierras situadas al otro lado del océano. Tal es la opinión del francés René Fouéré, quien dirige en París una revista sobre el fenómeno OVNI.

Los historiadores británicos son partidarios, en cambio, de declarar que unos frailes irlandeses viajaron en los primeros tiempos de la Edad Media hasta Islandia, y que muy bien pudieron desviarse de la ruta para alcanzar el continente americano, como le sucedió a los vikingos. O también pudo ser el legendario san Brendano, quien navegaba en una isla flotante, según dicen las leyendas. Al parecer, los irlandeses tenían conocimiento de la existencia de unas lejanas tierras cuyo nombre era H' Brasil. Este nombre, que es muy anterior al descubrimiento de Brasil por los portugueses, significa muchas cosas quiere decir islas biena 
venturadas, país rojo y también isla de hierro. ¿Llegaron hasta el continente americano los frailes, o solamente hasta las Canarias, llamadas bienaventuradas en las leyendas y cuya isla más occidental es llamada de Hierro, precisamente?

¿Anduvieron de por medio Moisés y los templarios?

Otra hipótesis sumamente interesante, aunque poco digna de fe debido a la falta de coincidencia de las fechas. sería lanzada por un francés. Decía el historiador Pierre Carnac 
-autor de un libro que defendía los viajes de vikingos por el océano Pacífico y por todo el continente americano- que, a partir del momento en que Felipe IV el Hermoso, rey de Francia, mandó quemar a Jacobo de Molay, gran maestre de la orden Templaria, los sobrevivientes emprendieron la huida al continente que Colón todavía no había descubierto.

La orden de los Caballeros del Temple había sido fundada en Tierra Santa en 1119 y en muy pocos años logró amasar inmensas fortunas. Al perecer su jefe en la hoguera dos siglos después de su fundación, los bienes templarios pasaron a poder de la Corona francesa. Pero no pudo Felipe quedarse con toda aquella fortuna ni asesinar a los templarios, porque algunos huyeron, en opinión de Carnac, en navíos que zarparon del puerto de La Rochela.

Los historiadores Juan de Torquemada, Toribio de Motolinia, López de Gómara y Chimalpahín mencionarían la llegada al México prehispánico, a fines del siglo xiii, de unos extranjeros de tez clara y barba, que traían unos extraños conceptos reli380 giosos. Los códices Vaticano y Tellerianu

se refieren a estos misteriosos personajes, que recibirían el nombre de Tecpantlaques. ¿Fueron éstos los templarios llegados a América?, se preguntaba el historiador francés. 
Estos Tecpantlaques. palabra que significa «gente del templo», formaban un grupo numeroso y estaban integrados en tres categorías: los nonoalcas, que formaban el núcleo mayor y, por su lenguaje incomprensible y su condición humilde eran conocidos también como los mudos. Sólo se manifestaban en presencia de sus superiores y. además de artesanos y cultivadores, fueron ardientes defensores de la figura de Quetzalcóatl. Los teolicues. o mensajeros de los dioses. decíanse originarios del sol naciente. Por último, los tiacochalcas eran los individuos más nobles, que no trabajaban ni estaban obligados a pagar impuestos.

Las tres categorías de los Tecpantlaques recuerdan a las que integraban la orden templaria. Eran éstas: 
los hermanos de la orden, de condición semejante a la de los nonoalcas; los capellanes, comparables a los teotlicues: y los caballeros, o soldados del templo, equivalentes a los tlacochalcas.

Si esta teoría resulta inaceptable para el lector, ¿qué decir entonces de otra que pretende identificar a Quetzalcóatl nada menos que con el patriarca Moisés? Quienes defienden esta idea dicen que el largo periodo transcurrido, de acuerdo con el Exodo, en el cual nada se sabe de Moisés, es porque viajó a América -igual que Jesucristo se desplazaría a la Cachemira indostana para aprender las religiones orientales-, donde quiso enseñar la religión de un solo dios, así como numerosas costumbres egipcias. Porque Moisés, ya se dijo, 
debió ser egipcio de nacimiento, aunque era dueño de una frondosa barba porque sus antepasados llegaron a Egipto de otro lugar, tal vez de Siria. Tal vez Moisés tuvo que luchar contra los partidarios de las viejas costumbres de los nativos, que eran sanguinarios y adoraban a varios dioses, entre los cuales se encontraba Tezcatlipoca.

¿Quién fue Quetzalcóatl en realidad?

Decía fray Juan de Torquemada, con base en lo que había leído y escuchado, que Quetzalcóatl fue un sacerdote de Tula, de barba negra, rostro pálido y amplia frente. Francisco Javier Clavijero, autor de una magnífica Historia de México, opinaba que aquel ser excepcional era experto en el arte de fundir y alear metales nobles, arte que enseño un día a los toltecas. 
Fue Fernando de Alva Ixtlixóchitl el que se refirió al viaje de regreso de Quetzalcóatl a la tierra de su padre, el país rojo llamado Tlapallan que se encontraba donde nace el sol. Añadiría, sin dejar de perder de vista las leyendas que había tenido ocasión de conocer, que este Quetzalcóatl gobernó con sabiduría a los toltecas. prohibió los sacrificios y enseñó a labrar la piedra y a iniciar una reforma religiosa. Pero fue esto último lo que perdió al hombre barbudo. No todos sus súbditos eran partidarios de cambiar las cosas. Quetzalcóatl sufrió una fuerte oposición y tuvo que huir, finalmente, mientras el imperio era invadido por ciertos chichimecas venidos del norte, que carecían de cultura y de tradiciones. Más parecían descendientes de los mongoles, y no eran poetas, sino guerreros crueles.

Fueron abandonadas las enseñanzas del barbudo y se adoptaron las costumbres de los invasores -que podrían identificarse con la figura de Tezcatlipoca, enemigo encarnizado de Quetzalcóatl. es decir, de la civilización-. Sin embargo, vivió años más tarde un rey tolteca chichimeca que sintió gran simpatía por Quetzalcóatl, sin darse cuenta de que a causa de su noble gesto crearía más tarde muy serios problemas a los historiadores que se ocuparían de él. El nombre de este soberano era Ce Acatl Topiltzin, quien quiso identificarse con la figura de Quetzalcóatl a pesar de que jamás tuvo nada que ver con el hombre barbudo.

El padre de este Ce Acati Topiltzin había establecido la capital de su imperio en Cnlhuacan, muy cerca del Huixachitian -ahora lo llaman cerro de la Estrella- y había tomado 
por esposa a cierta Chinalma, a quien vio un día paseando desnuda. Sufrió tal indignación el pudor ofendido de Mixcoatl que le disparó éste varias flechas a la hembra. Ninguna dio en el blanco.

Supuso entonces el soberano que la joven era en realidad una diosa y se enamoró de ella. Sólo así podía explicarse su falta de puntería. La tomó por esposa y engendró en ella al que suponía sería su heredero. Pero el rey fue asesinado antes de que transcurrieran nueve meses. La atribulada viuda murió poco después de dar a luz a su hijo Ce Acatl Topiltzin -lo cual parece demostrar que nada tenía de divino, como no fuera su belleza, y que la mala puntería de Mixcoatl lo era de verdad-, quien se vio de pronto huérfano, solo y desamparado en la vida. 
Sin embargo, como había sucedido con tantos héroes de la antigüedad, que lograron superar el terrible inconveniente de carecer de padres, el pequeño creció y, al alcanzar la edad adulta, mató al usurpador y se convirtió en rey para añadir más tarde a su nombre de por sí largo el de Quetzalcóatl.

Una decisión que iba a resultarle cara

A muchos súbditos no les agradó la idea de cambiar de dioses. Ni tampoco les agradó el rey. Quetzalcóatl era el prototipo de las virtudes más aburridas que conoce el hombre: resignación, amor al prójimo, abstinencia y pasividad. Los chichimecas preferían diversiones más movidas, como cazar, luchar contra otros pueblos, ofrecer sacrificios, dejar que la sangre corriese.

Cierto Tezcatlipoca ofreció al soberano el famoso vaso de pulque, con la esperanza de corromperlo. Y lo consiguió. Uno se pregunta cómo es posible que todo un rey desconozca las propiedades del pulque, pero Ce Acati debía ser una de estas dos cosas: o un caso aparte o un extranjero ignorante de las propiedades del maguey.

Ebrio como estaba entonces, se atrevió a seducir a una sacerdotisa virgen de verdad. Según la leyenda era su propia hermana. Pero tal vez sea una confusión de los cronistas, visto que este hombre consideraba hermanos y hermanas a sus semejantes. ¿No recuerda este episodio al de Osiris sosteniendo relaciones sexuales con su propia hermana Isis? De resultas del bochornoso incesto, el rey tuvo que abandonar el país tolteca. Y es aquí donde se presenta la primera confusión en torno a esta historia inverosímil.

Dice la leyenda que este hombre barbudo se dirigió a Tlapallan, patria de su padre, a bordo de una balsa de serpientes, transfigurado en el lucero del alba. ¿Qué tenía que ver entonces Mixcoati en esta historia? Otra versión informa que el rey destronado emprendió vergonzosa huida, seguido por los cortesanos que le eran fieles, en una especie de éxodo que recuerda al bíblico. Llegó a Cholula y enseñó en esta ciudad los misterios iniciáticos a los sacerdotes locales y también a levantar pirámides. Siguió camino a Yucatán, donde edificaría el templo de Chichen-Itzá dedicado a la serpiente sagrada y sería rebautizado por los mayas del Nuevo Imperio con el nombre de Kukulcán.

Abandonó el país, cuando lo juzgó oportuno, desde un punto que coincide con la actual ciudad de Coatzacoalcos, en el límite meridional del estado de Veracruz, a bordo de un navío maravilloso llamado Xicoatl.

Pero siguió pendiente de aclarar el misterio de la verdadera personalidad del hombre barbudo. ¿Fue su padre un habitante de la misteriosa Tiapallan, que nadie sabe dónde se encontraba? ¿No nació en Tlapallan. sino en el monte Tepozteco, como afirma otra leyenda, y su ¡iadre se 
llamaba Mixcoatl? ¿Adoptó el fallido reformador religioso el nombre de Quetzalcóatl movido por una intensa admiración que le resultaría fatal, y nada tenía que ver con el verdadero barbudo? ¿Y cuál pudo ser el verdadero nombre de Quetzalcóatl, el primero, que sería así llamado por los habitantes del México prehispánico. testigos de la manera casi milagrosa 
en que arribó a sus costas?La palabra Quetzalcóatl no debía referirse a un hombre, sino a las características más relevantes de un grupo de hombres y significa serpiente con plumas que viene del mar, como cualquier estudiante de primaria sabe. Esta palabra podría aplicar- se a un navío impulsado por velas semejantes a las de mariposa. Con justa razón darían los teotihuacanos tanta importancia a las mariposas, e incluso construirían un Papaloti para rendir en su interior homenaje de adoración a Quetzalcóatl.

Esta palabra Quetzalcóatl tendría su equivalente entre lo aztecas, que lo llamaron Ehecatle, dios del aire, y también Nanipahuati, dios de los vientos, y Tlauicaltepecutli, señor del lucero del alba. ¿No sugieren estos nombres dados a un mismo ser -o a un conjunto de seres semejantes entre sí- la sensación de movimiento? 
Una figura que aparece en el códice Florentino muestra aQuetzalcóatl en el momento de su partida. Está provisto de un uniforme y de un casco. Y a corta distancia se encuentra la nave a bordo de la cual partirá, que tiene forma esférica o de disco. Como los famosos ovnis tantas veces mencionados en los últimos treinta años en el mundo entero.

EL ENIGMA DEL COSMONAUTA DE PALENQUE

Un cuarto de siglo ha transcurrido desde que el Dr. Alberto Ruz Lhuillier. arqueólogo mexicano de fama mundial, descubrió la tumba de Palenque en circunstancias por demás interesantes. En 1949 se había fijado en unas manchas circulares, doce en total, que destacaban en el suelo, en lo alto del Templo de las Inscripciones, y decidió averiguar si eran parte de un motivo decorativo o tenían que ver con algo desconocido.

Quedó convencido de que se trataba de cabezas de clavos de piedra, y procedió a quitarlos de su sitio. Pudo levantar entonces una losa de piedra bajo la cual se abría un pasaje aparentemente profundo. Prometía ser la tarea tan ardua y delicada que el Dr. Ruz y sus colaboradores procedieron a partir de aquel momento con suma lentitud y cautela. Aquel año se limitaron a limpiar los primeros veintitrés peldaños del pasaje descendente, y el siguiente fueron veintidós, hasta que llegaron a una plataforma situada a un tercio de la distancia de la base. 
En 1952 se encontraban los arqueólogos muy cerca de la meta, ante un muro de gran dureza que debieron horadar -como le había sucedido a Howard Carter treinta años antes en la tumba de Tutankamón- y pudieron penetrar en una antecámara, al final de la cual toparon con una losa vertical, de forma triangular.

Una aventura más fantástica que ninguna otra conocida

Howard Carter y su jefe y patrocinador Lord Carnarvon sabían qué iban a encontrar en la tumba del Valle de los Reyes: la momia del faraón Tutankamón. Pero no podían decir lo mismo Alberto Ruz y sus compañeros. Les esperaba detrás de aquella losa triangular un verdadero enigma. En la pequeña antecámara habían hallado seis esqueletos de adolescentes, teñidos de rojo los huesos, defor mados los cráneos y con incrustaciones en la dentadura, lo cual significaba que habían pertenecido en vida a la nobleza maya. Eran cinco varones y una muchacha, que debieron ser sacrificados antes de cumplir los veinte años. Pero, ¿a quién fueron sacrificados? 
Quitaron de su sitio la losa triangular y penetraron por el hueco hacia un mundo increíble. Y en aquel momento nació la leyenda de Palenque. La cámara principal del templo tenía unos nueve metros de longitud y cuatro de anchura, y sus paredes se unían en la punta formando una bóveda ojival.

Los muros estaban cubiertos con dibujos de colores que representaban a nueve sacerdotes portando cada uno un bastón de mando con figuras de serpientes.

Pero la mayor de las sorpresas esperaba a los arqueólogos en el centro de la cámara. 
Era un gigantesco sarcófago de piedra, cubierto con una losa de casi un pie de grosor, esculpida toda ella con unos dibujos maravillosos. No había duda de que debajo de la losa estaban los restos del huésped de la tumba, en cuyo honor debieron ser inmolados los seis jóvenes. Fue, posiblemente, un personaje importante. Había que ver aquellos restos. Pero no fue nada sencillo levantar la losa, porque era muy pesada y apenas había espacio para introducir grúas que facilitasen la tarea. Se logró moverla, por fortuna, y los impacientes arqueólogos se encontraron con lo que con tanto afán habían buscado.

Era un esqueleto, perteneciente al sexo masculino, que debió ser envuelto a la hora de su inhumación en un sudario de color rojo del que nada quedaba. Sólo restos de tinte, que impregnó los huesos. Vieron una rica máscara hecha con docenas de pequeños fragmentos de jade, con un par de ojos de conchas y obsidianas.

¿En qué momento de la historia fue enterrado el huésped de la tumba de Palenque? Tal vez fue la primera pregunta que se hicieron los arqueólogos, y a ésta siguieron otras. ¿Fue levantado el edificio en torno a la sepultura, como debió suceder con algunas pirámides egipcias? ¿Sirvió de última morada a un soberano ma.ya, a un sacerdote ilustre o a un noble cortesano? Resultaría dificil contestar en aquel momento a tantas preguntas de manera clara y decisiva, en razón de ciertas contradicciones ob- servadas.

Se pensó qu el ser misterioso enterrado en la tumba era el mismo que un artista desconocido representó en la lápida: un sacerdote muerto hacia el siglo vii de nuestra era, de cuyo vientre surgía una cruz que lo precedía en su viaje místico al cielo. Otros entendidos en la materia manifestaron su inconformidad al instante.

Aquel personaje no era ningún sacerdote, sino una sacerdotisa, porque sólo una mujer puede extender los pies de manera tan singular, como una bailarina. 
Años más tarde estalló la primera bomba, lanzada por un científico soviético que había llamado ya la atención con ciertas opiniones de verdad escandalosas para la época: la exploSión de Siberia, que tuvo lugar a comienzos del presente siglo, no fue causada según este científico por un vulgar meteorito, sino por la explosión de una nave espacial extraterrestre movida por reactores termonucleares.

¿De verdad podría decirse que representaba a un cosmonauta?

Alexander Kazantzev no era ningún advenedizo en el campo de la ciencia, sino un científico de fama internacional, que examinó unas copias de la lápida de Palenque y declaró que, en honor a la verdad, aquella imagen era la de un piloto a bordo de su nave artísticamente estilizada. No había en ella ningún sacerdote a punto de realizar un viaje místico al cielo, ni árbol de la Vida, cruz o flores de maíz. La realidad era muy diferente.

La postura del personaje central se asemejaba de manera muy sospechosa a la adoptada en nuestros días por los astronautas dentro de la cápsula espacial. Es la más apropiada para resistir la enorme aceleración inicial del cohete en el momento de ser lanzado al espacio. Los cabellos del presunto piloto, añadiría el ruso, parecen flotar a causa de la ingravidez. y lo mismo sucede con el resto de la fi- gura.

Por otra parte, frente a su rostro puede verse un objeto cuya utilidad no había sido determinada, pero que en opinión de Kazantzev era el dibujo estilizado de la mascarilla de oxígeno utilizada por el piloto espacial. Esta opinión sería muy pronto compartida por un buen número de 0v- niólogos, que aportarían a la explicación su granito de arena. Por ejemplo, los franceses Guy Tarade y André Millou dirían que el ser desconocido porta un casco cubriendo su cabeza y dirige la mirada hacia la punta de la nave porque desea ver el rumbo seguido durante el vuelo. Y en cuanto a las manos, ¿no parecen estar manejando los controles del aparato?

Por si esto fuera poco, en la punta de la nave aparece un quetzal, ave que simboliza el cielo en opinión de los arqueólogos serios, pero que podría representar también la facultad del objeto ocupado por el personaje para elevarse en el aire. Por otra parte, afirman quienes han querido desentrañar el enigma de la figura, que hay tres receptores en la nave, para acumular energía, así como tres series de condensadores, al frente a los costados del piloto. A su vez, el motor tiene su sistema propulsor bajo el asiento, con las dos toberas de escape anexas, que pueden reconocerse por las llamas despedidas en la parte inferior de la astronave.

Llegó a continuación un ingeniero norteamericano, Hugh Harleston. a realizar otro estudio a fondo del cosmonauta de Palenque, que resumió en un informe presentado en marzo de 1969 a la NASA. Consistía en dieciocho notables semejanzas halladas entre la nave representada en la lápida de Palenque y una cápsula espacial contemporánea. Además de las mencionadas, las semejanzas incluían el cinturón de seguridad, el tablero de a bordo y el micrófono, además de otros detalles menores.

Se ha venido contemplando por espacio de veinte años el bajorrelieve de la lápida, pero ha quedado pendiente de aclarar un enigma sumamente obvio: si representa la losa a un cosmonauta, ¿a quién pertenecen los restos hallados en la tumba? 
Dudas acerca de que perteneciese al pueblo maya

Lo mismo Guy Tarade que André Millou -quienes habían declarado también que los jeroglíficos que rodean a la lápida son un mensaje de las estrellas relacionado con la persona sepultada en la tumba- declararían que los restos no pertenecen a ningún ser humano nacido en la Tierra, sino a alguien que vino del cosmos. Estas palabras no coincidirían con las de Pierre Honoré, autor de un interesante libro sobre los dioses blancos de América: el difunto pudo ser el propio Kukulcán, equivalente maya de Quetzalcóatl. Diferían los pareceres, pero todos parecían coincidir en este punto: que el huésped de Palenque no perteneció al pueblo maya. Fue un extranjero.

Los primeros en estudiar los restos habían sido los antropólogos mexicanos Eusebio Dávalos y Carlos Romano, quienes se percataron al instante de una extraordinaria característica del hombre de Palenque: su estatura era veinte centímetros superior a la media de los mayas. ¿Acaso se trataba de un caso de gigantismo glandular. o aquel ser pertenecía a una raza que no era la indígena?

Muy poco fue lo que pudieron hacer los dos científicos, porque los huesos se encontraban en pésimo estado, tal vez a causa de la extrema humedad que reina en la jungla chiapaneca, que todo lo destruye. Después de Dávalos y Romano, unos científicos norteamericanos realizaron otro estudio de los huesos, pero jamás dieron a conocer los resultados obtenidos. Como si no les interesase hacerlos del dominio público. O como si proclamar la verdad fuese a ocasionar problemas a la ciencia histórica. de por sitan quebrantada.

Si determinaron por el método del carbono 14 la fecha en que falleció el desconocido, no lo dijeron. ¿Era por que no coincidía con el año 680 de nuestra era, aproximadamente, que fue el de la construcción del Templo de las Inscripciones? Pero, aunque nadie mostraba intenciones de aclarar el misterio que rodeaba a los huesos, poseían éstos detalles reveladores, que saltaban a la vista.

Por ejemplo, ni uno solo de sus dientes presentaba las mutilaciones tan en boga entre los nobles mayas, ni tampoco pudieron apreciarse en su cráneo las deformaciones que, desde su niñez, sufrían quienes pertenecían a este pueblo maya. 
A cambio de esto, nada se ha descubierto acerca de los cabellos del misterioso ser, que hubiera aclarado muchas cosas, pues es sabido que suelen persistir largo tiempo después de que la materia orgánica ha desaparecido. Se conocen muchos casos de restos humanos, aparentemente muy anteriores al de Palenque. de los cuales se han encontrado cabellos.

¿Por qué han aparecido tantos pelirrojos en América?

Se regresará más tarde al tema de los desconocidos de cabellos rojos, pero se dirá ahora que cerca de la población de Lovelock, Nevada, se hallaron en 1912 restos de unas momias que conservaban los cabellos rojizos, y cuya estatura era sumamente elevada. La tribu de los piules conserva aún leyendas, sobre aquellos seres gigantescos, y dicen que se alimentaban de carne humana. Tenían los pelirrojos la costumbre de abrir unos hoyos para que en ellos cayesen los indios cuando salían de noche a cazar. Añadía la leyenda que los gigantes mataban a sus víctimas para devorarlas. Los indios se pusieron de acuerdo un día para acabar 
con aquellos peligrosos enemigos.

Algo por el estilo harían en la isla de Pascua los llamados orejas cortas, de origen polinesio, que asesinaron a sus verdugos los orejas largas de origen desconocido, cuyos cabellos eran rojizos. En esta isla del Pacífico tan llena de misterios, se yerguen unas monumentales cabezas de piedra volcánica, que en tiempos lejanos tuvieron unos rodetes de color rojo en la parte superior. Representa el color rojo a los cabellos de quienes sirvieron de modelo al artista escultor.

En las cuevas de Paracas, situadas en la costa peruana, han sido encontradas unas momias de nobles pobladores de la región, anteriores a los incas, que conservan todavía cabellos de color rojo. Este mismo color es el de los cabellos de numerosas momias de faraones y altos dignatarios de la corte egipcia, perfectamente bien conservadas a pesar del largo tiempo transcurrido desde su muerte. Ejemplos de estos son los cabellos de los faraones Ramsés II, Sesostris y hasta del joven Tutankamón, que fue pelirrojo como algunos miembros de sú familia. 
Pero el desierto de Nevada, las cuevas de Paracas y las tumbas egipcias se encuentran en regiones del planeta terriblemente secas, donde el clima ayuda a conservar los cuerpos. Palenque, en cambio, se encuentra en un lugar húmedo y cálido, en medio de la selva tropical.

Es natural que los restos humanos no se conserven en condiciones tan admirables como en los lugares mencionados. Pero sucede que, así como el hombre de Palenque se encuentra en espantosas condiciones a pesar de haber sido enterrado al abrigo de la intemperie, los seis esqueletos de la antecámara, que deberían estar mucho peor conservados, están mejor que el huésped de la tumba principal. ¿No es esto muy extraño?

¿En qué año murió el hombre de Palenque?

La única explicación posible sería que el desconocido hubiera múerto mucho, muchísimo antes que los seis adolescentes. Pero esta explicación conduciría al instante a otras preguntas igualmente inquietantes. Si el hombre de la cámara murió antes que los adolescentes, ¿por qué se encuentran en la tumba los restos de estos últimos? ¿Sucedió que, al igual que en la actualidad se quitan las flores marchitas de una lápida para cambiarlas por otras nuevas, hubo sacrificios cada varios años, hasta que en algún momento de la historia se abandonó tan curiosa práctica y no se quitaron ya los cuerpos de los últimos sacrificados? ¿O acaso los restos del hombre de Palenque reposaban en el lugar desde hacía más tiempo del que se creía, tal vez desde hacía varios siglos, y en el año 680, cuando se levantó el elegante templo sobre su pequeña tumba, se sacrificaron por primera y única vez a las seis víctimas escogidas?

Estas preguntas conducen por fuerza a otra más, de la mayor importancia, y es saber quién fue en realidad el hombre enterrado en las profundidades del Templo de las Inscripciones. No será sencillo llegar a una conclusión. Los tratados de arqueología pretenden contestar a la pregunta diciendo que se trata de un tal Pacal, quien reinó en Palenque a partir del año 615, después de que su madre la reina Zac Kuk fue regente del 612 al 615. Añaden los mismos libros que Pacal heredó de su madre cierta tara congénita: un defecto en el pulgar del pie izquierdo, que es el que se ve extendido en el bajorrelieve. ¿Por qué sufría Pacal de aquella tara? Porque la sangre real, de resultas de tantos cruces consanguíneos, se había empobrecido. El propio Pa- cal se ocuparía de contribuir a la degeneración de la sangre real al tomar por esposa a su propia hermana Ahpo Hel.

Sin embargo, estas suposiciones aparentemente tan claras caen por tierra ante un hecho indudable: que la figura de la lápida no corresponde con los restos de la tumba. ¿Cómo explicar esta contradicción?

El escultor que realizó el maravilloso bajorrelieve de Palenque tal vez tuvo ocasión de conocer en vida al misterioso personaje, pero lo más probable fue que tuviese que esculpir la figura siguiendo las instrucciones de los sacerdotes. Tampoco éstos conocieron al difunto, y se guiaron en parte por el concepto que tenían de lo que debía ser un miembro de la realeza o un personaje sumamente importante. Es decir, que sus facciones tenían que ser mayas. 
Sucedió con el artista anónimo lo mismo que observaría el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez durante la visita que realizó al Japón hace poco más de medio siglo. En su obra La vuelta al mundo de un novelista diría que le sorprendió ver en los cines de Tokio unos carteles anunciando películas de los actores hollywoodenses de moda. Pero lo mismo Gloria Swanson que Charles Chaplin o Rodolfo Valentino aparecían con los ojos rasgados y una expresión oriental inconfundible.

¿No es lícito suponer que, si los dibujantes japoneses de este siglo, que disponían de fotografias para realizar su obra, transformaron a su manera la fisonomía de los famosos actores, con mayor razón pudo hacer algo semejante el artista de Palenque, quien no dispuso de un modelo de carne y hueso en el cual inspirarse?

Si el lector se anima a aceptar como digno de crédito cuanto se dijo hasta ahora, con mayor razón estará dispuesto a contemplar con ojos comprensivos lo que se diga a continuación. Verá llegar finalmente la respuesta a sus preguntas.

La leyenda del misterioso Votán

Cuando los españoles llegaron a Chiapas descubrieron que en algunos lugares se rendía culto a una misteriosa divinidad que en nada se parecía al sanguinario Tezcatlipoca o a otros dioses aztecas o mayas. Los misioneros se ocuparon de extirpar de raíz aquel culto, para imponer la religión cristiana.

Pero tal parece que no tuvieron mucho éxito, porque en 1691 todavía se adoraba a aquel ser divino, conocido desde hacía largos siglos en la región. Aunque el culto no parecía peligroso, era de todas maneras un culto pagano, así que el obispo de San Cristóbal de las Casas, Fray Núñez de la Vega, se ocupó personalmente de acabar con el mal y hacer que los indios olvidasen el nombre de aquel Votán, como llamaban a la divinidad. 
El fraile conoció entonces algunas características de aquel Votán, quien se había presentado en tierras chiapanecas hacia los siglos iii o iv de nuestra era, en compañía de unos individuos semejantes a él. Eran todos barbudos, de cabellos rojizos, de elevada estatura. Y estos extranjeros se acercaron a las mujeres y las conocieron en el sentido bíblico de la palabra, y se adaptaron al instante al nuevo medio, donde fueron muy estimados por los indígenas de la región. La estirpe fundada por Votán se consideró divina. Para conservarla pura. sus descendientes comenzaron a casarse entre sí, para que la sangre no se manchase. Tal es el origen del racismo en muchos pueblos. Y conduce a los resultados desastrosos que ya conocemos. 
¿Y quién fue en realidad se personaje? En las tradiciones escandinavas aparece un individuo llamado igual: Wotán, quien se consideraba el inventor de la poesía, pero también de la guerra, hombre prudente y sabio que protegía a los humanos, amante de la vida y de las ciencias, impulsor de la escritura y viajero infatigable.

Recuérdese que la letra W se pronuncia como y en las lenguas germánicas, y silos antiguos chiapanecos llamaron Votán a este individuo fue porque así dio a entender él que era su nombre. ¿Se trata de una simple coincidencia el hecho de que un mismo nombre figure en las leyendas de Chiapas y en las tradiciones escandinavas? Tal vez, pero también es muy curioso que sean iguales las características de unos personajes que vivieron en dos puntos del planeta tan alejados uno de otro. Pero esta coincidencia se agiganta desde el momento que nos vamos enterando de que los escandinavos llegaron al continente americano siglos antes que Colón y que dejaron huellas de su paso no sólo por la septentrional Vinland -en el noroeste de Nortea392 mérica, en las tierras del Labrador-, 
sino también en la región central del continente, en la costa del Pacífico y en numerosos lugares de México y hasta de Sudamérica.

Si aceptamos la visita de este Votán, y de otros escandinavos a las tierras mexicanas hasta llegar a Chiapas, falta por determinar de qué manera encaja su presencia dentro del misterio de Palenque. Y averiguar si su viaje se realizó de manera maravillosa, tanto como para que los habitantes de Palenque inmortalizaran en la piedra a este ser y al vehículo utilizado para viajar.

En elsiguiente capítulo se descubrirán ciertas relaciones de los antiguos mayas con las culturas de la India.

¿ESTA EN VIAS DE SOLUCION EL ENIGMA DE PALENQUE?

Cualquier persona dotada con suficiente perspicacia puede asomarse al bajorrelieve de la lápida de Palenque y encontrar en él todos los elementos que desee si busca llegar a una conclusión: que el personaje central es un piloto en su nave espacial. Pero, ¿serían todos esos elementos dignos de crédito? Un entusiasta de estos temas podrá llegar a conclusiones inimaginables, porque, de manera casi inconsciente, hallará pruebas que le den la razón. Y esto resulta muy peligroso, porque puede conducir a verdades que tal vez no lo sean del todo. 
Todos podemos hallar detalles adicionales Véase de nuevo la figura del cosmonauta. Si aguzamos nuestros poderes de observación veremos que el misterioso ser mantiene descubiertas las manos y también los pies y que parece vestir un traje de hule semejante a los utilizados por los buceadores. Para evitar que penetre un gas tóxico en el cuerpo, o que se escape el oxígeno que respira el personaje, sus muñecas y sus tobillos aparecen ceñidos con unos anchos brazaletes. Hay que reconocer, en consecuencia, que la indumentaria nada tiene de rey o de sacerdote, sino que podría ser la utilizada por un buceador o por un cosmonauta.

Pero no es el personaje de la lápida el único que viste este uniforme. En unos bajorrelieves del Templo de la Cruz figuran dos personajes, tal vez sacerdotes, que contemplan el objeto de gran tamaño que se yergue entre los dos. El objeto es, en opinión de los arqueólogos, una cruz foliada,es decir, cubierta de hojas de maíz. Su imaginación no alcanza a añadir nada más.

No se les ocurre pensar que, silos personajes de ambos bajorrelieves poseen una asombrosa semejanza, también las dos supuestas cruces tienen algo en común. Si de cruces se trata, claro. Si se ha aventurado la posibilidad de que la cruz foliada del Templo de las Inscripciones representa en realidad a una nave espacial, ¿podrá decirse lo mismo de la que aparece en el Templo de la Cruz? En lugar de hojas de maíz cubriendo a ambas cruces, ¿no sería que el artista desconocido quiso esculpir llamas despedidas por los dos aparatos al elevarse en el aire? 
Lo curioso de estas supuestas cruces foliadas es que tienen su equivalente en el otro confin del planeta, como se verá en seguida. Se dirá antes que los indios chortís, que viven en los límites orientales de lo que fue en otros tiempos el Viejo Imperio y se consideran descendientes de los mayas, siguen fabricando en la actualidad cruces de madera adornadas con hojas de maíz, en las que honran a sus antiguos dioses.

Pues bien, los papúes de Nueva Guinea practican algo asombrosamente semejante desde los inicios de la II Guerra Mundial. Fue por aque¡los días que comenzaron a descender en los valles altos de esta isla montañosa todo género de aviones y helicópteros de las fuerzas estadounidenses. Los maravillados papúes. que no habían visto jamás nada semejante, contemplaron la llegada de los señores del cielo y los adoraron como si fueran dioses. En especial, cuando los vanidosos dioses se mostraron muy complacidos y obsequiaron a los salvajes chocolates y chicles. 
Al llegar a su fin la guerra en el Pacífico, después del estallido de Hiroshima, los aviadores se retiraron. Los papúes quedaron muy tristes. Se les ocurrió construir altares con forma de aviones, echando mano de los únicos materiales de que disponían: 
piedra, ramas de árboles y carrizo. Por si esto fuera poco, encendieron fogatas en las pistas de aterrizaje que quedaron abandonadas.

¿No recuerda esto a las pistas de Nazca, construidas tal vez con la misma intención por los antiguos pobladores de la región peruana?

Unas observaciones más sobre la lápida de Palenque

Regresemos al bajorrelieve del 394 Templo de las Inscripciones para 
echar una última ojeada a la supuesta nave. Veremos dos rostros que asoman en la parte superior, que parecen espiar o esperar la llegada del cosmonauta desde algún punto lejano del espacio. En su parte inferior esculpió el artista lo que pudiera ser una cauda, o mejor aún el escape de un motor. En consecuencia, los dos rostros indican movimiento. Y tal vez haya muchos detalles más, que el lector podrá descubrir si se decide a iniciar la búsqueda. Lo dejaremos con la amena tarea y pasaremos a unas significativas observaciones realizadas en algo de suma importancia: la máscara.

¿Por qué cubre el rostro una máscara y por qué es ésta de jade? ¿Por qué los antiguos egipcios cubrían también con una máscara -ejemplo muy conocido es la máscara de Tutankamón-, mientras en otros pueblos se dejaba al aire el rostro del difunto, por muy soberano o jefe que fuera? ¿Era porque esta costumbre la aprendieron los mayas de los egipcios o de los olmecas llegados de la otra orilla del océano? ¿O era porque el hombre de Palenque poseía facciones que no eran como las de los mayas, y no había interés en que se supiera?

Dejemos de lado las conjeturas y contemplemos de cerca la máscara. El Dr. Ruz había contado no menos de doscientas piezas, perfectamente ensambladas, que formaban la máscara. Y ésta poseía una expresión netamente maya, que no correspondía con la naturaleza de los restos. ¿Por qué en lugar de esculpir una hermosa máscara de una sola pieza, la fabricaron con tantísimas porciones de jade? ¿Y de dónde salió el jade utilizado en las muchas joyas tan apreciadas por los antiguos mayas?

El arqueólogo Edward H. Thompson, quien visitó Yucatán y Chiapas a fines del siglo pasado, se había dado cuenta de que el jade era mucho más estimado que el oro y que, cada vez que tuvo lugar en el pasado un sacrificio humano, se adornó a las doncellas con alhajas de jade. Thompson tuvo ocasión de comprobarlo al realizar una verdadera pesca de valiosos objetos en el cenote sagrado de Chichen-Itzá y de llevarse hasta el último al extranjero. Con justa razón lo premiaron con el puesto de director del Museo Británico de Londres. 
Thompson intentó localizar las minas de jadeíta -o silicato de calcio y magnesio, susceptible de recibir un hermoso pulido-, pero fue en vano. ¿De dónde obtenían entonces los mayas el jade? Muy sencillo, se contestó el arqueólogo. Lo trajeron de la Atlántida.

El misterioso origen de la piedra verde

La explicación de Thompson no satisfizo a todos. Otros arqueólogos se opusieron a su teoría y declararon que algo debió suceder para que, en alguna ocasión, dispusieran los mayas de grañdes bloques de jade y, de pronto, a partir de cierto momento se agotaron las existencias y hubo que echar mano de los pedazos que ya no servían o utilizar pequeños fragmentos para aprovecharlos cuando hicieran falta, como sucedió con la máscara de Palenque. ¿Es que acaso se agotaron las minas de jadeíta, si acaso existieron alguna vez?

En opinión del arqueólogo norteamericano Sylvanus G. Morley, autor dç un interesante libro sóbre los mayas que recomendamos al lector, esta última explicación se aproximaba más a la verdad. En 1947 afirmaría que en otros tiempos hubo dos importantes yacimientos de jadeíta, conocidos por los mayas. Uno estaba en los montes de Guerrero y Oaxaca, y el otro en las tierras altas de Guatemala. Pero los geólogos que examinaron las dos regiones no encontraron el menor indicio de las minas. Y mucho antes que ellos, los conquistadores españoles ¿acaso no hubieron hecho lo posible por encontrar las minas, en especial después de escuchar que el jade era más valioso para los mayas que el oro? No había duda de que el jade jamás existió en estado natural en el México prehispánico, sino que fue importado de algún otro lugar. ¿Qué lugar era ése?

Ese lugar era Asia. En especial, China, el Tibet, la India y, sobre todo, Birmania, donde se ha venido explotando la jadeíta desde la antigüedad. Los chinos poseían una variedad gris, muy apreciada por ellos porque era traslúcida y su sonoridad la hacía ideal para fabricar instrumentos musicales. Esta variedad gris tal vez la conocieron los mayas, y tal vez no, pero debió agradarles más la verde, que les recordaba al color de la jungla donde transcurría su existencia.

Pero, si esa piedra verde procedía de Oriente, ¿en qué momento de la historia comenzó a ser conocida en Centroamérica, y en qué circunstancias? ¿La trajeron los propios asiáticos por barco o los nómadas mongoles que atravesaron el Estrecho de Behring hace veintitantos mil años y recorrieron a pie el continente americano, de norte a sur, hasta llegar a lo que antes fue México?

Hay al parecer pruebas -de las llamadas circunstanciales- de que los mongoles se civilizaron un poco al entrar en contacto con los viajeros venidos del este y también con los viajeros venidos de Asia. De los primeros se hablará más adelante. De quienes procedían de Oriente y fueron portadores de una delicada çultura hablaremos ahora.

Los mayas eran originarios de la India

Un sacerdote brahmán viajó varios siglos antes de la era cristiana hacia el oeste, hasta detenerse a orillas del río Tigris, en la ciudad de Ur, capital del imperio sumerio. Años más tarde nacería en esta ciudad un descendiente suyo, hijo o tal vez nieto, que se convertiría en uno de los profetas de la religión judía. Su nombre sería Abram, o también Abrama, que al paso de los años se convertiría en Abraham. Muchos de los conceptos traídos de la India por aquel sacerdote, además de los propiamente religiosos, serían adoptados por los discípulos de Abraham y servirían para dar forma a la nueva religión de un solo dios.

Algo por el estilo debió suceder con otro personaje, que tomó a su vez el camino del este, atravesó el gran océano y arribó finalmente a las costas occidentales de Centroamérica en compañía de varios individuos deseosos de emigrar, de abandonar una patria donde no se sentían ya a gusto. Es lo que parece deducirse de la leyenda de cierto texto de la India que tantas veces nos ha sacado de apuros.

En el Ramayana, obra supuestamente escrita por Valmiki en el siglo v antes de Cristo, y que pudo inspirarse en textos y leyendas muy anteriores a su época, aparecen unos mayas. ¿Simple coincidencia con los mayas de Centroamérica? Se menciona también a una princesa llamada Maya, y también Naga, quien debió ser sumamente sabia puesto que escribió uno de los primeros tratados de astronomía conocidos, el Surya Siddhanta. Además, tanto ella como su pueblo adoraban a una serpiente emplumada, que es también el símbolo de los mayas centroamericanos. ¿Otra coincidencia más?

Los súbditos de esta princesa Maya -a quien se representa en la mitología de la India con cuerpo de mujer de cintura para arriba y de serpiente de cintura para abajo- eran llamados mayas y nagas, y vivieron en la frontera de la India y Birmania. ¿Las coincidencias entre unos mayas y otros permiten suponer que fuesen los mayas de Birmania los que enviaban jade a los mayas de Centroamérica?

Cuando las coincidencias se repiten a cada instante, no hay más remedio que pensar que algo se oculta detrás de ellas. En este caso que nos interesa, no termina aún la relación de semejanzas. En la estela B de Copán hay dos elefantes conducidos por hombres que recuerdan a los indostanos, a pesar de que los libros de historia niegan la presencia de elefantes en América. Según ellos, sólo mamuts llegaron al continente americano, por el Estrecho de Behring, en busca de mejores pastos, seguidos muy de cerca por los pastores mongoles nómadas. ¿Se sabe entonces por qué aparecieron elefantes esculpidos en algunos monumentos mayas? ¿O es que el artista tuvo ocaSión de ver una imagen de elefantes y gustó de copiarla en la piedra?

Continúa la relación de semejanzas notables

Otra semejanza asombrosa se encuentra en uno de los templos de Palenque: el llamado originalmente del León, que a partir de cierto hallazgo realizado en el siglo pasado cambió su nombre por el de Bello Relieve. Se trata de la figura, en bastante mal estado porque no se esculpió en la piedra, sino que se hizo en estuco, de un hombre sentado en una postura semejante a la adoptada en cientos de esculturas de la India. Es nada menos que la llamada de flor de loto, una de las posturas básicas del Yoga.

En efecto, el personaje de este templo tiene doblada la pierna derecha y, aunque no alcanza a completar la flor de loto, todo en su figura recuerda poderosamente a otras figuras de la India.

El faldellín, los pectorales, brazaletes y collares, y hasta la posición de los brazos se asemejan de manera muy sospechosa a las figuras de la India, y en especial a la princesa Maya, hija del rey de los cakyas.

Pero no sólo en la zona de Palenque se han encontrado figuras con la postura de flor de loto. Hace unos años, un maestro de nombre Cuahtémoc Chávez encontró tres figuritas de barro en otros tantos lugares del estado de Querétaro, cerca de San Juan del Río. Eran figuras humanas muy pequeñas, de unos seis centímetros, con las piernas cruzadas en una de las posiciones clásicas de la flor de loto, posición que no se debe al azar, sino que es preciso realizar un esfuerzo muy especial para acomodar un pie sobre el muslo opuesto. Y, muy posiblemente, hay muchas fi- guras más en todo México, semejantes a las de Palenque y Querétaro, 
que están esperando al arqueólogo aficionado que dé con ellas por casualidad.

También presentan extraordinarias analogías con las clásicas pagodas de Birmania, recargadas de adornos, algunos edificios del Viejo Imperio: Palenque, Tikal, Petén o Copán. ¿Obra tal vez del azar, o influencia decisiva de los artistas venidos de Oriente sobre los artistas locales? Pero a cambio de ofrecer estas semejanzas, testimonios materiales de las relaciones existentes en e pasado entre Centroamérica y Oriente, nada nos dicen éstos acerca del vehículo que sirvió para transportarlos de una orilla a otra del océano Pacífico. Explicar o intuir los medios y las circunstancias que hicieron posible esta comunicación, sólo puede realizarse si se recurre a ciertos testimonios inmateriales: las leyendas. Y dentro de las leyendas ocupa un lugar importante la primcesa Maya antes mencionada.

La importancia de llamarse Maya

Esta princesa debió poseer una importancia enorme en Birmania -o en el pueblo cuyo nombre simbolizaba-, y la fama de sus vastos conocimientos se extendió por gran parte del mundo. Su influencia no sólo. se dejó sentir en el continente americano, sino también en el europeo. Los griegos la llamaron Cibeles y la consideraron lo máximo dentro del firmamento mitológico, puesto que era hija del Cielo y de la Tierra, esposa de Cronos y madre de los dioses. Era originaria del Asia Menor, a donde llegó procedente de la India. 
Los celtas la adoptaron también y la adoraron como madre del género humano, y dieron su nombre, en señal de respeto, al quinto mes del año, que es el mes de las flores y del resurgir de la tierra después del sueño invernal. Y en Sudamérica se rendiría igualmente homenaje a cierta Mamma Olla.

Este nombre de Maya posee un claro color esotérico: el primer día del mes dedicado a esta divinidad era de fiesta para agradecer a Maya los beneficios que procura a la humanidad la madre naturaleza. Era un rito pagano contra el cual tuvo que luchar la Iglesia cristiana. Con razón no se han conservado muchos testimonios del paso de Maya por la cultura occidental.

¿Cuándo y por qué se produjo la salida de los mayas de la India rumbo a Centroamérica? ¿Fue en ocasión de llegar a la India los arios, cuando se produjeron unas guerras intestinas en las que ciertas naves voladoras llamadas vimanas sembraron el pánico y la destrucción entre los habitantes de las ciudades? En opinión del francés Robert Charroux, el pueblo guerrero que aterrizó en la India a bordo de naves voladoras procedía del planeta Venus. Arribó el primer día del tercer mes de la primavera, que a partir de entonces se llamaría mayo y se consideraría el más sagrado de los meses. Fue por los tiempos que siguieron que bandos opuestos de aquel pueblo volador -hijo del Cielo- sostuvieron entre sí una lucha encarnizada y se unieron con las hembras de la tierra -hijas de la Tierra-, resultando unos hijos de características muy especiales. Uno de ellos debió ser la princesa Maya, que los griegos llamarían Cibeles.

Si fue un grupo perdedor el que abandonó la India para viajar por el mar rumbo al este, o si sucedió la migración de resultas de un cataclismo que destruyó la tierra legendaria de Mu, es imposible saberlo, pero el caso es que se produjo un éxodo de proporciones gigantescas. 
Aquellos prófugos viajaron por el mar y llegaron a las costas occidentales de Centroamérica, conservando el recuerdo de los hombres voladores que transmitieron a los nativos de la región, así como nociones de arte y de religión y algunas ciencias.

¿Escogieron el nombre de mayas los nativos?

De la unión de los cakyas, o súbditos de la legendaria princesa Maya, con los indígenas de la región, surgiría un nuevo pueblo, el llamado cakchiqueles, cuyos vecinos eran los chortís y los quichés. Todos ellos escogieron, de común acuerdo, el nombre de mayas para designarse a sí mismos y a las enseñanzas que asimilaron con gran rapidez.

Los extranjeros estaban en minoría, y aunque se impusieron entre los indígenas, fueron extinguiéndose poco a poco hasta dejar a los nuevos mayas solos. Pero éstos sabían desenvolverse ya por sí mismos. Comenzaron a construir edificios muy semejantes a los de la patria de sus maestros. La tarea fue muy lenta. Los primitivos pobladores de la región tardaron muchos años en dominar la ciencia de sus maestros. Pasaron tal vez siglos antes de lograr una obra arquitectónica perfecta, que sin ser exactamente igual a las de la India y Birmania, tenía con ellas muchas semejanzas. Comenzó entonces la verdadera era de los mayas en Centroamérica, el llamado Viejo Imperio.

Y un día apareció en una de las ciudades mayas un hombre que parecía asombrosamente semejante a los hombres voladores que figuraban en las viejas tradiciones venidas de Oriente. Era alto, barbudo, de cabellos rojizos. Se llamaba Votán.

Había desembarcado algún tiempo antes en la costa atlántica de Norteamérica, procedente de Escandinavia, y llegó a pie hasta las tierras del sur. Era un hombre amante de la aventura, dueño de grandes conocimientos tal vez, pero que no podían compararse, ni mucho menos, con los que poseían los cultos mayas.

No vivió mucho tiempo en tierras de los mayas. El clima le resultó fatal y fue a morir cuando no cumplía aún cuarenta y cinco años de edad. Lo sepultaron en una tumba sencilla, de acuerdo con sus deseos, en un claro del bosque. Transcurrieron los años, y también los siglos, y jamás se borró la memoria de aquel ser excepcíonal. Y un día levantaron los mayas de Palenque sobre sus restos un esbelto edificio en forma de pirámide, de acuerdo con la técnica aprendida por sus antepasados de quienes llegaron un día de la India.

Nadie sabía ya cuál era el aspecto del individuo considerado como dios. Los huesos muy poco podían decir, como no fuese revelar su estatura superior a la de los mayas. Esculpió un artista, por encargo de los sacerdotes, un hermoso bajorrelieve en la losa que cubría la tumba, y fueron sacrificados seis adolescentes para que lo acompañasen eternamente. Y el dibujo representado en la lápida era algo que pretendía ser una embarcación de extraña forma, susceptible de volar al cielo.

Debió ser hacia el año 680 de nuestra era que se construyó el Templo de las Inscripciones sobre los restos de Votán. Poco más tarde, los 
mayas abandonarían las tierras más cercanas al océano Pacífico y emprenderían una extraña emigración hacia el norte, alejándose lo más posible de sus antiguos hogares.

¿Por qué lo hicieron?

¿La huida de los antiguos mayas, fue provocada por la decepción de un pueblo civilizado ante la inhópspita Tierra y la crueldad de sus pobladores?

¿POR QUE DESAPARECIO DE PRONTO EL VIEJO IMPERIO?

Los mayas del Viejo Imperio ocupaban, a fines del siglo viii de nuestra era, el territorio correspondiente a la actual región de Chiapas y parte de Guatemala y Honduras. Sus conocimientos matemáticos, astronómicos y científicos en general habían alcanzado un alto nivel y su arte era ya perfecto. Y de pronto, se detuvo el progreso. Sucedió algo que no han logrado explicar de manera satisfactoria los historiadores ni los arqueólogos. Nació un misterio que todavía no ha podido ser aclarado.

Fue un éxodo como no ha habido otro en la historia

Sin que hubiese una razón aparente. el pueblo mava entero abandonó sus ciudades. dejó inacabados los edificios. se olvidó de sus templos y de las figuras de sus dioses. y partió hacia el norte.

Se han lanzado numerosas teorías para explicar la huida, única en la historia, pero ninguna ha logrado convencer al historiador más escéptico. ¿Sufrieron una invasión extranjera y se ieron obligados a escapar para salvar la vida? Por supuesto que no fue esto lo que sucedió, puesto que las invasiones significan lucha y destrucción. y en la región no se han encontrado edificios en ruinas ni las huellas fácilmente identificables de la guerra, como son restos humanos, fuego impreso en la piedra y mutilación de monumentos. Esto fue lo que había sucedido en la ciudad indostana de Mohenj o-Daro en ocasión de la invasión aria.

¿Fue un violento terremoto. acompañado de pavorosas marejadas. el culpable de la huida general de los mayas? ¿Una inundación provocada por un brusco cambio del clima el causante de la desbandada? Tampoco se han encontrado huellas de que tales cosas sucedieran.

También se ha querido suponer que se debió el éxodo a una epidemia de gigantescas proporciones, que diezmó a un enorme sector de la población obligó al resto a huir a toda prisa. La explicación fue aceptada durante largo tiempo, hasta que se vino a demostrar que, aparte de una epidemia de peste que se produjo poco antes de la Conquista, la única plaga conocida fue debida a la llegada de los españoles. durante el siglo 
xvi. Era la viruela. que mató más gente que las armas. Pero los seres humanos que murieron pertenecían en su totalidad al Nuevo Imperio, y no al Viejo, que no existía ya. 
Estas causas del fin del Viejo Imperio podrían considerarse externas. Desde comienzos del presente siglo, un arqueólogo norteamericano llamaría la atención sobre estas causas y las eliminaría para sustituirlas por otras internas. Este arqueólogo se 
llamaba Sylvanus G. Morley.

El éxodo se debió al fracaso económico de la agricultura

En opinión de Morley, el éxodo pudo deberse a una de tres causas de carácter interno: degeneración social, luchas fraticidas o fracaso económico. En el primer caso estudió las consecuencias de los cruces consanguíneos que caracterizaron a los reyes mayas y las relacionó con una crisis política que condujo al desconcierto del pueblo, que no tuvo más remedio que abandonar al soberano y buscar otros horizontes, en vista de que nada podía hacerse ya en el Viejo Imperio.

Pero el arqueólogo tuvo que confesar que la degeneración no era causa suficiente para huir el pueblo, como tampoco lo ha sido en otros pueblos de la antigüedad que se vieron en condiciones semejantes. Hurgó entonces en busca de luchas fraticidas y de guerras civiles, pero tampoco halló nada. Dedicó su atención a la tercera de las posibilidades: 
el fracaso económico. Y echó la culpa de aquel fracaso económico a lo que llamó «agotamiento de la agricultura entre los mayas».

Los antiguos mayas practicaban un monocultivo que se ha conservado hasta nuestros días, decía Morley. Los agricultores practicaban una téc nic 
agrícola tan arcaica como poco efectiva: quemaban la jungla hasta dejar una parcela lista para cultivarla, sembraban el grano de maíz y esperaban muy cómodamente el momento de recoger la cosecha. Esta resultaba bastante buena el primer año, pero descendía notablemente los siguientes. Los campesinos no practicaban una rotación razonable de cultivos, alternando el maíz con otras plantas, así que la tierra terminaba por fatigarse y se negaba a producir como antes.

Era el momento aprovechado por los agricultores para quemar otra porción de selva y realizar la misma operación de ocasiones anteriores, hasta agotar a la tierra y recomenzar en seguida la operación en otro lugar. ¿Fue por culpa del agotamiento de la tierra que emigró el pueblo maya, como sugería el arqueólogo norteamericano? 
Algunos autores pusieron objeciones a esta hipótesis. El avance hacia otros terrenos, de haberse agotado las tierras, se hubiera realizado de manera gradual y no de repente, como sucedió. Antropólogos como Charles Gallenkamp pusieron reparos a la explicación: si el campo agotado ahuyentó a los agricultores, ¿por qué no buscaron tierras más apropiadas para el cultivo, donde no tendrían que molestarse quemando la maleza ni existiría el temor de abandonar el lugar algún día? A esta pregunta intentó contestar GaIlenkamp con otra teoría, que difería de la de Morley.

Fue un problema de carácter social

Siendo este científico sociólogo además de antropólogo, lo lógico era 
suponer que aportaría una solución perteneciente a su campo. Supo de ciertas excavaciones realizadas en Piedras Negras, a orillas del río Usumacinta, donde aparecieron estelas, estatuas y bajorrelieves mutilados de manera aparentemente ihtencional, y formuló su teoría. 
No fue el paso del tiempo el causante de los destrozos, sino la mano del hombre. Relacionó lo hallado en Piedras Negras con la mutilación sufrida por cierta estela número 26 de Tikal y con otros monumentos y lanzó su propia interpretación de los hechos. Las mutilaciones tenían que ver con la religión y con las ceremonias sagradas mayas.

Declaró que se produjo un levantamiento del pueblo contra las autoridades religiosas, semejante a la que se supone sucedió en tiempos del farón Keops en Egipto. Resultó la muerte de un buen número de sacerdotes, nobles y familiares de éstos, y la destrucción de muchos monumentos. Es decir, que hubo una guerra civil. provocada por la reacción de los oprimidos contra el despotismo de la clase dominante. Así que, en opinión de Gallenkamp. la verdadera causa del abandono de tantas ciudades fue el resentimiento del pueblo maya, que se manifestó también en el destrozo de edificios y obras de arte.

¿Es perfecta esta explicación? También tiene sus lagunas incomprensibles. Jamás, en la historia de la humanidad, ha sucedido que un pueblo derrote a los tiranos de manera tan dramática, que de resultas de una rebelión haya huido en masa toda una nación. Se conocen los nombres de caudillos populares que lucharon contra el poder absolutista, como Espartaco. Guillermo Tell, Hidalgo o Bolívar, pero ¿produjeron acaso éxodo en masa los movimientos que dirigieron?

Puestos entonces a escuchar las teorías de quienes intentaron explicar la huida de los mayas del Viejo Imperio, no habrá más remedio que conocer otras que muchos consideran exageradas, sin pies ni cabeza. Una de estas teorías fue ideada por el suizo Erich von Diniken, ese investigador aficionado, partidario de la colonización extraterrestre del planeta en la remota antigüedad.

Admitía von Dniken algo de verdad en los razonamientos de Morley y Gallenkamp, pero añadía que ambos se equivocaron a la hora de interpretar los hechos. El éxodo maya fue provocado, según él, por causas internas, pero no motivado por un desastre agrícola o una lucha religiosa, sino por algo muy diferente.

Los mayas habían esperado pacientemente l arribo de los señores del cielo, prometido en las viejas leyendas, pero como pasara el tiempo y nada sucediese terminaron por desalentarse. Dedujeron de ello que los dioses los consideraban poca cosa, así como sus obras de arte y sus ciudades. Por esta razón, los mayas llegaron a la conclusión de que debían viajar a otro lugar, donde se establecerían para esperar la llegada de sus dioses, que bajarían del cielo volando como águilas.

Así opinaba el suizo, quien consideraba que. silos mayas lograron notables adelantos en materia de astronomía y matemáticas, fue gracias a las lecciones aprendidas de los señores del cielo. Estos les enseñarían entre otras cosas, a conocer la marcha de los astros y a determinar en qué fecha se producirían los eclipses. Podrían de este modo fijar dentro de su calendario el día exacto en que regresarían del cielo a visitarlos. Y para que resultase más sencillo saber cuál era la posición de los astros, obsequiaron a los maravillados discípulos unas piedras esféricas, dispuestas de manera muy curiosa, que pueden verse en algunos puntos del continente americano y, en especial, en la región ocupada en otros tiempos por los mayas.

Difieren los puntos de vista en torno a las bolas

La National Geographic Society y el Instituto Smithsoniano de Washington hicieron hace años un inventario de todas las piedras esféricas que hay en Centroamérica y acerca de cuyo origen muy poco se sabe. Las hay en gran cantidad en la selva de Costa Rica y Guatemala, y también en la sierra de Ameca, en el estado de Jalisco. Son de granito o piedra volcánica y su diámetro va de unos centímetros hasta más de dos metros. ¿Obra de la naturaleza o de los seres humanos? 
En opinión de los geólogos, las piedras de forma esférica tienen un origen perfectamente natural. No son más que una exfoliación a pequeiia escala que resulta del intemperismo, o acción de los agentes atmosféricos sobre las rocas de cierto tipo, cuyas capas concéntricas se van desprendiendo al paso de los miles de años. Sucede a veces que las rocas aumentan de volumen a causa de una acción química interior, cuya presión provoca el llamado intemperismo eskroida1, que se traduce en bolas de piedra casi perfectas. Pero sólo casi.

Pero las halladas en las regiones habitadas antiguamente por los 
mayas no sólo son perfectamente esféricas, sino que están dispuestas de manera muy singular, en círculos concéntricos que resultan más evidentes vistos desde arriba.

Se ignora quiénes y en qué momento labraron las bolas de piedra de Guatemala, y de Costa Rica, que superan fácilmente el par de millares, pero es posible saber, en cambio. para qué sirvieron. Las primeras bolas de piedra habían sido halladas en 1940 por empleados de la United Fruit en los bosques de la cordillera Brunquera, en Guatemala y quedaron a disposición de la arqueóloga norteamericana Doris Z. Stone para estudiarlas. Esta dama no supo explicar nada. Sólo le llamó la atención una cosa: que labrar una piedra de forma esférica no es nada sencillo. Tampoco supo explicar por qué las dejaron abandonadas en la jungla. Sin embargo, quiso creer que la piedra central tal vez podría representar al Sol.

Otro arqueólogo norteamericano que vino a continuación, S. K. Lothrop, observó que las bolas estaban dispuestas dentro de una formación geométrica creciente. que parecía corresponder con la disposición de los planetas dentro de nuestro sistema solar. Es decir, que aquel conjunto de piedras aparentemente dispuestas al azar era en realidad un planetario. Identificó al Sol, por supuesto, y también a los planetas que existen a partir del astro central: 
Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter y Saturno. Pero vio dos planetas más, en círculos exteriores, bastante más lejanos, que llamaron la atención al arqueólogo. Sólo podía tratarse de Urano y de Neptuno. Y surgieron entonces en la mente de Lothrop unas fuertes dudas.

¿Cómo pudieron conocer los mayas la existencia de los dos planetas, si fueron descubiertos por Hersche! en 1781 y por Leverrier en 1846, respectivamente, por el cálculo matemático primero y por la observación directa después? Si se ha dicho tantas veces que el telescopio fue inventado en 1609 por Galileo, y que los mayas jamás dispusieron de este aparato, ¿cómo lograron averiguar que existen dos planetas más allá de Saturno? Los científicos aceptan que los astrónomos mayas concediesen al año solar un valor de 365 242 días, con una aproximación increíblemente exacta, y sin embargo se niegan a aceptar que dispusiesen de telescopios. ¿No es esto absurdo?

En opinión de Erich von Dniken, si los mayas alcanzaron tal perfección en sus cálculos y en sus observaciones en el corto lapso de seis siglos que duró su Viejo Imperio, en opinión de los historiadores, fue porque lo aprendieron de los seres extraterrestres que los visitaron. Una vez cumplida la misión civilizadora los seres divinos, regresaron a su patria con la promesa de volver algún día a la Tierra. Pero no pudieron cumplir su promesa. Y los mayas del Viejo Imperio, que les habían ofrecido sacrificios de flores y animales, en señal de respeto, y hasta de seres humanos, puesto que la vida es el bien más preciado, nada obtuvieron. Los dioses no volvieron a presentarse.

Los mayas viajaron hacia el norte. ¿Era acaso el único camino que se les abría? ¿Había llegado hasta ellos la noticia de que apareció un ser venido del este en un navío resplandeciente, portando sabias enseñanzas? Lo único que podemos decir es que el culto a la serpiente emplumada recobraría nuevos bríos al establecerse los mayas más al norte y crear el Nuevo Imperio.

¿CUAL ES EL ORIGEN DE LA LLAMADA RAZA INDIA?

Lanzar una teoría y lograr que se acepte casi de inmediato es una de las tareas más dificiles conocidas. Sin embargo, desde hace años surgió una relacionada con los orígenes del hombre americano, que ha sido considerada la única aceptada por la ciencia desde que Paul Rivet se erigió en su principal defensor.

Aseguraba que vinieron por Alaska desde Asia

Hace unos treinta mil años, durante el Pleistoceno, descendió cuarenta metros el nivel del mar en algunos puntos del planeta. En el Estrecho de Behring, que separa a Alaska del extremo oriental de Siberia, se formó un puente que dejó pasar a bisontes, mamuts y rumiantes que iban en busca de mejores pastos. Detrás de ellos franquearían ese puente los primeros habitantes de América. Eran mongoles nómadas que vivían de la caza, casi exclusivamente, y que llegaron al continente americano en oleadas sucesivas, muy lentamente. Algunos se quedaron en las regiones heladas del norte. Serían los esquimales, de facciones orientales acusadas, que tanto se asemejan todavía a los indígenas siberianos.

Subió de nuevo el mar hace unos doce mil años, a causa del deshielo de los glaciares. El puente quedó cubierto por las aguas y se abrió de nuevo el Estrecho, rompiéndose 
todo contacto por tierra con Asia. En consecuencia, ningún cazador proce dent de Asia pudo pasar al conti nent americano, y los que se encon traba aquí no pudieron regresar ya. 
Así dice esta teoría, que todos dan por buena en el mundo, empezan d por los textos escolares y los li bro de historia, por comodidad más que por otra cosa. Pero hallazgos 
realizados a lo largo del continente por exploradores inconformes han 
venido a demostrar que. antes de los mongoles. había ya seres humanos en América.

Véase, sino, el hallazgo realizado en 1960 en Valsequillo, cerca de la ciudad de Puebla, por el Dr. Juan Armenta Camacho, director del Departamento de Antropología de la Universidad de Puebla. Era un fragmento de pelvis de mastodonte, que tenía una curiosa peculiaridad: el artista prehistórico grabó en el hueso la imagen de un camello y de un caballo, animales extinguidos en el continente desde hace más de cien mil años. La doctora Marie Worthington, conservadora de arqueología en el Museo de Historia Natural de Denver, declaró que artista y hueso fueron contemporáneos, porque el trabajo sólo pudo realizarse estando fresco el hueso. 
No demostraría poseer muy buena puntería el Dr. Arles Hrdlicka, notable antropólogo checo quien en 1938, cuando trabajaba para el Museo de Historia Natural de Nueva York, declaró que el hombre americano llegó de Asia hacia el año 3500 de nuestra era, y no antes. Sin embargo, el profesor Leakey, de la Universidad de Arizona, hallaría en 1970, en el desierto californiano de Mojave, bajo siete metros de tierra y arena, restos de un horno prehistórico, de setenta mil años de antigüedad.

Y en las cercanías de Pueblo Nuevo, unos doscientos kilómetros al norte de Managua, capital de Nicaragua, fueron descubiertos en diciembre de 1974 varios objetos aparentemente labrados por seres humanos, junto a huesos de animales prehistóricos. Por medio del carbono 14 quedó establecido que los objetos tenían una antigüedad de cuarenta mil años. Así declararon a la prensa el arqueólogo nicaraguense Jorge Espinosa y el antropólogo Allan Bryant, de la Universidad de Alberta, Canadá.

México, encrucijada del mundo

¿No demuestran estos hallazgos que habrá que revisar los conceptos que se tenían acerca del origen del hombre americano? 
La ciencia histórica se niega a aceptar, a pesar de las pruebas a favor, la certeza de que al México anterior en muchos siglos a la Conquista llegaran viajeros de los cuatro puntos cardinales. No duda nadie de que viniesen pastores nómadas y cazadores por el Estrecho de Behring, pero antes que ellos llegaron a América otros seres humanos. Y también los hubo que arribaron después.

Los antropólogos afirman que aquellos pueblos salvajes, que sólo sabían cazar, y desconocían la agricultura, alcanzaron una cultura tan avanzada como exquisita, semejante en muchos puntos a la oriental de hace dos o tres mil años. ¿No es exagerar un poco las cosas? Para que hubiese tantas coincidencias entre las culturas americanas y las orientales, ¿no es lógico suponer que existió una comunicación muy directa entre las dos orillas del océano Pacífico?

Existen pruebas materiales de esta comunicación, que nadie quiere tomar en cuenta. Pero también las hay de otra clase, de las que jamás se pierden aunque no dejen de sufrir modificaciones al paso de los años, sin perder nunca su esencia. Estas pruebas son las leyendas. que contienen una información de sumo valor, pero que deben ser contempladas con cuidado. Es lo que se hará a continuación con algunos antiguos mitos, que demostrarán la relación existente en la antigüedad entre los habitantes del continente americano y los de otras regiones del planeta. Y se comenzará con las tradiciones del diluvio y con algunos personajes que en él intervinieron. 
El historiador mexicano Fernando de Alva lxtlixóchitl, guien vivió en los primeros años de la Colonia, se ocupó de recopilar viejas leyendas transmitidas de generación en generación, y dio con una que se refería a cierto diluvio local.

Decía que en tiempos muy lejanos e construyó una pirámide en Cholula para refugiarse en ella los hombres si se producía un diluvio. Igual leyenda existía entre los egipcios, puesto que el faraón Sund fue avisado por los dioses de que debía levantar una pirámide, porque no tardaría en caer el agua del cielo a torrentes.

Añadía Ixtlixóchitl que los hombres siguieron levantando pirámides después del diluvio, en previsión de nuevas catástrofes. Y utilizaron las pirámides para escudriñar las estrellas. Pero esta profusión de edificios desagradó a los dioses, quienes castigaron a los constructores, igual que sucedería en el episodio bíblico. Pero no sólo en la leyenda recogida por este ilustre historiador se mencionaba al diluvio. En el Popo! Vuh aparece este cataclismo, así como cierto árbol del Bien y del Mal. ¿Se trata de una coincidencia?

La historia del diluvio existió entre los indios chibchas de Colombia, el cual fue provocado por el dios Chibchacún, por una torpeza cometida. Su jefe Bochica lo castigó entonces a cargar el mundo sobre sus hombros. Se decía que los frecuentes sismos que azotaban -y siguen azotando- a la región andina eran causados por este Atlas americano cuando se fatigaba y cambiaba de postura. Cerca de Bogotá existe un lugar llamado Tequendama, donde se abre un pozo por el que se vertieron las aguas que inundaban la tierra.

Otro de los puntos del continente americano donde existe una gran abundancia de leyendas en torno a esta catástrofe, de origen sobrenatural, que habría devastado la tierra es 
el monte Shasta, en el estado de California.

¿Quién era el jefe de los Espíritus Celestiales?

Se encuentra al norte de la ciudad de San Francisco y su altura siempre nevada alcanza los 4 3 1 7 metros. Los indios de la región conocían curiosas leyendas sobre este monte, algunas de las cuales tenían que ver con un diluvio y con extraños personajes que aparecían y desaparecían de improviso. Uno de ellos fue un valeroso guerrero llamado Coyote, que al caer las primeras aguas corrió en busca de refugio en el monte, seguido muy de cerca por el mar. 
Encendió en la cima una fogata y permaneció a salvo por espacio de varios meses, hasta que comenzó a descender el nivel de las aguas. Se dedicó entonces Coyote a buscar a 
los sobrevivientes de la catástrofe y les enseñó el uso del fuego. La misma leyenda dice que el jefe de los Espíritus Celestiales descendió al monte Shasta para ayudar .a los indios, y que convirtió a Coyote en su amigo personal y en emisario de las instrucciones que daría a los indios.

Resulta - curioso saber que estas leyendas, en las que aparece un individuo que recuerda a la vez a Noé y a Moisés, siguen vigentes. Mucha gente está convencida de que a este monte arriban ocasionalmente naves desconocidas y que en sus profundidades viven misteriosos individuos. Los primeros blancos que observaron las luces y otros fenómenos que aquí suceden fueron los gambusinos que arribaron a California en ocaSión de descubrir el coronel Sutter los primeros yacimientos de oro. Y no se ha dejado de contemplar cosas muy extrañas en este lugar. 
Cuando en 1931 un incendio estuvo a punto de acabar con los bosques, el fuego se apagó de pronto al caer encima una misteriosa neblina. La línea alcanzada por el siniestro se conservó y puede verse todavía, describiendo un círculo perfecto en torno al monte. Esto obligó al periódico Los Angeles Times a enviar un reportero al lugar. El 22 de mayo de 1932 apareció publicada una nota firmada por Edward Lanser, en la que informaba sobre cierta comunidad fantasma que vivía en lo alto del monte. Aquellos seres llevaban los cabellos largos y vestían ropa blanca y holgada, y jamás se comunicaban con los habitantes de la región. Cuando eran sorprendidos en el bosque hacían lo posible por desaparecer.

Pero tal vez la historia más revela- 414 dora e interesante sea la de quienes 
lograron sobrevivir a un espantoso diluvio en el México anterior a Hernán Cortés.

Hubo un increíble Noé en el México prehispánico

Cuando cayeron las aguas en México, los únicos seres humanos que contaban con una embarcación eran los esposos Cocoxtli y Xochiquetzal. Recibieron los dos un oportuno aviso de los dioses y abordaron sin perder un segundo la barca, que debía ser bastante pequeña. A continuación, comenzó a llover a mares.

Llegó a su fin el diluvio, se retiraron las'aguas finalmente, y los dos sobrevivientes hicieron lo mismo que Deucalión y Pirra en la mitología griega, y muy posiblemente también los hijos de Noé en el episodio bíblico -Noé no estaba ya en condiciones de imitarlos-. Se dedicaron a poblar la tierra. Pero los hijos del matrimonio mexicano se vieron aquejados de un serio defecto: no podían hablar. Eran mudos de nacimiento.

El matrimonio dirigió muy amargos reproches a los dioses y éstos se compadecieron de Cocoxtli y Xochiquetzal. Les enviaron un ave sagrada que confirió a los muchachos el don de la palabra. Pero en cuanto abrieron la boca sucedió algo que nadie esperaba. Cada uno comenzó a expresarse en una lengua diferente. Y como les resultase imposible entenderse entre ellos y con los papás, los abandonaron y se fue cada uno por su lado.

¿No es curioso que se produzcan tantas coincidencias entre las leyendas de una orilla y otra del océano acerca del diluvio y de otros aspectos bíblicos, aunque sucedan pequeñas diferencias, corno la del ave sagrada, que podría equipararse con la paloma del Arca de Noé? ¿Indican acaso un origen común?

Pero en esta historia del diluvio existe algo más, que parece coincidir, en cambio, con algunas tradicio- nes originarias de Asia. Nadie parece haberse fijado que, en el campo esoterista, existen muy curiosas analogías entre ciertos mitos prehispánicos y otros de Asia.

¿Llegaron de Asia el águila y la serpiente?

Se ha dicho que el episodio del águila posándose sobre el nopal, con una serpiente en el pico, es absolutamente mexicano y se refiere a cierta leyenda acerca del lugar donde debería fundarse la ciudad de Tenochtitlan. Pero, en opinión de quienes han estudiado las ciencias esotéricas, la realidad fue otra.

Dicen que la figura del águila es la imagen de la luz victoriosa sobre las tinieblas representadas por la serpien-te oculta bajo las aguas oscuras del diluvio y de la ignorancia. Y añaden que esta hermosa imagen procede de Oriente.

Si águila y serpiente aparecen en condiciones de inferioridad para esta última, es porque el águila está vengando viejos agravios. Los dos animales han sido enemigos desde siempre, como el Bien y el Mal. En un capítulo de su Historia Natural, Plinio el Viejo mencionaba este odio mutuo, y el hecho de que las serpientes jamás pierden oportunidad de atacar a los pájaros, a los que parecen hipnotizar con la mirada.

Existe en la India una leyenda acerca del nacimiento del hombre, que apareció cuando el mundo estaba cubierto por las aguas del diluvio. Y debajo de las oscuras aguas se ocultaba una serpiente que simbolizaba el caos que precedió a la creación y a la aparición de la vida. Los chinos, discípulos de los indostanos, como los griegos lo fueron de los egipcios, adoptaron a la serpiente como símbolo del mal e hicieron de ella un dragón responsable del caos. 
Esta leyenda viajaría hacia el oeste. hasta llegar a Caldea y Egipto. Los redactores del Antiguo Testamento la hicieron suya para dar a cada uno de los animales un papel sumamente importante en la Biblia. La serpiente sería causa, en el Edén, de numerosos trastornos, mientras la paloma, es decir, un ave, contrarrestaría los funestos designios de la serpiente al portar en el pico una rama de olivo que anunciaría el fin del diluvio.

Entre los egipcios, el malvado Seth sería representado con aspecto de serpiente, símbolo de las fuerzas negativas de la naturaleza, porque asesinó traicioneramente a su hermano Osiris, dios de la luz y de la creación identificado con el sol. Horus. hijo de Osiris y de isis, vengó al dios y adquirió así el derecho a figurar con la cabeza de halcón que a partir de entonces le caracterizaría.

En cuanto al México prehispánico. también el águila se identificaría con las fuerzas del bien. 
Visto así, con la serpiente en el pico, ¿acaso no simboliza el triunfo de la luz y de la inteligencia sobre las tinieblas y la barbarie, así como la victoria de un pueblo sobre los elementos adversos? 
Pero, ¿quién trajo este concepto desde Oriente y cuándo?

¿Llegaron monjes budistas hace más de mil años?

En su obra Monarquía indiana, que apareció impresa en Madrid en 1723, su autor el religioso Juan de Torquemada reproducía una leyenda acerca de unas extrañas embarcaciones llegadas del oeste, a bordo de las cuales viajaban unos individuos sumamente cultos, vestidos con largos ropajes de lana y adornos de plata, cuyas mangas eran anchas y cortas. Esta leyenda parecía confirmar el hallazgo de una nave por soldados de Cortés en una playa del Pacífico. Era semejante a las que navegan todavía en los mares de China. 
Después del libro de Torquemada apareció el de un francés llamado De Guignes, en 1761, el cual debió mspirarse en ciertas leyendas recogidas por el autor. Decía que los chinos arribaron al continente americano en los primeros siglos de la era cristiana y que le dieron el nombre de Fu Sang. El monje budista Hoi-Shin fue uno de los que se internaron en las tierras descubiertas y quiso enseñar su fe a los indígenas que halló en su camino. También aprendieron éstos de los visitantes el arte de trabajar los metales preciosos y el de la laca, que todavía es característico de la región de Michoacán.

¿Fue el concepto del águila y la serpiente uno de los muchos que enseñaron los monjes budistas a los habitantes del México anterior a la Conquista? En astronomía hay ciertas similitudes que obligan a suponer que los visitantes enseñaron muchas más cosas. Por ejemplo, los chinos tenían la idea que el mundo nació como resultado del choque entre la luz y las tinieblas. La estrella de Orión era representada en China bajo la forma de un tigre, que se convertiría en jaguar al cruzar el oceano. Los• dos conceptos se complementaban, puesto que el tigre era otoño y este en China, así como primavera y oeste en el México antiguo. Por otra parte, el sol Tonatiuh era águila, macho creador, activo y fecundador entre los mexicanos, mientras la mujer era pasiva, fecundada y productora. Era también Meztli, encarnación de la luna, con forma de jaguar.

Algo semejante sucedía en China, donde el águila activa y fecundadora se identificaba con el yang masculino, y el tigre fecundo y pasivo era el rin femenino. 
Ahora bien, si el águila y la serpiente procedían de Asia, ¿podría decirse lo mismo de la palabra México, tan relacionada con este concepto, y del pueblo fundador de la ciudad en el lugar donde se posó el águila con la serpiente en el pico?

¿Es de origen local o lo trajeron los budistas?

No han llegado hasta nuestros días testimonios dignos de crédito acerca del nombre México y de su origen. Los filólogos, antropólogos e historiadores han querido explicarlo de alguna manera. Y, como suele suceder en estos casos, las conjeturas han sido muchas y variadas. 
Algunbs estudiosos del tema, en vista de que ningún documento prehispánico alude a este nombre, han declarado que México procede de la palabra náhuatl Mexiti, que significa ombligo del ma guey. Añaden que Mexitl pudo ser también el nombre de un gran sacerdote local, tal vez el mismo que descubrió el lugar donde, de acuerdo con la profecía, se levantaria Tenochtilan,la ciudad de Mexico actual,levantada encima.

¿Llegaron monjes budistas hace más de mil años?

En su obra Monarquía indiana, que apareció impresa en Madrid en 1723, su autor el religioso Juan de Torquemada reproducía una leyenda acerca de unas extrañas embarcaciones llegadas del oeste, a bordo de las cuales viajaban unos individuos sumamente cultos, vestidos con largos ropajes de lana y adornos de plata, cuyas mangas eran anchas y cortas. Esta leyenda parecía confirmar el hallazgo de una nave por soldados de Cortés en una playa del Pacífico. Era semejante a las que navegan todavía en los mares de China.

Después del libro de Torquemada apareció el de un francés llamado De Guignes, en 1761, el cual debió mspirarse en ciertas leyendas recogidas por el autor. Decía que los chinos arribaron al continente americano en los primeros siglos de la era cristiana y que le dieron el nombre de Fu Sang. El monje budista Hoi-Shin fue uno de los que se internaron en las tierras descubiertas y quiso enseñar su fe a los indígenas que halló en su camino. También aprendieron éstos de los visitantes el arte de trabajar los metales preciosos y el de la laca, que todavía es característico de la región de Michoacán.

¿Fue el concepto del águila y la serpiente uno de los muchos que enseñaron los monjes budistas a los habitantes del México anterior a la Conquista? En astronomía hay ciertas similitudes que obligan a suponer que los visitantes enseñaron muchas más cosas. Por ejemplo, los chinos tenían la idea que el mundo nació como resultado del choque entre la luz y las tinieblas. La estrella de Orión era representada en China bajo la forma de un tigre, que se convertiría en jaguar al cruzar el oceano. Los• dos conceptos se complementaban, puesto que el tigre era otoño y este en China, así como primavera y oeste en el México antiguo. Por otra parte, el sol Tonatiuh era águila, macho creador, activo y fecundador entre los mexicanos, mientras la mujer era pasiva, fecundada y productora. Era también Meztli, encarnación de la luna, con forma de jaguar. 
Algo semejante sucedía en China, donde el águila activa y fecundadora se identificaba con el yang masculino, y el tigre fecundo y pasivo era el yin femenino.

Ahora bien, si el águila y la serpiente procedían de Asia, ¿podría decirse lo mismo de la palabra México, tan relacionada con este concepto, y del pueblo fundador de la ciudad en el lugar donde se posó el águila con la serpiente en el pico?

¿Es de origen local o lo trajeron los budistas?

No han llegado hasta nuestros días testimonios dignos de crédito acerca del nombre México y de su origen. Los filólogos, antropólogos e historiadores han querido explicarlo de alguna manera. Y, como suele suceder en estos casos, las conjeturas han sido muchas y variadas. 
Algunbs estudiosos del tema, en vista de que ningún documento prehispánico alude a este nombre, han declarado que México procede de la palabra náhuati Mexiti, que significa ombligo del maguey. Añaden que Mexitl pudo ser también el nombre de un gran sacerdote local, tal vez el mismo que descubrió el lugar donde, de acuerdo con la profecía, se levantaría la capital de los mexicas.

Otros conocedores del tema afirman que México es una aglutinación de varios términos aztecas: meztli, que se refiere a la luna, xictli, que significa ombligo, y co, que quiere decir lugar. Es decir, que México querría decir lugar en el ombligo de la luna, lo cual nos conduciría de nuevo a la estrecha relación lingüística de México con los chinos. Y esta relación parece confirmarla la explicación proporcionada recientemente por un antropólogo francés llamado Pierre Carnac.

La palabra México deriva del nombre de un pueblo de hombres que vivieron por este lugar: los mexicas. Esta palabra procede del antiguo chino en opinión de Carnac, y tiene mucho que ver con la religión budista. Sugiere el francés descomponer la palabra en sus tres sílabas y estudiar cada una con sumo cuidado. La primera partícula corresponde al Mo. nombre de cierto ropaje de los monjes. La siguiente recuerda el ji, que quería decir templo y ruta entre los budistas, así como ke es el nomhre de los ocho signos utilizados en el 1 Ching, o arte chino de la adivinación.

Es decir, que los mexicas recibieron este nombre de los monjes budistas chinos, que les enseñaron sus conocimientos y les señalaron la ruta moral a seguir. Dijeron estos re ligiosos a los mexicas que debían tener muy presente al águila, símbolo de las fuerzas del bien, que los ayudaría en la lucha contra los poderes del mal dirigidos por la malvada serpiente. ¿Quisieron los budistas indicar por medio de la palabra en cuestión el lugar donde deberían sus discípulos construir su capital? ¿Y fueron los mexicas de México los únicos 
que recibieron tan sabias enseñanzas de los monjes chinos?

En opinión del profesor Alexander von Wuthenau, antropólogo alemán que reside en la ciudad de México, antes de arribar los monjes chinos a estas tierras habían desembarcado ya en el continente sudamericano. Hace unos tres mil años habían iniciado su labor civilizadora en las costas de Ecuador y Perú, donde se han encontrado objetos de cerámica de claro estilo oriental, en especial en la región de Valdivia. Estos objetos fueron fabricados por artistas que pertenecían al llamado pueblo mochica. ¿Acaso no recuerda este nombre al de los mexicas de más al norte?

Los mochicas y los mexicas aprendieron con provecho las lecciones de sus maestros. Si éstos eran monjes, es de suponer que no hubo mezclas de ninguna clase entre visitantes y los indígenas. Pero en otros lugares del continente sí se produjeron cruces, hasta integrar finalmente una raza que sería llamada cobriza e india por los etnólogos a pesar de que. en opi,nión de von Wuthenau no existe tal raza, sino la mezcla de varios pueblos llegados en el pasado a esta encrucijada del mundo. 
Aquí llegó gente de la India. Birmania, China y Japón, afirma el alemán, así como vikingos, irlandeses, españoles y navegantes del Mediterráneo oriental, como se verá más adelante.

EL LAGO QUE SE ELEVO EN EL AIRE

En lo alto de los Andes, a unos cuatro mil metros sobre el nivel del mar y ocupando una superficie de 8 300 kilómetros cuadrados entre Perú y Bolivia, se extiende el lago Titicaca. No es el lago más alto del mundo, pues por encima de él está el pequeño lago del Nevado de Toluca, en México, pero tiene a cambio de esto mucho más interés, tanto en sus aguas como en sus alrededores y en su historia. Así como el mar Caribe fue antes un lago que el océano Atlántico destruyó para apropiárselo, este lago Titicaca fue mar que, por culpa de una serie de levantamientos orográficos, se convirtió en lago que se elevó en el aire.

Es una de las regiones más asombrosas de la Tierra

Este lago majestuoso de Sudamérica, salpicado de islas entre las que sobresalen las del Sol y de la Luna. ha sido explorado en numerosas ocasiones por los amantes de la aventura y de la ciencia, que no han logrado hallar nada en concreto. El francés Cousteau descendió en varias ocasiones, sin éxito, y en 1955 un tal William Mardorf, antiguo buceador de las fuerzas navales estadounidenses, declaró que había fotografiado unas ruinas sumergidas a treinta metros de profundidad. Pero jamás se las mostró a nadie. Así que sigue vigente el misterio.

En las orillas del lago han aparecido restos de conchas marinas, que parecen demostrar una cosa: el lugar se encontró alguna vez al nivel del mar, como ha sucedido con otros puntos del continente americano. Hay señales de mar en las montañas Rocosas de Estados Unidos y también en México. En ocasión de construirse en 1975 un edificio para la Universidad Autónoma Metropoli418 tana, al oriente de la capital mexicana no sólo aparecieron unos inesperados huesos medio fosilizados de un mamut, sino que en capas inferiores se encontraron conchas de especies claramente marinas.

Si esto de los restos marinos resulta interesante más lo es el espectáculo que presentan las ruinas contiguas al lago, que cubren una superficie inmensa y corresponden a una ciudad cuya antigüedad se pierde en la noche de los tiempos. Es verdad que el origen de esta ciudad, llamada Tiahuanaco -algunos autores insisten en llamarla Tiwanaku. que significa ciudad de los muertos-, no puede ser más oscuro, puesto que al llegar los españoles en el siglo xvi nada pudieron averiguar acerca del pueblo que en ella vivió. Decían los incas que debió ser fundada antes de aparecer las estrellas en el firmamento, palabras que podrían referirse a un antiguo cataclismo del que se había perdido todo recuerdo. También decían ciertas leyendas que Tiahuanaco fue fundada por seres venidos del cielo.

Los indios aymaras, que formaban el pueblo más antiguo de los Andes, muy anteriores a los incas, dijeron en 1545 al cronista español Pedro Cieza de León que en aquella ciudad vivieron los primeros hombres, barbudos y de tez clara. Esto obliga a preguntar por qué aquellos cultos barbudos fueron a construir su capital en lo alto de los Andes, donde escasea el oxígeno. ¿Requerían sus pulmones de una atmósfera enrarecida o acaso se produjo un día el levantamiento de la cordillera, que les obligó a abandonar la ciudad?

En la actualidad viven en estas alturas unos indios mal alimentados que viven de la raquítica agricultura, del turismo y de la pesca en el lago. Utilizan unas redes que se parecen, 
de manera más que sospechosa, a las utilizadas en el mexicano lago de Pátzcuaro, y en cuanto a las embarcaciones, son capítulo aparte. Están hechas con juncos y su forma es idéntica a las que navegaban antaño por el río Nilo y también a las del lago Chad, al sur del desierto del Sahara, donde se encuentran las figuras rupestres del Tassili con el famoso marciano. Otros lugares donde pueden verse estas embarcaciones de junco, con la misma forma que en el lago Titicaca, son las orillas del mar de Cortés, donde viven los indios sen, y en la isla de Pascua. ¿Existe alguna explicación para aclarar la presencia de un mismo tipo de embarcación en puntos tan aislados del planeta o se trata de una coincidencia?

En lo que a las embarcaciones de la isla de Pascua se refiere, se verá sin tardar mucho que no se trata de ninguna coincidencia.

Los años dejan sentir su huella en la piedra

A pesar de que pueden resistir el paso ie los años y los estragos del viento, la lluvia las inundaciones, los monumentos de piedra terminan por desgastarse y caer en pedazos. Sin embargo, las leyendas persisten, a pesar de su falta de consistencia. Triunfan sobre el tiempo, pero no sin recibir serios daños. Son deformaciones causadas por la ignorancia, la mala intención o. sencillamente, por una defectuosa transmisión. Pero es gracias a estas leyendas que pueden aclararse a veces ciertos misterios. Como sucedió en el caso de Tiahuanaco. 
Las leyendas locales informan que Tiahuanaco fue abandonada en ocasión de un fuerte diluvio. ¿Cuál diluvio era ése, si no había ninguna posibilidad de verse inundada por el océano. al encontrarse a tan enorme altura? ¿Es que el cataclismo señalado en las leyendas fue en realidad el levantamiento de los Andes sugerido por algunos geólogos, el cual debió producirse en fecha mucho más reciente de lo que se suponía?

Cuando los incas arribaron a esta región, en el siglo xiii de nuestra era. el lugar que ellos llamarían Tiahuanaco estaba ya en ruinas. Y cuando tocó el turno a los españoles de conocer la ciudad, tres siglos más tarde,vieron una serie de calles pavimentadas, magníficos edificios provistos de sistemas sanitarios perfectos, como no los había en Europa, y templos monumentales que daban fe de la esplendorosa civilización que dominó a orillas del lago.

Encontraron también numerosas piedras a medio tallar o listas para colocar en los edificios inacabados. Y aquellas piedras no las labraron los incas, sino que estaban allí desde muchos siglos antes de ser fundado su imperio. Los conquistadores se sorprendieron al contemplar los bloques de doscientas toneladas, pero más se sorprendieron, muy agradablemente, al ver que los monolitos estaban unidos entre sí con grapas de plata.

Les resultó muy sencillo a los españoles desprender las grapas, sin caer en la cuenta de que, por culpa de su codicia, se aceleraría el proceso de desintegración de Tiahuanaco. Los bloques de piedra cayeron por el suelo y la ciudad perdió la fisonomía que había logrado conservar a lo largo de los siglos.

¿A quién representaba aquel hombre barbudo?

Los españoles no se limitaron a arrancar las grapas de plata. Los piadosos misioneros mandaron destrozar cientos de estatuas, por considerar que podrían perjudicar a la fe católica. Pero, afortunadamente, se salvaron algunas. Una de ellas sería conducida más tarde al museo de La Paz, capital de Bolivia, y fue una suerte que así sucediese, porque la estatua vino a confirmar lo que se había dicho en las viejas leyendas acerca de los hombres barbudos. Porque la estatua representaba a un ser humano provisto de una barba.

¿Representaba aquella estatua a Viracocha, legendario fundador de Tiahuanaco, también conocido como Kon Tiki? ¿Sucedió en esta región lo mismo que en el México prehispánico, y que se dio el nombre de Viracocha no a una sola persona, sino a un conjunto de extranjeros de características idénticas? ¿Tenían que ver estos Viracochas tiahuanacos -palabra que recuerda a los teotihuacanos adoradores de Quetzalcoátl- con los seres barbudos que arribaron a México? 
Los extranjeros barbudos, dice la leyenda, llegaron del este, en circunstancias maravillosas. Esto resulta lógico en el caso de México. que tiene salida al océano Atlántico. pero ¿puede decirse lo mismo en el caso de Viracocha? Al este del lago Titicaca se extienden las elevadas montañas de Bolivia y más allá la jungla amazónica, y no parece probable que una embarcación pudiese navegar por estos lugares. A no ser que la nave fuese de otra clase y se moviese por el aire; y no faltan las leyendas que parecen referirse a esta clase de embarcación.

Una de ellas relaciona a las naves voladoras con cierta mujer de características muy especiales.

Era de orejas largas y tenía cuatro dedos en cada mano

Hace cinco millones de años, una nave refulgente se posó en la isla del Sol y descendió una mujer de cabeza puntiaguda, cuatro dedos en cada mano y en cada pie y orejas desmesuradamente largas. Por esta razón, 
los asombrados indígenas dieron a la mujer el nombre de Orejona. Era una hembra inteligente, de porte noble, animada por las mejores ideas, puesto que se le ocurrió mejorar la raza terrícola, que dejaba mucho de desear.

informa esta singular leyenda que la dama de largas orejas se apareó con varios tapires y que de estas uniones monstruosas resultaron hijos con inteligencia menor que la materna pero cuyo aspecto fisico superaba al paterno. Tenían cinco dedos y las orejas de tamaño normal. ¿Qué oscuro simbolismo encierra este cruce aparentemente tan disparejo entre mujer y puerco? ¿Quiere decir que la mujer quiso realizar unas pruebas genéticas con los habitantes salvajes del lugar, que eran bestiales, para ver qué resultados obtenía?

Estos hijos del espacio serían más tarde los iniciadores de la nobleza local, y mirarían por encima del hombro a los infelices que tuvieron mamás como Dios manda. La madre del género humano, como algunos llamarían a la Orejona, que era el equivalente sudamericano de la Maya indostana o la Cibeles griega. pasó unos años en la región tiahuanaca. enseñando todo lo que sabía y creando seres de una raza más evolucionada. Finalmente, cuando creyó cumplida su misión -o no le quedaron ganas de llevar a su nave más candidatos a superpadres, o se acabaron éstos-, abordó el navío espacial, regresó a su planeta de origen y nunca más volvió a depositar en el suelo terrestre sus delicados pies de cuatro dedos.

A los descendientes directos de Orejona no les agradó demasiado no ser como ella en todo. No podían cortarse un dedo, porque les molestaría al caminar o al trabajar, pero, se les ocurrió colgar pesas de los lóbulos para alargar las orejas y volverlas tan enormes como las de su ilustre progenitora. Y sería ésta una de las características de la nueva raza, además de una odiosa presunción, que conservaron los descendientes sin saber cuáles eran las raíces de tan curiosa costumbre.

¿Cuándo se levantó en el aire el lago Titicaca? ¿Mucho después del arribo de Orejona? ¿Estando ella en el lugar, razón por la cual salió corriendo asustada? Las leyendas nada aclaran al respecto, pero dan a entender que un día se presentó el hombre barbudo, al que llamaron Viracocha, palabra que significa Espuma de mar. ¿Llegó este ser del planeta Venus, como opinan los investigadores del fenómeno OVNI? ¿Vino por el océano Pacífico a bordo de una embarcación, lo cual justificaría el apodo recibido? ¿Fue él quien dio a conocer a los habitantes de Tiahuanaco la técnica para construir embarcaciones de junco? ¿Les dijo cómo debían levantar edificios de piedra, semejantes a los que había en algunos lugares de Europa?

El monumento más importante de Tiahuanaco

El edificio más extraordinario de Tiahuanaco es una construcción de piedra que ha sabido desafiar al tiempo y a la acción demoledora del hombre. Tal vez se deba a la afortunada circunstancia de estar formado este monumento por una sola mole de piedra, nada fácil de mover. Lo llaman Puerta del Sol y tiene tres 422 metros de altura y seis de anchura. 
Está tallado en un solo monolito de diez toneladas, decorado con tres hileras de cuarenta y ocho figuras dentro de un cuadrado, que ha sido causa de todo género de especulaciones en cuanto a su contenido. Estas figuras rodean a un personaje central que parece estar volando. ¿Será el Viracocha de la leyenda?

No se ha podido determinar si esta Puerta del Sol se abrió en otros tiempos a un patio o a un edificio de mayores dimensiones, ni por qué la llamaron así. ¿Le dieron este nombre porque durante el solsticio de verano asoma el sol por un lugar preciso y dirige sus rayos a la bahía de Pisco, donde se encuentra el famoso candelabro? ¿Y se trata de una coincidencia que la Puerta del Sol señale también a la estrella Sirio, llamada Sothis por los antiguos egipcios? 
Estas observaciones resultan interesantes, pero no tanto como las que se refieren a los bajorrelieves de la Puerta, puesto que para los entendidos representan un calendario de muy especiales características: el que regiría en el planeta Venus, donde estuvo la patria de los fundadores de Tiahuanaco.

En 1937, un alemán de nombre Kíss había afirmado ya que el calenLas figuras que rodean al personaje central en la Puerta del Sol, en Tiahuanaco. cuarenta y ocho en total, son seres voladores provistos de alas?

El calendario de la Puerta del Sol es de 290 días y no de 365. Inspirándose en la teoría de su paisano Hans Hórbiger sobre las lunas que cayeron sucesivamente sobre la Tierra, diría Kiss que nuestro planeta comenzó a girar más lentamente en torno al Sol, de resultas del encontronazo número tres con la Luna y que el año solar se estabilizó por fin en los 365 días y fracción que conocemos. Añadía que la luna terciaria se desplomó cuando los meses terrestres eran de 24 días.

En fecha más reciente llegó a similar conclusión el soviético Alexander Kazantzev, y añadiría que los seres grabados en los 48 cuadros poseen alas, igual que los personajes divinos y los animales alados de Babilonia y Persia.

Las líneas de Nazca y el candelabro de Pisco

Los habitantes de Tiahuanaco jamás olvidaron a sus benefactores, pero cuando se conencieron de que ninguno de ellos regresaría, no dudaron en abandonar aquellas tierras inhóspitas. En el siglo xii. de acuerdo con los historiadores, se fueron todos tierras abajo, con Manco Capac al frente, y se establecieron en Cuzco. Levantaron edificios que recordaban a los que se quedaron atrás y consideraron a su ciudad la capital del imperio.

Sin embargo. no todos los nobles incas opinaban que Cuzco era la meta buscada. Un día decidieron proseguir la búsqueda de Kon Tiki, y acompañados por mujeres y niños descendieron hacia la orilla del mar. al lugar donde se suponía que llegó tiempo atrás la nave de Espuma de Mar. Y después de pasar por la elevada llanura de Nazca arribaron a la bahía de Pisco.

Se encuentra esta pequeña bahía unos doscientos kilómetros al sur de Lima. donde una colina se interna en el mar. En esa colina alguien dibujó hace largo tiempo una figura que no puede apreciar de manera cabal quien viaje por tierra, pero que resulta muy visible para el navegante que se aproxime a la costa por el mar.

La figura tiene forma de candelabro de tres brazos. El primero en mencionar el gigantesco dibujo, en 1926, fue el francés V. Forbin, pero antes que él lo habían descubierto los españoles de la Colonia, así como frailes y peruanos en general, que no le concedieron la menor importancia. Este monsieur Forbin declaró que era un tridente dibujado por los atlantes. Se tomó la molestia de medir la figura y descubrió que tenía unos doscientos metros desde la base hasta la punta y que estaba formada por líneas profundas de sesenta centímetros, anchas de cuatro metros.

Después del francés nadie pareció interesarse en el candelabro de la bahía de Pisco, hasta hace unos años, cuando a partir de los libros de Erich von Dniken se puso de moda el tema de los extraterrestres venidos a colonizar la Tierra. Comenzaron en-

tonces las teorías para aclarar el enigma del candelabro. Había que determinar la fecha en que fue dibujado. Se vino a descubrir que tenía seis siglos y medio de antigüedad, edad que no a todos convenció. Se quiso saber a continuación quiénes lo dibujaron y por qué. Estas dos preguntas resultaron más dificiles de contestar.

Ningún documento peruano antiguo menciona al candelabro, ni figura en las leyendas locales, lo cual no es de extrañar, puesto que no puede ser visto más que desde el mar, como si fuese dedicado el dibujo a alguien que llegase del océano. Ha sucedido con el candelabro de Pisco lo que con las líneas de Nazca, que sólo desde el aire pueden ser vistas. Nadie en los siglos anteriores al presente pudo contemplar esas líneas que semejan pistas de aterrizaje, hasta que en 1939 las distinguió desde un avión el norteamericano Paul Kosok y las estudiaría a continuación la alemana Maria Reiche.

Una de las regiones más interesantes del planeta

El distrito de Ica es uno de los lugares que más sorpresas ha reservado a los arqueólogos. Está aquí la meseta de Nazca, camino de la ciudad imperial de Cuzco y de la ciudad de Tiahuanaco. Al sur de la bahía de Pisco están las cuevas de Paracas, muy cerca del mar, donde aparecieron unas momias de nobles incas, cuyos cabellos eran rojizos y su sangre del tipo A, que jamás ha existido entre los indios de la región. 
Otro misterio está en las piedras grabadas de Ocucaje, cerca de Ica, capital del distrito, llanura desértica cruzada por un torrente seco casi todo el año. Durante una riada que tuvo lugar en años pasados, aparecieron unas piedras con dibujos grabados que representaban a animales extinguidos desde hace millones de años. Eran dibujos hechos hace veintitantos miles de años, que han sido causa de muy fuertes discusiones entre los científicos. Muchos opinan que son un fraude hábilmente urdido.

Y, por último, está el candelabro de Pisco, que no está esculpido en la roca como muchas personas creen, sino que lo trazaron enla arena delgada que cubre la colina. Esto significa que quien hizo el dibujo no disponía de herramientas adecuadas para realizar el trabajo, o que no contaba con tiempo suficiente.

¿Deseaban dejar aquellos artistas desconocidos una señal imperecedera, por razones que ignoramos, para llamar a alguien o porque iban a emprender un viaje y deseaban conservar una referencia por si les tocaba regresar un día al punto de partida? Si quisieron dejar una huella imperecedera, lo consiguieron a medias. No supieron prever que a partir de su descubrimiento acudirían los curiosos al lugar en número creciente. Y, al igual que está sucediendo con las líneas de Nazca, pisan ahora los turistas el candelabro, dejan sus huellas los motociclistas y se corre el peligro de quedar muy pronto destruido el fabuloso enigma del pasado.

Teorías que pretenden aclarar el misterio

Los filibusteros del siglo xvii fueron los que trazaron el candelabro, para recordar más tarde el lugar donde ocultaron sus tesoros. Tal era la opinión de un peruano llamado Eduardo García Montero, que muchos consideraron absurda, puesto que ningún filibustero tendría tiempo o aptitudes para dibujar tan enorme dibujo cuando le resultaba más sencillo anotar la ubicación de su tesoro en un mapa.

En opinión de otros estudiosos, el candelabro fue un indicador de mareas dejado por un pueblo desconocido, que ya no existe. Fray Diego de Guatemala decía que lo mandó dibujar él mismo, para convertir el lugar en sagrado. Nadie le hizo el menor caso. Otros autores católicos han dicho que el candelabro es en realidad un Arbol de la Vida, dibujado posiblemente por los primeros frailes franciscanos que llegaron a Pisco. Pero afirman otros menos religiosos que se trata de un tridente de Neptuno. Y otros más dicen que el candelabro es de origen judío. sin caer en la cuenta de que el judío es de siete brazos y éste sólo tiene tres. 
Queda. por último, una explicación que podría ser la más cercana a la verdad. No entran en ella naves voladoras ni seres extraterrestres, sino unos pobres individuos desorientados que iban en busca de un dios perdido. Pero, por participar en esta teoría cierta isla situada al oeste de la bahía y, ante el temor de alargar demasiado el presente capítulo. seguiremos en el siguiente para aclarar este enigma.

¿QUE MISTERIO ENCIERRA LA ISLA DE PASCUA?

Los nobles incas que bajaron por el valle y pasaron por la llanura de Nazca, arribaron finalmente a la bahía de Pisco, de cara al océano Pacífico. No habían tenido éxito en su búsqueda de Viracocha, así que, al llegar al mar, pensaron que debían continuar su viaje, iempre al oeste. Construyeron entonces unas embarcaciones que serían impulsadas por el viento, y en las velas pintaron la efigie de Viracocha, también llamado Kon Tiki.

Antes de lanzarse a la mar hicieron un último intento. Dibujaron una gigantesca señal en una colina cercana a cierta bahía, con objeto de atraer la atención de su dios. Tenía la señal forma de tridente,o de candelabro de tres brazos. Era una señal muy curiosa, pues si se prolongaba el eje central del dibujo, la línea pasaría por Nazca y llegaría a la ciudad de Tiahuanaco.

Pudo suceder esto, o que los incas quisieran dejar una señal que los guiase si, por azares de la fortuna, se veían obligados a regresar. Encontrarían entonces aquel gigantesco dibujo que les indicaría el lugar de la costa donde deberían desembarcar. 
Pero no tuvieron necesidad de aquella guía, porque jamás regresaron a la patria. 
Fue descubierta por un holandés, el día de Pascua Desde comienzos del siglo xviii habían comenzado a llegar a esta isla, tan lejos de todas partes, los primeros navegantes europeos de nuestra era. A todos asombró el espectáculo de las enormes cabezas de piedra volcánica erguidas en el suelo de toda la isla.

El primero de todos fue el holandés Roggeveen, quien la tarde del do- 
mingo de Pascua de 1722 se encontró ante una isla situada a tres mil kilómetros de la tierra más cercana, que era el continente sudamericano, y lejos de las rutas marítimas conocidas. Al fondear cerca de la isla recibió la visita de algunos nativos que llegaron nadando, sin mostrar ningún temor. Pertenecían todos al tipo polinesio, de facciones ligeramente oscuras y cierto aire oriental. Pero había uno de tez clara y barba rojiza.

El capitán visitó a la mañana siguiente la isla y vio unas cabezas gigantescas hundidas en el suelo, cubiertas con algo que parecía un sombrero de color rojo. Aquel mismo día se fueron los holandeses, después de que tuvieron que disparar contra unos indígenas que les robaron los sombreros.

En 1770 desembarcó en la isla don Felipe González y Ahedo. quien tomó posesión de aquellas tierras en nombre del rey de España y las llamó de San Carlos. Redactó un documento de cesión de la isla por parte de los habitantes, y uno de ellos estampó algo que parecía una firma. Tenía barba de color rojizo y era el único que sabía escribir. Pero su escritura era muy extraña. Los españoles quedaron sorprendidos con aquellos garabatos que parecían pájaros en diferentes posturas, y más aún al contemplar las enormes cabezas de piedra. Levantaron tres cruces de madera en la parte más elevada de la isla, observaron que en el centro había un lago en lo que debió ser el cráter de un volcán apagado y abandonaron el lugar. También a los españoles les robaron los nativos algunos sombreros. Pero los ofendidos lo tomaron a broma. No dispararon sus armas.

Cuatro años más tarde pasó por la isla de Pascua, que era ya conocida por este nombre, a pesar del intento español de cambiarlo, el famoso capitán Cook. Observó la curiosa costumbre de los pascuenses de robar sombreros y tuvo ocasión de comprobar que también en otros terrenos eran unos verdaderos amigos de lo ajeno. Vendieron al capitán unas canastas supuestamente llenas de camotes. Sólo en la parte superior descubrió más tarde James Cook que había camotes. El resto de las canastas estaba lleno de piedras.

También el inglés tuvo ocasión de contemplar las cabezas y de meditar sobre su tamaño y sobre quién pudo ¡evantarlas y con qué motivo.

Nadie pareció interesarse a partir de entonces en las cabezas de piedra. como no fuera algún que otro etnólogo que nada fue capaz de decir. Hubo que esperar hasta 1947 para que un investigador con ganas de descubrir misterios llegase a la isla para explorarla. En ese año realizó el noruego Thor Heyerdahl su famosa travesía oceánica a bordo de la balsa Kon Tiki,• partiendo del puerto peruano del Callao. Deseaba demostrar que los hombres del continente americano pudieron hacer lo mismo que él, hace muchos años, en una embarcación semejante, aprovechando los mismos vientos que lo condujeron ahora por el mar.

Al llegar Heyerdahl a la isla de Pascua se acercó a hablar con don Pedro, alcalde del lugar. Le parecía muy extraño que fuese pelirrojo, como algunos personajes mencionados en los relatos de navegantes del siglo xviii. ¿Podía explicar el alcalde a qué se debía? Muy sencillo: él era descendiente directo de los orejas largas, antiguos pobladores de la isla, así llamados porque colgaban pesas de sus lóbulos para alargar las orejas. Compartían la isla con los orejas cortas, que habían llegado al lugar mucho antes, procedentes del oeste, en largas canoas. 
Los orejas largas se consideraban de origen divino y esclavizaban a los otros, que debían ocuparse de los trabajos más pesados.

Un día, los amos impusieron a los esclavos una pesada tarea. Tenían que limpiar de piedras la península de Poike, aquel mismo lugar donde los españoles levantarían muchos años después las tres cruces. Los orejas cortas se rebelaron entonces contra sus amos y los mataron a casi todos. Arrojaron los cuerpos a una zanja recién abierta. Sólo dejaron con vida a uno de los orejas largas, del cual descendía don Pedro.

Excavó el noruego en el lugar donde estuvo la zanja y encontró restos humanos de un tipo que no era el de los polinesios. A continuación su curiosidad lo llevó a escarbar en la base de algunas cabezas de piedra y descubrió algo asombroso: se prolongaban éstas en un torso y en dos brazos pegados al cuerpo, y en el torso vio una embarcación grabada, que era exactamente igual a la que utilizó para cruzar el Pacifiqo desde el Perú.

¿Demostraba el hallazgo que los orejas largas vinieron de la costa occidental del continente americano y que no llegaron jamás de la Polinesia, como habían afirmado hasta entonces los antropólogos? ¿No probaba la forma de las cabezas, con sus orejas largas y su nariz recta, que eran la imagen de aquellos antiguos pobladores venidos del este?

No todo parecía proceder de América

El noruego que hizo famosa a la isla,Thor Heyerdahl estaba seguro de que todo en la isla de Pascua procedía de América y, enapoyo de su tesis, aportaría lo que él consideraba pruebas. Por ejemplo, aquellos nobles incas, o sus descendientes, viajaron por aquellos lugares del océano Pacífico y en todos ellos levantaron monumentos de piedra. Curiosamente, sólo en las islas más cercanas al continente americano se han encontrado edificios de piedra. Jamás hacia el oeste, en dirección de Asia.

Observó las embarcaciones de junco, tan semejantes a las del lago Titicaca y a las antiguas egipcias. Pero no sólo en las embarcaciones surgirían coincidencias. Durante la expedición realiza1a a la isla de Pascua por el investigador catalán Antonio Ribera halló objetos que le recordaron a la cultura egipcia, así como una estatua en cuyo rostro había una perilla completamente faraónica.

La forma de unas pequeñas pirámides de la isla, construidas con bloques de piedra perfectamente ensamblados, recordó a Heyerdahl los monumentos ciclópeos de Cuzco y Sacsahuaman, en el viejo imperio inca. Además, estaba el camote, que ya tuvo ocasión de conocer el capitán Cook, un tubérculo que sigue apreciándose en la actualidad, lo mismo en la isla de Pascua que en casi todo el continente americano, desde México hasta Chile. ¿No serían los viajeros incas los que lo trajeron a este lugar?

Otro aspecto de la isla que llamó la atención al noruego fue el de los sombreros de las cabezas, muchos de los cuales yacen por el suelo desde que los orejas cortas los tiraron du rante la rebelión contra sus amos. ¿Son simples sombreros esos rodetes de piedra que cubren aún algunas cabezas y que Heyerdahl se ocupó de colocar de nuevo en ciertos casos? En opinión del noruego, el hecho de que sean de color rojo los rodetes significa una cosa: que los antiguos escultores quisieron representar los cabellos rojos de los hombres venidos del este:

Pero, al lado de estas pruebas de que la isla de Pascua fue colonizada por los incas procedentes de Perú, hay otras que parecen demostrar la influencia de la India en el lugar. En primer lugar, están las tablillas de madera, llamadas ronga-ronga, cubiertas de extraños dibujos semejantes a pájaros. Esta escritura parece proceder de la India, puesto que se han encontrado muestras semejantes en las ruinas de Mohenjo-Daro, y también en la selva de Panamá, donde viven los indios cuna. Es también similar a los jeroglíficos mayas y a los textos aparentemente encontrados en un monasterio tibetano de la India por el coronel James Churchward.

¿Para qué servían las cabezas monumentales?

Dos aspectos de las cabezas de la isla de Pascua que no han logrado ser aclarados son: la técnica utilizada para levantarlas y colocarlas en su sitio, así como la razón de ser de tales esculturas.

Hay leyendas locales en relación con la forma tan curiosa de crear las figuras de piedra. Así como en Egipto hubo que transportar los bloques de piedra desde canteras lejanas, igual que sucedió en Stonehenge, este problema no existió en esta isla.

Los escultores tallaron la piedra volcánica que abunda en todas partes y la dejaron lista para ser trasladada. Pero no lo hicieron por los medios normales, smc que unos sacerdotes entonaron himnos y las estatuas se levantaron y caminaron dócilmente hasta el lugar escogido. Allí se detuvieron. Los escultores, que habían conducido a las estatuas de la mano, les dieron el último toque: les abrieron un par de ojos a cada uno. Así dice la tradición.

Fuera de esta leyenda, no existe ninguna explicación. Las moles son pesadas y no hay árboles en la isla con los cuales preparar rodillos. La técnica utilizada por los antiguos pobladores de la isla para trasladar las cabezas sigue siendo un misterio. Como es también un misterio la forma de las cavidades que son los ojos, en cuya parte superior sobresalen unas espesas cejas que impiden al sol penetrar hasta el fondo. Sólo en cierto momento del año es visible el fondo de las órbitas, pero nadie ha sabido explicar por qué sucede esto.

¿Representan las cabezas a los dioses de los orejas largas? ¿No tenían mucho que hacer en la isla de Pascua los nobles incas venidos del Perú, y se dedicaban a levantar las figuras para pasar el rato? ¿Obligaban a los esclavos a esculpir las cabezas, para tenerlos ocupados, como se dice que hacían algunos faraones con los campesinos en los meses que no trabajaban en el campo?

Las cabezas están por toda la isla, mirando todas hacia el mar. ¿Acaso eran señales para que alguien las viese si venía navegando? ¿Esperaban los orejas largas que llegase un día Viracocha, y por esta razón no dejaron un solo lugar sin su correspondiente estatua, para que no existiese la menor posibilidad de que los dioses dejasen de ver la isla? Por el contrario, ¿pudo suceder como en la bahía de Pisco, que las cabezas monumentales fuesen una señal para llamar la atención a Viracocha si se le ocurría pasar por allí algún día? 
Tal vez sucedió que los orejas largas de la isla de Pascua, supuestos descendientes de los incas que abandonaron Cuzco, emprendieron varios viajes por mar en busca siempre de Viracocha. Y que en algunos lugares fueron recibidos con tales muestras de cortesía que se quedaron a vivir para siempre. Y hay testimonios que parecen probar la presencia de aquellos hombres en gran parte de los mares del Sur.

Cuando Pedro Fernández de Quirós desembarcó en las islas Marquesas encontró algunos individuos de cabellos rubios, que vivían con los indígenas como si formasen parte de la población desde hacía largo tiempo. ¿De dónde procedían? Esto sucedió en 1610, pero cinco años más tarde el holandés Schouten y el fran. cés Le Maire verían en las islas Tonga a un aborigen rubio. Crozet vio gente pelirroja en Nueva Zelanda, así como James Cook en Tiokea.

Las tradiciones locales mencionan el arribo de hombres de piel clara y cabellos rojos. Los polinesios los llamaban Ehu y los neozelandeses Moa. Algunos autores consideran que aquellos rubios eran vikingos que llegaron hasta el océano Pacífico. Otros opinan que fueron los descendientes de los incas que recorrieron todas las islas, en busca siempre de su dios Viracocha. ¿Quién está en lo cierto?

Lo único que puede decirse, en apoyo de la verdad, es que si la teoría de Thor Heyerdahl acerca de los viajes oceánicos de los antiguos incas es cierta, también pudieran serlo las largas travesías realizadas por los vikingos y otros pueblos por los siete mares. Y sus viajes hasta el continente americano.

¿QUIENES FUERON LOS PUEBLOS VENIDOS DEL OESTE?

En la catedral gótica de Schleswig, en el norte de Alemania, hay unas pinturas que datan del año 1280. Aparecen en ellas unos guajolotes. Pero resulta que estas aves son originarias del continente americano y llegaron por primera vez a Europa hacia el 1530. después del descubrimiento de América por Cristóbal Colón. En otra población alemana llamada Ovrehogoal pueden verse unos tapices escandinavos del siglo xi, donde hay unas llamas andinas. ¿Por qué misteriosos caminos llegó la imagen de llamas y guajolotes a la Europa medieval? ¿Quiénes fueron los navegantes que dieron a conocer en Alemania animales originarios del continente americano?

Viajar por el Atlántico era muy sencillo

Hasta el día que los cartagineses se apoderaron de las Columnas de Hércules -o Estrecho de Gibraltar- para impedir el paso a los navíos de otros países, el tránsito por el océano Atlántico debió ser muy intenso. Si no volvió a navegar casi nadie por el océano Atlántico después, fue porque alguien tuvo interés en ahuyentar a los marineros, incluso difundiendo leyendas sobre monstruos que acechaban a los imprudentes que se internasen en el océano. Y el temor supersticioso persistió hasta la Edad Media.

Sin embargo, viajar al continente americano era sumamente sencillo. Bastaba con dejarse llevar por las corrientes marinas y por los vientos. Y una vez en América, no resultaba complicado el viaje de vuelta. El Gulf Stream conducía a los barcos hacia las costas de Europa. de tal manera que la travesía no ofrecía apenas riesgos. Pomponio Mela escribiría, el año 62 antes de Cristo. en su Chronographia que una embarcación con gente de tez rojiza, de origen desconocido, encallé en una playa de la Europa septentrional. Fueron conducidos los extranjeros a la presencia del re de los suevos. quien los convirtió en esclavos obsequió uno de ellos a Metelo Celerio, procónsul de las Galias. La explicación que se dio a la extraña aparición fue que eran los navegantes de la India, de donde vinieron rodeando las costas del norte de Europa. A nadie se le ocurrió pensar que tal vez procedían de la otra orilla del océano Atlántico.

¿Cuáles fueron los pueblos que arribaron a América antes de que los cartagineses se pusieran pesados. o en los tiempos anteriores al 1 2 de octubre de 1492, cuando Cristóbal Colón desembarcó en Guanahaní? Si prestamos atención a las teorías lanzadas a partir del descubrimiento de América para explicar el origen de aquellos indígenas de piel cobriza. llegaremos a la conclusión de que no hubo un solo país de Europa que no mandase al Nuevo Mundo, en la más lejana antigüedad, sus navíos y sus mejores hombres para colonizar a los salvajes.

¿Pueden considerarse como pruebas serias?

Tuvo gran aceptación en el siglo XVII cierta teoría sobre el origen de los indígenas americanos, que parecían hablar en lengua gaélica. En consecuencia. afirmaron franceses e ingleses que aquellos indígenas descendían del semilegendario príncipe galés Madoc. Tres siglos más tarde, en 1967, había aún defensores de esta teoría, puesto que un inglés llamado Beacon declararía que Madoc, príncipe de Gwain Gwynedd, arribó a donde está la población de Mobile, estado de Alabama. en el año 1170, y que junto con sus compañeros de aventura remontó el río y llegó a Tennessee.

Otros autores opinaban que llegaron a América individuos del pueblo judío. puesto que los ritos religiosos de los indígenas se parecían notablemente a los hebreos. También se aventuró la posibilidad de que arribasen alguna vez a América las diez tribus perdidas de Israel, y no faltó gente como Lord Kingsborough que gastaron fortunas en demostrarlo. 
En fecha reciente se descubrió en las selvas del Brasil una tribu llamada de los iavaes. ¿No recuerda este nombre al Yahvé de los judíos? No faltaron los que relacionaron a ambos pueblos e hicieron énfasis en un tatuaje practicado en torno al cuello por estos indios, que recuerda asombrosamente a la circuncisión practicada por los judíos -costumbre que copiaron de los egipcios-. ¿Fueron judíos que huían de alguna persecución los que llegaron a América y enseñaron su religión a los indígenas. los cuales adoptaron para su tribu el nombre del dios extranjero?

Por otra parte, en el estado norteamericano de Kentucky fueron halladas durante el siglo pasado unas monedas que parecían genuinas. Databan de los tiempos de la rebelión de Bar Kokhba contra Roma, que tuvo lugar en el año 132 después de Cristo. Pero, a pesar de ser el hallazgo sumamente revelador, no lo tomaron en consideración los arqueólogos. Declararon que alguien había colocado las monedas en aquel lugar, para confundir a los historiadores. 
Por fortuna, algún tiempo después apareció en la localidad de Bat Creek, Tennessee, algo sumamente revelador en una tumba con forma de túmulo de diez metros de diámetro. No había la menor duda en cuanto a la autenticidad del descubrimiento, puesto que hicieron el descubrimiento unos arqueólogos.

La piedra de Bat Creek:prueba decisiva

La tumba era india, y contenía nueve esqueletos. Pero no todos estaban dispuestos igual. Siete estaban juntos, orientados al norte. A muy corta distancia había un esqueleto de mujer. que miraba también al norte, y pegado a ella el de un hombre cuya cabeza se dirigía, en cambio al sur. como si fuesen un personaje diferente, de otra raza o de otro credo. Pero lo más extraordinario de aquel ser era que debajo de su cabeza hallaron los arqueólogos una piedra grabada con una inscripción, que se encuentra actualmente en el Instituto Smithsoniano, en Washington.

No había duda de que nadie de la localidad pudo colocar la piedra en aquel lugar para burlarse de los arqueólogos, sino que se encontraba bajo la cabeza del desconocido desde el momento mismo de ser inhumado el cuerpo. Pero surgieron algunas preguntas que con dificultades pudieron ser contestadas. ¿Fue el hombre que reposaba hacia el sur el que grabó la inscripción? ¿Consideraron los indígenas que aquel objeto era un amuleto y por esta razón lo colocaron a su lado el día de su entierro? ¿Y no recuerda este caso al de Palenque, donde al lado de seis esqueletos mayas apareció otro diferente, que iba a causar tantas controversias acerca de su origen?

La piedra de Bat Creek fue hallada a fines del siglo pasado y se creyó que contenía un mensaje cherokee. En opinión del arqueólogo Cyrus Thomas- aquel hallazgo carecía de interés. Y el asunto quedó olvidado hasta que en fecha reciente tuvo ocasión de estudiar la piedra cierto Dr. Joseph B. Manham y descubrió algo increíble. La inscripción era canaanita y su texto significaba lo siguiente: «Año 1 de la edad de oro de los judíos».

No existía la menor duda de que aquel ser fue uno de los judíos que huyeron de Israel para no ser víctimas de los romanos. Y se atrevieron a emprender un viaje por mar tal vez porque sabían que antes que ellos otros hombres habían viajado a la otra orilla del océano, O lograron in terpreta algunos pasajes bíblicos que muchos habían considerado oscuros.

Hay testimonios sobre viajes de los fenicios

Los judíos eran semitas, igual que sus vecinos fenicios, a los que llamaban canaanitas. En algún momento de la historia de Israel, las relaciones entre ambos pueblos fueron muy cordiales, como sucedió en tiempos del rey Salomón, quien sostuvo una estrecha amistad con el rey Hiram, de Fenicia. Los hallazgos de objetos fcnicios, a quienes se considera antepasados de los cartagineses y sus maestros, han sido abundantes, como se verá en seguida. 
En el monte Gavea, cercano a la ciudad de Río de Janeiro. fue hallada en 1836 una roca con una extraña inscripción. El profesor Silva Ramos, quien había estudiado otras inscripciones halladas en diferentes puntos del Brasil, declaró que se trataba de un texto fenicio, e incluso lo tradujo. Decía así: «Badezir, rey de Tiro, primero de los hijos de Jetbaal». Este Badezir reinó en Fenicia de 855 a 860 antes de Cristo.

De esta misma ciudad de Tiro partiría una flota rumbo al oeste, en tiempos de Alejandro Magno. El conquistador se apoderó de las plazas fuertes de Tiro y Sidón y ordenó a su general Ptolomeo que enviase una armada para ocupar los puertos que poseía el enemigo más allá de las Columnas de Hércules. Esta noticia se la debemos al historiador Diodoro de Sicilia, quien tenía fama de serio. Nadie supo decir qué fue de auellas naves alejandrinas, hasta que en 1833 un agricultor encontró cerca de Montevideo unos caracteres desconocidos grabados en una losa. La levantó el hombre y halló debajo unas espadas, un casco y un ánfora con cenizas dentro. No había duda de que las cenizas eran humanas y que aquello era una tumba.

Una de las espadas tenía grabado el perfil de Alejandro. ¿Perteneció a uno de los hombres que viajaron por el mar para destruir las bases fenicias? Nada de esto, dirían los mismos historiadores y arqueólogos que cerraron los ojos ante el hallazgo, realizado a fines del siglo pasado en Panamá, de un ánfora con monedas romanas del siglo u antes de Cristo dijeron que, de haber realizado un romano de aquellos tiempos un viaje tan largo. no hubiese llevado simples monedas de bronce. sino de oro. En opinión de otros, un gracioso dejó caer las monedas, para reírse del asombro y satisfacción de los descubridores.

El 11 de septiembre de 1872, una persona llamada Joaquín Alvez de Costa envió una carta al vizconde de Sapucahy, presidente del Instituto Nacional de Historia, en Río de Janeiro. Decía que en su plantación de Pouso Alto, cerca de Paraiba, unos trabajadores suyos habían hallado una piedra con una extraña inscripción, de la que enviaba copia. La copia de la inscripción quedó archivada en el Instituto. Pero sólo por dos años.

Una inscripción que dio casi la vuelta al mundo

El profesor Ladislao Netto, que era miembro del Instituto, se interesó en la inscripción en 1872. Pero como desconocía las lenguas muertas fue a consultar con Pedro II, eniperador de Brasil, quien tenía fama de culto. El soberano se declaró incapaz de descifrar el texto, lo cual obligó al profesor a estudiar con ahinco el hebreo y el fenicio.

Como Netto y Pedro II consideraban el asunto muy importante, mandaron una copia del texto a Ernesto Renán, la mayorutoridad mundial en epigrafía canaanita. Estudió el francés la copia y declaró que se trataba de una vulgar falsificación. El emperador retiró entonces su apoyo al profesor Netto, quien para entonces había logrado descifrar parte de la inscripción, en la que mencionaba cierta travesía realizada en el siglo vi antes de nuestra era partiendo del puerto de Ezion Gaber, a un costado de la península de Sinaí.

El asunto fue muy discutido en los medios culturales europeos, y nadie se puso de acuerdo. El profesor Netto quiso estudiar de cerca la piedra con la inscripción, por si la copia recibida resultaba defectuosa, pero recibió la desagradable noticia de que se había perdido. Quiso dirigirse entonces a un científico de Nueva York y terminó desalentándose con el asunto de la inscripción de Paraiba. El cual asunto resucitaría en 1967 por obra de cierto Dr. Cyrus Gordon, profesor en la Universidad Brandeis, en Waltham, Mass.

Le ayudó mucho el Dr. Jules Pie- cus, profesor de estudios hispánicos en la Universidad de Amherst, Mass., quien compro en una subasta un cuaderno de notas que perteneció a Wilberforce Eames, conservador de la Biblioteca Pública de Nueva York a fines del siglo pas4do. En el cuaderno encontró Piccus una carta fechada en 31 de Enero de 1874, que el profesor Netto dirigió a Eames.

El Dr. Piccus entregó una fotocopia de la inscripción a su amigo Cyrus Gordon, y éste logró finalmente traducirlo. Decía así: «Somos canaanitas sidonios de la ciudad del rey comerciante. Fuimos lanzados a esta isla lejana, tierra de montañas. Hemos sacrificado un adolescente a los dioses celestiales en el año 19 de nuestro poderoso rey Hiram. Embarcamos en Ezion Gaber, en el mar Rojo, viajamos con diez navíos y dimos vuelta a Africa por mar durante dos años. Nos separamos después por voluntad de Baal y perdimos a nuestros compañeros. Fue así como llegamos aquí doce hombres y tres mujeres. en la isla de hierro. ¿Soy yo, el almirante, un hombre que huiría en este caso? ¡No! ¡Y puedan los dioses favorecernos!».

Otros hallazgos en el continente

No fueron estas inscripciones las únicas halladas en América. En 1872, Francisco Pinto descubrió unas piedras esculpidas en la jungla brasileña. El gobierno invitó al filólogo alemán Ludwig Schoenhagen. quien pasó quince años estudiando las inscripciones. Declaró que eran de origen fenicio.

En 1958 viajaba por Colorado el anticuario R.J. Wills. de Monroe, Luisiana, en busca de piezas para su negocio. En Whipple Creek compró un objeto cubierto de inscripciones aparentemente indio. Una copia del objeto llegó años más tarde a manos de Jack McGee, arqueólogo de Fort Worth. Tejas. Al verlo pensó que el texto estaba escrito en caracteres góticos del siglo iv. Consultó con el profesor Vincent Cassidy, de la Universidad Southwestern, en Nueva Orleans, quien confirmó su opinión y tradujo el texto. Era así: «Aquí yace Paladeis, siervo de Dios». No había dudas en cuanto a la antigüedad de aquello que parecía una lápida, pero no fue posible averiguar por qué misteriosos caminos llegó a Colorado.

El Dr. Douglas Schwartz, director del Museo de Antropología de la Universidad de Kentucky, halló en 1959 en la cercana población de Eddyville un viejo cementerio indio, y en una de las tumbas descubrió un tenedor de hueso provisto de dos puntas metálicas. El objeto era muy antiguo y de origen europeo. ¿Quién lo llevó al estado de Kentucky v cuándo?

El señor Elwood D. Hummel. con domicilio en la población de Winfield, Pensilvania, fue a dar un paseo por las riberas del río Susquehanna un día de verano de 1921. Halió una roca cubierta de inscripciones que conservó durante treinta y siete años en su casa, hasta que en 1 958 se decidió a enviarla al Museo de Historia de Chicago. Le informaron más tarde que el texto era de origen caldeo y mencionaba un préstamo realizado por un mercader asirio de Capado- cia, región del Asia Menor, que se celebró hacia el siglo xx antes de Cristo.

Cierto Manfred Metcalf buscaba en 1966 piedras para preparar una barbacoa. Se encontraba en las ruinas del molino de Underwood, cerca de Fort Benning, Georgia. Halló una piedra que le convino, pero al limpiarla vio que estaba cubierta de jeroglíficos sumamente extraños. Se la 
llevó al Dr. Joseph B. Manhan. director de investigaciones en el Museo de Artes de Columbus, Georgia. Al estudiar el científico la piedra llegó a la conclusión de que aquel texto se remontaba al II milenio anterior a la era cristiana.

También los vikingos viajaron por todas partes

Ya se contempló en un capítulo anterior cierta leyenda relacionada con un hombre llamado Votán que fue adorado por los antiguos habitantes de Chiapas. Muchas personas tal vez consideren que esta historia de un hombre barbudo de tez clara no pasa de leyenda, pero tendrá que modificar su opinión al enterarse de que los '4iajes de los escandinavos por el continente americano fueron mucho más frecuentes de lo que pudiera creerse.

La distancia entre Escandinavia e Islandia es de unos mil kilómetros. ' sin embargo los vikingos viajaron hasta esta isla. Quién sabe si lo hicieron por espíritu aventurero o para buscar las huellas de sus antepasados, tan mencionados en sus tradiciones. Pero es fácil imaginar que. si pudieron llegar a Islandia, ningún trabajo les costó navegar más al oeste.

Pero no debió resultarles tan sencillo arribar a Groenlandia, que era la siguiente parada, porque el Atlántico Norte está siempre cubierto de brumas y es dificil orientarse. Los vikingos no poseían brújulas que les señalasen el camino a seguir. ¿Cómo hicieron para no perderse? Los expertos en la ciencia náutica se habían preguntado cuál pudo ser la técnica utilizada por los vikingos para orientarse, hasta que un tal Jorgen Janse,jefe de navegantes de una compañía danesa de aviación comercial, descubrió el secreto hace aproximadamente unos quince años. 
Encontró una piedra que posee propiedades semejantes a las de los filtros Polaroid, que permiten a los aviadores localizar con precisión el sol oculto detrás de las nubes. Esta piedra es la cordierita, pariente cercana del zafiro, que tiene sus moléculas alineadas de manera paralela unas a otras. Cambia su color del amarillo al azul oscuro cuando la alineación de sus moléculas describe un ángulo de 90 grados de acuerdo con el plano de polarización de la luz solar. aunque el sol esté oculto.

Este mineral abunda en las montañas escandinavas, y es posible suponer que los vikingos conocían sus propiedades. Y gracias a esta piedra del sol pudieron navegar sin peligros por todos los mares, aunque la bruma los mantuviese prácticamente a oscuras. 
El otro continente estaba a dos pasos Una vez en Groenlandia, ¿qué trabajo costaba a los vikingos dar un brinco hasta la tierra firme, que estaba a tan sólo trescientos kilómetros? Muchos historiadores que defienden a Colón y al 12 de octubre. Día de la Hispanidad, se niegan a aceptar que no fuese él el primero en pisar la tierra americana. No pueden admitir que, correspondiendo al Almirante todo el mérito de haber sido eL primero en dar a conocer el Nuevo Mundo, pudieran haberlo precedido otros navegantes cuya labor jamás tuvo trascendencia.

El primer escandinavo que arribó al continente americano fue Leif Ericsson, hijo de Eric el Rojo, supuesto descubridor de Groenlandia. Antes que él, cierto Bjorn Herjolfsson llegó muy cerca, pero prefirió dar media vuelta. Leif Ericsson supo de labios de Bjorn su aventura y quiso probar suerte. Fue así como en 1002 desembarcó en la tierra que llamó Vinland -o tierra de viñedos-, donde construyó unas casas para pasar el invierno y regresó a Groenlandia con sus compañeros en la siguiente primavera.

El hermano de Eric. que se llamaba Thorwald, viajó a continuación a Vinland. Lo mató dos años más tarde una flecha indígena. Sus hombres le sepultaron y regresaron a su patria. Pero otros vikingos sintieron curiosidad por conocer las tierras desconocidas. a pesar de los peligros que encerraban. En 1009 viajaron a Vmland. Thorfinn Karesefne y su esposa Gudrid, además de Freydis, hija de Eric el Rojo. Pero los continuos ataques de los indígenas obligaron a los forasteros a emprender la retirada. Pero había nacido ya el primer vikingo americano: Snorri. hija de Gudrid.

¿Existen pruebas concretas de aquella aventura? En la localidad de L'Anse-Meadows, en el norte de Terranova, el Dr. Helge Ingstadt halló en 1963 restos de unas casas vikingas, perfectamente bien conservadas bajo tierra desde los tiempos que fueron destruidas por los indígenas. Se analizaron algunos fragmentos -de madera con el método del carbono 14 y se vino a descubrir que la destrucción databa de comienzos del siglo xi, coincidiendo con las leyendas escandinavas mencionadas.

Pero no sólo aquellos vikingos arribaron a Terranova. Siguieron otros más temerarios que se atrevieron a adentrarse en las tierras desconocidas. En 1898, el granjero Olaf Ohmann, que vivía en la localidad de Salem, estado de Minnesota, halló una inscripción cuyo texto, según se averiguó más tarde, era del año 1362 y era como sigue: «Somos ocho de Gotlandia y veintidós de Noruega en expedición a Vinlandia. Nuestro campo está junto a las rocas. Vinimos a pescar, pero diez de los nuestros fueron asesinados». La inscripción estaba grabada en caracteres rúnicos. El lugar está en las inmediaciones del lago Superior, es decir, a considerable distancia de Terranova.

Pero no fue este lugar el más lejano alcanzado por aquellos escandinavos.

Llegaron muy al sur, hasta México y Brasil

¿Siguieron los vikingos rumbo al oeste, hasta alcanzar el océano Pacífico? Las tradiciones de los indios sens, que viven en la isla de Tiburón, frente a las costas sonorenses, mencionan a unos hombres llegados en una embarcación de forma alargada. en los tiempos que «Dios era aún un muchacho». Los extranjeros tenían barba y cabellos blanquecinos, así como las mujeres eran rubias.

Pero los ejemplos más curiosos del arribo de vikingos a América -fuera de las sorprendentes estatuas que posee Alexander von Wuthenau- hay que ir a buscarlos al continente sudamericano. Y precisamente en las selvas del Brasil, donde han quedado huellas del paso de los escandinavos en el pasado.

Empleados de la Fundación Nacional del Indio que realizaban exploraciones por el río Ipixuma, afluente del Xingú, que lo es a su vez del poderoso Amazonas, descubrieron unos indios rubios y de ojos azules. cuyo cuerpo pintaban de negro y hablaban una lengua extraña. Este fenómeno podría explicarse fácilmente por la presencia de nórdicos en un pasado remoto, diría Heliodoro Rocha, director de la Comisión de Asuntos Amazónicos además de antropólogo, cuando tuvo enfrente a los indios rubios.

No todos coincidieron con él. Algunos declararon que los indios rubios eran en realidad soldados nazis que huyeron de Alemania al final de la guerra y que lograron refugiarse en la selva. Si se quitaban la ropa y se pintaban el cuerpo, era para despistar. Pero no hubo más remedio que aceptar que aquellos kranhakarores 
-tal era el nombre que se daban a sí mismos aquellos seres de tez blanca- eran salvajes de verdad.

La historia de los indios blancos no es nueva. En 1622, unos portugueses que se internaron en las selvas del Matto Grosso oyeron hablar de unos salvajes blancos dueños de unas minas fabulosas. A su regreso a Río de Janeiro contaron la leyenda. Pasó un siglo, y en 1743, un aventurero llamado Francisco Raposo supo de la historia y viajó a la selva en busca de las minas. Escribió más tarde un informe acerca de lo que vio, que envió a don Luis Peregrino de Carvalho Meneses de Athayde, virrey del Brasil. Por primera vez se decía algo por escrito de los indios rubios. Pero a don Luis le pareció aquello poco serio y archivó el documento. 
Hubo que esperar hasta el año 1902 para que alguien se fijase en la historia. Un joven de la familia Krupp von Essen organizó desde Alemania una expedición para ir en busca de los indios blancos de Brasil. La expedición terminó desastrosamente, pues los alemanes fueron atacados por los indígenas con dardos venenosos y tuvieron que abandonar la partida. Quiso probar entonces suerte nada menos que Teodoro Roosevelt, a quien acompañó el general Cándido Mariano de Silva Rondón. Tampoco les fue bien.

Un tal Percy H. Fawcett, oficial de artillería del ejército inglés, anunciaba por aquellos mismos días en Londres que había tenido noticias de la existencia de unos indios brasileños de cabellos rubios, y que iba a descubrir,Cuando en 1925 pudo viajar a Brasil, tampoco pudo hacer gran cosa. Se perdió en la jung]a y no se ha vuelto a tener noticias del explorador.

Por fortuna, medio siglo más tarde los indios blancos del Brasil serían hallados finalmente. Quedaría demostrado que las historias de Raposo y de Fawcett no eran ningún mito. Poco después, hallazgos realizados en la cumbre del cerro Itaguambire, en el departamento de Amambay, en Paraguay, vendrían a probar que los viajes vikingos por Sudamérica fueron mucho más allá de lo que hasta ahora se había supuesto. 


  

publicado por masallaesoteric a las 14:15 · 4 Comentarios  ·  Recomendar
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